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sábado, 22 de agosto de 2020

NOTICIA: El legado secular de los rebaños leoneses.

Un momento del paso de las reses por la capital leonesa. RAMIRO

Es camino con dos trayectos; este de la segunda quincena de agosto, devuelve a los rebaños a las llanuras y vegas, después de liquidar el pasto de montaña que se acomete al final de primavera y deja tres meses de escenarios bucólicos en los puertos alpinos del cordal de León. Es un ritual tan viejo como el propio manejo ganadero, que ahora aparece pintoresco, con las reses en marcha por los mismos caminos que se emplearon de forma secular, veredas y cañadas que sujetaron la economía del país, hoy alfombradas por asfalto y aglomerado. La relevancia del paso de las ovejas por la capital leonesa, en ese trasiego de ida y vuelta al paraíso estival, sostiene un ecosistema en pie, que de otra forma empobrecería el paisaje y convertiría al territorio en legado desleal con el patrimonio natural que lo define. Lo de menos es la estrofa de la canción tradicional, sobre a dónde van los pastores; a la Extremadura o a las vegas de León.

sábado, 3 de octubre de 2015

NOTICIA:Los vecinos celebran la XIII feria ganadera de Picos



j. mª campos | posada 03/10/2015 diariodeleon.es

Posada de Valdeón, acoge hoy sábado la XIII edición de la Feria de los Picos, feria ganadera, exposición y venta de productos típicos y de artesanía local. Los actos se inician a las 11,00 con la apertura del recinto ferial en el patio de las escuelas y exteriores, exposiciones y venta de productos típicos así como artesanía de la comarca. Dentro de las exposiciones destacar la realizada por la asociación de mujeres El Acebo que lleva por título ‘El rincón de la memoria’ y que versa sobre utensilios y andanzas de antaño. La feria será inaugurada a partir de las 12.30 horas.
A las 13.00 horas habrá un homenaje a personajes significados por su labor en pro del valle de Valdeón y se entregará el premio al stand mejor presentado.

sábado, 5 de septiembre de 2015

COLABORACIÓN: TRATANTES DE GANADO, UN OFICIO EN EXTINCIÓN...

LA DE ANIMALES QUE HAN MOVIDO POR TIERRAS DE FERIAS Y MERCADOS PARA EL DURO TRABAJO Y LA SUBSISTENCIA…

¡A JUNTAR LAS MANOS… Y PARTIR LA DIFERENCIA…! Decía el que terciaba.

Autor: Toño Morala

Típica estampa en el año 1957 en una feria de ganado.

La historia también está escrita sobre el trabajo y el buen hacer de hombres y mujeres que lucharon en el medio rural, y en él sobrevivieron con dignidad, honestidad, responsabilidad con lo de todos, lealtad a la palabra dicha, y un respeto por la vida, que hoy en día está en declive; parece ser que al ser humano de ahora le entró la peor de las enfermedades… el olvido a cambio de no se sabe el qué. Y dentro de esas tareas que la propia naturaleza fue creando para la sobrevivencia de la espacie y otras muchas, nuestros antepasados fueron creando oficios que hoy casi están en extinción. Además ocurre que algunas de estas profesiones fueron las que ayudaron a mantener y a desarrollar la inmensa tarea del progreso. Se imaginan sin esa cadena de aconteceres, que sería hoy de nosotros.

Estos buenos hombres, generalmente, pero también muchas mujeres tienen mucho que contar en el trato, han sido los que de viva voz traían y llevaban las noticias, generaban un comercio de tú a tú sin grandes complicaciones, y lo más importante, la palabra de los paisanos iba a misa; no hacía falta notarios. Para ser tratantes había que tener unas características muy especiales, capacidad de persuasión, “labia” que diríamos ahora, saber y apreciar la calidad del ganado sin mostrar interés, temple para no calentarse, etc. Eran características de la personalidad difíciles de aprender y el acceso a ese mundo era habitualmente difícil.

Aquí hay tratantes...y muy buenos.

Solía ser oficio de determinadas familias que se transmitía de padres a hijos como si de una herencia se tratase. Hacia los tratantes había una especie de admiración y respeto y hasta su indumentaria era característica; blusón negro, sombrero o gorra y vara de avellano o cacha. Al principio se vendían más animales de trabajo, que de abasto para la alimentación, de ahí que se les pusiera nombres tan familiares; hay que darse cuenta que estos animales estaban en las casas durante años (con suerte y muchos cuidados de los agricultores y ganaderos).

Antigua foto de tratantes de ganado
con su típico atuendo,
blusón, sombrero o gorra y
 vara de avellano o cacha.
Vacas de trabajo, bueyes, caballos, yeguas, mulas, burros… claro que el tener bueyes no estaba al alcance de todos. Los demás animales tenían una vida más corta, y en el caso de los cerdos se engordaban para el sacrificio y punto. Los que han estado en alguna feria, mercado o plaza de ganado, y fueron observadores, se acordarán del rito de los tratantes con  los vendedores de ganado… cuando las partes lanzaban sus envites del estilo de… “no digo que no”, “todo puede ser”, “si se puede saber”, “como saber se puede saber todo”, “se puede pero no es lo correcto”, “como poder, se puede”.  En el segundo asalto la cosa se aceleraba, y el tratante soltaba un órdago de… 10.000 pesetas, el vendedor arrugaba el ceño… pedía 12.000 pesetas y ahí entraba el maestro que terciaba… “A juntar las manos, y partir la diferencia”; el trato estaba cerrado; y pobre de aquel tratante o ganadero que se echara para atrás en el trato, ese ya no compraba más ganado en toda la vida; las voces corrían como la pólvora. Pedimos disculpas por no nombrar a todos los tratantes, pero en esta semblanza quedan todos nombrados y recordados en sus pueblos, amigos y familia, y también están en la memoria de la vida.

Cerrado el trato con el que terciaba de por medio.

Algunos, de chavales, tenían que llevar a los animales caminando del ramal, llegaban a la feria y mientras el padre o abuelo hacía algunos mandados o iba a la caja, el chaval se quedaba con el animal o animales. En aquella ocasión el chaval había oído en la casa que “La Chata” una vieja vaca parda la querían vender por 8.000 pesetas… se le acercó un tratante y le preguntó si la vendía, a lo que el chaval dijo que sí algo nervioso… “¿Cuánto pides...?”, ya más seguro… “¿Cuánto mandas?”“la vaca ya pasa de 15 años….te doy  nueve billetes…” a lo que el chaval le dijo que diez billetes; en esto llegó uno que terciaba en el asunto y dijo… “a juntar las  manos, y la diferencia a la mitad”… el chaval había vendido su primera vaca. El tratante cogió la tijera y le puso en el cuarto trasero su marca… al rato llegó su padre y le montó una bronca… pero el trato estaba hecho… casi llorando le dijo que la había vendido por 9.500 ptas. Ahí el padre le cogió por el hombro, y cuando llegaron a casa se lo contaron a la madre… y la buena de la madre le metió en la hucha que era una caja metálica de parches de bicicleta, 50 ptas. Así se hizo uno de los grandes tratantes de nuestra Provincia. Anécdotas hay para parar un carro…

Los dientes nunca engañan...

El matriarcado de Tomasa Madera y su historia de vida daría para un buen libro; 18 hijos tuvo, de ellos vivieron 14, de los catorce casi todos los varones fueron tratantes y carniceros…Leonardo, Andrés, Nano, Nicolás, Antonio y Julián…  fue ella la que inicio esta saga junto a su marido Nicolás Láiz y a él y a sus hijos los conocen en el trato como los “Madera”. En una ocasión venían Nicolás y su hijo Leonardo hacía Mansilla, era el año de 1946, en plena posguerra; traían 14 vacas compradas y los de la gorra roja se las decomisaron;  tuvieron suerte, entre ellos estaba un hijo de otro tratante muy conocido de la Sobarriba que les conocía y les dijo que cogieran las bicicletas y se largaran pitando. De aquel disgusto nació Pedro Madera, otro de la saga, hijo de Nano y Estela, a Estela se le cortó la leche del disgusto y fue Luisa, la fresquera, quien le amamantó; una buena vecina que había dado a luz a Toño Ceballos (fotógrafo de la Villa) con unas horas de diferencia… Pedro y Toño son hermanos de leche.

Nicolás Láiz Castañeda, más conocido como el tío Madera;
iniciador de una gran saga de tratantes de ganado en Mansilla de las Mulas.

Agapito Fernández
Aquí entra la historia de Agapito Fernández, vinculado a Riello de Omaña, uno de los grandes tratantes de ganado a nivel nacional, que comenzó su andadura allá por los años veinte. Tenía cebadero en Riello de Omaña, y era muy respetado en toda la Provincia, era un hombre de ley, y comerció él y sus hijos en el difícil mercado de carne de Madrid, entre otras ciudades; en una ocasión  a principios de los años 50 mandó recado a Nano para que fuera a comprar dos grandes bueyes de más de 900 Kg. a Villamoros; Pedro que era niño iba en la barra de la bicicleta con su padre, y así se fraguó una amistad para toda la vida; jamás se pagaba comisión en estos tratos.

Tratante de la ribera del Esla,
Nano Láiz Madera, hijo de Nicolás.




Tijera del tratante Agapito Fernández
para marcar el ganado comprado.








Otra de las familias de buenos tratantes de ganado de Mansilla, e industriales carniceros fueron los Fernández; de muy atrás vienen estas generaciones. Faustino y sus hijos, Tinín, que vendió muchos animales y carne al ejército, y Jesús, aparte de tratante y carnicero, estuvo toda su vida vinculada a la cultura, de ahí el apodo del “carnicero ilustrado”, dejando huella allá por donde ha pasado. Me contó muchas historias; pero me quedo con aquel comentario de él… “Estamos perdidos, ya no se hacen una buenas patatas guisadas con carne de oveja…”.

Jesús Fernández, el "carnicero ilustrado",
de Mansilla de las Mulas, tratante de ganado.

No solo eran tratantes los que se dedicaban a las vacas, bueyes, terneros, caballos… también lo eran los gocheros. Eliecer y su Hijo Pedro Giraldo eran tratantes de cerdos, bajaban a Badajoz, y traían caminando piaras de cerdos negros con más de 150 cabezas; llegaban a Mansilla y desde la Villa iban por los pueblos vendiendo. Eran unas grandes personas, dejaban los cerdos fiados y los cobraban cuando la gente podía pagarles. En una ocasión algunos cerdos se les escaparon y cayeron a la presa de Carballo, mucha gente del pueblo les ayudó; pero fue Nano con un caballo y maromas los que más salvó… menuda ruina si se hubieran ahogado en aquellos años de tanta hambruna.

Otros tratantes gocheros vendían lechones por los pueblos; es el caso de Amando Laez, de Reliegos, o aquellos de Jabares de los Oteros, los hermanos  Domingo y Crisantos Martínez. No hay que olvidar a las mujeres que también eran tratantes…alguna hubo con ganado mayor… pero donde mejor se desenvolvían era con  aquellos animales de corral: gallinas, pollos, conejos, pichones…iban cargadas a las plazas, mercados y ferias, y allí también se batían el cobre regateando precios y trueques. Después apareció la famosa figura del pollero, peculiar tratante que en primavera acudía con su camión cargado de gallinas y demás aves de corral. En ovino también había buenos tratantes, entre ellos, Carlos J. Mateos de San Román de los Oteros, Pepón de Benavides de Órbigo, los hermanos Carpintero de Quintanas de Rueda…

De todos son conocidas las grandes ferias y mercados de ganado, pero quiero resaltar algunos nombres de pueblos donde se celebraban, y que con el paso del tiempo se dejaron en el olvido, entre ellas; Puente Almuhey, Quintanas de Rueda, Vegas del Condado… y para ir terminando, que se me acaba el espacio… de vez en cuando llegaba algún tratante asturiano y soltaba aquello… “Qué, oh, ¿algún xatu pa vender…?” ¡Junten las manos… y la amistad a medias…!

Año 1955. Feria de ganado en Riello de Omaña.

sábado, 26 de abril de 2014

NOTICIA: San Emiliano de Babia recupera la tradición de los vaqueiros de alzada

Cinco Ayuntamientos asturianos colaboran en esta iniciativa que pretende realzar la importancia y las tradiciones de la ganadería en la comarca de Babia
leonoticias.com       25/04/2014
El Ayuntamiento de San Emiliano, con motivo de la celebración del centenario de su sede municipal, ha organizado un acto de reconocimiento de los vaqueiros de alzada, un modo de vida tradicional en el que los ganaderos y sus familias se desplazaban con sus reses hacia zonas más benignas del centro y la costa asturiana en otoño para retornar a los pastos de la comarca leonesa de Babia en primavera. El homenaje a esta actividad trashumante, de la que aún viven algunas familias, consistirá en la realización de una ruta entre la localidad asturiana de Biedes de Las Regueras y Torrestío, perteneciente al municipio de San Emiliano, y población en la que prácticamente todos sus habitantes eran vaqueros de alzada.

Fue el alcalde de San Emiliano, Basilio Barriada, el que contactó con la regidora asturiana de Las Regueras, Maribel Méndez, que se unió de inmediato a la iniciativa. Ambos la trasladaron a los municipios de Santo Adriano, Proaza, Teverga y Quirós que se sumaron al proyecto como colaboradores. El lunes 28 de abril será presentado en una rueda de prensa que se ofrecerá en Santullano de Las Regueras, a las 12 del mediodía.
El recorrido de la denominada I Ruta Vaqueros de Alzada Las Regueras-Torrestío, de un total de 63 kilómetros, se desarrollará entre los días 9 y 11 de mayo y podrá realizarse a pie o a caballo por el camino de Las Navariegas, que recibe este apelativo del alto del mismo nombre por el que cruza, situado a 1.850 metros de altura. También se prevé la asistencia de participantes en vehículos particulares para sumarse a la actividad en diferentes puntos de la ruta, así como a la fiesta final que tendrá lugar a partir de las 15,00 horas del domingo 11 de mayo en Torrestío y en la que se ofrecerá una comida tradicional con empanada, caldereta y tarta babiana. La tarde se completará con una representación de folclore babiano.

Localidad leonesa de Torrestío. Foto: Peio

La comitiva a pie saldrá del restaurante Casa Edelmiro de Bieldes el viernes 9 de mayo a las 13,30 horas. Los jinetes lo harán un día después. Durante las tres etapas en que se ha dividido la actividad, la organización ha previsto dos pernoctaciones en Proaza y Teverga. Este último municipio ha diseñado un plan para la tarde del sábado 10 de mayo con el objetivo de agasajar a los participantes. Éste incluye una visita guiada a la Colegiata, una mesa redonda con antiguos vaqueros que hicieron la ruta a pie y una representación teatral, todo ello gratuito. Los participantes también podrán pernoctar de forma gratuita en los polideportivos de Teverga y Proaza y podrán recoger sus caballos en el mercado de ganados de Teverga. Muchos de los establecimientos hoteleros y restaurantes de Teverga, Proaza, Santo Adriano y Quirós harán descuentos del 15%.
El Museo Etnográfico de Quirós también ofrecerá un descuento del 50% del importe de la entrada a los visitantes que participen en la ruta. Los inscritos, que hasta el momento ya suman 160, recibirán una mochila con el anagrama de los vaqueros creado para este fin, una guía-programa de la ruta y un picnic cada día ofrecido por los ayuntamientos de origen y paso de cada etapa. A ello se une la fiesta que se celebrará en Torrestío y que corre a cargo del Ayuntamiento de San Emiliano. La inscripción tiene un coste de 20 euros.

El alcalde de San Emiliano, Basilio Barriada, ha precisado que espera que la Ruta Vaqueros de Alzada se trate de una primera edición que tenga continuidad en el futuro, “ampliándola a otros lugares de destino de los vaqueros de Torrestío, como son Llanera, Gozón o Gijón, satisfaciendo así las solicitudes que estamos recibiendo de los vaqueros de Pruvia y Lugo, un gran número de los cuales se ha inscrito ahora, junto con los descendientes de los vaqueros de Latores, quienes también están participando activamente en la consecución del proyecto”.
Barriada añade que el objetivo de la ruta es dar a conocer el patrimonio etnográfico de los vaqueros de alzada “y rendir un homenaje a los ancestros”. Añade que también se pretende difundir el patrimonio histórico, cultural y natural de los parajes por los que discurren las rutas, “potenciando, a su vez, el turismo ecológico”. Potenciar los lazos de unión entre los pueblos que componen las rutas es otro de los fines de la recuperación de esta tradición que, ya de por sí, supone la superación de las fronteras, en este caso, entre León y Asturias.

Algunas precisiones históricas
Los vaqueros que practicaban este tipo de trashumancia estacional poseían una doble residencia en la morada del verano y en la de invierno, las denominadas ‘marinas’ por su proximidad a la costa. Ejercían plenos derechos de vecindad en ambas partes y daba lugar a un modo de vida muy específico, basado en una economía agrícola y ganadera de autoabastecimiento que se completaba con la venta de sus productos, la arriería y la práctica de oficios como la curandería o la castración de animales.
Torrestío, localidad que podía quedar prácticamente vacía en invierno, era en el siglo XVIII el pueblo con más habitantes de Babia de Yuso, con administración propia, jueces y cárcel, de la que aún quedan restos. Estas señas de identidad, históricamente reforzadas con lazos matrimoniales que dieron lugar a una cierta endogamia grupal, consolidaron un fuerte sentimiento