La localidad cabreiresa de Iruela, en el municipio de Truchas/Trueitas, inauguró en su escuela la exposición El relojero Losada: de Iruela a la Puerta del Sol, en homenaje al constructor del célebre reloj madrileño. El acto fue presidido por el alcalde, Francisco Simón, y por el diputado José Miguel Nieto. Podrá verse hasta el 18 de agosto. | dl
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jueves, 11 de agosto de 2016
sábado, 22 de agosto de 2015
NOTICIA: Certamen de cine etnográfico en La Baña
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| Certamen de cine etnográfico -
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Hasta el próximo 24 de agosto está abierto el plazo para presentar a concurso documentales de tema etnográfico y de naturaleza en el Primer Certamen de Cine Documental que se celebrará del 18 al 20 de septiembre en la localidad de La Baña, en el municipio de Encinedo.
Se trata de un encuentro entre autores de cine documental que exponen sus últimos trabajos y dialogan en torno a los mismos y al panorama de la producción documental en España. Además de propiciar un encuentro entre estos realizadores, busca acercar los documentales y lo que rodea al mundo del cine a la población de La Cabrera, una comarca alejada de los circuitos culturales y cinematográficos.
Este año, como se ha señalado, comenzará con una sección a concurso cuya información se puede encontrar en cinencinedo.es. De hecho, pueden presentarse los trabajos con la temática señalada rodados en los últimos cinco años y con una duración máxima de sesenta minutos. La organización corre a cargo de El Búho Viajero con la colaboración de Asecic.
viernes, 7 de agosto de 2015
NOTICIA: En cabreirés, mueito meyor
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| Quintaniella, Trueitas, Truitiellas, Valdaviéu, Villarinu y Valleyu en la señalización oficial, una iniciativa histórica. - MARCIANO PÉREZ |
«¿Y en Baíllo, cómo lo van a poner, porque nosotros siempre dijimos ‘Valleyu’?» «Así, así, Valleyu». «Ah, entonces está bien puesto». La instalación, pionera en la provincia, de carteles indicadores bilingües en la variante local del leonés y en castellano, llevada a cabo recientemente por el Ayuntamiento de Truchas-Trueitas en los pueblos del municipio, anima estos días no pocos debates en calles, plazas y bares de la Cabrera, una de nuestras comarcas en las que aún se mantiene viva —aunque sin ningún tipo de ayuda o promoción institucional, y por tanto en grave riesgo de desaparición— una sonora y hermosa modalidad del asturleonés.
Y da cuenta, ante todo, de un más que entusiasta afán por recuperar el patrimonio propio del que están haciendo gala numerosas asociaciones surgidas en los últimos años en los pueblos cabreireses. Gente joven con ganas de conocer —y dar a conocer— la cultura de estos valles y de recuperar el orgullo de ser cabreirés. De hecho, la iniciativa de instalar los carteles vino precedida por el tremendo éxito de unas camisetas que exhibían la toponimia tradicional. El colectivo lingüístico El Teixu asesoró y confirmó los nombres y, una vez iniciados los trámites por parte del ayuntamiento, el proceso resultó sorprendentemente rápido y sencillo —el propio estatuto de autonomía avala la protección del idioma—, por lo que puede servir de ejemplo para el resto de municipios de Cabreira y para otros valles de la provincia donde el leonés es habitual (Alto Sil, Laciana...), así como para las áreas gallegohablantes.
Dentro de este renovado interés por lo propio, las muchas semanas culturales que animan el verano cabreirés incluyen diversas charlas y actos sobre patrimonio lingüístico y musical. Y así, el filólogo Fernando Á. Balbuena pronuncia este domingo, a las 18.00 horas en Truchas, la conferencia Fala cabreiresa. ¿Qué yie? ¿D’ónde vien? ¿Qué facemos con eilla?
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| Fotos: MARCIANO PÉREZ |
domingo, 26 de julio de 2015
NOTICIA: El lavadero y la ropa antigua recobran vida
dl | león 25/07/2015 diariodeleon.es
| Villar del Monte |
La Asociación Cultural Vida, Costumbres y Tradiciones de Villar del Monte inicia hoy su programa de actividades estival con la rememoración de tiempos pasados en el lavadero recién restaurado y el entorno de la fragua a partir de las 18.30 horas.
A las 19.30 está prevista la inauguración de la exposición de indumentaria tracional en el Museo del Encaje de esta localidad de La Cabrera Alta, comentada por Natividad Villoldo.
El 1 de agosto se celebrará la procesión en honor a la Virgen de Guadalupe con la ofrenda del ramo recuperado que realizarán niños y niñas del pueblo. Por la tarde se abrirá la exposición fotográfica de Juan Manuel Martínez.
domingo, 12 de julio de 2015
NOTICIA: La Cabrera celebra su gran día sin olvidar la necesidad de nuevas infraestructuras
El diputado provincial Joaquín Llamas hizo de pregoneró y prometió «no
desfallecer» en la tarea de dotar a la comarca de lo que precisa.
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| En un día tan especial, no faltaron las tradiciones más arraigadas de La Cabrera.- m.macías |
m. macías | nogar 12/07/2015
diariodeleon.es
La localidad de Nogar, perteneciente al municipio de Castrillo de Cabrera, fue escenario ayer del gran día de la comarca cabreiresa. Más de 800 personas se citaron en la campa de la fiesta para disfrutar de una jornada de ocio pero también reivindicativa, ya que es el marco en el que, cada año, los alcaldes de Puente de Domingo Flórez, Benuza, Encinedo, Castrillo y Truchas ponen sobre la mesa de lo público las necesidades más imperantes de la zona, principalmente en materia de infraestructuras.
diariodeleon.es
La localidad de Nogar, perteneciente al municipio de Castrillo de Cabrera, fue escenario ayer del gran día de la comarca cabreiresa. Más de 800 personas se citaron en la campa de la fiesta para disfrutar de una jornada de ocio pero también reivindicativa, ya que es el marco en el que, cada año, los alcaldes de Puente de Domingo Flórez, Benuza, Encinedo, Castrillo y Truchas ponen sobre la mesa de lo público las necesidades más imperantes de la zona, principalmente en materia de infraestructuras.
El arreglo de la carretera que une Truchas con
la herrería de Llamas de Cabrera o la mejora de las señales de televisión y
telefonía móvil fueron las reivindicaciones realizadas ayer por el conjunto de
los alcaldes, que también a nivel particular pidieron para la zona. Así, el
alcalde de Truchas, Francisco Simón, destacó la imperante necesidad de
construir una residencia de ancianos para evitar que los mayores de la contorna
tengan que trasladarse a Ponferrada, Astorga o La Bañeza y puedan seguir
vinculados al territorio en el que siempre han vivido. Por su parte, el primer
edil de Benuza, Agapito Encinas, pidió más competencias para la Mancomunidad de
Municipios de La Cabrera. Todo ello en la antesala de una fiesta que comenzó a
las 13.00 horas con la lectura del pregón por parte del alcalde socialista de
Villarejo de Órbigo y diputado provincial, Joaquín Llamas.
Con un «¡Viva La Cabrera!» terminó un pregón
en el que Llamas aseguró sentirse en casa, «cabreirés por los cuatro costados,
orgulloso de ser uno más de vosotros, igual que vosotros, recio. Igual que
vosotros, un superviviente». El pregonero recordó que han pasado ya 12 años
desde que acudió por primera vez a la Fiesta de La Cabrera. Entonces fue en
Truchas. Por eso para él pregonar este festejo le hizo sentir «como si fuera
bautizado, como si me inscribierais en vuestra comarca, como convertirme en una
roca o en un árbol más de este paisaje inigualable». Un sentimiento que se ha
ganado año tras año pero que conlleva responsabilidades, como las de atender
las reivindicaciones planteadas por los alcaldes.
«La mejora de las carreteras, la recuperación
del patrimonio, el empleo, el turismo... Vosotros, los cabreireses, tenéis
derecho a reivindicar con orgullo lo que por derecho os pertenece y yo no
pienso desfallecer en esta tarea», garantizó el pregonero de las décimo novena
edición de la Fiesta de La Cabrera, que el año que viene se celebrará en el
municipio de Encinedo. Su alcalde, José Manuel Moro, aseguró que hoy mismo
empezará a trabajar para seguir cumpliendo las expectativas alcanzadas y
superadas cada año desde los orígenes de esta tradición.
sábado, 4 de julio de 2015
NOTICIA:La tierra olvidada: un viaje por la Cabrera en 1957
| Mujeres en la fuente |
ALFONSO GARCÍA 28/06/2015 diariodeleon.es
Salvador Pablos publicó en el Diario ocho reportajes sobre la comarca a los que más tarde dio forma de libro . Filandó n «Una idea tomó cuerpo en mí hasta convertirse en obsesión: ver personalmente la realidad de La Cabrera» La Cabrera fue uno de los grandes y últimos mitos geográficos, con sus consecuencias literarias Pablos estuvo acompañado por el dibujante Fernández Redondo, que no cesó de tomar apuntes en el viaje
El mito de la Cabrera
La Cabrera fue uno de los grandes y últimos mitos geográficos, con sus inevitables consecuencias literarias. Al margen de los trabajos con diversos enfoques —son muy atractivos, también por complementarios, los estudios lingüísticos de Concha Casado o García del Castillo, este con más raíces literarias—, la literatura sustanció notablemente su presencia en esta comarca leonesa. La bibliografía es abundante, José Aragón y Escacena —muchos viajeros no lo conocían—, que publicó en 1912 la novela Entre brumas. « Hoy en día, esta obra es una herramienta imprescindible para quienes se dediquen al estudio de la etnografía, el costumbrismo o la lingüística de aquella comarca». Desde la Cabrera, donde residió durante muchos años, levantó una extraordinaria obra literaria
uno de los mejores y más sensibles conocedores de la comarca —como lo son, como pintores en este caso, Severino Carbajo y Pilar Ortega—, Manuel Garrido Silván. Escrito en Cabrera, La Cabrera transitiva, Leyendas cabreiresas, Dulce olor a lilas. Relatos cabreireses… son títulos que nunca pueden perderse de vista.
Atraídos, sin duda, por el mito y significado de la Cabrera, no son pocos los que, desde fuera, acercan a la comarca sus propuestas e intereses literarios. Es el caso, por poner algunos ejemplos, de la obra citada de Ramón Carnicer, Antonio B… ‘El Rojo’, de Ramiro Pinilla, o la que motiva estas páginas.
«Una idea —escribe Salvador de Pablos en las páginas iniciales del libro— fue tomando cuerpo hasta convertirse en obsesión: ver, personalmente, cuál era la realidad de La Cabrera, de sus tierras, de sus gentes».
El objetivo era claro. Empezaban los preparativos, aunque predominó, en todos los sentidos y felizmente, la improvisación viajera de un viaje realmente literario. Salvador de Pablos no fue solo. Le acompañó el pintor Fernández Redondo.
«Fueron pastores de antaño los fundadores…»
Marcado un itinerario, que aparece como ilustración, en la segunda quincena de agosto emprendieron el viaje. Truchas era la referencia inicial. «Ahora los concejos —informa uno de los personajes con quien conversa— van a colocar en lo alto un monumento al Sagrado Corazón de Jesús. ¡Se ha de ver desde muy lejos, ya lo creo!». Y desde Truchas, siguiendo el sentido de las manecillas del reloj, el recorrido, que finaliza en la localidad de partida. Iruela —«sobre cimientos naturales de roca»—, Villarino —«breve conjunto de casas asentadas sobre cimientos de rocas como tantos otros»—, Santa Eulalia —«casas bajas, de una sola planta, con techos de pizarra formando plano inclinado o cubiertos con paja de centeno»—, La Baña —«como abandonado a sí mismo, silencioso y casi satisfecho en su dormitar a lo largo del tiempo»—, Losadilla, Encinedo —«diluido entre pardos, grises y verdes»—, Quintanilla —«un pueblo importante, seguramente el más importante en relación con todos los de los alrededores»—, Nogar —«semiescondido entre alcores y riscos»—, Saceda —«en lo alto, casi por encima de las nubes»—, Corporales —«un pueblo como tantos otros, su aspecto es a primera vista desolador»—, Baíllo —«se diluye entre la tierra en que se asienta»—. Y Truchas de nuevo. Fin del viaje. Pero en el viaje había quedado una pregunta dura en el aire: «¿Qué finalidad tiene la pervivencia de estos pueblos y aldeas perdidos en recovecos apenas accesibles de la montaña? Nos han explicado más tarde que fueron pastores de antaño los fundadores de estos asentamientos que hoy subsisten por inercia, sumidos en la pobreza y obligados al trabajo duro sin apenas compensación».
| Taberna de Francisco en Quintanilla |
El trayecto sirve para describir el paisaje, para charlar con unos y con otros, con hombres y mujeres, con curas y con maestros, con niños, jóvenes y ancianos. Y la palabra abandono es la más repetida, la que sustenta la principal queja de los cabreireses. Y detrás de ella, como justificación que se va concretando, los problemas médicos y educativos, el desconocimiento de que son objeto, el aislamiento y la imperiosa necesidad de carreteras, la progresiva parcelación del terreno («La bouza no da mucho de sí…»), la endogamia, la luz («El alumbrado con candil o con petróleo es lo normal en los pueblos y aldeas del interior»), la necesidad de explotación de los minerales que, según cuentan, hay en el territorio… «La Cabrera —concreta don Ángel, el cura de La Baña—, tradicionalmente atrasada y sólo comparable a esa otra que la llaman Las Hurdes, apenas despierta otro interés que no sea el folklórico. Nadie se acuerda de ella si no es para criticarla, censurar todo lo suyo, señalar su tremendo atraso y sus condiciones de vida, que son… lo que son. Y aquellos, los de las Hurdes, todavía tuvieron el honor de ser visitados por el rey don Alfonso XIII, aunque tampoco les sirvió de mucho, me parece a mí, pero esta es una tierra olvidada».
Aunque «dos temas: la pobreza y las carreteras, nos acompañarán a lo largo de todo el viaje», no cabe la menor duda de que en algunos momentos se atisban también ilusiones y esperanzas. La obra es testimonio y documento. También del paisaje, cambiante y maltratado en algunos puntos, pero, sobre todo, de la casa cabreiresa, de apuntes folklóricos, etnográficos, legendarios o simplemente llenos de curiosidad. Destaca e incide el viajero en la dimensión humana de estas gentes tan hospitalarias: «Más tarde comprobaría que el amigo José María es la primera muestra de un modo de ser tan frecuente en La Cabrera. El sentido de la hospitalidad, el deber de la acogida al forastero es una constante en estos hombres y mujeres que unen a esta cualidad un recato que lejos de ser timidez, es un respeto digno y ejemplar».
«… Porcentaje de despoblación alarmantemente alto»
Hay que decir que el primero de los viajes (1957) es, a mi juicio, el más interesante. Escrito, además, con la agilidad que permite una fácil lectura, los diálogos, frescos, suponen una interesante contraposición a lo puramente descriptivo.
Como se ha dicho, el libro recoge un segundo viaje, realizado por los dos mismos protagonistas en el mes de septiembre de 1991. Se trata de un viaje de comprobación, de contraste. Hay que subrayar, sin embargo, algunas circunstancias. Que han pasado treinta y cuatro años desde el primero. Que Salvador de Pablos y Redondo han estado ausentes de León durante una buena parte de ese tiempo. Que ahora lo hacen en coche. Como muy interesante en ambos casos —no forma parte de los reportajes, solo del libro—, un capítulo inicial en que se ofrece, en síntesis, el pulso de la vida de la ciudad y la provincia (político, social, económico, cultural, político…), lo que supone no solo ofrecer un contexto, sino, y tan importante, el contraste que el lector puede observar.
Desolación es igualmente la palabra última del Punto final, después de haber vuelto a ver y sentir, a conversar y comprobar. «Porque aquellos que pudieron hundir sus manos en ella hasta lo más profundo, para recuperarla, para salvarla acaso, optaron por ir en busca de otros horizontes y otras esperanzas renovadas; la juventud la volvió la espalda a la espera de su despertar, en tanto que una visión cósmica de las economías de alto nivel establecía urgencias preferentes al margen de los olvidados; los ancianos, aquellos que perdieron la facultad de soñar porque la tierra no se engrandece con sueños sino con realidades, esperan hoy el momento definitivo en que ellos, como sus propios hogares, como sus propios pueblos, sean enterrados definitivamente por el olvido y la indiferencia».
Apunta Salvador de Pablos, en el segundo viaje, además de la innegable mejora de la vivienda, las posibles excepciones a la decadencia y alarmante despoblación que ponen en peligro la desaparición de algunos pueblos: «Los tres primeros pueblos que dejamos atrás, Losadilla, Encinedo y Quintanilla de Losada, pertenecen al municipio de Encinedo. Son pueblos cuyo perfil apenas ha variado a lo largo de treinta y cuatro años y solamente la mancha blanca de alguna edificación de nuevo cuño altera el conjunto. No ocurre lo mismo en cuanto a población se refiere: todos los pueblos del municipio, a excepción de La Baña y posiblemente Quintanilla de Losada, han experimentado bajas sensacionales, de tal manera que desde 1960 a 1986 el porcentaje de despoblación es alarmantemente alto, si bien queda un tanto mitigado en cuanto al conjunto se refiere por el crecimiento espectacular de La Baña industrializada y el más leve de Quintanilla».
Un viaje, en definitiva, para no olvidar.
domingo, 31 de mayo de 2015
NOTICIA: FILANDO TRADICIONES
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| Ramiro- |
diariodeleon.es
El historiador griego Plutarco, que vivió
entre los siglos I y II de nuestra era, describió en su obra Moralia una
curiosa costumbre nupcial de la antigua Roma que consistía en que a las novias
recién casadas se les ponía una rueca en el umbral de la puerta de la casa del
marido para que ese utensilio fuera lo primero que vieran al entrar en el que
iba a ser su nuevo hogar, simbolizando así su recién estrenado estatus social y
la laboriosidad que de ellas se esperaba.
Diversos
testimonios indican que en el pasado siglo dicha tradición se mantenía viva de
alguna forma en varias comarcas leonesas como en La Maragatería, donde
la madrina de boda solicitaba dinero a los invitados a la ceremonia para «la
rueca y el huso» de la recién casada, o en La Cabrera donde algunos
miembros de la comitiva nupcial que acompañaba a los contrayentes portaban
ruecas.
El sacerdote Wenceslao Bardón señalaba que en los pueblos del centro de la provincia de
León rueca y huso eran antiguamente el regalo del novio a la novia el
día de la boda. Ciertamente, hasta hace pocas décadas rueca y huso fueron
herramientas inseparables de las mujeres y mozas leonesas del medio rural ya
que el hilado era una actividad a la que las mujeres se entregaban desde la
infancia y hasta la ancianidad, y a esta labor se dedicaban mientras
pastoreaban o charlaban a la puerta de su casa.
Alrededor
del hilado también se tejió un enorme patrimonio inmaterial cuyo eje central
fueron las veladas dedicadas a la hila que en nuestra tierra recibían el nombre
de filandones, palabra que deriva del verbo leonés «filar» (hilar).
Los
filandones eran reuniones nocturnas de mujeres que se juntaban para
hilar, coser y tejer, y que se celebraban durante los meses más fríos del año
al calor del fuego encendido en el llar de las antiguas cocinas leonesas,
aunque también podían tener lugar en sitios tales como majadas, cuadras,
cabañas o en la casa del horno comunal. Conviene recordar que en los filandones
bullía un espíritu festivo pues al calor del fuego las mujeres cantaban, se
gastaban bromas, se practicaban juegos, se recitaban romances o se contaban
narraciones tradicionales, anécdotas e historias; en muchos pueblos ciertos
días además se bailaba.
La prohibición: En el Libro de Fábrica de la iglesia parroquial de Estébanez de la
Calzada se recoge la siguiente prohibición del sacerdote local en el año
1649: «Habiéndose informado que todavía se mantiene el abuso de los filandones,
juntándose en ellos hombres y mujeres, sin embargo de las continuas providencias
(...) que el dueño de la casa donde se hicieren se le multe con 4 ducados de
vellón para la luminaria del Santísimo.» No es el único testimonio que tenemos
en este sentido ya que el Obispo astorgano Bermúdez y Mandiá en un auto de
visita al pueblo cepedano de Tabladas en 1729 decretaba: «Manda S. Ilustríssima
al Cura evite el pernicioso abuso de los filandones en lo que concurren mozos y
mozas de este lugar y demás barrios de su Feligresía, pena de Excomunión
Mayor.» El obispo ordenaba que al propietario de la casa donde se celebraban
los filandones se le impusiera? multa económica, incluso pena de prisión. Contrasta
esta represión de los siglos XVII y XVIII con la visión más amable de
esta costumbre que se refleja en la literatura etnográfica leonesa a partir del
siglo XIX, donde los filandones fueron alabados
domingo, 24 de mayo de 2015
NOTICIA: Día «de canciellas abiertas» en el Museo Agrícola
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| Una de las máquinas restauradas del itinerario didáctico en La Cuesta - dl |
e. gancedo | león 24/05/2015
Es un día de puertas abiertas pero como en este museo —y, en general, en
cuantas actividades organiza la activa asociación La Trimuella—, se valora,
potencia y emplea la variante local del leonés, aún viva en la comarca
cabreiresa, anuncian «una xornada de canciellas abiertas». Se trata del Museo
Agrícola de Cabreira, en La Cuesta, que hoy se abre a paisanos y foráneos con
motivo del Día Internacional de los Museos.
En concreto, La Trimuella ha organizado hoy dos visitas guiadas tanto a la
exposición permanente como por las ‘caleyas’, de la localidad, las propias
calles, donde pueden observarse, in situ, las máquinas agrarias más grandes
para rematar en la fragua, donde se encuentran instaladas las «ferramientas de
llabranza más pequeiñas», como informan desde el colectivo. La primera de estas
visitas gratuitas tendrá lugar por la mañana, a las 11.00 horas, y la otra será
por la tarde, a las 18.00.
Además, en la Casa de Cultura puede contemplarse la
exposición Fotografias antiguas de La Cuesta. Joaquín Lobo Rodríguez, director del museo, expresó su satisfacción al
presentar una nueva edición del Día de los Museos, que en La Cuesta llega a su
tercera edición y cuyo origen se remonta al año 1977. «A pesar de que’l muséu
nun pasa pol sou meyor momentu, vamos tratar d’organizar dúas visitas guiadas
dignas d’esti día», afirmó Lobo.
martes, 14 de enero de 2014
NOTICIA: Cabreireses de libro
diariodeleon.es
Ana Gaitero | La Cabrera 12/01/2014
«A Ramón Carnicer le querían correr porque dijo las verdades», afirman personajes reales de ‘Donde las Hurdes se llaman Cabrera’ el libro más controvertido de las letras leonesas, que sacó del olvido a la comarca.
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| Antonio Rodríguez, de Corporales jesús f. salvadores |
«Toca, toca, me cagüendios, que cuando tú seas músico yo seré fraile», le decía un vecino a Sergio, el de Odollo, cuando hacía sonar en el monte, mientras cuidaba las cabras su chifla de sabugueiro. «No tocaban por solfa», aclara su esposa, Adelina. Aprendían de oído. «Nosotros soplábamos como burros, ahora lo traen todo grabado», apostilla el hombre.
Sergio Álvarez Cañueto es uno de los músicos que amenizaba la procesión de San Pedro, él recuerda más la de Corpus, en su pueblo cuando el 29 de junio de 1962 el escritor Ramón Carnicer recaló en el primer pueblo de Castrillo de Cabrera con su sombrero de segador, su cámara y su cachava acompañado por el famoso cura don Manuel Bruña, que venía de una bautizo en Llamas y tenía allí su casa. Sergio se hizo músico y el señor Lisardo, que también era músico, no se hizo fraile. «Lo pasamos muy bien, conocimos a mucha gente y nos quisieron mucho», afirma.
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| Sergio y su saxofón |
Se acuerda mucho de Manolo, el trompetista, que todavía vive y en la pared de su cocina cuelga una foto de la Orquesta Sonora de Odollo (León) que recorría La Cabrera y muchos pueblos del Bierzo y Zamora desde 1945 hasta que se fue quedando solo «porque todos marcharon para Alemania y otros sitios». «Todo a pie porque entonces no había carreteras», cuenta.
Un accidente con las caballerías que le dejó lesionado el hombro le obligó a emigrar también a él. Andaba ya cerca de los 55 años y se empleó de portero en una casa de la plaza de Salamanca de Madrid. Cuando él se jubiló contrataron a su mujer y aguantaron otros años más. Pero volvieron y son de los pocos vecinos, de La Cabrera que pateó y retrató Ramón Carnicer, que siguen en el pueblo. Tienen 93 y 86 años. Y es el hombre quien cuida de la mujer desde que, hace casi dos años, ella sufrió una trombosis. «Pasa, pasa... en esta casa se entra sin más», invita el hombre desde la cocina.
Adelina está con los pies metidos en el horno de la cocina económica, que el hombre aviva de vez en cuando con la leña que le ha tocado en las suertes del pueblo. «El carbón es muy caro para este pueblo», alega.
En Odollo se detiene varios capítulos el libro que publicó en 1964 de aquel viaje de ocho días a pie por La Cabrera Baja. Donde las Hurdes se llaman Cabrera, que cumple ahora 50 años, vio la luz en Barcelona de la mano de la editorial Seix Barral.
Nadie se imaginaba, y menos el autor, que levantaría una polvareda monumental en una provincia sumida en el letargo de la dictadura y cuyas gentes ansiaban progresar. Cerca de treinta artículos periodísticos se publicaron en Diario de León entre 1964 y 1966 con alusiones a Carnicer y su libro.
El primero, de don Antonio González de Lama, ponderaba al autor y describía su recorrido, solo y a pie, por La Cabrera Baja. «Carnicer no hace juicios, no predica ni denuncia, se limita a describir y contar», decía. El único matiz aludía al título: «No hay comparación entre las Hurdes y La Cabrera». Pero a continuación aplaudía la iniciativa: «Bien está que haya libros como este que pongan ante los lectores la trágica situación de unos hombres, esclavos de la tierra, que no tienen otro remedio a sus males que la huida, la emigración». Por lo demás, alababa su «sencillez», «sobriedad» y que más que los paisajes, «la descripción de la vida y de los hombres», así como las fotografías que acompañan el relato.
El libro de relatos, como se subtituló en la primera edición, sacó a la comarca del olvido. Pero sobresaltó al poder civil y eclesiástico y hubo quien exigió, como Fernando Sastre, la prohibición de su venta y que el autor declarado persona non grata. «A Carnicer le querían correr porque dijo las verdades», alega Herminio, de Noceda, mientras mira la foto que le hizo Carnicer. Herminio era pastor y lo fue toda la vida en Noceda. Uno de los pocos que no emigró. Su hijo acaba de retornar: «Se puso la cosa mala y le di mi rebaño».
«Entonces había 10 o doce chavales en la escuela, ahora lo único que hay aquí es tranquilidad; vacas sí, pero ganado menudo no hay nada, nadie quiere ir con cabras y ovejas», explica mientras camina hacia el centenario tejo de la iglesia. Conoce bien a Amable Liñán, el laureado científico que salió de pequeño del pueblo. Su padre era tratante de ganados. La gente más pudiente. «Algo ganaban pero también las pasaban estrechas por los caminos para ir a Maragatos, que no había camiones», rebate Herminio.
La Cabrera contará con la primera ruta literaria señalizada en la provincia de las muchas que se podrían hacer con el caudaloso río de libros de ficción y de viajes de las letras leonesas. Sigue los pasos de Ramón Carnicer en Donde las Hurdes se llaman Cabrera.
Los alcaldes de Castrillo de Cabrera, Encinedo y Truchas están decididos a ejecutar el proyecto coincidiendo con el cincuenta aniversario de la publicación del libro. La ruta, no obstante, quedará incompleta si los alcaldes de Benuza, Rafael Blanco, y de Puente de Domingo Flórez, Julio Arias, ambos del PP, no se suman al proyecto que costará en su conjunto en torno a 30.000 euros. «Esperamos financiación de la Junta o de la Diputación», alegan.
Son casi 150 kilómetros de recorrido, aunque como escribió Carnicer, «los viajes no se miden por quilómetros sino por horas de camino». Carnicer empleó ocho jornadas a pie, pasó por una veintena de pueblos y conversó y retrató con su cámara a numersosas personas, paisajes, pueblos y escenas de la vida cotidiana.
Algunas gentes aparecen con nombre propio, como el famoso cura de Odollo, don Manuel Bruña, un gallego que vivió más de 30 años en la comarca y cuya fotografía, rezando las horas sentado en el pórtico de la iglesia, ilustra la portada de la primera edición; también es real Ramiro, el del Puente; Antonio Armesto, el cantinero de Castroquilame; Benigno el tamboritero; la maestra de Saceda, doña Virginia, Ceferino, el maestro del aceite, Alberto, su guía entre Quintanilla y La Baña, que soñaba con una carretera que no llegó hasta 1979; Herminio, el de Noceda, las niñas de Castrillo y Justina, la mujer que le hizo un encargo al escritor: «Diga cómo estamos aquí, a ver si se acuerdan de nosotros, que vivimos como los animales del monte».
Otros se difuminan fueron reconocidos en la obra, como el extravagante médico don Leopoldo con quien Carnicer se cruzó en el camino de Nogar a Robledo de Losada.
La vida en La Cabrera ha cambiado. «Es una pena, la gente que había en este pueblo y ahora es una desolación», afirma Adelina Álvarez, que recuerda sus tiempos mozos. «Me casé joven y crié ocho hijos», cuenta. Así eran casi todas las familias. La mayoría son carniceros en Madrid, profesión en la que recalaron muchos cabreireses, sobre todo de La Cabrera la Alta, puntualiza la mujer.
Otros se hicieron pescaderos, cuentan en Castrillo Roberto y Manolo, dos albañiles que arreglan una casa y aunque critican la general falta de respeto a la arquitectura tradicional comprenden que «es más barato». «En este pueblo se ha obrado bastante gracias a los carniceros y pescaderos», aseguran.
La que fue cantina de Laureano, donde se alojó Carnicer en este pueblo, fue una de las primeras casas que arreglaron estos albañiles de Nogar. «La dividieron en dos», explican. Allí oyó Carnicer una de tantas historias de maquis que se cuentan en La Cabrera, pero quizá la más trágica puesto que en una refriega con la Guardia Civil fue víctima una de las hijas de Laureano.
«Yo conocí a Girón», asegura Sergio. «Ibas con las vacas y se daban a ver y luego teníamos aquí muchas refriegas con la policía porque nos acusaban de ayudarles. Aquí hubo mucha gentuza: hubo moros, hubo soldados, hubo policía... iba uno con las vacas de pastor cogiendo miedo porque no había libertad y si alguien te denunciaba aunque no fueras culpable estabas arreglao...», agrega.
En la cocina de Sergio y Adelina hay un retrato de un militar. «Es el teniente general Veguillas, que estuvo por aquí haciendo mediciones en el río para un pantano y siempre me decía: a los lobos de aquí nos los tengo miedo, son peores los del asfalto. Y qué razón tenía, a él lo mataron los de ETA».
Sergio se embala al hablar del teniente general y le dice a su mujer que no le interrumpa, que «me cortas el rollo»... y cuenta, paso a paso, su visita al militar el ministerio, en el Paseo de la Castellana. «Cuando le mataron le mandé una carta a Narcís Serra, que era el ministro de Defensa, y me contestó que daba las condolencias a la viuda».
Se hace tarde y hay que marchar. «La Baña, capital; antes era Pombriego», dice la mujer. Entre Odollo y Llamas está el peor tramo de la carretera LE-7311 cuyo estado conoció por sus propios ojos el año pasado la presidenta de la Diputación. Isabel Carrasco prometió un convenio con la Junta, con la consejería de Silván, para arreglar el vial pues cuesta 18 millones de euros y es imposible de abordar en solitario por la institución provincial, tal y como ya contestó al alcalde en un escrito hace cuatro años.
La carretera «nos está coaccionando mucho, ni siquiera tenemos ya un bar en todo el municipio», alega Tomás Blanco. Pero apuesta por la ruta que servirá, además, para dar a conocer el centro de interpretación de la casa cabreiresa de Marrubio y las rutas de senderismo que se pueden hacer por los caminos que pisó Carnicer —la carretera no existía— en su viaje.

El alcalde de Encinedo y diputado provincial, José Manuel Moro, también está comprometido en la señalización de la ruta. El municipio cuenta ya con el Museo de La Cabrera, en Encinedo, y pronto tendrá en La Baña el cazario. El alcalde de Truchas , Francisco Simón, pondrá los carteles en el Alto de Peña Aguda y El Carbajal. Carnicer no pasó por Truchas aunque también aparece en el libro, nada menos que para explicar el origen del topónimo de La Cabrera con la leyenda del castillo de Peña Ramiro en la que los lugareños ganaron una batalla al enemigo musulmán con un ejército de cabras que simulaban ser hombres. «Cabra era», escribió Carnicer.
También aparece Iruela y su relojero Losada, el fabricante del reloj de la Puerta del Sol. El viaje de Carnicer es irrepetible, pero son muchas las personas que han entrado en La Cabrera tras sus pasos. «Dijo lo que era, igual aún le faltaron cosas», afirma Antonio, de Corporales, en alto de Peña Aguda. Trabajaba en la pizarra. «Si no hubiera sido por las pizarreras esto hubiera quedado despoblado», asegura. Tiene tres hijos y vive de la ayuda del paro. Pastorea unas cabras. «Es un corral doméstico», aclara.
Las pizarreras son la fuente de empleo en La Cabrera. «Aquí no hay paro para quien quiera trabajar», dice un hombre en La Baña. Antes salieron los cabreireses, ahora exportan pizarra.
sábado, 14 de septiembre de 2013
ENCINEDO, capital del arte documental etnográfico
Diario de León (14/09/2013)
Tras la buena acogida de los primeros Encuentros de Cine Documental,
Etnográfico y de Naturaleza en el Medio Rural que tuvieron lugar en 2011 y 2012
en la comarca leonesa de La Cabrera, y la jornada inaugural de la edición del
2013, que tuvo lugar ayer, la Asociación Española de Cine e Imagen Científicos y
la productora leonesa El Búho Viajero continúan ofreciendo hoy la segunda y
última jornada de la iniciativa.
![]() |
| Asistentes a los Encuentros de Cine Documental, Etnográfico y de Naturaleza en el Medio Rural |
En concreto, ésta se abrirá en la escuelas de Quintanilla de Losada a las
11.30 con la proyección de El Adobero, de los realizadores leoneses Puri
Lozano y Miguel Sánchez, en el que se verá el proceso de fabricación del adobe y
la utilización de este material en las más modernas edificaciones. Acto seguido
será el turno para Hudson’s Monarch (‘El ciervo volante’) de Mat
Thompson, ganador del último premio FICCAD de documentales científicos y
finalizará la mañana con El Lobo, de Luis Miguel López Soriano, que
recoge los testimonios de una generación de pastores que ven como la profesión
que han desempeñado toda su vida pasa por momentos muy críticos.
El encuentro continuará a las 17.00 con la proyección de Fighting for
Life (‘La lucha por la vida’), lo último de Álvaro Mendoza («se lucha por
hambre, por tierra o por amor») y de Azul y verde sobre negro, de José
Antonio Vallejo, una obra que refleja el proceso de restauración de la
escombrera de la mina de As Pontes. El tema guiará una mesa redonda con José
Antonio Vallejo, los periodistas Ana Gaitero y Fulgencio Fernández, José María Redondo, de la Universidad de León; Alipio García de Celis, de la
Universidad de Valladolid; Alejandro Bayo, ingeniero de minas, Ramiro
Arredondas, presidente de Montañas de Teleno, y José Manuel Moro, alcalde de
Encinedo.
jueves, 25 de abril de 2013
PIEZA DEL MES. ABRIL 2013
“EL LEGADO BIBLIOGRÁFICO DE Dª CONCHA CASADO LOBATO al MUSEO”
Investigador: Pío Cimadevilla. Biblioteca Pública de León.
Sábado, 27 de Abril 18,30 h.
Biblioteca Concha Casado. Planta Segunda.
Museo Etnográfico Provincial de León, Mansilla de las Mulas.
Actividad Gratuita
Este año en conmemoración del Día
Internacional del Libro y ante la
puesta en funcionamiento de la nueva
Biblioteca
Etnográfica “Concha Casado” en el Museo Etnográfico de la Diputación de
León, éste se plantea realizar varias actividades relacionadas así como un
pequeño homenaje propio a la insigne etnógrafa leonesa.
En
este caso analizando y comentando la producción bibliográfica propia generada
por Dª Concha Casado en toda su carrera investigadora profesional, y que ha
sido objeto de cita reiterativa en toda la bibliografía sobre la cultura
tradicional hispana y leonesa en particular, sobre todo en Indumentaria y como
no, de su amada Cabrera.
Pues
bien, con motivo de la donación de ésta producción conjuntamente con el resto
de su biblioteca personal a este Museo Etnográfico Provincial de León, que
mejor ocasión que volver a contar con ella, con la que aún continuamos
trabajando a pesar de su longeva edad y seguimos molestando porque también su
extensa sabiduría consuetudinaria nos es revelada en nuevos detalles de
cualquier conversación disfrutada con ella, mediante ese orgullo, tesón y
personal forma de entender la voluntad e imperiosa necesidad de estudio que
solo puede comprender y justificar aquel que ha ofrecido una vida completa a la
investigación del ser humano, su cultura, su lingüística y sus creencias y por
todo ello auténtica Antropología Cultural.
Y
qué mejor que conocer todo ello de la mano de uno de los que han sido cronistas
biógrafos de su vida personal y profesional, D. Pío Cimadevilla, que regresa a
este museo, esta vez no como investigador de heráldica que ya analizó los
escudos del antiguo convento hoy museo, sino también como amigo personal y
discípulo aunque solo sea por el apoyo que siempre mostró la etnógrafa sobre
los que voluntariamente se afanan en el estudio y la investigación paciente,
leonesa o hispana, y sobre todo la histórica, etnográfica, lingüística,
religiosa, etc.
Son
tantos los temas y tanta la producción que dan para esta y para más
conferencias. Pero en este caso, en el Museo y contando con su presencia,
sacaremos a la palestra, desde su magnífica tesis lingüístico etnográfica “El Habla de la Cabrera Alta…” allá por
el año 1947 hasta el último y reciente libro de “La Cabrera, tal como era” publicado por la Diputación de León en
2012 con motivo de la concesión de la Medalla
de Oro de la Provincia….pero sin olvidar los ya proyectos futuros que se
materializan, puesto que al día siguiente 28 de Abril, se presenta en el Val de
San Lorenzo, el nuevo libro encabezado por la autora y otros investigadores que
continúa las series sobre la Escuela madrileña de cerámica en 1926 en el Val, y
que en este caso continúa la serie fotográfica del profesor D. Aniceto García
Villar con el denominado “Un carro
chillón y algo más II”.
Por
todo ello es más que motivo de satisfacción contar con Dª Concha, “la chica del
mandil” de la Cabrera, para ofrecerle nuestro pequeño homenaje y nuestro
reconocimiento, a una persona que ha aportado tanto en una fecha tan señalada.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
NOTICIA: Tras la Cabrera que pisó Carnicer
Xurxo Lobato y Jesús Courel presentan hoy en el Club de Prensa el libro en el que ‘resumen’ la comarca.

diariodeleon.es
e. gancedo | león 05/12/2012
La Cabrera ha cambiado —y mucho—, desde aquel ya lejano año de 1962 en el que Ramón Carnicer emprendiera por sus tortuosos valles y caminos sin asfalto el periplo del que saldría un verdadero clásico de la literatura de viajes en español,Donde las Hurdes se llaman Cabrera; pero, aún así, a pesar de que hoy hay carreteras y comodidades y se alejó la miseria y la no muy alta esperanza de vida, «la Cabrera sigue siendo un territorio bastante olvidado».
Quien así es habla es el coruñés Xurxo Lobato, uno de los más conocidos y solventes fotógrafos a nivel nacional, autor de imágenes presentes en infinidad de libros (junto a muy prestigiosos autores en muchos casos) y de exposiciones, y acreedor de premios como el Ortega y Gasset de Fotoperiodismo. Lobato es el autor de las fotos presentes en La Cabrera. Tras los pasos de Ramón Carnicer, una obra eminentemente visual en la que la introducción narrativa corre a cargo de Jesús Álvarez Courel, jefe del Servicio Territorial de Cultura del gobierno autonómico en León. Ambos, junto a José Manuel Moro, alcalde de Encinedo, y Pablo R. Lago, director del Diario, se encargarán de presentar el libro, esta tarde a las 19.00 horas, en el Club de Prensa de este periódico.
Álvarez Courel explicaba que el proyecto surgió a raíz de la celebración, durante todo este 2012, de los cien años del nacimiento del escritor villafranquino Ramón Carnicer (1912-2007) y del cincuentenario de su viaje por la Cabrera. Courel conocía bien a Lobato, cuya familia procede de Cacabelos, sobre todo de la época en la que fue director de los museos de Ponferrada, cuando programó varias exposiciones del fotógrafo gallego y cuando alumbraron, al alimón, el catálogo de una muy celebrada muestra de Lobato sobre la ruta jacobea (El Camino encantado). En esta ocasión, y de forma que sirviese como digno colofón para el ‘año Carnicer’ y como tarjeta de presentación de la comarca al exterior, Courel propuso al fotoperiodista rehacer el recorrido que llevara a cabo Carnicer —con un ‘apéndice’ por la zona de Truchas— y «resumir» visualmente la comarca. «De esta manera están representados los paisajes, la arquitectura tradicional, la gente, la poca que queda, o esos detalles de manos encallecidas y de naturaleza que tan queridos le son a Xurxo», ejemplificaba ayer el Jefe del Servicio de Cultura. Además, el viaje culmina con una vista de las Médulas, guiño al reciente nombramiento de Álvarez Courel como gerente de ese Espacio Cultural pero también con el ánimo de inscribir a la Cabrera y su sorprendente red de canales romanos en el complejo minero del que Las Médulas son principal reclamo y referente. Por su parte, Lobato, aunque conocía parte de la comarca, dijo llevarse una «gratísima impresión» de la zona, por su «belleza intensa y sobria» y dijo que se sentiría satisfecho si con este libro se consiguiera «una mayor visibilidad de la comarca».
| Cabrera Alta. Testeros escalonados |
Lugar: Club de Prensa de Diario de León. Gran Vía de San Marcos, 8, entrada por calle Fajeros.
Hora: 19.00.
domingo, 25 de noviembre de 2012
COLABORACIÓN: PROGRAMA DÍA “D”-LA CABRERA.
Autor: Toño Morala.
Este sábado en el Museo Etnográfico
Provincial de León se celebró por primera vez el día “D”, una gran iniciativa
de la Diputación de León a través del Instituto Leonés de Cultura, y muy bien
organizado por todos los trabajadores del Museo Etnográfico. Al Museo acudieron
más de un centenar de hombres y mujeres de la Comarca de La Cabrera para ver el
Museo y participar en un montón de actividades, así como para homenajear al
escritor Ramón Carnicer. Desde primera hora y tras la presentación de las
actividades por parte de las autoridades y del Director del Museo José Ramón
Ortiz, pasamos a ver la exposición de fotos de Carnicer que allá por los años
sesenta visitó y publicó uno de los libros de viajes más fascinantes, “Donde
las Hurdes se llaman Cabrera” (1.964). Se pudo ver también los bonitos
resultados de los talleres de verano que un montón de niños y adultos realizaron.
Además, la Muestra de las publicaciones de Ramón Carnicer que llegó a publicar
unos veinticinco libros y que la Biblioteca Mariano Domínguez Berrueta los
expuso en una amplia vitrina; y el audiovisual “Oficios de la Cabrera” de Puri
Lozano y Miguel Sánchez. Por Primera vez se juntaron los cinco Ayuntamientos de
La Cabrera agrupando a sus vecinos y vinieron a pasar un buen día al Museo de
Mansilla; en la mesa redonda y foro se pusieron de manifiesto las
peculiaridades de esa bonita Comarca y las necesidades de financiación para
algunos proyectos Comarcales.
Este sábado en el Museo Etnográfico
Provincial de León se celebró por primera vez el día “D”, una gran iniciativa
de la Diputación de León a través del Instituto Leonés de Cultura, y muy bien
organizado por todos los trabajadores del Museo Etnográfico. Al Museo acudieron
más de un centenar de hombres y mujeres de la Comarca de La Cabrera para ver el
Museo y participar en un montón de actividades, así como para homenajear al
escritor Ramón Carnicer. Desde primera hora y tras la presentación de las
actividades por parte de las autoridades y del Director del Museo José Ramón
Ortiz, pasamos a ver la exposición de fotos de Carnicer que allá por los años
sesenta visitó y publicó uno de los libros de viajes más fascinantes, “Donde
las Hurdes se llaman Cabrera” (1.964). Se pudo ver también los bonitos
resultados de los talleres de verano que un montón de niños y adultos realizaron.
Además, la Muestra de las publicaciones de Ramón Carnicer que llegó a publicar
unos veinticinco libros y que la Biblioteca Mariano Domínguez Berrueta los
expuso en una amplia vitrina; y el audiovisual “Oficios de la Cabrera” de Puri
Lozano y Miguel Sánchez. Por Primera vez se juntaron los cinco Ayuntamientos de
La Cabrera agrupando a sus vecinos y vinieron a pasar un buen día al Museo de
Mansilla; en la mesa redonda y foro se pusieron de manifiesto las
peculiaridades de esa bonita Comarca y las necesidades de financiación para
algunos proyectos Comarcales.|
Avelino, de Pozos.
|
En la comida de confraternización muy bien
atendida por el Restaurante El Hórreo de Mansilla, las buenas gentes de La Cabrera departieron su
gran humanidad, su orgullo de haber nacido en esa tierra tan bella y austera a
la vez. Gentes como María “La Peseta”, de La Baña y Celestino, de Quintanilla,
tierras de pizarra y en las que de momento no hay paro. María Antonia y su
nuera Amelia, su nieta Rosa, la rosa más bonita de Cabrera, tres generaciones
nacidas y vividas en Castrillo de Cabrera.
| Delia de Pombrego, una emigrante que se fue de La Cabrera a París y ha vuelto |
Delia, de Pombrego es una emigrante
que se fue a trabajar a París y que ha vuelto ya jubilada, nos comenta la forma
de hacer las ricas morcillas de Miel. Avelino, de Pozos, un hombre trabajador y
que por nada del mundo abandona su pueblo, nos comenta sobre la piedra de las
casas, el roble de los tejados y sobre los centenos para cubrir pajares y
cuadras; una arquitectura popular arraigada en las formas y necesidades de la
zona, así como del aprovechamiento de los materiales más cercanos a los pueblos.
Ya por la tarde se presentó la Guía Literaria “Cabrera”
a cargo de Eduardo Aguirre, periodista y escritor. “La Cabrera Tal Como Era” de
doña Concha Casado, último libro de la etnógrafa e incansable investigadora fue
toda una lección de humildad. Audiovisual “La Cabrera en 3D”, magnífico
documento sobre toda la Comarca. El Rabelista José Francisco Fernández con
textos de Carnicer cerró una jornada llena de cultura, y recordando las
Comarcas Leonesas, donde y para otras ocasiones el Museo seguirá con el Día “D”, un recorrido sobre nuestra
raíces, del dónde venimos, dónde estamos y dónde queremos llegar.
CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LA CABRERA
En el Museo Etnográfico Provincial se desarrollaron
ayer las actividades relacionadas e integradas en el inicio de un programa
propio del Museo denominado PROGRAMA EL
DIA D, dedicándolo este año a la Cabrera, en coincidencia con el centenario
del nacimiento de Ramón Carnicer y con los actos que se han programado a través del
Instituto Leonés de Cultura para la conmemoración del centenario del nacimiento
del ilustre escritor durante el 2012.
Así a primera hora tuvo lugar la recepción de visitantes llegados a primera hora desde la Cabrera.
Se continuó con la Presentación
del Programa día “D”... LA CABRERA
realizada por el Vicepresidente de la Diputación D. Martín Marcos Martínez, la
Alcaldesa de Mansilla de las Mulas y Diputada Delegada de la Presidencia para
servicio de SAM, Patrimonio y Central de Compras, Doña María de la Paz Díez
Martínez y el Director del Museo D. José Ramón Ortíz del Cueto.
Los visitantes vieron la EXPOSICIÓN TEMPORAL de
fotografías de Ramón Carnicer. Viaje a la Cabrera y la presentación de los
resultados de los talleres de verano del ILC sobre Ramón Carnicer realizada por
D. Luis García, Director del Departamento de Arte y Exposiciones del Instituto
Leonés de Cultura.
Presentación
del audiovisual "La Cabrera, los trabajos y los días" de Miguel Sánchez
y Puri Lozano, en la foto, a la izquierda del director del Museo.
Ya por la
tarde, tuvo lugar la presentación de las publicaciones: "Cabrera tesoro
escondido", Ruta Literaria de Ramón Carnicer presentada por el escritor Eduardo Aguirre y "La Cabrera, tal como
era ", presentada por su autora Doña Concha Casado.
Mesa redonda
con los cinco alcaldes de los ayuntamientos de la Cabrera. José Manuel Moro de
Encinedo, Tomás Blanco de Castrillo, Francisco Simón de Truchas, Rafael Blanco
de Benuza y Julio Escuredo de Puente de Domingo Flórez y Concha Casado.
Más tarde
Juan Manuel Ámez deleitó a la audiencia con su D.V.D titulado "La Cabrera
en 3D.
El día acabó con un magnífico concierto de rabel
a cargo del rabelista José Francisco Juárez y lectura de textos de Ramón
Carnicer sobre la Cabrera y el Bierzo por Martina.
Como colofón fotografía de los visitantes que
llegaron desde la Cabrera para pasar el día en el Museo, desde el cual les
agradecemos su asistencia quedando para siempre como un día imborrable en nuestra memoria.
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