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sábado, 23 de octubre de 2021

NOTICIA: Una botica en los bosques de León

Un laboratorio enterrado en la provincia con especies de setas únicas en España, como las que brotan en el pinar de Lillo, con un millar de ejemplares. Muchas tienen propiedades medicinales. Otras sufren la presión recolectora.


CARMEN TAPIA 22 DE OCTUBRE DE 2021, 3:33

«La singular situación geográfica del valle de Sabero en León con dos grandes biorregiones en contacto como la eurosiberiana y la mediterránea, convierten este espacio en un lugar único para algunas especies de hongos». Sólo en el pinar de Lillo, un espacio protegido al que sólo se accede con autorización de la Junta de Castilla y León, se han catalogado más de mil especies, la mayoría únicas en España, como Lactarius mammosus, Leccinum holopus, Russula robertii, Russula saliceticola, Leccinum schistophilum, Cortinarius bataillei, Cortinarius septentrionalis.

Lactarius utilis El micólogo José María Escapa, técnico en gestión de recursos naturales y educador e intérprete medioambiental, pertenece a un grupo de trabajo liderado por Juan Antonio Sánchez, volcado en la catalogación de las especies que brotan en los campos de la provincia. Los expertos secuencian el ADN de las especies más singulares. Escapa ofrecerá mañana sábado una conferencia en el Museo de Sabero a las 19.00 horas sobre setas medicinales.

«La utilización de los hongos por el hombre para el tratamiento de enfermedades se remonta a los primeros tiempos de la humanidad. La escritora estadounidense Jean Marie Auel, en su famosa saga Los hijos de la tierra, ya explica el uso de setas, semillas, frutos y hojas como alimento y para curar enfermedades hace 25000 año», recuerda.

En los tratados de medicina china de hace 4.500 años ya existen datos sobre el uso de los hongos para curar las heridas infectadas, y en Europa un claro ejemplo del uso de estos hongos con fines medicinales está en el hallazgo en los Alpes de la momia congelada Otzi, cuya antigüedad fue datada en 5.300 años gracias a la prueba del carbono14. «Junto a esa momia apareció un zurrón que contenía varios hongos, entre ellos el ‘yesquero del abedul’ (Piptoporus betulinus), un hongo con grandes propiedades antibióticas y antisépticas. Y con gran efecto sobre las afecciones broncopulmonares».

El hongo que más vidas ayuda a salvar es el que está detrás de la penicilina, el antibiótico descubierto por Alexandre Fleming en 1928, y que se extrae de varias especies de hongos del género Penicillium. «Los hongos representan un gran recurso sin explotar para la elaboración de nuevas clases de fármacos. Las setas han demostrado su eficacia frente a numerosas enfermedades y trastornos metabólicos tan graves como el cáncer o enfermedades degenerativas. Actualmente se utilizan más de 40 hongos diferentes en tratamientos oncológicos»


Varias investigaciones analizan nuevos compuestos farmacéuticos en los hongos. «Algunas sustancias se han conseguido sintetizar en los laboratorios, pero la mayoría son tan complejas que se extraen de los propios hongos, introduciendo y cultivándolos en bioreactores, por ejemplo, el Aspergillus terreus se cultiva para la obtención de Lovastatina una molécula reductora de colesterol que se utiliza en varios medicamentos para bajar los niveles de este lípido».

Escapa destaca que hay cerca de un centenar de especies que crecen en los bosques de la provincia y que poseen diversas propiedades probadas y testadas en varios estudios científicos. Otras sufren la presión recolectora, como la seta de San Jorge (Calocybe gambosa) y la Amanita caesarea.

1. Ganoderma lucidum
(Seta pipa, reishi)

Es la seta con más propiedades terapéuticas gracias la gran cantidad de principios bioactivos que tiene en su composición química. Destaca su capacidad de potenciar el sistema inmunológico y ser un gran antioxidante. Se le conoce como hongo de la inmortalidad. Se caracteriza por el color rojizo brillante de su sombrero y vive parasitando raíces de los árboles, especialmente del género Quercus.

2. Hericium erinaceus
(Seta erizo):

Tiene beneficios sobre el sistema digestivo gracias a su capacidad regeneradora de la mucosa intestinal. Sus mayores virtudes están en su acción sobre el sistema nervioso, ya que posee compuestos bioactivos que aportan protección frente a la muerte neuronal y se ha demostrado que es eficaz como tratamiento en caso de Deterioro Cognitivo Leve. Su forma es inconfundible, recordando al cuerpo de un rizo y vive adherido al tronco de diversos árboles. Es una seta bastante rara y forma parte de varias listas rojas de especies a proteger.

3. Flammulina velutipes

Seta comestible de una calidad aceptable. En la actualidad también se cultiva con una doble finalidad, una para la alimentación y otra para su uso en medicina. Y es que tiene un principio bioactivo llamado flamulano que tiene propiedades anticancerígenas, especialmente efectivo en tumores de garganta. Tiene varios compuestos antivirales.

4. Lactarius deliciosus
(Níscalo)

Esta es una de las setas más conocidas y apreciadas gastronómicamente, y desde el punto de vista medicinal presenta un principio bioactivo llamado lactarioviolina, que tiene propiedades antibióticas.

5. Lepista nuda
(seta de pie azul)

Muy apreciada en gastronomía. Tiene gran cantidad de vitaminas del grupo B y propiedades antibióticas.

6. Marasmius androsaceus
(Seta aspirina)

Crece sobre las acículas de los pinos durante la primavera y el otoño. Tiene propiedades analgésicas, y en China hay tradición de tomarla en infusión para el dolor de cabeza y de muelas.

7. Piptoporus betulinus

(Yesquero del abedul): esta seta de consistencia leñosa crece sobre la madera del abedul. Tiene potentes propiedades antibióticas, especialmente contra la tuberculosis y otras afecciones broncopulmonares.

8. Pleurotus ostreatus
(Seta de ostra, seta de chopo)

Crece sobre madera muerta, en especial en la de chopo. Es una de las setas más cultivadas a nivel mundial. Desde cierta actividad antitumoral, hasta ser un reductor efectivo del nivel de colesterol, al tener Lovastatina en su composición. Tiene ocho aminoácidos esenciales y gran parte del complejo vitamínico B.

9. Schizophyllum commune

Crece sobre madera muerta de infinidad de árboles. Posee propiedades antibióticas frente a varias bacterias (Staphylococcus aureus, Escherichia coli, etc. Contiene un glucano llamado Esquizofilano, que actúa contra varios sarcomas y el carcinoma de pulmón. Potencia la actividad orgánica y el sistema inmunitario.

10. Trametes versicolor
(Cola de pavo)

Es una de las setas de uso terapéutico más antiguo en China. Principio bioactivo (presina o PSK) Estimulación leucocitaria. Además, posee propiedades antifúngicas, que se han observado su eficacia especialmente en la candidiasis.

11. Tremella mesentérica

Muy utilizada para afecciones de las vías respiratorias. Además, actúa controlando el equilibrio entre los estrógenos y los andrógenos, lo que resulta muy útil para los casos de acné y la falta de libido. También incrementa el interferón y fortalece el sistema inmunológico.

«Sin duda de trata de una gran fuente de principios bioactivos que debemos aprovechar y seguir invirtiendo dinero y esfuerzos en su estudio y en la búsqueda de nuevos fármacos que nos ayuden a combatir multitud de enfermedades que hoy en día carecen de tratamiento», destaca Escapa.

domingo, 13 de junio de 2021

NOTICIA: La alquimia se esconde en una rebotica de Boñar

Cuando la ciencia, la magia y la brujería se confunden. 


PEPE MUÑIZ13 DE JUNIO DE 2021
diariodeleon.es
Jarabes, polvos, ungüentos, aceites, tinturas, fórmulas magistrales y galénicas, a base de estramonio, raíz de altea, cicuta, beleño negro, belladona, mandrágora, acónito, flor árnica, alcanfor, opio, saúco, nuez vómica, ajenjo, saponaria, y así, hasta casi doscientas variedades más, aparecieron etiquetadas y clasificadas en sus respectivos frascos y botámenes en una antigua botica de Boñar. Al hacer obras de reforma y remodelación, para adecuarla a las necesidades actuales y dejar más espacio, en la farmacia propiedad de la doctora Pilar Revuelta Bayod, en viejas estanterías, armarios y anaqueles de la rebotica de este establecimiento de 1929, se conservaba casi oculto todo este conjunto, un hallazgo importante para mí, es decir un tesoro desde el punto de vista de coleccionista de todo lo habido y por haber. Provenía a su vez de otra farmacia anterior, posiblemente de las últimas décadas del siglo XIX, titulada Farmacia, Fernández Sánchez, Boñar, nombre que aparece en todas las etiquetas adosadas a los diversos tarros y botámenes. Los de Antigüedades Ángel, padre e hijo, de Boñar, sabiendo mis aficiones a todas estas cosas antiguas, me avisaron de ello, me trasladé para verlo y no tuve inconveniente enseguida de hacerme custodio de todo este laboratorio. Ahora ya lucen en mis rincones, junto con otros de la misma materia que ya tenía. Cuando los observas, sientes que la ciencia, la magia y la brujería se confunden. Te trasladas a épocas medievales, cuando el contenido de esos tarros se consideraba de origen diabólico. Así, que ahora en cierto modo me siento como un brujo, si acaso ya no lo era. Me considero como poseedor de la famosa Botica de Galileo, capaz de desempeñar a la vez las funciones de médico, cirujano, dentista, peluquero, alquimista, herbolario, droguero, nigromántico y perfumista. Resumiendo, inventor del secreto de un ungüento, que voy a dar en llamar «populeón», y servirá para múltiples aplicaciones, y quien sabe si para acabar con este desconocido microbio que pretende trasladarnos de súbito al otro mundo, pues la botánica, lo mismo que la historia, ha tenido su mitología, sus fábulas y sus maravillosas creaciones. 

Balanza para realizar las fórmulas magistrales. RAMIRO

Cuando en el último tercio del siglo XIX León tenía seis farmacias, en Boñar había dos, una de ellas la de Fernández Sánchez. El precio del traspaso por esas épocas estaba fijado en cuatro mil reales, y se suponía unas ventas de 12.000 reales. En un trabajo sobre las farmacias rurales de finales del siglo XIX, (1874-1902), en ciertos casos, aparece que los farmacéuticos titulares percibían su estipendio a través de un monto económico, siendo frecuente completar esta cantidad con una casa-habitación o rendimientos procedentes de la agricultura. Estos rendimientos en especie, formaban también, parte del precio de tasación en el momento de su venta o traspaso. 

Botes con jarabes, ungüentos y polvos. RAMIRO

 El intrusismo fue un problema capital para los boticarios de esa época, pues dispensaban todo tipo de sustancias e incluso preparaban medicamentos compuestos. Eran una especie de drogueros-charlatanes que recorrían las ciudades y pueblos, a veces con lujosas carretas, ofreciendo en plazas y mercados sus remedios secretos, elixires milagrosos y productos diversos, así: Para hacer crecer el pelo, aumentar la inteligencia, la perspicacia del rostro y agudizar la vista se preparaban y vendían mixturas a base de grasa de oso, heliotropo, siempreviva y beleño negro. Las semillas de estramonio, machacas y mezcladas con vino, se recetaban para excitar la fantasía, vivir las cosas más maravillosas y tener preciosos sueños. Y para el «mal de madre», la fórmula era a base de gálbano, amoníaco, incienso y simiente de ruda, que se untaba sobre el ombligo de las pacientes. Y leyendo a un tal doctor López Madrigal en su manual de fitoterapia, recoge un curioso caso del año 1624, que relata lo siguiente: Cierta criada, para aparentar virginidades desde largo tiempo perdidas, la víspera de su boda se tomó un baño de agua de consuelda. Su ama, ignorante en absoluto de la estratagema de la moza, aprovechó la misma agua, se sumergió en ella, con tan inesperados resultados, que su esposo quedó estupefacto al encontrarse ante una nueva virginidades».

Botica y laboratorio
La botica, de la que procede todo este tesoro de la alquimia, era a su vez laboratorio, y se desprende que proveía a varias de las farmacias de León de los finales del siglo XIX y principios del XX, como las de Merino, Barthe, Peña, Arenas, Rodríguez del Valle, López Robles, Borredá, Velasco, o Mata Espeso, por citar algunas. En el conjunto adquirido, hay tarros y frascos de todos los tamaños, de todo tipo y de distinto contenido. Entre ellos, muy curiosos, una serie de frasquitos de color azul cobalto, con específico propio para cada caso y preparados para su venta, que están debidamente lacrados, sin duda para evitar falsificaciones. Hay que resaltar que la terapéutica era todavía fundamentalmente vegetal. Al principio las boticas de la provincia se abastecían de laboratorios, de Madrid, Barcelona y la Coruña, aprovechando los viajes de las diligencias, y a veces transportados por arrieros maragatos. Ya a mediados del siglo XIX, Dámaso Merino que tenía también farmacia, instaló una fábrica de drogas y productos químico-farmacéuticos, por la parte del barrio de San Lorenzo, para abastecer a las boticas de León y de otros puntos de España.

Terapéutica vegetal
Al principio, las boticas de la provincia se abastecían aprovechando los viajes de las diligencias.

El movimiento farmacéutico asociativo de finales del siglo XIX, tuvo un doble etapa, primeramente se fundaron asociaciones mixtas, que integraban a médicos y farmacéuticos. Ya a comienzos del siglo XX, aparecen los Colegios Oficiales de Farmacéuticos. El de León se funda en marzo de 1920. Era notorio, que muchos de los farmacéuticos de León y provincia, alternaban su profesión con la política, y las reboticas además de preparar en ellas las fórmulas magistrales, servían también hasta altas horas de la noche, como lugar de reunión de abogados, médicos, comerciantes, terratenientes, y algún que otro cura, para maquinar mítines políticos de las más variadas tendencias, y debatir sobre asuntos sociales, económicos y religiosos.

Poción abortiva 
En el siglo XV a los maestros boticarios, se les exigía el siguiente juramento: «Juro y prometo ante Dios, autor y creador de todas las cosas, vivir y morir en la fe cristiana; amar y honrar a mis padres cuanto me sea posible; no hablar mal ni despreciar a ninguno de mis doctos maestros; no enseñar a los idiotas ni a los ingratos los secretos de la ciencia; no hacer nada temerariamente sin acuerdo de los médicos, ni por exclusivo lucro; no tocar en manera alguna las partes pudendas o reservadas a la mujer, a menos que sea absolutamente necesario; no descubrir ningún secreto que se me haya confiado; no dar a beber ninguna poción abortiva; no emplear ningún sucedáneo o sustituto sin el consejo de otra persona más sabia que yo; desautorizar (huyendo como de la peste) la práctica escandalosa y altamente nociva que siguen los charlatanes, empíricos y curanderos; prestar ayuda y socorro a cuantos lo necesiten, y finalmente, no tener en mi botica ninguna droga y averiada. El Señor me bendiga mientras yo hiciere todas estas cosas». 

Pilar Revuelta Bayod, farmacéutica de Boñar. RAMIRO

Y ahora con todo este montón de la farmacopea alrededor mío, me llegan insospechados efluvios de olores que se escapan por el resquicio de algunos de esos frascos y tarros de farmacia mal cerrados, contenedores sin duda de elixires mágicos. Es como una sensación extraña. Y no sé el motivo de fijarme siempre en uno grande de cristal cuyo contenido es una especie de grasa amarillenta vacilante.

Ventanal de la farmacia actual. RAMIRO

Puede que de ahí se escape la extraña fragancia que embriaga el ambiente. Y me preocupa, pues me trae a la memoria el recuerdo de aquella película El Perfume, basada en el libro de Patrick Süskind, cuando el asesino en serie, para poner a aprueba su método de maceración caliente mata a una recolectora de lavandas, e intenta extraer su fragancia, pero falla. Luego posteriormente, intenta el método de maceración fría con una prostituta envolviéndola en tela empapada con cierta grasa no vegetal sospechosa, y así logra con éxito la fragancia de la mujer. Y me preocupa, digo, y entrevela mi sueño, cosa esta que no me importa, pues para mí dormir, es como morir un poco.

Uno de los ejemplares localizado con la reforma. RAMIRO