Mostrando entradas con la etiqueta El herrero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El herrero. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de julio de 2016

PRESENTACIÓN PUBLICACIÓN:

“LA SIDERURGIA TRADICIONAL EN EL NOROESTE DE ESPAÑA. Siglos XVI - XIX”.

Autor: José Antonio Balboa de Paz
Editorial: CSED
Presentador: Fernando de Miguel.

Domingo, 24 de julio 18,00 h.
Patio Espacio Peregrino. Planta Baja. Museo Etnográfico Provincial de León
Mansilla de las Mulas. Actividad Gratuita




     La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León en colaboración con el autor D. José Antonio Balboa de Paz, organizan la presentación del LIBRO: “La Siderurgia Tradicional en el Noroeste de España. Siglos XVI-XIX”. Será el próximo domingo día 24 de julio, a partir de las 18.00 h, en el Patio Espacio Peregrino del Museo Etnográfico Provincial de León, en Mansilla de las Mulas

El libro estudia la siderurgia tradicional, nombre con el que el autor se refiere a la que utiliza el procedimiento directo en un horno bajo para la fabricación del hierro y por lo tanto, a las ferrerías y machucos (ferrerías mayores y menores en la terminología vasca) que algunos historiadores, como Alcalá-Zamora, la denominan también como siderurgia preindustrial y siderurgia clásica por oposición a la siderurgia industrial de los hornos altos.

El ámbito objeto del estudio es el noroeste de España, es decir León, Galicia y Asturias, centrándose en realidad en dos zonas. Por un lado la denominada zona interior que, sin solución de continuidad, abarca el Bierzo, las comarcas de Valdeorras y el Bollo y el interior de Lugo, desde los Ancares hasta Monforte de Lemos (Caurel, Quiroga e Incio). Su justificación se encuentra en los yacimientos de hierro de Formigueiros y Rocas, y alguna otra vena local. Por otro lado, la segunda es la zona costera, desde el oriente de Asturias hasta la costa lucense, con especial concentración entre los ríos Eo y Navia, que en este caso, estas ferrerías utilizan mineral de vasco.

La cronología abarca fundamentalmente los siglos XVI al XIX. Iniciándose a finales del siglo XV, diversos autores han señalado esa fecha como el comienzo de la siderurgia tradicional por diversas razones, entre ellas la especialización entre ferrerías y machucos siendo para el autor la presencia de numerosos ferrones y empresarios vascos en la zona que, desde época medieval ya conocía la existencia de ferrerías hidráulicas. Por otra parte la etapa final, los años 80 del siglo XIX, puesto que fue entonces cuando dejaron de funcionar las últimas ferrerías.

La principal conclusión del libro destaca la importancia de la siderurgia en la economía y vida social del noroeste de España, tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo. No se trató de una actividad marginal, ni su importancia fue inferior a la de otras regiones siderúrgicas como Cantabria o el País Vasco, todo lo contrario. Hubo en el noroeste unas 130 ferrerías, más de 80 machucos y miles de fraguas que -no todas al mismo tiempo- estuvieron en funcionamiento, afectando a miles de trabajadores directos, a los que habría que añadir los carboneros y venaqueros, mulateros y transportistas de la vena, arrieros, comerciantes y tratantes de hierro.

A lo largo de seis capítulos, el libro analiza la técnica siderúrgica, las condiciones que hicieron posible esta industria: el agua, el combustible y el mineral de hierro; pero también se estudia el papel de los ferrones y empresarios vascos, las facilidades y obstáculos que los propietarios de la tierra ofrecieron o pusieron a la instalación de ferrerías, la diversificación de la propiedad a lo largo de los siglos, la producción de los artefactos y su evolución, los costes de producción, la distribución del hierro, el trabajo en machucos y fraguas, los beneficios que generaron a propietarios, arrendatarios y trabajadores. 

Por último, el libro ofrece un catálogo de ferrerías, que en realidad es el estudio monográfico de 131 ferrerías: su origen, las vicisitudes de su historia, propietarios y arrendatarios, etc. Todo ello en aproximadamente 800 páginas.

ACTIVIDAD REALIZADA

D. Fernando de Miguel y D. José Antonio Balboa de Paz.
Presentación del Libro
"La siderurgia tradicional en el noroeste de España. s.XVI-XIX"

D. José Antonio Balboa de Paz en la Presentación de su libro.

miércoles, 20 de julio de 2016

PIEZA DEL MES: JULIO 2016

“EL BARQUÍN. El que aviva el fuego”.

Investigador: José Antonio Balboa de Paz.
                      Doctor en Historia

Domingo, 24 de julio 19,00 h.

Área 18 El Hierro. Planta Primera. Museo Etnográfico Provincial de León
Mansilla de las Mulas. Actividad Gratuita


La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León, este mes de julio en la Actividad  “Pieza del Mes”, ha programado la disertación sobre una destacada pieza de la colección del Museo como es el gran fuelle o barquín de fragua. En esta ocasión será José Antonio Balboa de Paz, Doctor en Historia  y autor de casi un centenar de artículos de investigación y de una treintena de libros en gran medida relacionados con el Patrimonio Preindustrial e Industrial, quien nos introduzca en este mundo de las herrerías y fraguas, como lugares de transformación y acondicionamiento de la materia y piezas clave en la economía agraria de nuestros pueblos.

El ejemplar presentado es uno de los dos que conserva el Museo Etnográfico Provincial de León. Se trata de un instrumento fundamental en el proceso de la forja del hierro, pues el fuelle insufla el aire al hogar donde se caldean suficientemente las piezas que trabaja el herrero. Construido en estructura de madera, con elementos de cuero y hierro, en este ejemplar es de forma acorazonada, con unas dimensiones en torno a los dos metros de largo por ochenta centímetros de ancho, siendo un ejemplo notable y en buen estado de conservación.
 
Herrería de Valdespino.

El objetivo es enmarcar el barquín en el contexto de la fragua o herrería tradicional. Para ello resulta necesaria la pormenorización del edificio característico que lo alberga, de su situación en el interior de la fragua, de la técnica constructiva del barquín y del mecanismo de su funcionamiento, así como las diversas tipologías de los mismos y los paralelos en barquines de las ferrerías o fábricas de hierro. 

Por otro lado, como historiador, doctor especialista, hablará también del oficio de herrero, de su estructura gremial, de cómo se aprendía ese oficio; de su papel en la economía agraria, como fabricante de utensilios domésticos y de útiles para el campo y los ganados (y su relación con el oficio de herrador); de su número y de su importancia histórica en la provincia de León, especialmente en las edades Moderna y Contemporánea. 

Será un buen momento para recordar un oficio ya casi olvidado, pero que existía en casi todos los pueblos y que en su lugar de trabajo, las herrerías, que más como mentideros que como filandones, la gente se reunía al amor del fuego de la fragua y al son del martillo y yunque, para reparar utensilios y repasar o comentar sucesos, cosechas, trabajos, anécdotas, chascarrillos y traspasar al fin conocimientos y saberes de la tradición oral inmaterial, que normalizaba y socializaba a la comunidad, habiendo convertido al herrero en una pieza clave de la socialización grupal.

Museo Etnográfico Provincial de León.
Área 18. El Hierro.
ACTIVIDAD REALIZADA

D. José Antonio Balboa de Paz en un momento de su exposición.

D. José Antonio Balboa de Paz y
D. José Ramón Ortiz del Cueto (Director del MEPL)

miércoles, 30 de marzo de 2016

NOTICIA: La llama viva del herrero

Ejemplo único del laboreo del hierro en la era preindustrial, la Herrería de Compludo recupera su esplendor y se abre a las visitas bajo la mano experimentada de la cuarta generación de la familia de herreros de Compludo. El fuego de su fragua aviva la historia de una ferrería asentada a orillas del río Meruelo.

En las imágenes puede verse el interior de la Herrería de Compludo una vez
 se ha instalado el nuevo mazo pilón de 700 kilos de peso y nueve metros de longitud
 sacado de un roble talado en luna menguante, como manda la tradición para
 que la madera no se tuerza ni resquebraje. L. DE LA MATA

SUSANA VERGARA PEDREIRA
Completamente accesible desde hace tan sólo unos días después de su cierre temporal, la Herrería de Compludo —uno de los pocos ejemplos de fragua anterior al desarrollo industrial que aún conserva un rudimentario mecanismo medieval en España— ha agregado a su amplia biografía un epílogo caligrafeado por la cuarta generación de la familia de herreros que desde los primeros años del 1900 se han hecho cargo de su laboreo. Son las manos del biznieto del primer herrero de Compludo, Amadeo Sánchez, las que actualmente modelan la forja, eso sí, con un enfoque turístico. Manuel Sánchez ha tomado las riendas de la vieja ferrería por encargo expreso de la empresa que hoy día ha hecho posible su despertar en el marco del proyecto cultural Vita, Natura et Legenda, con el que Mayfer quiere dinamizar una zona rica en patrimonio natural e industrial, recoveco de leyendas eremíticas y de sagrado retiro que fue abadía y tenencia monacal de San Fructuoso.


No en vano, los orígenes de la Herrería de Compludo —declarada Monumento Nacional en el año 1968 y enclavada en la Tebas berciana— se asocian al primitivo monasterio fundado por este santo en el siglo VII, aunque los estudios más recientes localizan su construcción en los primeros años del siglo XIX. Sea como fuere, la ferrería enclavada a orillas del río Meruelo, en la confluencia de éste con el arroyo Miera, es una joya patrimonial insólita en el presente que permite tener una idea clara y tan real como certera de cómo se trabajaba el hierro en el pasado.
Ahora más que nunca su escenificación es sincera, pues tras la instalación del nuevo mazo pilón de roble que ha sustituido al ya deteriorado mazo de fresno anterior, colocado en 1988, y la puesta a punto que necesitaban tanto la fragua como la rueda hidráulica o rodezmo, se podrán hacer demostraciones con forma y no vacías como las que se venían practicando hasta hace tan sólo unas semanas.
La Herrería de Compludo es un ejemplo más de que hay futuro en el pasado, de que lo antiguo importa a las generaciones de hoy y de que conocer la historia es fundamental para entender el presente y para no olvidar, nunca, cuál es el origen de todo. Manuel Sánchez no lo olvida, por eso sigue impertérrito ante el fuego de la fragua, manteniendo viva la llama de su propia familia y la labor a la que se propio padre dedicó medio siglo de su vida.

Una rueda hidráulica mueve el mazo pilón de la herrería más famosa del Bierzo y la trompa catalana de su fragua inyecta el aire necesario para avivar la llama. Las aspas, impulsadas por el agua, giran entorno a un eje de levas junto a una viga de grandes dimensiones que hace de palanca para el martillo pilón que, a su vez, golpea el yunque en el que se trabaja el hierro. Su mecanismo es ejemplo del modo de aprovechamiento hidráulico más primitivo que se conoce para la fabricación de metal. Si esta peculiaridad no fuera suficiente, el enclave natural en el que se localiza este legado medieval acrecenta su atractivo a ojos de cualquiera. Es fácil perder la mirada y hasta el espíritu en la inmensidad de la Tebaida y dejar dormir al oído al son del confortable sonido del agua. La herrería es sólo un aliciente, un diamante en bruto al que han sabido sacar brillo y en el que se refleja una experiencia mucho mayor. Disfrutarla es tan fácil como viajar al Bierzo, conocer lo que ofrece el entorno rural de Ponferrada y dejarse llevar por el silencio.

Abierta al público de miércoles a domingo, de 11.00 a 13.00 horas y de 15.30 a 18.00 horas, la vieja herrería medieval de Compludo ampliará sus horarios el próximo mes y será accesible de 11.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 20.00 horas. El agua vuelve a dibujar una franja de vida entre sus muros de piedra y el fuego acompasa la escena, contrarrestando la corriente del líquido elemento. Todo ello a cinco kilómetros desde la localidad de El Acebo (Molinaseca) y a un paso de la capital del Bierzo.