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miércoles, 14 de junio de 2017

NOTICIA: El lobo de León, una estrella de cine

Un realizador manchego estuvo meses buscando el mejor lugar de España desde el que explicar la relación histórica del lobo ibérico con el hombre, y lo encontró en León. Omaña, Babia y el área de Riaño fueron sobre todo los escenarios de ‘Barbacana’, documental que se estrenará, a nivel nacional, a la vuelta del verano.
Una de las imágenes de los lobos. - ACAJÚ

E. GANCEDO | LEÓN

En un principio no habían barajado León. Sus primeras incursiones las hicieron por las provincias de Guadalajara y de Zamora, en la muy lobuna sierra de la Culebra. Después llegó Palencia y, por fin, el norte de León. Aquí encontraron lo que andaban buscando. «Y no es extraño, porque si hablamos de cañadas trashumantes, las más importantes nacen en tierras leonesas», recuerda Arturo Menor, realizador talaverano que es el artífice principal de Barbacana, la huella del lobo, un potente documental cuyo protagonista no es sólo la durante siglos temida alimaña sino más bien su relación histórica con el hombre y los rebaños. En estos momentos el equipo da los últimos retoques a una producción de al menos 75 minutos de duración que se estrenará después del verano, a nivel nacional, y en las salas comerciales, al estilo del muy ambicioso Cantábrico.

«Comenzamos a grabar en mayo de 2016 y terminamos en marzo de este año —cuenta Menor—. El 90% del documental tiene su base en León, además de una pequeña parte en Palencia. La razón es que aquí encontramos pastores que siguen manteniendo prácticas tradicionales y que nos mostraron la mejor de las disposiciones a trabajar con nosotros». Después de estrenar Wildmed, el último bosque mediterráneo, exhibido en más de cien países, el responsable de la productora sevillana Acajú y director del Festival Internacional de Cine Científico y Ambiental de Doñana, quiso comprender las razones de las últimas polémicas registradas entre lobos y ganaderos. «Quisimos conocer el asunto de primera mano y, sobre todo, ver qué soluciones proponen ellos», explicó al Diario. ¿Y qué comprobaron? «Pues que no hay tal conflicto, o que al menos es exagerado. El lobo, más que un problema, para ellos es una molestia, comparado con otras trabas, y tienen numerosos —y a veces muy sencillos— recursos seculares para evitarlos. Por ejemplo, el uso de mastines, que son un elemento muy importante de la película, o la barbacana que da título, una cuerda tendida a un metro de altura que les disuade de entrar al redil», comunicó.

«Son medidas preventivas que llevan mucho tiempo inventadas y datan de épocas en las que había más lobos y más ganado, y aun se están inventando otras nuevas muy efectivas», dice Arturo Menor, quien alaba sobremanera a pastores leoneses como Violeta Alegre y Gregorio Fidalgo, de Lago de Omaña, que aparecen en el filme. «Yo destacaría de ellos su triple amor: a la naturaleza, a las ovejas y a los mastines. Son tan buenas personas, tan generosos... sin duda, lo mejor de este rodaje ha sido la experiencia humana», concluye el también biólogo y cabeza visible de un nutrido equipo que incluye a grandes especialistas del cine español como por ejemplo José M. G. Moyano en edición de imagen, Daniel de Zayas en registro de sonido y Nicolás Poulpiquet en mezclas de audio (los tres reconocidos con premios Goya por La isla mínima, Tres días y Las brujas de Zugarramurdi, respectivamente).

Barbacana, la huella del lobo ya ha sido seleccionada para la próxima edición del Festival de Cine Español de Málaga.

Álvaro de Armiñán (ayudante de dirección), Daniel de Zayas (sonido directo),
Arturo Menor (director), Miguel Sánchez (realizador leonés)
 y José A. Vallejo (cámara). ACAJÚ


El pastor Gregorio Fidalgo (centro, con sombrero), junto a Arturo
Menor (con gorra) y otros miembros del equipo. ACAJÚ

viernes, 8 de enero de 2016

NOTICIA: El placer de alegrar espíritus y animar bailes

MÚSICA TRADICIONAL El gaitero y acordeonista babiano Nemesio Alonso ha recibido el reconocimiento del grupo Parva y Sosiega mediante la publicación de un disco que recoge una selección de su amplio repertorio de música tradicional.

El gaitero y acordeonista de Torrestío,  Nemesio Alonso, ha sido objeto de
un homenaje con la edición de un disco compacto titulado "Cuaderno para
Nemesio". RICARDO PUEENTE 
Joaquín Revuelta | 07/01/2016
'Cuaderno para Nemesio' es el título de un disco de música tradicional leonesa que pretende rendir tributo al gaitero y acordeonista babiano Nemesio Alonso, que acaba de cumplir noventa años y cuyas aptitudes impulsaron al grupo Parva y Sosiega a recopilar de forma especial su repertorio y a patrocinar su divulgación. En este sentido, acudiendo a fondos propios que el grupo obtiene con sus actuaciones, y sin ningún otro apoyo externo, Parva y Sosiega, bajo la coordinación de dos de sus componentes, Marisol Alija y David A. Cárcamo, se embarcó en el proyecto de publicar un disco que dejara memoria del repertorio del músico de Torrestío.

Ricardo Puente destaca en un amplio comentario publicado en la carpetilla del disco la importante contribución en la parte técnica de Música con Tsume, colectivo cuyo objetivo es la promoción del folclore, muy especialmente del leonés, que cuenta en su haber con varias publicaciones discográficas. Sus componentes, especialmente Rodrigo Martínez y Diego Gutiérrez, del grupo Tarna, brindaron asesoramiento a este proyecto y se responsabilizaron de la toma de sonido y control de su procesamiento y mezcla. Aunque se utilizaron medios más modernos que la consabida grabadora de mano, recuerda Puente, la publicación sonora que aquí se presenta tiene más de trabajo de campo que de estudio. Se le pidió al músico que acudiera a sus recuerdos e interpretara los temas del mismo modo que en otro tiempo lo hacía para amenizar el baile festivo. 

Para Nemesio Alonso, se encarga de subrayar Puente en su escrito, la presente grabación adolece de dos deficiencias, de las que el músico babiano quiere dejar constancia, ambas fruto del paso del tiempo. La primera son sus propias habilidades, que considera mermadas con los años, 88 en el momento del registro. La segunda es la ausencia de los músicos con los que actuaba y, sobre ese particular, recuerda especialmente a su hermano, que tocaba el bombo con un platillo superior. Se ha intentado paliar esta última carencia en algunos temas incluyendo acompañamiento de caja, pandereta o pandero por parte de miembros de Parva y Sosiega.

El resultado, a juicio de Puente, es «una grabación irrepetible, un documento histórico que acerca a un modo olvidado de entender la música», que ya puede adquirirse en la librerías. 
Portada del disco homenaje al gaitero y
acordeonista babiano Nemesio Alonso.

Nemesio, el intérprete
La mayor parte de la vida de Nemesio Alonso ha transcurrido en el entorno duro y hermoso de la Babia leonesa, en una época, señala Puente, en la que las comodidades actuales ni siquiera se podían soñar. Su padre era natural de La Majúa, pero Nemesio vio la luz en 1924 en Torrestío, el pueblo de su madre, y allí ha tenido lugar la parte fundamental de su vida. En aquel valle, encajonado entre altas montañas, se casó, tuvo tres hijos, y trabajó en diversas actividades, como panadero y transportista.

Para Nemesio la música fue siempre una afición desinteresada, buscando sólo el placer de alegrar espíritus y animar bailes. Autodidacta, no tuvo otro maestro que la observación e imitación de los músicos con los que fue encontrándose a lo largo de su vida. Así aprendió a tocar la gaita de fuelle, el instrumento que mejor dominaba y con el que se siente más cómodo. Le solía acompañar al bombo su hermano y, durante años, entre ambos proporcionaban uno de los pocos entretenimientos al alcance de los habitantes de su pueblo. Más tarde se iniciaría en el acordeón.

Nemesio Alonso no tuvo otro maestro que la observación e imitación de otros músicos En el momento de publicarse esta grabación, Nemesio Alonso ya ha cumplido noventa años y goza de un estado físico e intelectual admirable. Ahora vive lejos de su pueblo, en la ciudad de León, pero ha mantenido viva en su recuerdo la música de su juventud. Nunca perdió la afición y, hasta muy pasados los 85 años, tocaba con soltura sorprendente el acordeón y la gaita. Aún hoy, destaca Puente, no deja de practicar alrededor de una hora diaria con su acordeón.

A pesar de su indudable valor, Nemesio Alonso es un personaje prácticamente desconocido, no ya por el público en general, sino por los especialistas en músicas tradicionales. Solo en los últimos tiempos ha empezado a ser reconocido desde algunos medios de comunicación.

El repertorio
El repertorio de Nemesio Alonso es un magnífico ejemplo de intercambio cultural entre zonas limítrofes. Torrestío se emplaza en la frontera entre León y Asturias y cuenta con una parte de población vaquera que inverna en las inmediaciones de Oviedo. Ambos factores han influido en la variedad y diversidad del origen de las tonadas, sugiere el autor del texto.

El repertorio es un magnífico ejemplo de intercambio cultural entre zonas limítrofes Todos los temas que se recogen en el disco ‘Cuaderno para Nemesio’ son tradicionales, a excepción de tres de ellos que son originales de Nemesio Alonso. Destaca el baile chano, el más emblemático del noroeste leonés, cuya forma canónica de interpretarlo era acompañando, con panderos cuadrados o grandes panderetas, añejas melodías vocales. A principios del siglo pasado el acordeón y la gaita de fole desplazaron los antiguos modos de interpretar este género propio de las comarcas de Omaña, Luna, Laciana, Babia y zonas colindantes. Musicalmente es similar a la jota y es tenido por muchos musicólogos como un posible antecedente de la misma.

Las jotas en la Babia Baja y Luna destacan por tener cuatro y hasta cinco partes distintas en su evolución, y así queda reflejado en las diversas jotas babianas y montañesas que se ofrecen en este álbum.

La rumba, de aparición más tardía, está presente en los cortes 13 y 21 del disco, en el primer caso a través de la adaptación de un saltón o ligero asturiano: el celebérrimo Xiringüelo, y en el segundo teniendo su origen en un pasacalles o una alborada.

En el apartado de valses también se encuentra la adaptación de tonadas popularizadas tardíamente, como ‘En Oviedo no me caso’, ‘Manolo mío’, ‘El borracho que está en la taberna’ o el cuplé de ‘La Basilisa’ que, recuerda Puente, tanto al son de la pandereta como con acompañamiento de instrumentos de viento, sirvieron de fondo sonoro para este género fuertemente enraizado en las comarcas del noroeste de la provincia de León.

Finalmente cabe mencionar la doble versión de gaita y acordeón del baile ‘Los pollos’, que en realidad corresponde a otro baile de la zona prácticamente perdido. El que aquí se ofrece viene a ser una jota bailada en corro, en fila de a uno, y consiste en realizar el paso jotesco conocido en la Montaña como los puntos con los bailadores que tiene uno a cada lado. Se practicó tanto en Laciana y Omaña como en Babia.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

NOTICIA: El adiós de un pastor

Toño Bardón, de Guisatecha, con las ovejas que ha seleccionado para quedarse
con ellas y entretenerse después de la jubilación. / MAURICIO PEÑA

Fulgencio Fernández | 01/11/2015
Toño ‘el pastor de Guisatecha’ lleva 30 años con las ovejas, un oficio que le gusta pero que está muy mal. Se rinde, el día 12 hace 65 años y "no espero ni un día más, se ha puesto más que imposible"
Lo dice sin dudar: «El día 12 de diciembre cumplo 65 años y ese mismo día me retiro, no espero ni media hora más. Para perder dinero, que lo pierda el Gobierno, porque para mi tener las ovejas en invierno es perder dinero». Lo dice convencido, es Toño Bardón, uno de los últimos ganaderos de oveja de Omaña, de Guisatecha, su pueblo. No está cansado, le gusta su oficio, «y cuando esté jubilado voy a seguir andando 8 ó 10 kilómetros diarios por el monte, no lo dudes». Pero se rinde. «Entre los precios, que son ridículos, que en todo el invierno no vendes nada y la cantidad de papeles que te piden... anda hombre».

Lleva 30 años con las ovejas, le quedan más de 200, a las que ya buscó salida, llegó a tener más de 400. «No es cuestión de tener por tener, 420 ó 430 son las que yo puedo atender, porque yo las cuido, estoy con ellas. Y esas mismas son para las que hay terreno, que aquí el terreno es el que es».

- ¿Y el invierno?
- Pues si viene bueno, mejor; y si viene malo, te fastidias, pero yo no he sido nunca de los de bajar a la Ribera ni de subir a los puertos. Yo con rebaño como toda la vida en estos pueblos, cuando había vecera, lo que pasa es que ahora la vecera la tengo yo.

Toño es pastor a la vieja usanza. Da tabardo, cacha, mastín y radio. «Sí es verdad, la radio me entretiene mucho, pero no me da nada de miedo estar solo, pensando en mis cosas, escuchando...».

Con 14 años me fui a Madrid a trabajar, no tenía ningún derecho, han pasado cincuenta años y estoy igual. Y viaja con los recuerdos a cuando decidió dedicarse a las ovejas. «En casa siempre hubo ganado, y me gustaba, pero eran vacas».

Como todos los chavales de nuestro León rural un día ‘aventó’ los vientos de la aventura y con catorce años se fue para Madrid, a buscarse la vida. «Entré de botones en un restaurante, pero no aguanté demasiado porque aquello era duro para nada. El otro día, con esto de jubilarme, lo pensaba: Entonces no teníamos ningún derecho y ahora nos los han quitado. Estamos otra vez en el mismo punto».

Punto fijo del que no sale cuando recuerda por qué se decidió por las ovejas. «Las vacas también me gustaban y era lo que había en casa. Pero la inversión necesaria era mucho mayor y la leche tenía muchos problemas entonces (1985); es decir, estaban como ahora, tampoco en esto parece que ha pasado el tiempo».
Había estado también unos años trabajando en la autopista pero «me gustó lo de las ovejas, ser independiente, ser mi propio jefe».

Reconoce Toño Bardón que no fueron malos los inicios, que no eran malos tiempos para este tipo de ganadería. «Es cierto, hubo 15 ó 20 años que era rentable, le sacabas rendimiento, que es lo único que pides, pero después empezó una cuesta abajo tremenda. Y sigue sin acabarse la pendiente. Ahora mismo en invierno pierdes dinero. Después de aquellos años buenos, que vendías todo el año, llegaron unos en los que vendías por el verano y te ibas arreglando pero ahora es que ya ni el verano es  lo que era». Por eso él se apea, antes de que llegue el invierno, en todos los sentidos.

Pero no se va cansado del ganado sino de la administración, de la situación de los ganaderos, del olvido de tantos. De hecho, explica, «me voy a quedar con 8 ó 10 ovejas, para entretenerme, para ir con ellas al monte, para que limpien paciendo los terrenos de alrededor de la nave y la casa y no se conviertan en maleza y para si un día quieres comer un buen cordero tenerlo». E insiste, «que yo voy a seguir pateando el monte, que me encanta, lo que no me gusta es andar por las carreteras, me siento incómodo, como la soledad del monte... ¿Has visto cómo está estos días de otoño?».

- ¿Y los lobos?
- Ahí están.

- ¿Los ves?
- No los ves, te ven ellos a tí, el lobo es el animal más listo que te puedes echar a la cara.

- ¿Y los sientes?
- Yo no tanto, pero los perros se vuelven locos cuando sienten que están cerca.

- ¿Te han hecho mucho daño?
- Es la ley de vida del monte.

- ¿Eres cazador?
- Lo fui.

- ¿Te cansaste?
- Cuando empecé con el ganado y a disfrutar del monte como que lo miraba de otra manera lo de cazar. Y cada vez está peor, ahora lo de la caza es casi un seguro de accidente, sale mucha gente que tiene mucho miedo y nada más que se mueve algo dispara... Y no siempre es un jabalí.

Toño Bardón camina por el monte con una agilidad impropia de quien está a las puertas de la jubilación.

- No fumarás.
- Ahora no, fume mucho, pero lo dejé radical.

- ¿El médico?
- No, el tute y el mus. Es el vicio que tengo, la partida, y eso de salir a la calle a fumar, debajo de las goteras, no me gustó nada. Tenía que elegir entre el mus y el tabaco y elegí.

- Serás el campeón del mundo del mus o, al menos, de Omaña.
- Del mundo, con Elena la del bar de El Castillo es muy difícil que nos ganen, posible sí, pero complicado.

lunes, 16 de febrero de 2015

NOTICIA: "Guárdate cuando vengan el toro y los zafarrones"

La Zafarronada de Riello, fiesta de Interés Turístico Provincial,combina mascaradas con el fuego, algo poco habitual en estas celebraciones

Zafarrones salen por las calles de la localidad
 leonesa de Riello - EDUARDO MARGARETO

JUAN LÓPEZ | RIELLO 14/02/201
A la caída del atardecer, una madre, con sonrisa picarona, recomienda a su hijo pequeño que eche a correr y se guarde “cuando venga el toro”. En la lejanía ya se escucha el sonido del cencerro, protagonista en este 14 de febrero en la Omaña leonesa. Se acerca la hora y comienza a arder una pira de leña de roble. Los zafarrones, que representan el caos invernal y el mal con sus manos retorcidas y ramas de urz, abren camino por las calles de la localidad de Riello con sus caretas de piel de cabrito, enaguas blancas y trajes hechos de oveja, e incluso con piel de lobo.
Forman parte de la extravagancia que completan media docena de “gitanas” y un torero vestido de luces, quien pretende continuamente frenar, con pases de muleta, a un toro de madera cubierto con una sábana y pequeña cornamenta, típico en las mascaradas leonesas. En principio, el curioso morlaco da poco miedo, pero asusta a todos alrededor de la hoguera en la plaza mayor del pueblo, sobre todo a las mozas.
Es la Zafarronada de Riello, fiesta de Interés Turístico Provincial y conocida como el Antruejo de Omaña, pues en ella participa mucha gente de este municipio integrado por 40 pueblos. En conjunto armonizan detalles como el fuego y la máscara demoníaca, combinación poco habitual en este tipo de celebraciones. Pero este año una invitada especial no quiso perderse la fiesta. La lluvia hizo acto de presencia, pero más que acompañar, deslució y condicionó la celebración. Más bien la estropeó, aunque inundó de un aroma aún más demoníaco las calles de la población.
Quizá la de Riello pueda asemejarse a la de Riaño, Llamas de Ribera, Velilla de la Reina y Alija del Infantado, pueblos donde también se rodean de una gran fogata, animales, toreros y damas. Se podría hablar de la recuperación de una tradición del folclore. El alcalde, Manuel Rodríguez, es el gran impulsor de esta mascarada rodeada de simbolismo entre montes, que hasta hace 25 años estuvo prácticamente perdida desde los años 30 y fue retomada por la Asociación Cultural Omaña. “Hasta ese momento, los niños se vestían con lo que pillaban: sombreros viejos y cosas extravagantes, como en otros lugares, pero al llegar los 80 se volvió a hacer”, sostiene, con agradecimiento a la población por haber mantenido viva la llama.
Comitiva extravagante
Recuerda el regidor que el padre agustino César Morán, enamorado del folclore leonés, ya habló de estas mascaradas hace más de un siglo. Y del Zafarrón de Riello también, como lo hizo, por ejemplo, Caro Baroja. “Todos ellos se refieren al Zafarrón como pieza central de la fiesta. Un símbolo que recorría los pueblos con careta de piel de cabrito y cencerros y al que le acompañaba una comitiva extravagante formada por gitanas, el ciego, el criado, el toro y torero, al que denominaban 'novio' porque solía ir vestido mejor que el resto, con traje”, desliza.
En esta ocasión, Teodoro interpretó al torero y de forma irónica dio varios muletazos al morlaco, al tiempo que aseguró que los habitantes de Riello tenían que recuperar esta tradición por la necesidad de un “poco de juerga”.
Por las sinuosas calles de Riello se mueven los zafarrones, símbolos fantasmagóricos que antiguamente arrojan fertilizadora ceniza, pero que ahora sólo emiten curiosos gritos con su antorcha en la mano. Y con ellos el toro, que en el sentido más irónico del término, como sus habitantes lo definen, es un “ridículo armazón de madera tapado con una sábana que embiste a la gente más bien para meter miedo y espantarla”.
Por ello, el niño al que su madre le instaba a correr al llegar el bravío animal se esconde auspiciado por el barullo, porque ahora lo ve llegar más cerca. Pero al apreciar la realidad de lo que observa, ya tiene menos miedo. Pronto sabrá que él será una parte importante del futuro para la pervivencia de esta tradición, cuya leyenda habla de que el toro repartía fertilidad entre las mujeres jóvenes del pueblo.
“No es una celebración en la que participaran mucho las chicas, aunque ahora se han sumado en cantidad”, destaca con alegría el alcalde, quien cuenta una anécdota con una joven: “Una mujer francesa que vive en El Bierzo viene todos los años porque una vez pasó por aquí para hacer fotos, necesitábamos gente y, de forma espontánea, se vistió. Ahora ya no nos abandona”.
Su nombre es Natasha Larchier: “Vine hace unos años y lo vi. Me recordó a un carnaval típico del Pirineo francés. Ahora nunca me lo pierdo”. Esta ciudadana francesa asegura que la Zafarronada se parece a otras celebraciones de Eslovenia, Croacia y Hungría.
Antiguamente, quienes se vestían este día en Riello pedían por las casas chorizo, tocino o chocolate para hacer después una pequeña cena entre ellos. “Ahora ya no hacemos eso. Los tiempos han cambiado”, asevera. Eso no evita que se lleve a cabo un baile de hermandad entre los vecinos al término de la Zafarronada.
Fomento de las mascaradas
Manuel Rodríguez no se queja y admite que la mascarada de su pueblo, al igual que otras, se han fomentado en los últimos años. Por ejemplo, lo hace con mucha fuerza el Ayuntamiento de León, que el martes de Carnaval organiza un desfile por las calles de la capital específicamente de máscaras. Éste será el cuarto año que Riello acude. Lo hará también el miércoles con motivo del entierro de la sardina. “Lo agradecemos, porque va mucha gente a verlo”, comenta.
Riello ha recibido la invitación de la Mascarada Ibérica de Lisboa, así como otro tipo de festivales de Cantabria y Asturias, aunque aún no han podido acudir a alguna de ella porque coinciden con la suya propia. Quizá, ese niño que hoy comprobó en primera persona el simbolismo de esta tradición de su pueblo protagonice en un futuro la Zafarronada. Quizá pueda exportarla a ferias y otros lugares para dar a conocer un hito en el que participaron sus antepasados hace un siglo y que cuenta con un gran peso histórico, más cuando la zona se desangra de población joven y se envejece lentamente. Quizá...

domingo, 20 de julio de 2014

NOTICIA: Artesanía en Murias de Paredes

Este domingo la feria celebrada en la localidad alcanza su novena edición.
Cartel de la feria
cuatrovalles.es
Por ileon.com | 19/07/2014
Este domingo 20 de julio la localidad omañesa de Murias de Paredes celebrará su 'Muestra de Artesanía y Oficios Tradicionales', que este año llega a la novena edición, y ya se ha convertido en una celebración de referencia en toda la comarca.
La muestra se inaugurará, a las 12.45, con el pregón del escritor y periodista, Ernesto Escapa, en el recinto ferial. Continuará la mañana festiva con la actuación musical del 'Grupo Tsaciana' y la inauguración de las exposiciónes 'Testigos de la Historia' Asociación AERELE) y 'Escenas Leonesas 1906-1931' de Amós  Salvador Carreras (Club XEITU). Por la tarde, tendrá lugar un taller de cómic de la mano del dibujante leonés Lolo y una nueva actuación musical del grupo 'Radio Lulú'. La jornada terminará con una exposición y exhibición de cetrería.