martes, 11 de octubre de 2016

NOTICIA: Cesteros, canasteros y cesterías

Pocos aperos y útiles han tenido más aplicaciones en la vida diaria de nuestros pueblos durante muchas décadas que aquellos derivados del trabajo de los artesanos del junco, el mimbre, la enea, el esparto o la paja de centeno.

Desde 1920 vendiendo todo tipo de cestería… única en su género en León.
Toño Morala | 10/10/2016
Aún recuerdo los carriegos en la bodega del abuelo; a los ojos de un niño eran gigantes, y a veces, nos metíamos dentro de ellos con la consabida bronca de los mayores, pues se podían estropear. La de ellos que andaban por las tapias de las bodegas esperando a los carros que traían otros carriegos llenos de uva allá por el tiempo de vendimia. Y venga aquel ajetreo de carros y carriegos, y venga las mujeres con pañuelo y sombrero de paja, y aquellas sayas… mientras los hombres cargaban a la espalda los carriegos y los vaciaban, tan pronto por los zarceros de la bodega, tan pronto bajaban y descargaban sobre el hueco del pilón. 

¡Cuántas horas de silencio y radio del artesano llevan en sus adentros las modestas cestas.
Todo era cestería y canastas por todos los lados, pequeñas, grandes… todo útil que hiciera hueco o cuenco se usaba en aquel trajín de aquellos días de vendimia. Cansados llegaban a las casas los vendimiadores, y además tenían que dar de comer al ganado aquellos cereales que guardaban celosamente en los escriños fabricados con paja de centeno y zarza. Y luego, más tarde, se lavaban y dejaban en un gran cesto la ropa sucia para llevarla en el carro de madera al lavadero, o al arroyo o río se lo hubiera. En realidad estos envases de varias medidas, tamaños,de diferentes tipos de materiales según las zonas y las comarcas; durante siglos y siglos fueron y sirvieron de gran ayuda en las casas, y no solo del mundo rural, también en las ciudades se utilizaban para casi todas las labores que uno se pueda imaginar. El rico léxico de nuestra lengua, tiene también bonitas palabras para estos artesanos y estos útiles que sirven para casi todo. Y si escribimos algo sobre los abuelos y las madres, cuando en el invierno los trabajos eran más tranquilos, pues se enzarzaban en arreglar algunos cestos y canastas, en repasar los escriños más viejos, en fabricar otros nuevos; casi en todas las casas siempre había alguien enredado y fabricando con balsa y palera, mimbre, zarzas, escoba, y paja larga de centeno, entre otros materiales; hay que recordar que también hay buena cestería en el Bierzo, con materiales tan nobles como el castaño, cerezo y avellano.

Durante siglos y siglos fueron y sirvieron de gran ayuda en las casas, no solo del mundo rural.
Tradicionalmente, el hombre ha venido utilizando para elaborar las cestas los materiales vegetales que le ofrecía el medio geográfico en el que habitaba. Así, en el norte de España (Galicia, Asturias, Santander, País Vasco, León…) las cestas se hacen y hacían fundamentalmente de madera de roble, castaño y avellano, mimbre, balsas, palera, paja de centeno… árboles y plantas que abundan por estas tierras comentadas. En nuestro caso, los cesteros emplean y emplearon materiales; unos plantados para hacer cestos y canastos y otras referencias, y otros aprovechados de la naturaleza viva y siguiendo las estaciones naturales; dependía de las zonas, entre ellos, cabe destacar el mimbre… La mimbrera se planta en estaquilla, es decir, se clava un trozo de mimbre o raigón en la tierra, dejando una distancia de unos 45 cm. de planta a planta. El mimbral debe ser regado con frecuencia y necesita estiércol, abono orgánico. La preparación del mimbre precisa de un cuidado especial. Se corta el mimbre y se descorteza con el pelador. Luego se pone al sol durante uno o dos días. Una vez seco, se selecciona por tamaños en manojos y se conserva en una habitación donde no haya correspondencia (corrientes de aire). El mimbre francés, que es erguido, duro y no echa hijuelos, una vez cortado, es enterrado; más tarde se pela y se selecciona por tallas. El mimbre americano es cocido o escaldado y luego, pelado; a continuación se pone al sol durante dos o tres días para que adquiera color. Otros cesteros no escaldan el mimbre americano, sino que lo tienen “a remojo” durante varios días. 


Algunos artesanos para que el mimbre francés quede más claro lo tratan con azufre. El zaragatillo, saciña o sarga es un arbusto de la familia de las verbenáceas. Crece silvestre en las orillas de los ríos; su rama es más delgada y menuda que la de la mimbrera de cultivo; cuando está verde tiene un color avinagrado oscuro; debe ser podado para que vuelva a crecer, pero no conviene hacerlo en creciente, sino en menguante porque podría echar hijuelos. La sabiduría popular es la gran riqueza del ser humano, y seguimos… La zarza es un arbusto de tallos sarmentosos y con pinchos cuyo fruto es la zarzamora; sus ramas se utilizan para tejer la paja de centeno de los escriños. Algunos cesteros, que son también cañiceros, combinan en algunas piezas la caña y el mimbre y otros materiales. Para la elaboración de cestas y cañizos, se divide la caña en sentido longitudinal en tiras por medio de rajadores de mayor tamaño que los empleados para el mimbre, denominados abrecañas. Las ramas finas del chopo blanco o verguillas se utilizan como material sustitutivo del mimbre. También los gitanos, grandes artesanos cesteros o canasteros, de los mejores; que andaban ambulantes, y a las orillas de los ríos trajinaban con diversos materiales, y se servían a menudo de las ramas de este árbol que ellos denominan chopo ciencuerdas. Bonito nombre este final del chopo blanco. Y aquí viene uno de los materiales de la memoria intemporal… Los tallos del centeno son empleados, convenientemente humedecidos, para hacer escriños; la paja es tejida con tiras de mimbre o bien con láminas de zarza. No se suele emplear la paja de trigo para hacer cestas porque es menos flexible que el centeno.

Y podríamos seguir escribiendo sobre algunos materiales más que la naturaleza sabia y segura, reparte por allende las tierras del mundo sin pedir nada a cambio; algunas tribus y poblados utilizan y se van pasando el aprendizaje de la cestería desde hace milenios, de padres a hijos y de esa manera no se pierde la tradición y la cultura de la sobrevivencia pura, humilde, sencilla y acertada. Las herramientas utilizadas por los cesteros son de una pobreza tal, que apenas con una navaja y cuatro cosinas más… y además fabricadas por ellos mismos, resuelven su bonito trabajo lleno de paciencia y sapiencia. La razón o justa razón es una especie de punzón o cuña de madera resistente (boj, enebro, olivo, carrasca, etc.) que utilizan los cesteros para regularizar el tejido. Prácticamente todos ellos la consideran herramienta básica. El corquete es una cuchilla de punta curva y mango de madera que utilizan los vendimiadores para cortar los racimos y que usan también los cesteros para puntear o sacar punta a los mimbres. Parecido al corquete es el ganifete, que sólo se distingue de aquel en que se cierra como una navaja. Garrotillo es un palo o punzón puntiagudo y corvo, de material duro, que se usa para anudar el vencejo con objeto de no lastimarse los dedos cuando se atan los haces de mies. En cestería se utiliza para apretar el tejido. El pelador, consiste en un trozo de mimbre grueso doblado y usado en forma de tenaza, que se aplica a cada una de las ramas para levantar la piel; se maneja, pues, con la mano. Algunos cesteros emplean también peladores hechos por ellos mismos con un trozo de metal. 


Actualmente los cesteros que trabajan de modo más permanente van sustituyendo el pelador manual por máquinas que cumplen su misma función, pero con una gran rapidez. Pelacañas, lezna, abrecañas y moldes… entre otras, son herramientas imprescindibles para hacer un buen cesto y un buen acabado. Escriños, terreras, anganillas, cuévanos… cestas de mil maneras y formas… a recordar aquella que llevaban los diferentes trabajadores, desde los hombres y mujeres del campo, hasta los mineros; muchos la recordaran, era de mimbre, con tapa y asa, de forma rectangular y con dos cierres metálicos. Algunos las vimos amarradas en el portabultos de bicicletas y motos. Otra pieza de interés e importante eran aquellos andadores para que los bebés aprendieran a caminar sin romperse la nariz… eran de mimbre y muy bonitos. Y como no escribir sobre lo nuestro, esas comarcas tan llenas de artesanos y que también trabajaron y algunos siguen trabajando la cestería con gran sabiduría. La cestería en el mundo rural constituía rara vez un trabajo de plena dedicación; lo normal era que la persona más habilidosa de la familia hiciese sus propios cestos: de mimbre, castaño o avellano, principalmente. 

No obstante, hay pueblos que se destacaron por esta labor, como pueden ser, en el oeste de la provincia, Villar de Acero, Porquerizas y Tejeira, que a finales del siglo XVIII se dedicaban a hacer unos cestos de avellano de gran aceptación en el Bierzo, o Aira da Pedra que, a mediados del XIX, elaboraban cestos para la recolección de la uva en toda la región. Todavía hoy quedan buenos cesteros en la zona: en Burbia, San Juan de Paluezas, Santa Marina del Sil, y otros lugares bercianos. En Santa Marina del Sil viene celebrándose hace una decena de años un concurso de cestería tradicional. Los pueblos de la comarca de Valdeón también han trabajado la cestería de avellano. Y en Vegacervera se ha iniciado hace un par de años otro concurso de cestería de las riberas altas del Torio y del Bernesga, de mimbre sin pelar, tosco y verdoso. En las riberas del Órbigo (en el pueblo de Sardonedo) siguen haciéndose aquellos barriles de mimbre pelado o de palera. Y hay que escribir sobre la Cestería Velasco, la única que queda en León; cerca de un siglo vendiendo todo tipo de fabricados en múltiples materiales naturales; tienda que empezó el abuelo Jesús Velasco y su mujer Dolores Álvarez allá por 1920, luego la llevó Florentina Velasco fallecida hace un par de años, y ahora la lleva su hija que no quiere que pongamos su nombre… dice que no necesita publicidad, y que nadie se ha acordado de ellos durante todos estos años… ahí queda la cosa… y recuerden que un buen sombrero de paja de centeno nos salva del sol, a veces traicionero… y que pena que ya no haya casi caballerías para ponerles las angarillas de esparto hechas a mano por los artesanos cesteros.

NOTICIA: El traje que vio pasar a Napoleón

Localizan el atuendo tradicional leonés más antiguo que se conoce. Lo expondrán a partir del viernes en San Marcelo.

Javier Emperador, junto a la monumental collarada que acompaña a esta
indumentaria. DL-

E. GANCEDO | LEÓN
diariodeleon.es
No sólo de piedras talladas, de tablas pintadas o de códices miniados vive el patrimonio leonés. Existe aquí otro tipo de legado verdaderamente rico, variado y de enorme arcaísmo que ha hecho famosa a esta tierra, el etnográfico, y más en concreto el de la indumentaria tradicional. Joyas cuya pervivencia en el tiempo resulta complicada por las características perecederas de sus materiales: lana, lino, seda...

Pero este viernes los leoneses podrán conocer uno de esos ‘tesoros’ que tan rara vez salen a la luz en lo que se refiere a este tipo de artesanías: un traje, casi completo, procedente de Veguellina de Órbigo y que responde a tipologías de principios y mediados del siglo XIX. Lo presentará a las 19.00 horas el etnógrafo Javier Emperador en la colección permanente de indumentaria leonesa que dirige en el Consistorio de la plaza de San Marcelo y allí podrá contemplarse hasta el mes de marzo.

Las diferentes partes de esta vestimenta han sido cedidas para su exposición por la familia de Victorina Junquera (1922-2006) —vecina de Veguellina que la lució en diversos acontecimientos y celebraciones—, y gracias a la mediación de su hermano Carlos, doctor en Antropología y profesor de la Universidad Complutense. Los diferentes elementos del traje se encontraban hasta ahora almacenados en la Fundación Joaquín Díaz de Urueña (Valladolid) y la idea de fondo es conseguir su exhibición permanente en tierras leonesas.

«El traje es de un arcaísmo asombroso —explica Javier Emperador—. Por ejemplo, de la toca no conozco ningún otro exponente, aunque parece emparentada con las monteras y los gorritos de niño. Los manguitos son también extraordinariamente valiosos, conociéndose muy pocos, amén de aparecer en un puñado de pinturas y grabados, y en la imagen de la maragata que acudió a la boda del rey Alfonso XII».

Epígrafe aparte merece la «colosal collarada» que lo acompaña. «Es una de las más impresionantes de España porque su montaje data, al menos, de antes de 1939; en él participaron como mínimo cinco generaciones».

Y es que la primera referencia existente de este atuendo está fechada en mayo de 1939, cuando tuvo lugar en León la multitudinaria despedida de la Legión Cóndor, a la que acudieron paisanos de casi todas las comarcas, ataviados con sus mejores galas —se calcula una afluencia de 4.600 personas, el desfile duró cuatro horas—. «La ciudad de León fue entonces escenario de la, posiblemente, mayor concentración de tipismo realizada a lo largo de su historia», cree Emperador. La indumentaria de Victorina Junquera —llamada en la zona, ya entonces, «el traje antiguo» causó sensación y se llevó el segundo premio del certamen. El primero en un concurso de este tipo lo obtendría, ya en los años cuarenta, en la Casa de Campo de Madrid, y lo recibió de manos de la mismísima Carmen Polo, la esposa de Franco.

«A lo largo de los años, Victorina y su traje fue retratada por Martín de Prado, por Foto Exakta, por Ortiz Echagüe, por Peñuelas..., y aparece en el Cancionero de Berrueta y otros libros», desvela Javier Emperador, que ha venido rastreando la historia de esta tan singular vestimenta.

Una indumentaria que depara sorpresas como la atrevida leyenda bordada en su fajero: «Porque quiero hallarme cada día con novio nuevo».

Toca, manguitos, restos de camisa, justillo de picos e imagen de los años 40. J. E

domingo, 9 de octubre de 2016

NOTICIA: León destapa "el tarro de sus esencias"

La Feria de los Productos, escaparate de un sector con 500 empresas y 14.000 empleos.

Los productos de Urzapa están un año más presentes en la Feria de los Porductos de León.
 | DANIEL MARTÍN

 lanuevacronica.com
Alfonso Martínez | 09/10/2016
La provincia de León destapa, como viene siendo tradicional cada año por estas fechas, el "tarro de sus esencias". El presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo, inauguró este sábado la vigésimo tercera edición de la Feria de los Productos de León, que se celebra hasta el próximo 12 de octubre en la plaza de toros. Acompañado por el alcalde de León, Antonio Silván, y por el consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta, Juan Carlos Suárez-Quiñones, el presidente de la institución provincial destacó la importancia del sector agroalimentario en la economía de la provincia.

Lo hizo en la apertura de un evento que este año cuenta con la participación de 77 expositores de empresas y marcas de calidad que representan lo mejor de la despensa leonesa. Martínez Majo detalló que el sector agroalimentario representa un 10% del PIB de la provincia a través de algo más de medio millar de empresas que generan 14.000 puestos de trabajo directos e indirectos a través de la producción, la transformación y la distribución y comercialización de la materia prima. Además, un 15% de las exportaciones registradas en la provincia corresponden a este sector.

El presidente de la Diputación destacó el crecimiento "paulatino" de la empresas agroalimentarias y recordó que no hace mucho tiempo tenían "miedo a los mercados" y ahora triunfan en los mismos con premios como el Cincho, en referencia a Quesería el Palacio de Toral de los Guzmanes y Lácteas San Vicente de Navatejera.

"En este feria encontraremos lo más genuino del sector agroalimentario. Es una muestra por y para los productores, restauradores y distribuidores, que ponen en valor la calidad de la variada gama alimentaria leonesa. Son más de 2.000 metros cuadrados de entrada gratuita a la espera de un público objetivo de unas 200.000 personas de la capital y los municipios de su entorno, además de a los muchos visitantes que del resto de la rovincia del país nos visitan a lo largo de este puente", aseveró.

Mientras, Suárez-Quiñones hizo especial hincapié en que esta feria representa un caso de "éxito" logrado por su configuración de "calidad" y recordó que el sector agroalimentario ha sabido soportar la crisis, de forma que en el conjunto de Castilla y León se contabilizan ya más 3.000 empresas que facturan al año 10.000 millones de euros.

Por su parte, Silván secundó las palabras del diputado de Desarrollo Económico, Miguel Ángel del Egido, al referirse a la feria como el "tarro de las esencias" de la provincia y de su sector agrícola y alimentario.

El alcalde de la capital felicitó a la Diputación por el evento y anunció la intención de ambas instituciones de sumar esfuerzos a la hora de promocionar los productos de la tierra por todo el país desde un trabajo conjunto, tal y como ya ocurre actualmente con el turismo. Además, Silván propuso que la próxima edición de esta feria se celebre ya en el recinto de exposiciones que se está terminando y que forma parte del proyecto del Palacio de Congresos. Mientras, Martínez Majo vio con buenos ojos esta propuesta y recordó los inicios de la feria en el solar de Santa Nonia y el posterior traslado a la plaza de toros, con el incremento que ello supuso en el número de expositores participantes. 

La pregonera de la feria fue en esta ocasión Yolanda León, del restaurante Cocinandos, que cuenta con una Estrella Michelín. Durante su intervención, pidió a los leoneses que se interesen por el origen de los productos que compran para así favorecer la economía local. Defendió además el papel de los cocineros a la hora de promocionar los productos de nuestra tierra, por lo que planteó la posibilidad de desarrollar iniciativas conjuntas a la hora de emprender nuevas acciones por diferentes puntos del país.

Además del acto inaugural, el programa de la feria incluía este sábado una degustación de alubias que fue ofrecida por la IGP de La Bañeza. Ya en horario de tarde se celebraron las catas para la concesión de los premios de la feria al mejor vino y al mejor queso.

Es preciso señalar finalmente que la primera jornada de la Feria de los Productos de León se cerró con una degustación ofrecida por laAsociación de Promoción del Chorizo de León.

NOTICIA: Hospital vuelve a poner en valor la tradición del Órbigo

La localidad ribereña celebra la XV edición de las Jornadas de Exaltación del Traje Regional

El grupo ribereño en una actuación de las Jornadas del Traje Regional. | P. FERRERO
P. Ferrero | 09/10/2016
La localidad de Hospital de Órbigo, de la mano de la Asociación Surcos del Órbigo y el Ayuntamiento, vuelve a poner en valor la tradición de esta comarca a través de una nueva edición, y con esta la número 15, de las Jornadas de Exaltación del Traje Regional, que se desarrollarán los días 14, 15 y 16 de este mes de octubre. 

Esta fiesta comenzará en torno a las cinco de la tarde del viernes con actividades para niños, sopas de ajo y una ronda tradicional con los grupos de danzas ‘El Hilandón’, de Alija del Infantado, los dulzaineros ‘Bañezaina’ y ‘Agua Viva0, de Velilla de la Reina. A las diez de la mañana del sábado habrá cursos de bailes en el salón cívico y ya por la tarde se celebrará una feria de productos artesanos, de forma simultánea al IX Festival Folclórico, que vendrá de la mano de ‘Surcos del Órbigo’, de Hospital, ‘Celada’, de la Robla y ‘El Pedruco’, de Cantabria. El domingo contará también con un sinfín de actividades, de entre las que destaca un concierto de música tradicional leonesa, con ‘Gritsanda’.

sábado, 8 de octubre de 2016

NOTICIA: Los ladrillos del Palacio Episcopal de Gaudí viajan a Barcelona

Santa Elena de Jamuz lleva al Segundo Congreso Mundial sobre el arquitecto su elaboración artesanal de los ladrillos del Palacio Episcopal de Astorga.

El alfar-museo de Jiménez de Jamuz (León) prepara piezas para la
restauración del Palacio Episcopal de Astorga con los moldes
 originales diseñados por Gaudí. | ICAL

Ical | 05/10/2016
El Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz (León) y el Museo Alfar del municipio participan estos días en Barcelona como invitados y ponentes en el Segundo Congreso Mundial sobre Gaudí que se celebra en la ciudad condal, con la participación de los mayores expertos en la obra del arquitecto catalán.

Los organizadores del encuentro visitaron hace semanas el Museo Alfar, donde el pasado mes de marzo de elaboraron los ladrillos encargados para la obra de restauración que se acomete en el interior del Palacio Episcopal de Astorga, con el mismo proceso que los encargados en su día por Gaudí. “Descubrieron lo que hemos hecho y les llamó poderosamente la atención”, manifestó a Ical el alcalde de Santa Elena de Jamuz, Jorge Fernández, encargado de ofrecer la ponencia que explicará a los asistentes al Congreso cómo se lleva a cabo esa fabricación artesanal.

“Lo que hacemos es poner en valor nuestra labor como artesanos, reconocida por el propio Gaudí y certificar que es el mismo que siguieron nuestros abuelos y bisabuelos y, por tanto, no hacemos réplica de ladrillos sino el ladrillo original que soñó Gaudí”, dijo antes de recalcar que “nadie más puede hacerlo porque nosotros tenemos la misma arcilla, el mismo combustible, las mismas decoraciones -los pintos- hechas con material autóctono y el mismo horno, las manos alfareras y los moldes originales”.

Jaime Argüello, el maestro alfarero del Museo -que también participa en el Congreso- fue el orgulloso encargado de contribuir de forma directa a la obra de restauración del Palacio y las nuevas piezas llevan su huella como entonces quedó grabada la de sus predecesores en los ladrillos que repondrán los dañados por el paso del tiempo. El trabajo, llevado a cabo con mimo, incluye la decoración de cada uno de ellos al estilo más tradicional, hecha con la segunda pluma del ala derecha de una gallina.

Jorge Fernández alberga la esperanza de que la participación en el Congreso Mundial sobre Gaudí pueda suponer la semilla que sirva para lograr que “ésta o cualquier actuación que permita divulgar nuestro patrimonio cultural a nivel mundial, pudiera celebrarse alguna vez en Castilla y León, porque tenemos dos obras fundamentales en nuestra comunidad: el Palacio Episcopal de Astorga y la Casa Botines de la capital”.

El edificio histórico de la Universidad de Barcelona acoge el Congreso que organiza bianualmente la institución académica y 'The Gaudí Research Institute', con la asistencia de medio centenar de expertos procedentes de Colombia, Chile, Estados Unidos, Canadá, Japón, Rusia, Alemania o Austria o China y un total de 250 congresistas. El parque Güell y la torre Bellesguard son los temas principales del encuentro, que celebró su primera edición en 2014.

NOTICIA: «¡Qué poco hacen las autoridades por restañar la herida de la emigración!»

La primera mujer que escribió en Diario de León. Empezó hace 105 años. La primera firma femenina de Diario de León era maestra . Combativa y de gran carácter En Jabares dio clase en el pórtico de la iglesia en protesta por el mal estado de la escuela.

ANA GAITERO | LEÓN

dl -
Cinco años largos, casi seis, llevaban los vendedores de periódicos voceando la cabecera del Diario de León por las calles de la ciudad cuando, un 6 de diciembre de 1911, Calimeria lanzó su ‘colaboración femenina’, sin apellidos, en el rotativo católico.

Con el artículo ‘La emigración y la escuela’ se estrenó la primera voz femenina en el periodismo leonés. Una maestra con buena pluma y muy reivindicativa que, sin pedir permiso, metió el dedo en la llaga de un problema que acuciaba a la provincia en aquellos primeros años del siglo y sigue estando de actualidad 105 años después.

Calimeria Montiel Marcos fue la primera mujer que escribió en Diario de León. Era maestra y contaba tan sólo 23 años cuando escribió aquel primer artículo que inauguraría sus colaboraciones periódicas hasta bien entrados los años 20.

Una amistad familiar con el fundador del rotativo, Filemón de la Cuesta, facilitó su entrada en un mundo profundamente masculino, pero en el que empezaban a verse firmas de mujeres de carácter.

Carmen de Burgos, Colombine, estrenó en 1902 sus Notas femeninas en El Globo, en 1906 lanzó su campaña a favor del sufragio femenino en El Heraldo de Madrid y en 1909 decidió ir a Marruecos a cubrir el desastre de Annual, convirtiéndose en la primera mujer corresponsal de guerra. No se limitó a contar muertos. Contó el dolor de las víctimas dándoles voz propia.

Igual que Calimeria, su formación inicial era la de maestra, casi la única carrera a la que podían acceder las mujeres que, hasta 1910, no obtuvieron el derecho de asistir a la universidad.

Las escuelas normales fueron la puerta de entrada a la educación para las mujeres. A ellas se iba a confiar la educación de niños y, sobre todo, niñas. Calimeria enviaba sus apasionados y argumentados artículos desde los pueblos donde tenía su escuela. Desde Mellanzos invocó a los «maestros españoles!, maestros leoneses!» a enseñar a «esos pobres niños a amar su patria» y, sobre todo, «enseñadles a amar el campo: la agricultura es la base de la riqueza nacional. La mayoría de las industrias están apoyadas en ella».

A los que emigraban les instaba a «pregonar» los encantos de su tierra y a los políticos les daba su correspondiente rapapolvo: «Las autoridades son las llamadas a restañar la herida de la emigración. ¡Y qué poco hacen por conseguir que esa herida se cicatrice!». Tal cual lo podría firmar hoy. No hay quien ponga remedio a la sangría migratoria de la juventud en los últimos años.

Si Calimeria levantara la cabeza... Amante del progreso científico y técnico, también envió alguna crónica desde Gijón, donde veraneaba. La «Suiza española» decía de la «sin par Asturias» en una crónica desde la que combatía la guerra mundial como causante de la decadencia industrial a la par que veía en El Musel una «obra que reportará grandes ventajas a la región y a la nación».

Calimeria Montiel Marcos nació en Fresno de la Vega el día de Santa Bárbara. ‘Doña Cali’ fue mujer de carácter, como demostró desde la tribuna y desde el magisterio. En Jabares de los Oteros llegó a dar clase en el pórtico de la iglesia y en unas cuadras por el mal estado de la escuela, infestada por ratones y medio ruinosa.

Ante todo, combatió la ignorancia y predicaba la educación como el arma del progreso. Dio cuenta de las primeras «misiones pedagógicas» llevadas a cabo en León por el señor Lillo. Fue una ‘todoterreno’ y abordó todos los géneros, desde el reportaje costumbrista y social, al análisis-opinión, pasando por la crónica social e incluso de sucesos. También publicó algunas reseñas de revistas de agricultura. El campo y la escuela eran sus surcos preferidos.

Tenía sentido de la primicia y no dudaba en embarcarse en cualquier viaje para dar fe de los adelantos de su tiempo. Relató con gran lujo de detalles el viaje inaugural del Tren Burra —nombre popular de la vía estrecha entre Medina de Rioseco y Palanquinos— en 1915 y se fue a Gijón a cubrir una visita de Alfonso XII.

A veces aprovechaba para arengar a la población, ya fueran mujeres u hombres. A las costureras leonesas les animó a seguir el ejemplo de sus colegas bilbaínas que, en 1917 protagonizaron una sonada huelga. «A las obreras de León», título el artículo.

En sus crónicas visualizaba a las mujeres como sus lectoras también para afianzar su rol como educadoras de la prole y vigías de la «moral», algo en lo que las consideraba «superiores a los hombres». Era muy religiosa y conservadora, pero a la vez con un sentido del progreso social y económico krausista, basado en la educación del pueblo.

martes, 27 de septiembre de 2016

NOTICIA: Piedras que hablan con gran sabiduría

Maestros canteros, un oficio y un arte cargado de silencios y enigmas en sus formas.

La sabiduría de los maestros canteros, sacando la piedra de la madre tierra.

Toño Morala | 26/09/2016

¡Pero dejad… dejad que las piedras hablen… con tanta sabiduría! A San Miguel de Escalada. Qué inmensamente difícil es escribir sobre los maestros canteros, y no lo digo por no tener documentación, la hay y buena; lo difícil es conectar, unir la maestría de estas buenas gentes, de estos maestros que han ayudado y mucho a crear y mantener un patrimonio histórico e irrepetible a lo largo de cientos de años; lo verdaderamente difícil es hacer hablar a la piedras, en ese, su lenguaje de silencio y armonía, con esa rima que construye esa conexión con la arquitectura, con esa belleza suficiente para quedarse durante horas mirando y admirando estas grandes obras; esos añadidos a los sillares y unirlos con la levedad del uso o usos que muchos de estos edificios tuvieron; darles esas maravillosas formas inventadas por los maestros canteros, y que componían el arte dominando el mundo mágico de leyendas, dioses, diferentes religiones y multitud de alegorías para dejar su marca y dejar su maravillosa visión de la vida. Y tendríamos que intentar unir la historia con aquellas formas de trabajo tan duras y extremas  tan mal pagadas la mayoría de veces y tan mal reconocidas,- en muchos casos no sale ningún nombre de aquellos maestros canteros, en todos los ámbitos históricos y antropológicos. La cultura, a veces, se olvida de los hombres que sacaron adelante grandes obras en piedra, solamente en piedra… imagino, o quiero imaginarme la de años que trabajaron en una sola obra, en un solo proyecto donde los arquitectos de antaño tenían que ser drásticos y buscar, aparte de la belleza, el objetivo de aquellos edificios tan magníficos… y además en tiempos donde casi todo era mano de obra y poco más; casi todo era a base de fuerza humana y animal. Ahí entra la gran misión de aquellos inventores para elevar piedras; pero la mano del hombre y su inteligencia natural fueron capaces de doblegar con gran aprovechamiento aquella piedra que la propia naturaleza puso en prácticamente toda la tierra, y donde se trabajó tan limpiamente, tan brillantemente. Piedra y pensamiento, pensamiento y piedra, y en el entremientras, miles de obras de arte repartidas por todas las partes habitadas por el ser humano.


Intentaremos hacer este pequeño reconocimiento muy generalizado y muy planetario, pues como saben hay obras en todo el planeta llenas de una belleza magnífica y donde, muchos de aquellos maestros canteros, no dejaron su marca personal, ni muchos de aquellos pasaron a la historia, apenas unos cuantos salen en ella, y de forma muy casual. Se imaginan el duro trabajo de aquellos hombres con el cincel y la maza como herramientas casi únicas para labrar aquellas piedras del silencio, aquel ritmo acompasado, aquellas noches de cansancio y sueño para, al día siguiente, venga a seguir dándole a la maza y seguir realizando milímetro a milímetro, sutilmente, como si la vida les fuera en ello, y como si supieran que su trabajo callado fuera uno de los más importantes en la vida y existencia del ser humano; pocas cosas han dejado tanta huella en la historia como estas grandes obras de arte esculpidas y labradas en piedra; es como si los maestros canteros fueran resignadamente sabedores de su impronta e importante labor, de su maestría en ese oficio peculiar que era darle vida a las piedras olvidadas. 


Las marcas tenían, muchas veces, otro significado, aparte del evidente de firma
Muchos de los canteros y de los ‘Magíster muri’ tenían una firma o marca de cantero, como forma de identificarse como autor de la obra, ya sea de la construcción en sí, o de la talla de la piedra en cuestión. Como muchos de los signos usados por el hombre, estas marcas de cantero, tenían, a veces, otro significado, aparte del evidente. Así la firma segunda representa el ‘abacus’, un bastón de mango en espiral, usado tanto por los ‘magíster muri’, como por el ‘Gran Maestre del Temple’; las marcas son algunas de las representadas en iglesias, casi siempre relacionadas con el Temple. En relación con la Masonería, el ‘francmasón’ es en origen el ‘escultor de piedra franca’, es decir el escultor de la piedra que puede ser tallada y esculpida. Antes que los arquitectos se formaran en las Universidades, los antiguos gremios de masones o albañiles, constituían entidades reconocidas oficialmente, con derechos políticos y poseían la doctrina secreta del arte de la construcción. Los miembros de estos gremios viajaban libremente por Europa, manteniendo entre ellos estrechos lazos fraternales y de hospitalidad. Cuando el neófito solicitaba el ingreso, recibía un signo o marca de cantero, que debía reproducir en todos sus trabajos, y que era su marca de honor. Uno de los documentos más antiguos que hace referencia a tales marcas o signos de cantero de laBauhütte se encuentra en la Hüttenordnung (Ordenanza de Logia) de Röchlitz de 1462. Allí se menciona la ceremonia solemne en la que el Maestro transfiere o "comunica el signo" al oficial junto con una serie de enseñanzas alusivas, advirtiéndole de que carece del derecho a modificar su signo o a transferirlo a otro cantero. Marcas de las canteras de procedencia de la piedra. En algunas regiones la forma específica de organización del trabajo originó la costumbre de marcar las piedras en bruto que salían de las canteras para distinguirlas de las sacadas de otros yacimientos y poder calcular fielmente su número y precio. Por tanto, estas marcas de los canteros sacadores (marcas de cantería) no deben ser confundidas con los signos grabados en la piedra por los maestros canteros que trabajaban a pie de obra (marcas de canteros). Las marcas o signaturas personales o del taller para identificar el trabajo concluido han sido un sistema universalmente empleado.


En cualquier sitio, si se fijan, encontrarán el valor magnífico de aquellos antepasados
Las encontramos en todas las culturas y civilizaciones para identificar la autoría (por ejemplo, la alfarería), la propiedad del objeto marcado (la ganadería) o representar las denominadas marcas dinásticas o signos de familia. El precedente inmediato de las marcas de los canteros medievales se encuentra en los signos lapidarios romanos y singularmente en los utilizados durante laEdad Media en Bizancio. Estas marcas singulares todavía se conservan en la mayor parte de los edificios del Imperio romano de Oriente; en el teatro de Nicea, en el de Aezani, el acueducto de Éfeso, en la muralla de Salónica construido con el expolio de las ruinas de una antigua construcción, etc. Igualmente se localizan en las piedras de la cisterna de las Mil y Una Columnas de Constantinopla, o en Santa Sofía, en San Sergio, en la iglesia de San Juan, etc. También se han hallado sobre las caras talladas de piedras destinadas a desaparecer bajo el revoco o tras el repaso definitivo de los paramentos, lo que confirma que eran marcas de los canteros para poder ajustar su salario. En la Europa medieval, este fenómeno se generalizó por imitación de los escudos de armas de las casas nobiliarias (que daría lugar al desarrollo de la ciencia heráldica), expandiéndose a las corporaciones de oficios (herreros, armeros, talladores de madera, grabadores, impresores, fabricantes de papel, pintores, etc.). Y como muestra, independientemente de marcas en la Catedral de León, San Isidoro…. Cada medio día del año, la luz del sol incide lateralmente en el zócalo exterior de la capilla de San Fructuoso, pequeño recinto románico adosado al pórtico de la iglesia mozárabe de San Miguel de Escalada. Y por cualquier sitio que vayan, si se fijan, encontrarán el valor magnífico de aquellos antepasados, maestros canteros, que dejaron su impronta, y muchas veces sin firmar, en las piedras de la vida, esas con las que muchos tropezamos día a día en esa belleza tan inmensa y tan llena de silencio; es el silencio del paso de los años en la maestría de aquellos maestros canteros… ¡Pero dejad, dejad que las piedras hablen con tanta sabiduría…!