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martes, 14 de febrero de 2017

TALLER INVERNAL: “LA PIANOLA. Enróllate y toca”

Actividad gratuita previa inscripción en el Museo Etnográfico Provincial de León.
Teléfono: 987 311 923. Mayores de 12 años

Sábado, 18 de febrero. Taller: 17:00 h. a 19:00 h.

Patio Espacio Peregrino. Planta Baja. Museo Etnográfico Provincial de León
Mansilla de las Mulas.  


El Museo Etnográfico Provincial de León de la Diputación de León, desarrolla un Programa de actividad, con un claro deseo de continuidad a partir del Seminario Didáctico de la pianola que tuvo lugar el pasado 18 de junio, para introducir de manera activa a jóvenes y adultos en el uso musical del Museo, y en este caso a través de un instrumento musical muy especial, La Pianola.

El Museo con programas musicales  como éste le toma el pulso a la tradición musical culta española y europea, pero desde el formato de Escenario Abierto, para que todos los que se apunten, “se enrollen y toquen”(los rollos de pianola),  puedan sentirse intérpretes musicales o aquellos que tengan formación o virtud al piano tengan la posibilidad de expresión artística hacia el gran o pequeño público que quiera asistir gratuitamente.

Es a través de uno de los objetos más apreciados, La Pianola o piano mecánico, que fruto de un depósito llegara al Museo, haya sido restaurada y afinada, y fuera presentada el Día de los Museos de 2015, ahora junto a la colección de más de 800 rollos de pianola tanto de Música Clásica, Ópera, Zarzuela y Música Española puedan ponerse en uso musical para todos aquellos que con más de 12 años quieran recoger el reto de convertirse en Pianolistas por un Día, brindándoles el Escenario y Público del Patio Espacio Peregrino del Museo.

Así pues les invitamos a conocer el ingenio de la pianola, a ser pianolista por un día. A descubrir una forma diferente de interpretar música. Con un solo movimiento de pedal será capaz de interpretar música clásica, valses, zarzuela, tangos etc. La música irá surgiendo como por arte de magia, será una manera diferente de pasar la tarde del sábado que nos transportará a las épocas cuando la música solamente sonaba en grandes salones de casas magníficas hasta la aparición del gramófono cuando la música ya llegó a todas las clases sociales.

viernes, 13 de enero de 2017

NOTICIA: Luthier, el hacedor de la música

El luthier, uno de los más bellos oficios de la historia que conjuga unas manos increíbles para trabajar todo tipo de materiales, sobre todo la madera, y un amor por la música que le lleva a investigar hasta la perfección del sonido.

Una más que bella estampa de un antiguo taller de luthier con ventanal,
 que huele a madera y barnices; en ocasiones las melodías suenan a cielo.

Toño Morala | 09/01/2017
lanuevacronica.com
Tenía el que les escribe un vecino que era zapatero remendón y, a la par, reparaba instrumentos varios; él no fabricaba, solo restauraba… que si un clavijero, un puente, un mástil… cambiaba la piel a los tambores; también tocaba el saxofón en la banda municipal. Era una gran persona y alguna tarde de domingo nos llevaba al bombé a verles tocar; una maravilla para los oídos de un niño con más tapial que oído, pero bueno… así era la cosa. Alguna vez pasábamos por la zapatería y entrábamos a saludarle, y nos llamaba poderosamente la atención el olor de la pequeña zapatería, así como algunos instrumentos y maderas que tenía colgados del techo, al fondo del pequeño local. El buen hombre falleció a principios de los años setenta. Cuando pasábamos por la zapatería siempre nos acordábamos de él; hacía años que no recordaba ni siquiera su cara, pero al comenzar esta narración, me he acordado del buen zapatero, músico y reparador de instrumentos varios. También arreglaba algunos de la banda municipal, y casi siempre los de los chavales que comenzaban a dar clases en el conservatorio. El otro día hablé por teléfono con un quinto mío del barrio y le recordé la historia y lo recordaba entrañablemente; además él, mi amigo, trabajó un tiempo de aprendiz los sábados con el zapatero y me contó algunas cosas más; entre ellas, que daba cera y barnizaba muy cuidadosamente algunos instrumentos de cuerda… cambiaba las cerdas de los arcos de violín, el violonchelo, la viola o el contrabajo.
Hubo luthier que no supieron que lo era, como un recordado zapatero remendón
También que tenía varios puentes siempre fabricados y que muchos días iba a las carpinterías cercanas a rebuscar pequeñas maderas para múltiples usos, y que las cuidaba mucho. A su manera, y sin saberlo, quizás, era un maestro luthier a la antigua usanza; y seguro que alguna vez construyó algún instrumento desde el principio y no la sabíamos; en fin que la historia está contada. Hoy, también tendríamos que escribirles sobre las nobles maderas que sirvieron y sirven para fabricar artesanalmente multitud de instrumentos de todo tipo; pero lo importante es el maestro luthier, nombre bonito donde los haya, y que además acompaña a ese halo casi mágico y de cuento que tienen estas buenas gentes. Les quiero imaginar tranquilos y solitarios; siempre atentos a la buena mirada a las maderas con las que trabajan, y siempre pensando en fabricar un instrumento que suene muy bien y que el músico le saque todo el partido melódico que pueda o sepa. Lo de los músicos lo dejamos para otra ocasión. Cuando se escucha el sonido de cualquier instrumento musical, se piensa en primer lugar en la cultura a la que pertenece y en el virtuosismo del quién lo interpreta. Sin embargo, pocas veces se hace un reconocimiento a quienes con sus manos hacen posible que la música perdure y evolucione a través de la historia. Son los artesanos musicales o luthiers, los responsables de darle forma a los más diversos materiales, para que en las manos de consagrados intérpretes hagan posible el humano encuentro con las artes sonoras convertidas en ritual, en festejo o íntima contemplación.

En la Edad Media el artesano que construía instrumentos musicales se le conocía como ‘Hacedor’ de instrumentos, profesión que se consideraba unida a las de tañedor de instrumentos y maestro de danza. En el siglo XVI en España, esta profesión no se considera oficial, se le conoce como violero y guitarrero, posteriormente como lutero por asociación al luth o laúd, que era el instrumento más popular. En el siglo XVIII el luthier tenía el monopolio de la construcción de instrumentos de cuerda frotada y pinzada y desde esta época la lutería se asocia generalmente con las ciudades de Cremona, Mirecourt y París y a las familias: Amati (el padre y sus tres hijos, Cremona 1505 – 1684), Antonio Stradivarius y sus dos hijos (Cremona, 1644-1742) y los Vuillaume (Mirecourt y París, 1700-1875).

El gran mito del oficio fue sin duda Antonio Stradivari, de Cremona, el gran Stradivarius
El más famoso luthier de la historia nació en 1644 en la ciudad de Cremona, Italia. Tras abandonar frustrado su inicial deseo de llegar a convertirse en un gran violinista, entre los años 1667 y 1679 se convirtió en aprendiz de Niccolò Amati, otro famoso luthier italiano. En un principio, Antonio sólo se dedicaba a realizar tareas ordinarias y sencillas de reparación en el taller de Amati, pero su especial habilidad y talento lo llevaron a realizar cada vez trabajos de mayor importancia. A los 17 años, ya consiguió que se le encomendara la fabricación de un violín en su totalidad, demostrando haber alcanzado la maestría de su maestro Amati en un tiempo asombroso. Tuvieron que pasar otros tres años, hasta 1670, para que en los instrumentos del genial alumno apareciera el letrero prestigioso: «Antonius Stradivarius Cremonensis Faciebat Anno…» (Antonio Stradivari de Cremona, fabricado hacia el año…), seguido de la fecha de fabricación, una inscripción que, desde hace cientos de años, coleccionistas y músicos sueñan con leer algún día en un violín de su propiedad. En 1683 se instaló por su cuenta en la Piazza San Domenico de Cremona, el mismo edificio que su maestro, y pronto adquirió fama como creador de instrumentos musicales. Alcanzó la perfección que ha sido motivo de minucioso examen y estudio, particularmente en lo que atañe al fenómeno de la sonoridad. Sólo a sus violines se les reconocen las cualidades de todos sus predecesores en un solo instrumento: fuerza, dulzura, poder y expresión. Es precisamente entre 1700 y 1725 cuando construyó sus más preciados violines superando en calidad a los posteriores; se calcula que construiría alrededor de 13 al año. 

Stradivarius firmó su último violín a los noventa y dos años de edad. A partir de 1730, muchos violines fueron firmados Sotto la Desciplina d’Antonio Stradivari F. in Cremona, y fueron probablemente hechos por sus hijos, Omobono y Francesco. Tras haber tenido una fructífera y longeva existencia, murió en 1737, con 93 años, dejando 1,100 instrumentos entre violines, violonchelos y violas, de los cuales, cerca de 650 se conservan a fecha de hoy. Esta historia cuenta que el mismo Stradivari encontró un árbol dentro de un río de cuyo tronco de este árbol creó algunos de sus más renombrados instrumentos. Esta teoría se encuentra justificada a través del concepto de vibración que adquieren los materiales con el tiempo. Se dice que la propia madera adquirió la vibración del río, lo que le da un sonido único e irrepetible. También, la leyenda le persigue… Una poética que afirma que Stradivarius extraía sus materiales de la madera de los barcos naufragados. El insecticida… Las termitas y la carcoma eran un peligro constante e implacable en la época. El uso de unos polvos insecticidas desconocidos habría resultado ser el inesperado causante de su bello sonido.

Y para ir acabando. Les dejó un relato de la casa sobre el tema: El violín… Demasiado tiempo en aquel estuche de madera y terciopelo rojo; demasiado olor a polvo viejo y a resina descompuesta. Abierto a la vida después de tantos años, al luthier le sobrecogía tanta belleza entre sus manos. Nadie osó tocar, ni siquiera abrir el estuche con aquel viejo violín que el abuelo había regalado a su hija más pequeña desde que la tuberculosis se la llevó con apenas doce años. La tristeza en aquella casa fue el pan de cada día durante toda su vida. Al final, una sobrina ya muy mayor se hizo cargo del violín entre otras cosas, y a su vez, una nieta desempolvó el magnífico instrumento. El luthier miró tiernamente al violín; le quitó las viejas cuerdas, y lo dejó descansar sobre una mesa. Lo miraba fijamente, lo escrudiñaba lentamente; parecía que algo no le cuadraba, y así se pasó unas horas; limpió cuidadosamente el clavijero, desmontó el cordal y el puente… al diapasón le pasó varias veces la mano y sus dedos…, le dio un poco de cera sobre la caja y lo cubrió con un viejo trapo de algodón. A la mañana siguiente no estaba el violín. No entendía nada, lo había dejado desmontado… al rato llamó a la puerta un viejo con largo pelo lacio y largas patillas. Traía el violín de la niña. Se despojó de la capa, dejó el instrumento encima de la mesa ante la atenta mirada del luthier. Éste se quedó sorprendido… y le preguntó que quién era… el viejo se echó la capa encima y le dijo… «Anoche me llevé el viejo violín… y estuve tocando para la niña de las trenzas negras, entre las estrellas y la luna llena… y me llamo Niccolò Paganini…».

viernes, 23 de septiembre de 2016

EXPOSICIÓN TEMPORAL.

sonando cervantes.
Instrumentos musicales en tiempos de “El Quijote”.

Diputación de León. Museo Etnográfico Provincial de León.

FECHAS: 27 de septiembre – 30 de octubre 2016
INAUGURACIÓN: 27 de septiembre 12 h.
LUGAR: Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas.



La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León, colabora con el 29º Festival de Música Española de León en la programación de la Exposición Temporal Itinerante denominada “SONANDO CERVANTES. Instrumentos musicales en tiempos de “El Quijote” que se desarrolla durante los meses de septiembre y octubre de 2016 dentro de las actividades de conmemoración del IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes.

Esta muestra comisariada por Luis Delgado en producción del Museo de la Música - Colección Luis Delgado y la colaboración de la Fundación Joaquín Díaz, ambos en Urueña (Valladolid), se compone de una selección de instrumentos procedentes de ambas instituciones y que, con diferentes denominaciones, son citados por el ilustre escritor, brindándonos de esta forma una catalogación viva de la organología de su época.

La literatura es una de las fuentes a las que la musicología acude con frecuencia en busca de elementos que nos ayuden a conocer los instrumentos y los usos que de ellos se hacían en las diferentes épocas de la historia. En el caso de Miguel de Cervantes, son numerosas las citas que encontramos sobre este tema en la mayoría de sus obras. Sabedor de la presencia que la música tenía en su tiempo, el autor recrea con frecuencia escenas festivas y celebraciones en las que participan tañedores y músicos de diferentes clases.

Así, en la presente exposición podremos contemplar algunos instrumentos caídos casi en desuso, junto a otros que con muy poca evolución, han continuado vivos hasta nuestros días. Nombres como el de la vihuela, la zampoña, el clarín o las trompas de París, entre otros, nos transportarán al tiempo en el que vivió Cervantes, y que dejó recogido con pasión y detalle en su obra literaria. Una vez más ésta, además de ser un placer para los sentidos, se convierte en una fuente documental de primera mano.

Con esta muestra, el Festival de Música Española de León programa diversas actividades en la conmemoración del IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes a los que se suma el Museo Etnográfico Provincial de la Diputación de León puesto que además dichos instrumentos además de su representatividad musical fueron muy utilizados por diversas personas y personajes de la cultura popular e incluso la pastoril, en ambientes festivos, de mercado o domésticos como elementos de aglutinamiento familiar o grupal de la comunidad.

ACTIVIDAD REALIZADA

Miguel Fernández Festival de Música española,  Miguel Ángel Fernández,
Diputado de Cultura de la Diputación deLeón, Javier Lagartos Pacho, Técnico
Superior MEPL, Luis Delgado, Comisario de la exposición,  Museo
de la Música de Urueña y Adolfo Alonso Ares del Instituto
 Leonés de Cultura en un momento de la inauguración.