Mostrando entradas con la etiqueta Gentes de León. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gentes de León. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de abril de 2013

La Asociación de Pendones Reino de León, recibe el reconocimiento de la Casa de León en Madrid.


El próximo sábado 6 de Abril, la Casa de León en Madrid, celebra su ya tradicional Feria del Botillo y como también viene siendo habitual, esta importante casa leonesa, reconoce la labor de diversos leoneses en distintos ámbitos.

Este año, junto con D. Rubén García ServetGeneral de División del Ejército del Aire, Primer Jefe del Centro de Operaciones Aéreas Coordinadas de la OTAN en representación de los leoneses con altas responsabilidades en Organismos Internacionales y D. José Luis Pradafundador de Prada a Tope, en representación de los emprendedores leoneses que han transformado su pueblo y tienen proyección nacional, también obtendrá este galardón D. Bernardo J. Gutiérrez Gutiérrezcomo Presidente de la Asociación Cultural Pendones Reino de León en reconocimiento a la labor de recuperación del patrimonio y tradiciones culturales leonesas.

En palabras del Presidente de la Asociación de Pendones: “Este es un nuevo reconocimiento a la labor de la Asociación que yo represento, al trabajo de una Junta Directiva extraordinaria, no sólo la actual, sino de todos aquellos que han formado parte y sobre todo, de todos los Pendoneros de León, ya que son ellos, los que con su esfuerzo, trabajo e ilusión, hacen de esta Asociación, lo que es y por lo que se nos reconoce”. “Han sido años de mucho trabajo y esfuerzo, de pequeñas tristezas por lo que nos dejamos en el camino pero con la alegría de conseguir casi todo lo propuesto. En momentos como este, cuando te reconocen tu trabajo y aquello por lo que luchas día a día, es cuando tienes la sensación de que todo ha merecido la pena”.

José Luis Bandera, Vicepresidente de la Asociación de Pendones, quiere hacer llegar también su “agradecimiento a la Casa de León en Madrid por tener presente a la Asociación de Pendones en este importante reconocimiento”, así como “hacer extensible a todas las Casas de León nuestra enhorabuena por su labor, por su trabajo y esfuerzo para que la cultura y tradición leonesa no se pierda, por muy lejos que te encuentres de tierras leonesas. “

Este reconocimiento a la labor de una de las Asociaciones Culturales más importantes de León y a Bernardo J. Gutiérrez como su Presidente, es el punto de salida para un año cargado de importantes Romerías, exposiciones y actividades fuera de nuestra provincia.



domingo, 3 de febrero de 2013

NOTICIA: Gaudencio López: “¿La luna de miel? Muy bien, segando centeno todo el día”


Nació en la Venta de los Ajos y después fue agricultor en tierra más seca, Paradilla.
F. Fernández / León
Cuando vas a ver a un centenario tienes la tendencia a hablar alto, imaginas que por bien que esté andará algo mal del oído. Con Gaudencio el de Paradilla no lo hagas, te oye perfectamente y te sorprende en cada respuesta, por su tremenda lucidez y sus recuerdos. “Estaba destinado en Galicia y quería volver para León, porque ya estaba casado y tenía dos hijos. Había un cabo Elías, que mandaba mucho, y habló con un alto mando, Juan Garnica Palafox...”. Te lo cuenta sin dudar y eso que está hablando de hace más de setenta años. Es increíble Gaudencio. 

Como es increíble su biografía de enorme trabajador, que se podría resumir en una anécdota.
- Cuéntale la luna de miel; le dice su hija. 
- ¿La luna de miel? Muy bien, pasó la boda y la tornaboda, que aquí eran dos días, y a segar centeno, que hacía falta.
Tiene otra característica peculiar. Los viejos luchadores (de lucha leonesa) tienen tendencia a “darse a valer”, a contar que fueron muy buenos pero... “Yo luchador fui para cumplir, otro más. Bueno era mi primo Tino, El Cojo, y otros muchos, como El Sastrín. Bueno, yo luchaba y algo hice alguna vez”. En ese ‘alguna vez’ esta el Corro de los Fierro de Lugueros, ese que recuerdan muchos, cuando aquella acaudalada familia del Curueño organizó un corro en el pueblo y enviaron coches abuscar a los mejores luchadores por toda la provincia. Y Gaudencio estuvo allí”.

Pero él prefiere recordar su vida, los mil avatares que pasó, lo mucho que tuvo que trabajar pues “me quedé huérfano pronto, mi padre tenía 29 años cuando murió; y después me casé muy joven y tuvimos ocho hijos, que se dice pronto pero no se mantienen fáciles. Tuve que ir buscándoles trabajos y salidas porque en casa no había para todos, por más que faenara, que faené”.

Gaudencio, que nació en Santibáñez aunque se siente de Paradilla, creció en la Venta de los Ajos, que le trae muy buenos recuerdos. “Aquello era un vergel, con agua por todos los lados. Cuando vine para Paradilla, que todavía no había llegado el riego, me quise morir. Me dediqué a hacer pozos, a pico y pala claro. Seis pozos hice, unos con más agua y otros con menos... Ahí quedaron inutilizados cuando vino el canal”.

Y en esa tierra, a la que arrancaba los frutos a base de pozos, fue labrador muchos años. “Llevábamos lo que producíamos al mercado, a León y a Mansilla, que allí conocí a Panines, que también tiene cien años, lo vi un día en el periódico”. Y es que Gaudencio López puede perfectamente leer el periódico y libros, seguir las noticias por la televisión, ir a los actos de la cofradía de las capas pardas de Paradilla, “de la que soy el más viejo”... vivir. 
- Bueno, pues con Dios. Y vuelva cuando le parezca.

NOTICIA: Antonio Alvarado: “Empecé de motril y de subir y bajar con el rebaño di en persona”


De una familia de 15 hermanos, fue a los frailes, luego pastor, minero y policía.
F. Fernández / Remolina
El típico ‘sonotone’ delata que puede tener algún problema de oído, que lo tiene, pero te puedes entender con él perfectamente, sin vocear, que no es hombre de voces sino de diálogo. Él añade otra dolencia. “Algunos días al levantarme me duele esta patona, eso es de cuando era luchador, que aunque caía más veces encima que debajo, algo siempre te toca”.

Es Antonio Alvarado Largo. Centenario, más bien camina hacia los 101 y con una lucidez envidiable. Vive en su pueblo, pasea por él y es uno de los personajes más conocidos y respetados de aquella montaña. “¿Cómo no me voy a acordar de cuando nací? El 8 de julio de 1912, aquí mismo, en Remolina”.

Bromea con que quienes tendrían más problemas para recordar las fechas de nacimiento de todos serían sus padres pues “éramos quince hermanos, por eso encontrarás Alvarados en el sitio más insospechado”.
“Al jubilarme compré mi primer coche”

Es prodigiosa su memoria. Recuerda que en aquellos tiempos Remolina era un lugar adelantado pues ya no tenía techos de paja, no le gustó mucho el maestro de su infancia, “que andaba a mil cosas” y hasta se acuerda de la copla que iba cantando cuando marchó de niño para un colegio de los Oblatos en el País Vasco. “Íbamos en el tren de vía estrecha y yo cantaba una copla que decía que “si yo fuera cazador, comparía una escopeta para cazar codornices de esas que gastan peineta”. Curiosamente la misma copla que me recordó ya hace muchos años para un reportaje de lucha leonesa, pues Alvarado fue uno de los grandes luchadores de esta montaña de Riaño pese a ser tierra de mucho y buenos deportistas, que él recuerda, igual que tiene frescos muchos corros. “Gané dos veces en Riaño y una tercera llegué a la final con Crescencio el de Prioro. Él pesaba más, yo era más ágil. Se plantó en el medio del corro y no fui capaz de tumbarle... pero él a mí tampoco. Había que aguantar tieso, que era mucho honor y allí se ganaban cien pesetas, bien lo sé yo de cuando salí campeón”. 

Vuelve a la infancia para recordar que “no cuajó la profesión de fraile”, dejó el colegio y empezó otra carrera, la de pastor. “Te suena raro lo de otra carrera, pero así funciona, hay que empezar por abajo, de motril, e ir subiendo. Y de motril empecé yo y subiendo y bajando, haciendo la trashumancia de aquí a Extremadura y al revés, pues di en persona. Como antes lo había sido mi abuelo, un rabadán del que me hablaron mucho las gentes que lo trataron”.
Pero era una profesión dura y se hablaba mucho de las minas de Sabero. Libró de la mili por excedente de cupo y pudo ser minero todavía bastante joven, pues en lo de pastor entró casi de niño.“Anduve los tres caminos que teníamos los mozos de Remolina: O al seminario, que fui; o pastor, que lo fui; o minero... Bueno, también emigraba mucha gente, entre ellos algún hermano mío”.

Y la guerra, ésa que marcó a toda su generación, también le tocó de cerca a él. Asturias, Aragón, Teruel... las batallas del Ebro y de Gandesa, nombres que están en la memoria de todos y que hicieron de aquel pastor y minero un veterano de guerra que eligió un nuevo camino, policía, con destinos como Bilbao (dos veces), Barcelona o Madrid.Muchos trabajos que le permiten una jubilación joven y una segunda vida, más tranquila.