jueves, 15 de abril de 2021

NOTICIA: Séptimo premio Antonio Estévez para la investigación berciana

CULTURA. Habrá dos premios de 2.000 y 500 euros para los trabajos que hablen sobre la historia, patrimonio y cultura del Bierzo.


Cartel anunciador de la nueva edición de los premios

M.I. | 15/04/2021
El Instituto de Estudios Bercianos ha convocado el VII Premio de Investigación Antonio Estévez destinado a fomentar la investigación multidisciplinar que tenga que ver con temática del Bierzo, su historia, patrimonio y cultura.

Los trabajos de investigación a presentar pueden basarse en cualquier aspecto relacionado con la comarca, desde el punto de vista histórico, político, jurídico, social, económico, antropológico, etnográfico, geográfico, artístico, filológico, patrimonial o de cualquier otra disciplina científica en materia social con un enfoque teórico o a partir de experiencias concretas, explican desde el IEB.


En cuanto a los premio, se establece un primer premio dotado con 2.000 euros, y asimismo se contempla un accésit de 500 euros.

Los criterios de valoración de los trabajos serán la calidad y el rigor científico en un 60%, y la innovación, el interés y la aplicación práctica de los trabajos en un 40%.

El jurado será designado por la Junta directiva del IEB y estará formado por especialistas en las temáticas de los trabajos presentados.

Los trabajos de investigación deben dirigirse al Instituto de Estudios Bercianos, Calle Vía Rio Oza, número 6 hasta el 31 de agosto de 2021. El fallo se emitirá antes del 31 de diciembre de 2021.


miércoles, 14 de abril de 2021

NOTICIA: La Diputación inicia el gran impulso de Lancia

El Yacimiento de Lancia será un gran Centro Arqueológico. Un concurso de arquitectos, ya publicado, elegirá el mejor proyecto para convertir el entorno astur-romano en un centro visitable y de divulgación de máximo valor cultural.

 El Centro Arqueológico Ciudad de Lancia convertirá el yacimiento en un lugar dereferencia tanto visitable como de estudio. RAMIRO

Pacho Rodríguez
«Lancia está en marcha». Sobre esta afirmación explicó ayer desde el terreno, el presidente de la Diputación, Eduardo Morán, el inicio del gran impulso que vivirá el yacimiento astur-romano como Centro Arqueológico Ciudad de Lancia para su puesta en valor como lugar de visita y de estudio e investigación. Morán dejó así claro que la cita era «para hablar de realidades y no de promesas como se ha hecho aquí tantas veces», aseveró.

Y es que hay un plan para que Lancia sea un referente arqueológico, histórico y cultural al máximo nivel sobre el estudio del pasado romano de la Península. Y hay cifras que corroboran lo decidido por la institución provincial, pero también hay la apuesta inminente para que se dedique ya una partida de 150.000 euros para «trabajos de adecuación de estos vestigios y convertirlos en un lugar paseable y de formación», señaló ayer Eduardo Morán.

Habrá más terreno y dinero para que se lleve a cabo. Partiendo de una novedosa iniciativa como es el concurso para seleccionar el proyecto arquitectónico que dé forma al Centro Arqueológico que será de alguna manera el punto neurálgico en torno a Lancia para todo aquel que lo visite.

Así, en las propias ruinas del yacimiento, Morán indicó que hay un presupuesto estimado en más de dos millones de euros.

Por un lado, la realización del citado centro, tras la selección del proyecto en el concurso, cuenta con un presupuesto de 1.500.000 euros, más los trabajos en su entorno, para la creación de accesos, aparcamientos y otras infraestructuras por un valor de 500.000 euros.

Respecto a los trabajos generales en torno al apartado arqueológico ya hay decidida una cantidad de 100.000 euros y fecha: este verano. En definitiva, cantidades económicas pero que suponen un activo de desarrollo para convertir el entorno de Lancia en un atractivo visitable.

Esta decidida voluntad por parte de la Diputación se ve corroborada también en lo espacial puesto que la institución ha adquirido diez hectáreas de terreno en torno al actual recinto del yacimiento y aumenta en un 800% la superficie dedicada a la investigación y la divulgación.

Ayer se publicó la contratación del proyecto global y dirección de obra para construir el Centro Arqueológico de la Ciudad de Lancia y sus accesos. Y se contó así desde el mismo sitio y el mismo día que la Plataforma de Contratación del Sector Público publicó la contratación del proyecto global y dirección de obra necesaria para su construcción y accesos. «La Diputación va a apostar por fin, con decisión y compromiso, por la puesta en valor de este importantísimo enclave arqueológico de la provincia de León», dijo Morán al respecto.

Morán, que estuvo acompañado del diputado de Cultura, Pablo López Presa, del diputado Marcelo Alonso, y de la concejala de Cultura de Villasabariego, Ana Álvarez, destacó el hecho de que la contratación de este centro arqueológico se realice mediante un concurso de proyectos, «de modo que cualquier arquitecto que lo desee podrá presentarse, y será un jurado formado por profesionales de reconocido prestigio el que elegirá la mejor propuesta», valoró la modalidad, al igual que Pablo López Presa, diputado de Cultura. «Se trata de un proceso novedoso que, por encima de todo, busca la calidad, la originalidad y la excelencia», añadió. La previsión es que el proceso dure varios meses, «por lo que esperamos tener el proyecto definitivo en otoño». El presidente de la Diputación recordó que el compromiso con este yacimiento viene ya de diciembre de 2019 con el vallado del recinto, la instalación de paneles informativos y la habilitación de aparcamiento. «Posteriormente, se procedió al sondeo de la zona por medio de un georradar, y las actuaciones promovidas por este equipo de gobierno continúan con medidas de gran alcance ya confirmadas», sostuvo el presidente que destacó la ampliación cualitativa como cuantitativa de Lancia.


NOTICIA: "Tenemos que preservar el legado de nuestros abuelos"

Los ensayos son en cierto modo una ‘fiesta’ y como estos jóvenes dicen: \"Que se note que estamos vivos\". | T.G


MÚSICA. Ni bachata, ni reguetón. Ni techno, ni rock. Entre los jóvenes de Villaquejida lo que se lleva es el folclore y por eso un grupo de una decena de ellos han formado el grupo ‘SurLyon’ en el que dan rienda suelta a su afán autodidacta para guardar el legado de sus mayores.

Teresa Giganto | 11/04/2021
No hablamos de C. Tangana. Tampoco de Naty Peluso ni de ninguno de esos artistas que están entre los más escuchados del momento en las plataformas de música. En la conversación lo que salieron fueron las diferencias entre una jota y un charro, entre lo que se cantaba antaño en Laciana y lo que se entonaba en la Vega del Esla, entre los ritmos que se han perdido y los que aún perduran... Y de eso va precisamente ‘SurLyon’, de que sea más lo que perdura que lo que se muere en el folclore leonés. «Tenemos que preservar el legado de nuestros abuelos», asegura Claudia convencida de que lo que tienen entre las manos este grupo de jóvenes de Villaquejida es mucho más que una simple pandereta, un pandero, un mortero o una botella de anís.

Aprovechando que en Semana Santa los estudios dieron un respiro a los estudiantes, al pasar por la Casa de la Cultura de Villaquejida se escuchaban jotas, corridos y titos. No daban abondo las sonajas de la pandereta y poco descansaba la gaita de Ricardo. Una vez, y otra, y otra más. Había que aprovechar para ponerse al día con el folclore y aumentar un repertorio de canciones tradicionales que esperan poder cantar a sus vecinos en cuanto lo permita la pandemia del coronavirus. Dentro estaban Claudia, Ricardo, Marina, Cynthia y Lidia. La cuestión era repasar lo ya aprendido y al mismo tiempo, avanzar en nuevos temas. Pero antes de empezar a contar qué es ‘SurLyon’, lo cantan y empiezan por ‘Alba y Aliste’, su canción hasta ahora más especial por ser la primera de las que tocaron juntos.

Darío, componente de ‘SurLyon’,
esperando el coche de línea a León. | T.G
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«Como buen amante que soy del folclore y tras haber asistido a clases de pandereta y pandero, quise hacer algo que saliera bien y que gustase a la gente y empezamos unos pocos a ensayar canciones tradicionales», explica Ricardo, un autodidacta que ahora también se ha lanzado con la gaita y ya la ha incluido en el repertorio de ‘SurLyon’. A esa aventura que comenzaron unos pocos se han ido uniendo cada vez más jóvenes de Villaquejida pero también de los pueblos vecinos de Villafer y de Cimanes de la Vega con edades entre los 17 y los 19 años. A Claudia, a Marina, a Cynthia, a Lidia, a Ricardo, a Bea, a Darío y a Javier la pandemia no les frenó las ganas y siguieron ensayando cada uno en su casa para al final ponerlo todo en común llegando incluso en verano a ofrecer el que fue su primer concierto en Villaquejida. «Fue muy emocionante poder cantar para nuestros vecinos aunque impone porque quieres hacerlo lo mejor posible», reconocen. Por eso los nervios afloraron en los primeros minutos, porque en esto del folclore no hay mayores expertos que sus abuelos y muchos de los de ‘SurLyon’ se encontraban entre el público. Entre ellos Sici, la abuela de Ricardo, una mujer incapaz de escuchar una jota sin que se le vayan los pies. «Aquí se ha perdido mucho folclore de la zona y se conserva muy poco, yo escucho mucho a mi abuela pero hay que reconocer que se está perdiendo», lamenta de nuevo Ricardo.

Los chicos de ‘SurLyon’ son también buenos conversadores y cuentan con ilusión las canciones en las que trabajan, aunque no es tarea fácil ya que entre los estudios, las vacaciones y que cada uno está en un sitio «siempre hay alguna baja» a la hora de ensayar. Pero las ganas no fallan nunca. Mientras cuentan su aventura musical en el patio de la Casa de la Cultura de Villaquejida, está Darío a escasos metros, otro integrante del grupo que espera la llegada del coche de línea para irse a León. Le pasan un pandero por encima de la valla para inmortalizar el momento antes de que se suba al autobús y de que sus compañeros continúen contando y cantando.

«Estamos muy contentos con cómo nos están saliendo las cosas porque después del concierto en Villaquejida nos salió otro en Valderas. El apoyo de la gente está siendo muy positivo para nosotros y eso nos anima a seguir», explica Claudia, otra de las componentes del grupo. Su deseo, al igual que el del resto, es «llegar a más y sobre todo llegar a la gente joven para hacerles entender que el folclore no solo es para la gente mayor». Lo explica Marina que todavía guarda en casa algunas de las cintas del folclore portugués que su abuelo le ponía de pequeña. Y en este mismo sentido se pronuncia Claudia: «Queremos despertar pasión entre la gente más joven, que descubran este tipo de música y les entre el gusanillo de querer también ellos participar, queremos llegar a todas las generaciones y abrir el interés de los pequeños».

Claudia, Ricardo, Marina, Cynthia y Lidia, algunos
 de los componentes del grupo ‘Surlyon’ de Villaquejida. | T.G.
Saben que las letras de las canciones que cantan tienen poco que ver con la sociedad actual, «aunque de estos ritmos vienen los que ahora se escuchan más como el rock o el pop». En esos ritmos diferentes de pandereta está la clave de todo. «Si escuchas canciones así de antes ves que muchas veces son letras picarones, es como: ahí te dejo el recado para que lo analices», comenta Ricardo entre risas.

«Al final con esto queremos contribuir a que el pueblo tenga actividad, a que no decaiga y que aunque haya una pandemia se note que aquí, en Villaquejida, seguimos vivos», señala Claudia con rotundidad. En el relato de la emergente historia de ‘SurLyon’ no dejan escapar palabras de agradecimiento para el Ayuntamiento de Villaquejida. «Se han portado muy bien con nosotros y en todo momento nos han dado facilidades para tener un espacio en el que ensayar y con el equipo... No podemos estar más agradecidos, la verdad», señalan.

Después de un rato de charla, vuelven a coger sus instrumentos y otra vez a cantar, a aprovechar que han podido juntarse unos cuantos, a mezclar sus risas con sus ganas de seguir mejorando. Que se note que en Villaquejida están vivos.

domingo, 4 de abril de 2021

NOTICIA: VINO NUEVO. La última bodega de bandera blanca

La Bodega del Niño resiste en Cacabelos con la tradición del vino nuevo.
Manuel Rodríguez, bodeguero y alcalde, salvó vidas en ‘los años difíciles’.

La Bodega del Niño recibía ayer a sus clientes bien ventilada. L. DE LA MATA

Carlos Fidalgo, 2 de abril de 2021

Una bandera que anuncia el vino nuevo, dos alcaldes al otro lado de la barra, un ‘niño’ que ya ha cumplido 70 años y todavía cosecha sus viñedos, vasos de blanco y de clarete a cincuenta céntimos, y la huella discreta de un hombre que salvó a más de un vecino de morir paseado después de la guerra. La leyenda de la Bodega del Niño en la calle de Las Angustias de Cacabelos —la última del Bierzo que todavía cuelga una bandera blanca en la fachada para anunciar que hay vino de cosecha en el establecimiento— arranca en la guerra de Cuba, se hace grande después de la guerra civil y aguanta hasta nuestros días aferrada a un trapo blanco que no anuncia ninguna rendición. Solo el paso del tiempo.


«Fue mi tío abuelo Víctor Sánchez Rubio el que hizo esta casa», contaba ayer el actual propietario de la bodega reabierta con la desescalada, las paredes alfombradas de carteles de películas viejas, entre enormes cubas de madera y ristras de calabazas colgadas, botellas polvorientas y algunos carteles de aves que hacen que el cliente que entra por primera vez no sepa muy bien donde posar los ojos. «Fue uno de los últimos de Cuba, porque luchó en la guerra, estuvo preso y volvió en el 1900 cuando lo liberaron», añade José Antonio Rodríguez Jorge —el Niño que ahora da nombre a una bodega que durante muchas décadas se llamó ‘del alcalde’— cuando recuerda la figura de su tío abuelo, del que tiene un busto en casa y que llegó a ser regidor de la villa a su regreso de América.


José Antonio Rodríguez Jorge, ‘El Niño’. L. DE LA MATA
—Cuénteme lo de la bandera blanca— le pide el periodista, con el olfato rendido al olor del vino y de la madera vieja que rezuma la bodega.
Y Jorge recuerda la tradición de colgar el trapo en la fachada de aquellas casas de Cacabelos, de Villafranca, de Bembibre, y otros pueblos, que tenían bodega y viñedos para anunciar a los vecinos que allí se servían blancos y claretes recién cosechados. Vino fresco. «Se pedía permiso al Ayuntamiento y después se ponía la bandera en horizontal. Cuando se ponía en vertical era para anunciar que esa bodega era la siguiente que iba a vender cuando terminara la primera, para no hacerse la competencia».

El relevo de la bodega de la calle de Las Angustias lo tomó el abuelo del Niño, Manuel Rodríguez Sánchez, otro que fue alcalde de Cacabelos durante tres décadas. Y su historia daría para una película. Alcalde en 1936, con el inicio de la guerra tuvo que incorporarse al bando sublevado. «Lo llevaron de cocinero al frente», dice su nieto. Siendo regidor de la Falange, algo común en la época, llama la atención que fuera una alcalde de izquierdas como Santos Uría el que iniciara el proceso para nombrar a Manuel Rodríguez Hijo Predilecto de Cacabelos. Un acuerdo que la corporación municipal ratificó el 28 de abril de 1999, cuando el homenajeado ya había fallecido y encabezaba el Ayuntamiento el socialista Santiago Rodríguez. Y dice la orla que Jorge guarda en su casa, junto al busto de su tío abuelo, que el título de Hijo Predilecto se le concede a Manuel Rodríguez Sánchez «en reconocimiento a la labora desempeñada como alcalde del municipio durante años difíciles».


Era la forma ambigua que tenían en 1999 de decir que Manuel Rodríguez le había salvado la vida a más de un vecino. «Por aquí venía de vez en cuando un grupo de Orense que se hacían llamar los Caballeros de la Muerte. Mi abuelo les sonsacaba a quién venían a buscar y mientras bebían en la bodega los hacía avisar para que se escondieran. Por eso en Cacabelos no hubo muertos», cuenta Jorge, reacio a entrar en detalles, discreto como su abuelo, después de que el periodista le insista en que esa historia —un secreto a voces en Cacabelos— no es de las que se callan fuera del pueblo.

—¿Y por qué le llaman El Niño?—es la pregunta que no debe faltar.

«Por esto», responde Jorge. Y enseña al periodista uno de los murales que clientes y amigos le han entregado en alguno de los homenajes que ha recibido y donde se ve un bebé desnudo, repanchingado en un sillón en una vieja fotografía en blanco y negro. «Ese soy yo, el Niño».


Otra bodega de bandera blanca ya desaparecida en la calle de Santa María. DEL LIBRO SABIOS PAISAJES

Y el Niño, que estudió Biología, ya tiene 70 años, ha visto cómo el cliente que bebía vino se le muere —«ahora piden otras cosas»— y no ve lejos el momento de despedirse de la bodega y de los viñedos, que sopesa entregar al Banco de Tierras del Consejo del Bierzo si no encuentra relevo. «He intentado que algún sobrino se haga cargo, pero una bodega así no es rentable», reconoce.

—¿Y hasta cuándo va a seguir, Jorge?

«Hasta que el cuerpo aguante».

NOTICIA: "Los accidentes mineros eran tabú porque había que seguir trabajando"

El accidente del Pozo Nicolasa conmocionó a la cuenca minera asturiana.

LITERATURA. 14 mineros murieron en el Pozo Nicolasa en uno de los accidentes más trágicos de la minería española. Este accidente es el punto de partida del libro ‘Tormenta sobre Durán’.

Fulgencio Fernández | 02/04/2021
lanuevacronica.com
«A mediados de los años noventa, una explosión de grisú en una mina de carbón provoca la muerte de quince mineros. Tormenta sobre Durán se desarrolla en una atmósfera de tragedia, una fatalidad a medio camino de ser previsible, una situación que supera todo lo imaginable, un drama insostenible; pero también obliga al lector a colocarse ante la eterna lucha entre el bien y el mal, situándolo frente a sí mismo al trasladarle la lucha, la confrontación, los presuntos y múltiples intereses que se ocultan ante la posibilidad del encubrimiento y el choque que se produce ante la fortaleza de la verdad». Esta es la sinopsis que ofrece la editorial del libro ‘Tormenta sobre Durán’, del asturiano Carlos Barros, elegido Libro del Mes de Abril en el MSM de Sabero.

Una trama que se parece mucho a una de las mayores tragedias de la minería asturiana, en la misma época, casi con los mismos muertos, como recuerda el propio Carlos San José: «Así es. El 31 de agosto de 1995, el peor accidente de la historia de la minería asturiana, murieron 14 mineros, 10 españoles y 4 checos.; 14 compañeros que me impactaron, cambió mi vida, cambié de trabajo». Pero, sobre todo, «me di cuenta de que aquello quedó sin explicación y quise investigar, indagar».


Así nació la idea de hacer un documental, que iba muy avanzado pero la crisis también se lo llevó por delante. «Ya teníamos 40 personas que iban a hablar pero no pudo hacerse; entonces pasé años pensando qué hacer con la documentación y me decidí por el teatro, pero me costó mucho trabajo expurgar toda la información que tenía».

Y así nació ‘Tormenta sobre Durán’, ficción con base real. «En el primer acto intento con personajes ficticios recrear cómo se recibe desde el exterior toda la tragedia que sucede dentro de la mina y en el segundo acto, además de la discusión sobre las causas de la catástrofe, surge la vida real con una pregunta, ¿cómo se ficciona la verdad? para que cada espectador se ponga en el papel de los cinco personajes de la obra. Es muy complicado pues estamos hablando de algo que podía dar al traste con toda la minería de aquella comarca, que era muy importante. Ante eso, ¿cómo se gestiona esa verdad?». Y reflexiona el autor de la obra que acudió a una ficción ‘muy real’: «De hecho, los trabajadores y mandos me felicitaron pero, 25 años después, a día de hoy, los accidentes mineros siguen siendo un tema tabú pues había que seguir trabajando, cerrar las minas es un asunto complicado: la empresa, el sindicato...».

NOTICIA: De un ‘telar’ Toño hizo un museo

PATRIMONIO. José Antonio Fernández, Toño el de Argovejo, ha ido recogiendo piezas de valor etnográfico desde que regresó al pueblo, hace una década.

Vista general del cuidado museo etnográfico ‘Los telares de Toño’ que José Antonio Fernández ha montado en un edificio propio. | ALEJANDRO DÍEZ SIERRA

Fulgencio Fernández | 02/04/2021
lanuevacronica.com
«Trabajé en Bilbao casi toda la vida, venía a Argovejo en vacaciones. Pero cuando me jubilé, hace una década, cumplí el sueño de volver al pueblo y me puse a hacer una cosa que me apetecía mucho: coleccionar piezas que me recordaran mi vida en el pueblo, herramientas de trabajo, útiles... y poco a poco fue creciendo la colección. Me daba en la cabeza que tenía que hacer algo así». Así explica José Antonio Fernández, Toño el de Argovejo, cóm
o pasó de «recoger telares» a montar un verdadero museo, realmente cuidado y ordenado, que ha querido poner a disposición de sus vecinos y todo el que lo quiera visitar. No hay más que llamarle por teléfono y él te lo enseña, explica... Es el nuevo Museo Etnográfico de Argovejo de ‘Los telares de Toño’, que aunque lleva abierto desde 2017 ha reabierto con nuevas piezas y más ordenado.

Explica este generoso vecino de Argovejo que utiliza la palabra telar en el sentido que se le da en el ‘Léxico leonés actual’: «Telar: m. Trasto, chisme, en plural: objetos diversos en desorden», aunque vaya por delante que lo de desorden nada tiene que ver con su museo. «La verdad es que siempre fui muy meticuloso en mi trabajo y me he preocupado de que esté todo bien organizado, en orden, por materias, bien explicado».

- ¿Cómo te has hecho con ellas?
- De todo un poco. Algunas las tenía en casa, otras me las dieron los vecinos, tratando con anticuarios de segundo y tercer orden, en rastrillos y mercadillos... una labor de hormiga. Ahora hay gente que viene a visitarlo y son ellos los que me ofrecen piezas al ver que aquí no hay ningún afán de lucro sino de ofrecer un aliciente más a este pueblo, que tiene otros importantes como el Hayedo del Río Achín, o picos como Cerroso, Aguasalio o Los Janos, y su gente, muy importante.

El museo muestra algo más de 500 piezas, «tengo más pero cuento con un espacio determinado y, por ejemplo, piezas grandes como trillos no los puedo mostrar». Y cuenta cómo montó el edificio. «Al regresar al pueblo había comprado una vieja cuadra con pajar pero en las nevadas de 2015 se cargaron los tejados de nieve y pensé que se hundía todo. Al pasar la nevada me puse a arreglarlo y así lo arreglé.

Y se ha convertido en un caserón de piedra de esta comarca acondicionado con mucho gusto y aprovechando el espacio para museo. «He tratado de que esté recogido el modo de vida de la Montaña Oriental de León: desde herramientas y aperos, hasta objetos de la vida cotidiana, pasando por material de enseñanza, piezas de ajuar y juguetes. Quien recuerde y haya usado objetos como la ceranda, la gachapa, los cabijos, el escreño, la lámpara de carburo o la matraca disfrutará enormemente de la colección, mientras que para quien nunca ha usado y desconoce la mayoría de artilugios expuestos supone una oportunidad de acercarse a la forma de vida y las tradiciones de esta montaña leonesa nuestra».

- ¿Te atreverías con alguna pieza especial?
- Es complicado. Para mí especiales son muchas y por muchos motivos. Algunas porque me recuerdan épocas de mi infancia, que siempre es muy entrañable; otras porque te las ha dado alguien especial para mí y, en general, aquellas vinculadas a trabajos y formas de vida de los años 50 y 60 porque me llevan hasta la infancia y ya sabes que la infancia en los pueblos siempre es una etapa feliz. O, al menos, así la recuerdas».

Y este legado de su generosidad lo ha puesto a disposición del pueblo y sus visitantes, como un aliciente más. Por Argovejo hay tablillas que anuncian el Museo Etnográfico ‘Los telares de Toño’ en los que figura su teléfono. «Si no estoy en el museo me llaman y les enseño encantado lo que allí está recogido».

Un aliciente añadido a los telares de Toño... las propias explicaciones de Toño... el de Argovejo.

jueves, 1 de abril de 2021

NOTICIA: Allí donde la vista alcanza su horizonte

Abiertas al público, las Cuevas Menudas, en el entorno del yacimiento de Lancia, se convierten en una espectacular visita.

 Las Cuevas Menudas, visibles desde la A-60 y ahora visitables, son un conjunto de oquedades creadas en zona arcillosa cuyo origen se remonta a la Edad Media. RAMIRO

PACHO RODRÍGUEZ 30 DE MARZO DE 2021
A 13 kilómetros de León, por la A-60 en el término municipal de Villasabariego, hay un desvío en el que se detiene el tiempo. Por un camino, uno puede regresar a los tiempos romanos, a la ciudad de Lancia. O, si lo prefiere, parar antes, para ser exactos en la Edad Media ante las Cuevas Menudas. Evidentemente, épocas distintas unidas por la ubicación, porque, eso sí, se llega antes al yacimiento de Lancia. Una suerte de Historia de siglos de este municipio, que ahora potencia sus dos virtuosismos patrimoniales, y que, a estas alturas del partido, aunque hablemos del pasado hay que vivir como si fuera tierra prometida de futuro. Esto es, este León que tiene en el pasado de siglos bien llevados toda una respuesta para lo que vendrá.

Ayer, se dio el pistoletazo de salida al público sobre lo que es un lugar recuperado y expuesto en todo su esplendor como son las Cuevas Menudas. De manera llana, debían de ser el sitio que elegían algunos monjes cuando querían huir del mundanal ruido del Monasterio y las malas tentaciones. Se castigaban así en un lugar incómodo con vistas a la nada para rezar acerca de su salvación y la del resto. Pero el paisaje se las traía.

Ayer, la alcaldesa de Villasabariego, Esther García, y Pablo López Presa, diputado de Cultura, en representación del ILC de la Diputación, inauguraron lo que supone la recuperación de las Cuevas Menudas, próximo al yacimiento histórico de Lancia, pero independiente, y que constituye un curioso conjunto de oquedades cuyo origen puede remontarse a la Edad Media, sobre un curioso también terreno arcilloso.

Habilitado el acceso a este lugar de retiro para monjes eremitas en la alta Edad Media, ahora puede ser visitado. López Presa destacó la labor de recuperación y puesta en valor del patrimonio propio como mejor forma de impulsar el progreso de los pueblos leoneses. Y remarcó como titular que un patrimonio de León dejaba la lista roja para ser lugar de disfrute del público, eso sí, con cuidado.

La inauguración contó hasta con el corte simbólico de una cinta, para dejar constancia del acontecimiento desde un mirador de vistas espectaculares, por cierto.

Una historia con mirada
En un día despejado, desde Lancia o el mirador de estas Cuevas Menudas, se ve el Teleno a más de 80 kilómetros. O Peñas Pintas, telón de fondo de Las Salas, a cincuenta y tantos. O Mampodre, en este infinito que cumple porque no se acaba. El que lo mira siente el mayor de los desconfinamientos ante sus ojos, allá donde alcanza el horizonte. Al Sur, Reliegos también está. Y aunque ayer había niebla, la geografía tozuda del Teleno dejaba entrever su presencia. Desde Lancia surgían rutas a Astorga, a León ciudad, que demuestran que era un lugar tan importante tanto por lo que había como por lo que se veía. Es decir, que viniendo a ver algo concreto uno deja de mirar a lo que está tan lejos que lo siente al alcance.

Hubo hasta el intento de que se denominara la Tebaida leonesa, pero queda con la suficiente trascendencia lo que es. Como señaló Esther García, alcaldesa de Villasabariego, lo que los leoneses «a veces no miramos con la misma atención por ser nuestro». Aunque, potenciado como ayer, serán grandes las menudas.

Pablo López Presa y la alcaldesa Esther García cortaron la cinta a modo de inauguración. RAMIRO


miércoles, 31 de marzo de 2021

NOTICIA: Crece la pasión por la Pasión

Las cofradías y hermandades de la Semana Santa de León han organizado en la capital un 50% de actos más de los que se hubieran celebrado en cualquier año normal con procesiones.

El Perdón disfrutó de la Misa de Hermandad. MARCIANO PÉREZ

MIGUEL ÁNGEL ZAMORA
diariodeleon.es
El programa de actos de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de León contemplaba para este año 40 eventos en su listado oficial. Algunos de ellos se han podido celebrar, incardinados dentro de la normativa dispuesta por la Junta de Castilla y León, que habilita las iglesias y templos como escenario para posibles eventos.

Las congregaciones leonesas han organizado 60 actos este año. Es un aumento del 50 % con respecto a años anteriores. Cierto es que en algunos casos se trata de actos meramente simbólicos, pero el gusanillo de la Semana Santa y las ganas de disfrutar de las cofradías después de dos años sin poder verlas en la calle, ha provocado que lejos de retraer la cifra de eventos, los haya multiplicado.

Viernes de Dolores y Domingo de Resurrección, con dos eventos cada día, son las jornadas más relajadas para los amantes del mundo de la pasión. El pasado Domingo de Ramos y el próximo Jueves Santo figuran como las jornadas más cargadas. La docena de propuestas del pasado fin de semana, se superará mañana con 13 convocatorias en sesiones de mañana y tarde. Todas respetan eso si el horario del toque de queda y las últimas están convocados no más allá de las 20.30 horas, para que dé tiempo a estar en casa después de su celebración.

NOTICIA: La Diputación lleva hasta Murias de Paredes la madera hecha arte de Santocildes

El Centro de Interpretación de Omaña y Luna acoge la muestra ‘El bosque dormido’, en la que el veterano artista leonés José Antonio Santocildes exhibe un amplio conjunto de esculturas y obras gráficas, casi exclusivamente realizadas en maderas.

El Instituto Leonés de Cultura (ILC) continúa así con su nutrido programa de exposiciones itinerantes por las comarcas, en el que puede participar cualquier ayuntamiento de la provincia que lo solicite y que cuente con un espacio adecuado para ello.

El diputado de Cultura, Arte y Patrimonio, Pablo López Presa; la alcaldesa de Murias,
Mari Carmen Mallo;y el director de Arte y Exposiciones del ILC, Luis García Martínez,
junto al autor de las obras, José Antonio Santocildes.

Dentro del amplio programa de muestras itinerantes por la provincia que organiza el Departamento de Arte y Exposiciones del Instituto Leonés de Cultura (ILC) de la Diputación de León, el Centro de Interpretación de la Reserva de la Biosfera de Omaña y Luna -en Murias de Paredes- acoge la exhibición ‘El bosque dormido’, de José Antonio Santocildes. Se trata de una muestra en la que la madera es la gran protagonista, un material en el que este veterano artista leonés ha venido expresando todo un particular y personalísimo universo creativo.

La muestra, que podrá ser visitada durante los dos próximos meses, fue inaugurada por el diputado de Cultura, Arte y Patrimonio, Pablo López Presa; la alcaldesa de Murias, Mari Carmen Mallo; y el director de Arte y Exposiciones del ILC, Luis García Martínez, con la presencia del autor de las obras, José Antonio Santocildes, vinculado desde muy temprana edad con la localidad de Carrizo de la Ribera.

En concreto, la exposición está formada por un total de treinta y una obras gráficas con tratamiento escultórico, realizadas sobre madera, y por una instalación creada a partir de un antiguo tronco-cepa de nogal, una de las maderas consideradas mágicas de nuestra tierra. Las piezas que pueblan ‘El bosque dormido’ han sido formalizadas por medio de un conjunto amplio y diverso de maderas, casi todas propias de las comarcas leonesas, y que van desde la más noble, como la de nogal; a la más humilde, como la del chopo, pasando por la del roble y el abedul, aunque también encontramos algunas maderas tropicales. Por otro lado, las esculturas-grabados son una de las especialidades más características del trabajo creativo de José Antonio Santocildes y de su hija Alexandra; obras que suelen presentarse como estructuras laminares prensadas y que han sido modificadas en su forma original por sistemas de calor, humedad y presión para alcanzar las curvaturas adecuadas y la definición precisa del volumen, incluyendo en algunos casos cortes, giros y silueteados de zonas que abren diálogos de interrelación con los espacios circundantes de la obra. Además, los sistemas de estampación o grabado utilizados constituyen técnicas innovadoras que han sido reconocidas en varias ediciones de los premios de grabado de la Calcografía Nacional, con menciones honoríficas obtenidas durante los años consecutivos de 1999, 2000 y 2001.

NOTICIA: Una pediatra leonesa en Nueva York

Madres y niños esperando para entrar a la consulta en el Babys Hospital de Nueva York,
 donde trabajaba la leonesa de Vegacervera Nieves González Barrio.



Rocío Rodríguez Herreras | 29/03/2021
lanuevacronica.com
LOS VIAJES DE LA DRA. BARRIO. Nieves G. Barrio solicitó, en abril hará 100 años, una beca para ampliar estudios en Nueva York. Allí pudo cumplir sus elevadas expectativas trabajando en el laboratorio del hospital infantil más prestigioso de la ciudad, el Babies Hospital.

Para un turista apasionado de la medicina y la arquitectura, visitar Nueva York es una experiencia difícil de olvidar. Nos dirigimos al fascinante barrio de Manhattan para descubrir, a escasos diez minutos del museo de arte moderno más importante del mundo, el MoMA ( Museum of Modern Art), un elegante edificio situado en la Avenida Lexington donde a principios del siglo XX se instaló el Babies´ Hospital, un centro puntero especializado en la investigación de enfermedades infantiles. Cuando en el mes de marzo del año 1922 la Dra González Barrio llegó a este prestigioso hospital, debió quedarse impresionada ante el magnífico edificio que comparte el estilo arquitectónico Beaux Arts con el situado en el número 17 de la calle Ancha de León, ciudad en la que Nieves G. Barrio comenzó sus estudios de bachillerato. El edificio que acogió el Babies Hospital desde 1902 hasta 1929, mantiene hoy en día la misma elegancia que mostraba hace más de un siglo, exhibiendo sus guirnaldas y las bellas cornisas que junto a la simetría característica del estilo procedente de la Ecòle des Beaux Arts de París, conforman una armónica estructura de gran belleza.

La prensa de la época informó sobre el moderno edificio que acogería al futuro Babies Hospital donde se instalaron hasta 80 cunas y camas para niños hasta tres años de edad: «Un paso muy importante para Nueva York ha sido el proyecto para la construcción de un nuevo edificio destinado al Babies Hospital at Lexington -ave. And Fifty -fifth-st. El nuevo hospital será una valiosa aportación a los hospitales que recientemente se han construido en Nueva York. El proyecto ha sido dirigido por York and Sawyer y los materiales elegidos han sido ladrillo y piedra. El edificio tendrá siete plantas y un sótano destinado a la maquinaria, lavandería, cocina y sala para empleados. En las demás plantas se instalarán varias oficinas, una amplia clínica para estudiar las enfermedades de los niños y varias salas para los pacientes. En la séptima planta se situará el solárium y el laboratorio. El hospital será equipado «in the most modern fashion». (resumen de la noticia aparecida en el New York Daily Tribune, Monday, May 12, 1902).

Tal era el interés que despertaba el Babies Hospital en una profesional de la medicina apasionada de la «pediatría social y de laboratorio» como era González Barrio, que se atrevió a abandonar el destino para el que había sido becada en Estados Unidos y solicitó ser admitida en el Babies, ¡sin pedir previamente permiso a la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas!

Pero, ¿por qué decide marcharse al Babies Hospital de Nueva York?

Para encontrar la respuesta nos remontamos al mes de abril de 1921, fecha en la que la Dra. Nieves G. Barrio solicita una beca a la JAE para trabajar en Nueva York con el Dr. Noguchi en el «Estudio de la etiología, modo de transmisión y anatomía patológica de la poliomielitis anterior ( enfermedad de Heine-Medin)». Era ya la tercera solicitud que enviaba, ya que en dos ocasiones anteriores le había sigo denegada. Cuando finalmente en agosto del mismo año le notifican que se le ha concedido la beca para el College Saint Theresa en Winona (Minessota), cuyo nivel académico no estaba para nada a la altura de lo que ella esperaba, la decepción de la científica leonesa fue de tal calibre que en su respuesta a la JAE mostró su profundo malestar: «desde luego acepto mi beca aunque no es ni mucho menos lo que yo pedía. De todos modos sacaré el provecho que pueda».

En el College de Winona, en Minnesota, estudió inglés, química orgánica y bacteriología. Por otro lado, investigó sobre fisiopatología de riñón en el laboratorio del Dr.Rowntree en la prestigiosa Fundación Mayo, en la cercana localidad de Rochester (Minnesota). Sin embargo, su objetivo de investigar en la especialidad de pediatría no se cumplió; por ello, transcurridos seis meses y una vez enviado su trabajo de investigación en Minnesota a la JAE, decide irse al Babies Hospital de Nueva York, desde donde escribe al secretario de la Junta, José Castillejo, exponiendo los motivos de su traslado: «no pudiendo trabajar allí en lactancia artificial ni en problema alguno relacionado con la infancia» y «después de grandes dificultades he sido admitida en el Babies Hospital». Finalmente concluye: «espero que la Junta atienda a mi petición y no me obligarán ustedes a volver a España sin haber estudiado nada de lo que verdaderamente me interesa».

En sus palabras se intuye la personalidad y gran determinación de la importante pionera de la pediatría en España. Antes de responder a la Dra Barrio, la Junta de Ampliación de Estudios pidió consejo al asesor en asuntos de salud pública, el Dr Pittaluga, quien había dirigido la tesis doctoral de González Barrio y había sido su mentor para la solicitud de la beca. El eminente epidemiólogo intercedió favorablemente, aunque su respuesta no fue muy contundente… «Ya sabe usted (Castillejo) que yo he visto siempre, a pesar de sus defectos, con gran benevolencia cuanto hace la Srta. González Barrio y por tanto mi opinión quizá no se halla exenta de un velo de excesiva condescendencia hacia ella».

Así pues, la Dra Barrio consiguió trabajar durante parte de su estancia en Estados Unidos, en el Babies Hospital, el primer hospital dedicado a los niños de la ciudad de Nueva York. En el perfectamente equipado laboratorio del Babies Hospital trabajaban conjuntamente médicos, profesionales de la enfermería y bioquímicos. Un auténtico paraíso para una apasionada de la medicina de laboratorio, como era la Dra Barrio. Hay que tener en cuenta que el uso del laboratorio adquirió gran importancia en el establecimiento de la pediatría como especialidad independiente. Bajo la dirección del padre de la pediatría en América, el Dr Luther Emmett Holt, quien pertenecía a la primera generación de doctores interesados en desarrollar estudios científicos sobre las enfermedades infantiles, en el Babies Hospital se realizaron investigaciones acerca del análisis químico de la leche de la ciudad de Nueva York, y se descubrió que gran parte de las muertes infantiles se debían a las bacterias presentes en ella. Holt desarrolló una fórmula infantil para que la leche de vaca se pareciera más a la leche materna y pensaba que el establecimiento de horarios para la lactancia e incluso la lactancia artificial facilitarían a la mujer un descanso nocturno que favorecería su incorporación al mundo laboral. Además fue un doctor pionero en tareas de prevención y educación de las madres, actividad del interés de la Dra González Barrio.

De regreso a España la eminente médica de Vegacervera puso en práctica los conocimientos adquiridos, ya que ejerció la docencia en la Escuela Nacional de Puericultura. Ella misma lo cuenta en la publicación Blanco y Negro (15 de diciembre de 1936): «En 1925, se crea en Madrid la Escuela Nacional de Puericultura y, como consecuencia de mi preparación en los Estados Unidos, se me nombró profesora de este centro, encargada del laboratorio y de organizar el servicio de enfermeras visitadoras y niñeras».

Finaliza nuestro viaje científico en Nueva York no sin antes hacernos una fotografía frente al imponente edificio en el que durante casi treinta años mantuvo su actividad el Babies Hospital; sin duda, será nuestro tesoro más preciado, recuerdo una eminente «médica de laboratorio», una leonesa cuya estancia en Estados Unidos contribuyó al desarrollo de la pediatría en España.

Nuestra próxima ruta nos llevará a Rochester. Otra historia, otra ciudad y otro ‘Viaje Científico de Nieves’.

domingo, 21 de marzo de 2021

NOTICIA: Los leoneses que fueron a la boda del Rey

‘Fotografía de familia’ de los leoneses que fueron a Madrid con motivo de la boda real de Alfonso XII
con su prima Mª de las Mercedes. | J. LAURENT

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Fulgencio Fernández | 15/03/2021

CULTURA. J. Laurent fue uno de los pioneros de la fotografía en España y una de las noticias de las últimas semanas es que el Ministerio de Cultura ha digitalizado 6.300 fotografías suyas. Entre las imágenes recuperadas hay alrededor de medio centenar relacionadas con León.

Jean Laurent Minier (Garchizy, 1816-Madrid, 1886) abandonó su Francia natal para instalarse en Madrid, donde aparece ya en 1844 como maestro jaspeador especializado en artículos de lujo. Es posible que conociera la reciente invención de la fotografía a través de su cuñado, Benjamin Pépin, que ejercía de fotógrafo en la Bretaña francesa. Sea como fuere, en 1855 ya obtiene un privilegio de invención para la aplicación de color a las fotografías y un año más tarde abre un establecimiento fotográfico en la azotea del número 39 de la Carrera de San Jerónimo, espacio que había pertenecido a otro importante fotógrafo, Charles Clifford». Esta pequeña parte de la biografía de Jean Laurent —al que sus amigos españoles llamaban Juan— nos hace entender que nos encontramos ante uno de los pioneros de la fotografía en España; que primero se especializó en el retrato pero pronto amplió su campo de acción a imágenes de todo tipo, recorrió España fotografiando paisajes y ciudades, fue a los museos, cubrió actos oficiales.

Para la boda de Alfonso XII las diputaciones enviaron grupos con trajes regionales, la de León también. Fruto de ello fue una importante colección de fotografías y una de las noticias recientes más importantes para la fotografía explicaba que «el Ministerio de Cultura ha digitalizado y puesto a disposición de los interesados 6.300 fotografías del fondo J. Laurent; un conjunto, de la segunda mitad del siglo XIX, que incluye retratos, vistas de ciudades, monumentos, ingeniería y escenas populares. Todas ellas ya están a disposición del público».


Y entre estas 6.300 imágenes hay alrededor de medio centenar relacionadas con León, la mayoría de ellas (más de la mitad) en el apartado de escenas populares, con varias imágenes de leoneses, montañeses, ribereños y maragatos; además de una foto de grupo pues prácticamente todas ellas son de la misma celebración. «Con motivo de la boda real de Alfonso XII con su prima Mª de las Mercedes de Orleáns celebrada en enero de 1878, las Diputaciones Provinciales enviaron a Madrid grupos de paisanos que, ataviados con los trajes característicos de cada lugar, cantaban y bailaban en las calles y ante los reyes».

De sus viajes por España fotografiando monumentos es curioso que en León se fijara en la Catedral, inevitable, pero también en los soportales de la Calle Santa Ana, y una tercera imagen de la estación de ferrocarril.

Otra imagen nos recuerda una de las tragedias de esta tierra, el expolio. La Cruz de Fernando I pertenecía a la Basílica de San Isidoro... pero se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional.

jueves, 18 de marzo de 2021

Colaboración: Viaje al centro de "los Oteros" (Oda rural leonesa)

Héctor Bayón Campos             

Dedicado in memoriam a todas esas personas del campo que, debido al coronavirus, tuvieron que abandonar este mundo de manera prematura. Que la tierra, vuestra querida tierra labrada, os sea leve…


 
Principios de febrero de 2020. En una antigua casa de Gusendos de los Oteros (León).

¿Pero cómo sois tan “friolerosen la ciudad? ¡Si lo de ahora ya no son inviernos, antes sí que había carámbanos en los tejados! —decía Antonio con rotundidad a sus urbanitas yernos.

 Sabía de lo que hablaba. Porque en Gusendos, donde él vivía, el “General Invierno” ya no era tan fiero. El cambio climático lo había trastocado todo, y él, como buen agricultor experimentado, se había tenido que adaptar a las circunstancias. Sus hijos políticos eran bastante escépticos respecto al tema. No llegaban a ser “negacionistas” pero poco les faltaba. Como ellos venían de “la capi" y no habían cogido un azadón en su vida… ¿qué iban a saber ellos de “la Madre Naturaleza”?

Pero, desgraciadamente, las evidencias climáticas no engañaban: en los últimos cien años la Tierra había registrado un aumento de temperatura de entre 0,4 y 0,8 grados centígrados. Esto lo sabían muy bien las gentes del campo porque vamos a ver, hablando claro, ¿quién necesita meteorólogos habiendo agricultores?

 Y es que siempre se ha dicho que el cielo raso, límpido y soleado de “los Oteros” no tenía secretos para los labradores de la zona. Porque a lo largo de la historia universal, y en todas las civilizaciones, siempre han sido los verdaderos arúspices de la meteorología.

 Además, nuestro querido Antonio, el agricultor más informado de esta comarca leonesa, consideraba que con “su cultivo” estaba ayudando a combatir el cambio climático y a disminuir el efecto invernadero. Cuando esto lo oyeron sus advenedizos yernos alucinaron y esbozaron una leve sonrisa maliciosa. Mejor dicho, pensaron que su suegro estaba exagerando ¡y bastante!  Sin embargo, Antonio no iba muy desencaminado. En un breve discurso digno de la COP25 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2019, Madrid) les explicó, con todo lujo de detalles, que las lentejas (y otras legumbres del terruño) eran capaces de atrapar el nitrógeno de la atmósfera y de fijarlo en sus raíces como amoníaco. Además de liberar fósforo en la tierra para hacerla más fértil y resistir mejor el agotamiento del suelo…, oye ¡cuánto se aprendía escuchando a los paisanos de “los Oteros”, qué sabiduría tan ancestral!

 Ellos no le creyeron del todo, pero como tampoco era un buen plan contradecir al suegro se callaron por respeto. En esto, llegó la hora de la comida y la familia al completo se sentó alrededor de la mesa. Hum… ¡qué rico olía! Las famosas lentejas, cocinadas por el anfitrión de la casa, estaban listas ¡menudo manjar de dioses! Eran las más codiciadas de la comarca. Cuando Antonio iba a venderlas al mercado de los martes en Mansilla de las Mulas ¡se las quitaban de las manos! Así que fíjate que no harían por un plato de lentejas bien hechas, acompañadas por un rico chorizo ahumado de la montaña leonesa…

Claro, a sus jóvenes yernos se les “hizo la boca agua”. No era para menos. Ese delicioso sabor arcaico, de gastronomía hecha “a fuego lento”, impregnaba todas las estancias de la casa. Pronto se hizo el silencio en el comedor. Esto era una buena señal porque allí nadie hablaba, simplemente comían y bebían unos buenos “vasos” de vino DO León… ¡qué aproveche! ¡Gracias!

Cuando todos terminaron de almorzar y se iba acercando la hora clave del chupito de orujo blanco, ese que limpiaba las “tuberías” del cuerpo; uno de sus yernos, a priori el más incrédulo, tomó la palabra y dijo:

Antonio, abjuro de mi negacionismo militante. Este plato está buenísimo. Cuando vuelvas a sembrar lentejas yo vendré a ayudarte; todo sea por combatir el cambio climático. Aunque también me gustaría brindar por la preservación del patrimonio natural de “los Oteros” y por la conservación de los palomares que hay por esta magnífica zona de sinuosos terrenos… Suegro, yo no soy ningún pirata pero le aseguro con la copa en la mano que “la vida en el pueblo es la vida mejor”.

Antonio, visiblemente emocionado, miró a sus hijas con ese amor incondicional de padre feliz que está disfrutando, saboreando, de una buena sobremesa rodeado de los suyos. Y sin mediar palabra, se levantó de la silla y le dijo a su yerno:

—Gracias por tus palabras, hijo. Como habéis comprobado aquí el tiempo se detiene. Se vive de otra manera, más libre, sin las ataduras ni las prisas de las ciudades. Estamos en un permanente idilio con la naturaleza, y ésta, siempre nos da, nos ofrece, lo que necesitamos. Las lentejas que hemos comido hoy son un buen ejemplo de ello. Por eso somos tan felices porque en el pueblo nada nos falta. Ah, por cierto, el próximo año os espero en la siembra…

Y así fue como el inconfundible sabor de unas lentejas aceleró la conversión de unos escépticos climáticos. No es por nada, pero arrepentidos los quiere el medio rural...



viernes, 26 de febrero de 2021

La trucha

 

ALEJANDRO SANTOS FUENTES (MÁS QUE PÁJAROS S.L.)

BEATRIZ BLANCO-FONTAO | MÁS QUE PÁJAROS SL
diariodeleon.es
Nadie cruza el puente de los Campos de Lugueros sin echar un ojo, especialmente ahora que ya se ve a las truchas fregar. Unos años sin pesca con muerte en los tramos libres y ya parece que se ven los frutos. Veo, al menos 6 truchas, tres de ellas hermosas, que compiten por la posición mientras limpian y ateclan su porción del lecho del río y no puedo evitar la sonrisa de la emoción de descubrirlas. Todas ellas, hembras. Volvieron las aguas a su curso, limpias y frías, oxigenadas en un lecho cambiante, justo lo que necesitan las truchas, que así, reciben la señal que marca el arranque de su estación reproductiva.
 La freza, friega en la montaña, es la preparación para la fecundación externa de la trucha común Salmo trutta: las hembras golpean con la cola un trocito del lecho del río para limpiarlo de verdín, fieles año tras año al mismo sitio, un lecho de grava donde depositan miles de huevos que, acto seguido, son regados con el esperma de uno o varios machos. Unos pocos de esos alevines fruto de la fecundación, llegarán a adultos. León no tiene costa pero tiene muchas orillas, los ríos vertebran la geografía de la provincia, nombran las comarcas y los pueblos, conforman el paisaje y dan carácter a los valles, a las riberas y a las montañas. Más de 3000 km de orillas, más del doble de km que km de costa tiene Galicia entera y, en ellos, el pez de agua dulce por excelencia, la trucha común. Más de 3000 km de ríos trucheros, se dice pronto. Y en los puentes que comunican orillas en esos ríos, los paisanos buscándolas en las horas muertas de las mañanas soleadas.

Los puntos del lomo, negros, grandes y muchas veces rodeados de una areola más clarina nos ayudan a diferenciar a la autóctona, de la arco iris Onchorrynchus mykiss, traída de otras latitudes, con los puntos más pequeños, sin areola y con el lomo iridiscente que le da el nombre. En los cauces más fríos, rápidos y oxigenados, aguas arriba de esa línea que une riberas y montaña, sólo vamos a encontrar estas dos especies de peces soportando las corrientes.


En otros tiempos, no muy lejanos, las truchas fueron una de las principales fuentes de proteína que ayudó a sacar familias adelante en los pueblos de las orillas. Sólo con nombrarla, la trucha evoca pescatas épicas en la tradición oral de estos paisajes. La maña y el ingenio rondaban desde la pesca a mano en las calas o usando el tenedor, hasta el uso de butrones y nasas o los envenenamientos a base de una hierba cunetera, el gordolobo Verbascum pulverulentum , o lejía y electricidad, en los peores casos. Nada muy convencional y más bien alejado de la imagen de pescador de caña con todos los posibles accesorios. La presión pesquera fue alta en ese momento, y también años después cuando los pescadores estilo Jara y Sedal poblaban todos los recodos de los ríos. Hoy, nuestros ríos y nuestras truchas no se pueden permitir esa presión de pesca, los cambios en los cauces, en la temperatura del agua y los efectos de la sobreexplotación han mermado las poblaciones y no, los cormoranes y las nutrias, a los que es muy fácil echar la culpa para evitar nuestras propias responsabilidades. Como en muchos casos, las repoblaciones, y otras medidas de conservación intervencionistas no tienen el éxito que tiene la simple no intervención, la veda, en la recuperación de las poblaciones.

Aguas abajo, en Villabúrbula, ribera del Porma, un pescador sonríe mientras libera una trucha que pesó 2kg ante la mirada atenta y escondida de la nutria con la que comparte aguas y corrientes. Parece que algo está cambiando en los ríos de León, y parece que por ahora es un poco a mejor.

martes, 23 de febrero de 2021

NOTICIA: El hórreo de las Bodas, "un símbolo de resistencia"


Rodrigo Martínez en las escaleras del hórreo arcaico de Las Bodas,
su rincón «favorito» para despejar la cabeza.


Fulgencio Fernández | 22/02/2021
TESOROS DE LOS LUNES. Rodri el de Tarna, uno de los músicos tradicionales más reconocidos y un excelente conocedor de la provincia, que ha recorrido dando conciertos y recogiendo canciones, elige un ‘rincón’ muy significativo, el hórreo más antiguo de la provincia y seguramente de la Península, el hórreo arcaico de Las Bodas.

Rodri Martínez, Rodri El de Tarna, es seguramente el más conocido y digno heredero de la larga lista de músicos populares, a muchos de los cuales ha ido visitando, escuchando, manteniendo largas charlas y sucesivas visitas pues Rodri es el de los que lleva en la sangre la música, la tradición, las costumbres, el filandón, la pasión por conocer y recoger y esa capacidad innata de relacionarse a la que suma una bondad innata que hace casi imposible que nadie le cierre una puerta. Con todos estos ingredientes cocina una macedonia de la que sale su propia forma de entender el folk, la música tradicional leonesa, con absoluto respeto a la historia y sin olvidar que estamos en el siglo XXI, también para la música.

Este rapaz de Valdealiso, el nieto de Aurorina —con la que grabó un disco— es un verdadero representante de la noble condición de enredabailes, capaz de hacer música con una paja de refrescos y tocar numerosos instrumentos, de abordar todo tipo de retos, por ello, en este impasse que se han tomado con Tarna es habitual su presencia en la fantasía escénica ‘Tirando del hilo’ —música, poesía y teatralidad junto a Guadalupe Diez y el poeta Víctor M. Díez—; en caja baja —música y palabra también con Víctor M. Díez—; en solitario en ‘El árbol de los Toronjos’, una propuesta con numerosos instrumentos centrada en la música de la provincia y la literatura que se encuentra en su interior; conciertos didácticos, conciertos de folk, grabaciones de videoclips o la trilogía ‘La casa de la reguera’... uff, y hay más, su cabeza no para de dar vueltas. Y un final común, después de cualquiera de ellas Rodri se queda allí, en cualquier pueblo, a seguir escuchando historias, a la gente o contando, que no le faltan anécdotas y buen hacer de contador de ellas.

Conoce Rodri, por ello, buena parte de la provincia de León por lo que la propuesta de que elija un rincón, un lugar concreto, un tesoro que mostrarnos, le crea muchas dudas. Piensa en uno, salta a otro, se acuerda de aquel lugar, le tira su tierra y le apetece llevarnos a la negrilla de su pueblo pero, después de darle vueltas, lo tiene claro: "El hórreo de Las Bodas".

- ¿Los motivos?
- Muchos. Uno personal, que es un lugar al que me gusta ir de vez en cuando, a tomar el aire, liberar toxinas, pensar un rato... y las escaleras de ese hórreo es un lugar perfecto. Por otra parte, según tengo entendido, que no soy un experto, es el más antiguo de la Península, lo que convierte en un símbolo, de nuestras tradiciones y, a su vez, un símbolo de resistencia, tan representativo de muchas gentes de nuestra tierra, resistentes en su tierra como este hórreo. A su vez nos recuerda que en cualquier rincón puedes encontrar algo singular y una historia y, finalmente, porque es guapo, no me lo niegues.
Sobran razones aunque Rodri añade finalmente otra para redondear su ya largo argumentario. "Como se han perdido muchos en la provincia, que su ejemplo sirva para que no se pierdan más, no nos lo deberíamos permitir y sería bueno que tomaran nota aquellos que está en su mano impedirlo".

Recuerda además Rodri el de Tarna un buen número de anécdotas en la comarca, desde comprar leche a un ganadero a un incendio en una casa cercana al hórreo un día que llegó por allí y en el que "pudimos estremecernos con el dolor de la mujer de la casa y comprobar la eficacia de la respuesta basada en el sentido comunal de los pueblos y su solidaridad; hubo destrozos pero evitaron que fuera a mayores".

El gran experto en hórreos, Eloy Algorri, que trabajó en el catálogo de los 392 existentes en la provincia, explicaba en la presentación del mismo datos que avalan la sensación de Rodri Martínez pues, señaló por ejemplo, que comparando con el anterior catálogo "se han perdido 60 hórreos en 30 años» y explicó que «el origen del hórreo tradicional leonés está en el denominado ‘hórreo arcaico’, del que quedan cinco ejemplares en la provincia de León, el mejor de ellos el de Las Bodas, que es el más antiguo de madera", dijo.

De hecho, el hórreo de Las Bodas —que cuenta con alguna pieza del siglo XII— es tal vez "el más singular de la provincia por su estilo arcaico que reproduce a los del siglo XII, aunque sea 5 siglos más tardío", explica Algorri en una entrevista en LNC en 2019.

sábado, 20 de febrero de 2021

NOTICIA: La Diputación lanza la segunda entrega de 'Son de León'


El grupo de pandereteras Gritsanda en un momento de la grabación del videoclip. | ILC

L.N.C. | 17/02/2021

MÚSICA TRADICIONAL. El ILC comienza a exhibir, a través de sus redes sociales, diez nuevos vídeos musicales de esta iniciativa que busca promocionar a los jóvenes valores de la canción tradicional
La segunda parte de ‘Son de León’, el proyecto desarrollado por el Instituto Leonés de Cultura (ILC) para visibilizar la labor de los jóvenes valores de la canción tradicional de la provincia, ya ha comenzado a difundirse a través de las redes sociales de la Diputación de León y del ILC (Facebook, Twitter e Instagram). Se trata de diez nuevos videoclips que vienen a sumarse a los catorce anteriores, lanzados en diciembre, y que también fueron grabados en espacios singulares y naturales de León, como castillos, prados y bosques. La nueva entrega viene dada por el hecho de que algunos de los cantantes y músicos participantes grabaron, en su momento, no una sino dos canciones, de modo que aún quedaba abundante material para ser difundido y compartido.

La acogida de esta iniciativa ha sido extraordinaria, con más de 91.300 visualizaciones contabilizadas entre YouTube (52.395), Facebook (34.996) e Instagram (3.935) a día de hoy, y sus vídeos no dejan de compartirse y de reenviarse, sirviendo en algunos casos como entrañable vínculo de unión con su tierra para muchos leoneses que residen en el exterior, y también como herramienta didáctica en centros educativos.

Rodrigo Martínez (Tarna), junto a Juan Marigorta (realizador
 de los videos) y Carlos Arede (técnico de sonido). | ILC
Rodrigo Martínez (Tarna), junto a Juan Marigorta (realizador de los videos) y Carlos Arede (técnico de sonido). | ILCEn esta nueva tanda, el músico, profesor y etnógrafo David Álvarez Cárcamo canta el tema ‘La minerina’ con los montes de Omaña al fondo; las integrantes de Gritsanda hacen lo propio con ‘La perra de Varela’ en Reliegos, aunque la canción está recogida en Santiago de las Villas; el recopilador de las tradiciones cabreiresas, cantor y ganadero Edilberto Rodríguez toca y canta una jota popular de su pueblo, Pombriego; Alejandro González Flórez, maragato de Quintanilla de Combarros, entona la bellísima ‘Las rosas de los rosales’; la voz de Xana Prieto resuena en una bodega-cueva de Benazolve con ‘A la puerta llaman’; el jovencísimo Pablo Suárez canta ‘Cuerpo airoso’ en un escenario de sebes de Villanueva del Árbol; Fran Allegre y su arpa tienen de fondo un paisaje de Antoñán del Valle en el tema ‘El baille’, cantado en leonés; Javier Casas interpreta ‘El pájaro madre’ en el paso de ronda del castillo de Alija del Infantado; Rodrigo Martínez muestra con ‘Melindes y Melambes’ cómo el rabel era fiel acompañante de las coplas más irreverentes; y Gabriel González Villalba se atreve con la tonada ‘A dónde vas a dar agua’ en los montes cercanos a Piedrasecha .

‘Son de León’ es una iniciativa propia del Instituto Leonés de Cultura que ha sido producida por su coordinador de proyectos, Emilio Gancedo, y que lleva el sello técnico de uno de los más reconocidos realizadores de videoclips actuales, el leonés Juan Marigorta, acompañado por un extraordinario profesional del sonido como es Carlos Arede.

A partir de este miércoles los vídeos comenzarán a difundirse a través de la página de Facebook del Instituto Leonés de Cultura (www.facebook.com/ilc.dipuleon) y de la cuenta de Instagram del ILC (@ilc.dipuleon) donde, cada dos días, tendrá lugar el estreno de un nuevo videoclip. Una vez que todos ellos hayan sido colgados en las redes, pasarán al canal de YouTube de la Diputación de León para unirse a los catorce anteriores.

miércoles, 3 de febrero de 2021

NOTICIA Adiós al tío Tilo, el enredabailes de Quintanilla

OBITUARIO.Domitilo Sastre es un nombre imprescindible cuando se habla de música popular, fiestas, bailes... en Quintanilla de Yuso donde todos lo definían como "el alma de la fiesta", además de un excelente trabajador, lo que le llevó a tener que abandonar su tierra. Falleció en Bilbao.

Domitilo Sastre tocando la gaita durante las fiestas de Quintanilla del Yuso del año 2017; este entrañable personaje falleció esta semana. | SERGIO CARRACEDO

Fulgencio Fernández | 01/02/2021
«Un día, ya hace muchos años, escuché tocar la gaita a Domitilo y aluciné, me enganché a aquel instrumento y a aquel paisano. Él es el responsable de que yo siga en este mundillo y que en Quintanilla de Yuso, nuestro pueblo, haya ahora mismo tres gaiteros y más gente interesada en la música tradicional y todo lo que tío Tilo representaba». Quien lo explica es Sergio Carracedo, que fue quien se sintió en la necesidad de contar la mala noticia del fallecimiento de Domitilo Sastre, en Bilbao, hace unos días.

Lo que cuenta Carracedo sería suficiente para recordar a Domitilo Sastre, pero es que este cabreirés fue mucho más y respondía a la definición que de él se repetía estos días: «Era el alma de la fiesta»; lo que en muchas comarcas llaman el auténtico enredabailes. Y es que él no solo tocaba la gaita o animaba el baile, se le daba todo bien, era un auténtico titiritero, cómico y padre de numerosas iniciativas singulares que serán recordadas en su tierra durante mucho tiempo, como recordaba Sergio en su entrañable perfil de despedida: «Domitilo inventó el bautizo del burro o la comunión de Platero, entre otras ocurrencias. O canciones únicas como su ‘Hay que tirar el tabique’, cualquier cosa para animar el cotarro», con la particularidad de que «cuando ya estaba entamao él se apartaba y se sumaba a la fiesta». Pero no se puede olvidar una contribución importante a la música, allá por los años 80 del pasado año, las gaitas habían desaparecido de la vida diaria en Quintanilla de Yuso y sus celebraciones y Domitilo desempolvó «su gaita de madera oscura y fuelle de terciopelo y supo sembrar su pasión por este instrumento con su buen hacer» hasta el punto de que nacieron en Quintanilla nuevos grupos y conciertos.


A veces esta palabra de enredabailes tiene un cierto sentido peyorativo, de poco trabajadores, no es el caso de Domitilo, excelente trabajador en Quintanilla y emigrante, como tantos otros, para labrarse un futuro. En su caso fue a Alemania y Bilbao, donde se afincó y donde falleció hace unos días después de una larga enfermedad. Allí también apreciaban el buen hacer y el espíritu jovial de tío Tilo.