Mostrando entradas con la etiqueta Artesanía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artesanía. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de agosto de 2022

NOTICIA: El barro que sedujó a Gaudí

ARTESANÍA. La alfarería es un oficio que ha ido siempre ligado al pueblo de Jiménez de Jamuz, cuna de esta artesanía y ‘blanco’ de la cámara de Fernando Rubio en 1973.

Una mujer de Jiménez de Jamuz muestra a la cámara dos de las piezas de alfarería que ha creado.
 | FERNANDO RUBIO

Fulgencio Fernández | 15/08/2022

ARTESANÍA. La alfarería es un oficio que ha ido siempre ligado al pueblo de Jiménez de Jamuz, cuna de esta artesanía y ‘blanco’ de la cámara de Fernando Rubio en 1973.

Se celebra este fin de semana en La Bañeza la Feria Internacional de Alfarería, en la que uno de los nombres más repetidos es Jiménez de Jamuz pues cuando se habla de este oficio el pueblo leonés es un referente ineludible. Ése es uno de los logros mayores, fruto de su historia, que algo se convierta en el ‘apellido’ de una tierra: En El Val las mantas y el textil; en Castrillo el cocido; en el Valle Gordo las madreñas... en Jiménez de Jamuz la alfarería. Habría muchos ejemplos más pero pocos identificarían más al pueblo y el oficio.

Viene de lejos este «matrimonio», con sus vicisitudes, pero no vivía malos tiempos en los 70 (1973) cuando la cámara de Fernando Rubio se fijó en este oficio y las gentes que lo desarrollaban. Además de recordar nuestro fotógrafo el «polvo enamorado» del gran Quevedo rescata de sus recuerdos una canción sudamericana que elogia como pocas el oficio del barro, es de los argentinos llamados Los Chalchaleros y el título parece elegido para la ocasión: Vasija de barro, que así comienza: «Yo quiero que a mí me entierren / como a mis antepasados, / en el vientre oscuro y fresco / de una vasija de barro», y después de este deseo para viajar al más allá realiza en otra estrofa una preciosa descripción del viejo oficio: «Arcilla cocida y dura, / alma de verdes collados, / barro y sangre de mil hombres, / sol de mis antepasados» y con una estrofa final que también nos remite al histórico preso de San Marcos: «De ti nací y a ti vuelvo, / arcilla, vaso de barro. / Con mi muerte vuelvo a ti, / a tu polvo enamorado».

Un elogio merecido llegado desde tierras lejanas; desde más cerca, desde el propio pueblo, uno de sus hijos más estudiosos de su historia —José Cabañas— rescató en un artículo la vinculación de la alfarería de Jiménez con el gran Gaudí, ni más ni menos. «. En aquel momento Gaudí casi había finalizado el Palau Güell, lo que le permitió trasladarse a Astorga y dirigir directamente el inicio de las obras (tan solo en sus realizaciones leonesas, además de en Cataluña, trabajó personalmente). Este desplazamiento en ferrocarril, y otros antes y mientras se construía (Gaudí visitó las obras en otras varias ocasiones entre 1890 y 1893), resultaron importantes porque hicieron posible que el genio conociera la arquitectura local y aplicara algunos de sus aspectos al nuevo palacio episcopal». Más adelante explica Cabañas que «sería en aquellos viajes a la capital maragata cuando Gaudí quedara deslumbrado por la alfarería jiminiega, hasta el punto de incluir el barro vidriado alternando con la piedra granítica del Bierzo en los arcos de algunas de las estancias del palacio, rematando graciosa e innovadoramente sus finos ribetes con las piezas cuidadosamente elaboradas por los artífices del pueblo de Jiménez con la rojiza arcilla extraída de sus barreros, de modo que cabe afirmar que la mansión es por dentro absolutamente jiminiega: en las nervaturas de las bóvedas, en los arcos de las ventanas y de las puertas, y en cada uno de sus ladrillos (que son únicos, y hay miles) de roja arcilla de Jiménez de Jamuz vidriada y decorada con el baño y los trazos típicos de las realizaciones de sus alfareros».

Dice Cabañas que esta circunstancia favoreció y mucho la economía de aquellos artesanos, alguno de los cuales era de su propia familia: «Bastantes debieron de ser los artífices que participaron del encargo —Cándido Pastor Fernández, mi bisabuelo paterno, habría sido el principal y quien más ladrillos al parecer suministró— y diversas las familias alfareras que elaboraron aquellas piezas de variadas formas, vidriadas y con los tradicionales dibujos a la cal las más, y otras a lo basto, sin vidriar, en los moldes de madera recubiertos con latón bronceado (catorce al menos, diseñados por Gaudí para la hechura de aquellos adornos) que aún quedan, con remanentes de aquella producción, en los desvanes de algunas casas de antiguos artesanos, y depositados varios en el Alfar-Museo del lugar en el que todavía, en el año 2002 y con ocasión del centenario del arquitecto, han sido las hormas de nuevo utilizadas como entonces: introduciendo la arcilla en ellas y después del vaciado y el secado pintando los segmentos con cal y con dibujos característicos (el ramo, la mano, el peine, el gallo, la mariposa, la hoja, etc.) antes del vidriado, menesteres ambos realizados como algunos otros en exclusividad por las mujeres, el del pintado con la preceptiva pluma del ala derecha de una gallina. Finalmente se cocían en los hornos mozárabes de tiro superior en los que como combustible se arrojaban las urces y las jaras del monte bajo de diversos lugares de la comarca de Valdejamuz como Torneros o Tabuyo».

No es mala carta de presentación para la alfarería jiminiega haber seducido a un arquitecto de la talla de Antonio Gaudí y, aún más, hacer que «luzca en la elegante mansión episcopal que realizó en Astorga».

sábado, 13 de octubre de 2018

NOTICIA. Bierzo Alto lanza su 'toque a bébora' en la X Feria de Turismo Rural

CULTURA. Será el 27 de octubre en Santa Marina de Torre e incluye un reconocimiento al enólogo Raúl Pérez.

Imagen del cartel del mercado de la feria.


M.I. | 11/10/2018
www.lanuevacronica.com
Con el nombre ‘Toque a bébora’ , la Asociación de Turismo y Desarrollo del Bierzo Alto organiza la décima Feria de Turismo Rural y Desarrollo del Bierzo Alto con actividades de turismo rural, artesanía, productos agroalimentarios, enoturismo, talleres didácticos, teatro, música en directo, comida popular, charlas, magosto popular..."Toque a bébora", es un toque de campana con el que se convocaba a concejo del pueblo para tratar en algunas ocasiones, en torno a la copa de concejo, los asuntos del pueblo, o sencillamente para beber el vino pagado con las multas a los vecinos que habían incumplido alguna de las ordenanzas concejiles.

Las actividades serán el 27 de octubre en Santa Marina de Torre de 9:30 a 22:00 horas. Se suma Atudebial a la propuesta de la Declaración del toque manual de campanas como bien inmaterial de Patrimonio de la Humanidad, al que se han unido varios países europeos este año 2.018, año declarado como año Europeo de Patrimonio Cultural y también a la promoción del enoturismo como uno de los ejes fundamentales en el desarrollo económico y de promoción turística. Además en la III Edición del Premio "Salamandra del Bierzo" que acoge la feria irá a parar a Raúl Pérez Pereira, el prestigioso enólogo, natural de la comarca del Bierzo.

El programa comienza con una ruta guiada por los petroglifos a las 9:30 horas. A las 11:00 empieza la feria con la música "Los Pamplinas" y, a las 11,45 el "Toque a bébora", que dará paso a la entrega del III Premio Salamandra del Bierzo a Raúl Pérez Pereira. A las 12:30 horas será el homenaje a las campanas con toques de campaneros de las comarcas leonesas. 

A las 13:30 horas Raúl Pérez dirigirá una cata de vinos y a las 14:30 será el "Toque a vecera", con comida popular a cargo de la Asociación Carqueixa del Bierzo. Por la tarde volverá el toque de campañas a las 18:00 y otra cata de vinos dirigida por el empresario José Luis Prada. La música volverá a las 19:00 horas con el grupo "Tornadera" y a las 20:30 primer magosto a cargo de "Castañas del Alto Sil" y cena popular para acabar con la animación de "El Gran Rufus".

Además habrá taller de cerámica a cargo de José Manuel Rodríguez , rutas a caballo y taller de arte gráfico, además del habitual mercado.

martes, 22 de mayo de 2018

NOTICIA: Quintana de Bolillos

Ciento treinta bolilleras llegadas desde diversas provincias y comunidades se
dieron cita en el encuentro de este domingo en Quintana de Rueda.
 | MAURICIO PEÑA

lanuevacronica.com

Fulgencio Fernández | 21/05/2018
Quintana de Rueda ya ha convertido en una tradición anual recibir a practicantes del tradicional encaje de bolillos, en un encuentro que se celebró por décimo tercer año consecutivo y que recibieron los ánimos de Teresa Mata y Manuela García.

Si hay un oficio tradicional que, cuando parecía más olvidado, ha sabido encontrar el camino para reverdecer, para reinventarse, ha sido el encaje de bolillos, esa técnica artesanal que muchas mujeres —y algún hombre— practican con una destreza increíble, en la que se llega a hacer difícil seguir con la vista la velocidad de las manos de las bolilleras con el sonido de fondo de los ‘golpes de madera’. 

Se suceden los encuentros de encaje de bolillos por muchas localidades y provincias, con excelentes resultados pues son muchos los vecinos que ven cómo despiertan viejos recuerdos e imágenes caseras. Y uno de los primeros pueblos que se subió al carro de «los encajes» es Quintana de Rueda, del municipio de Valdepolo, cuyo pabellón municipal les viene dando cobijo. Y ya llevan trece años consecutivos siendo, por un día, Quintana de Bolillos.

Este domingo volvió a ocurrir. Fue la 13 edición y la respuesta volvió a ser muy elevada, reuniendo a más de un centenar de expertas en esta técnica artesanal, concretamente a ciento treinta, llegadas de muchas provincias limítrofes e incluso de otras comunidades, conscientes de que Quintana es una «apuesta segura», según constató el alcalde y anfitrión, Santiago Maraña. Además las bolilleras recibieron ayer la visita, y los ánimos, de dos mujeres que ocupan cargos de responsabilidad política, la diputada de Servicios Sociales Manuela García, y la subdelegada del Gobierno, Teresa Mata, que ya acudió a otras ediciones anteriores, quien se dirigió a las artesanas para animarlas a seguir en su tarea «fe mantener vivas estas viejas tradiciones y estos viejos oficios» pues se mostró convencida de que son un arma eficaz y realista «para combatir esa lacra de la despoblación del mundo rural».

El Encuentro de Encaje de Bolillos se va asentando en Quintana e, incluso, va creciendo así en paralelo a esta actividad se celebró un mercadillo artesanal que se mostró como un excelente complemento a la exhibición y el trabajo de las bolilleras.

martes, 30 de enero de 2018

NOTICIA: Las Candelas dan chispa a Toreno

FIESTAS. Los días 3 y 4 de febrero más de 40 expositores de artesanía se dan cita en el pabellón de deportes, donde también habrá actividades de animación.

Alimentación y artesanía se dan cita en Las Candelas. | ICAL
L.N.C. | 29/01/2018
Toreno celebra otro año más su tradicional Feria de Las Candelas, un evento que se había perdido en las últimas décadas pero que desde el Ayuntamiento que dirige Laureano González, han querido rescatar y ponerla como fecha señalada en el calendario ferial de la comarca del Bierzo. Tendrá lugar los días 3 y 4 de febrero, en horario de 12:00 a las 20:00 horas, en el Pabellón Municipal de Deportes de Toreno.

Los visitantes podrán degustar un vino y un pincho en la inauguración a cargo del cortador profesional de jamón Javier Del Río. Habrá más de 40 expositores entre los que se podrán encontrar una gran variedad de productos de panadería y dulces de elaboración tradicional, bisutería artesanal, cosmética natural, alfarería, reciclaje, manualidades, embutidos, quesos y un puesto de venta y degustación de pulpo a la feria. 

A lo largo de las dos jornadas de feria se han programado varias actividades de animación, como la ‘entrega del pan bendito’, una pista de hielo ecológica, ludoteca infantil, exposición de la obra gráfica de Isabel Fernández, un taller de elaboración de queso artesanal y un taller de elaboración de instrumentos musicales, la actuación del Mago Toño, música tradicional y de orquesta y chocolate a la taza.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

NOTICIA: Nace la asociación de artesanos Concha Casado

Villar del Monte acoge esta iniciativa que tendrá sede en dos pajares de teito restaurados.

Restauración de un pajar en Villar del Monte. LÓPEZ SASTRE -


ANA GAITERO | LEÓN
El alcalde Francisco Simón, tuvo palabras emotivas hacia a Concha, y recordó como luchó por la conservación de los pajares mediante la técnica tradicional de teitar con cuelmos de centeno. Uno de estos pajares ya fue recuperado con fondos de la Junta de Castilla y León, a instancia de Concha Casado, aunque necesita nuevas reparaciones.

La asociación albergará una exposición con los productos artesanales de las personas asociadas. Por ahora cuenta con especialidades como madera, instrumentos musicales, alfarería, mosaico romano, pasamanería, encajes, bordados, tejidos con paja de centeno, tejidos a telar, hilados, carátulas para máscaras, cuero y cestería de mimbre.

En el encuentro participó Jesús Antonio Martínez Lombo, responsable del registro artesano de la Junta en León y explicó los detalles de la ley de artesanía de Castilla y León, tipos de carnets artesanos, etc.

Su padre Jesús Martínez Hernandez, con una memoria prodigiosa, fue un invitado de excepción como testigo directo del funcionamiento del molino de arder al que llevaban la linaza varios pueblos de Cabrera, como Corporales o Valdavido.

En la jornada hubo también una muestra artesana en la plaza Concha Casado y un cuentacuentos abarrató el salón de actos de la Asociación Villar del Monte. La jornada tuvo una gran acogida tanto de parte del público local de Cabrera como de personas que llegaron desde Madrid, Barcelona, León y hubo hasta algún asistente de Estados Unidos.

El plato fuerte se reservó para la anochecida. En una gran hoguera, con un asador de castañas gigante, manejado hábilmente por los mozos cabreireses se inició el magosto acompañado de abundantes viandas, regadas con buenos vinos y exquisitos postres.

La música que aportaron los gaiteros de Quintanilla de Yuso puso la guinda a este encuentro en el que el lema más repetido fue: «Todos unidos lo conseguiremos todo», subraya Nati Villoldo, presidenta de la Asociación Cultural Villar del Monte: Vida, Costumbres y Tradiciones y directora del Centro Didáctico Museo del Encaje de Tordesillas que cuenta con una delegación en el pueblo caibrerés.

Villoldo resalta que las asociaciones culturales de Cabrera unidas, luchan por la recuperación de su cultura y patrimonio. Son gente de acción que no se para en los lamentos. Una de las las jornadas de esta fiesta de otoño la dedicaron a sembrar de centeno las zonas quemadas por el devastador incendio que asoló La Cabrera el pasado verano «con el fin de que sus raíces puedan contener las tierras de la erosión».

jueves, 10 de agosto de 2017

Noticia: VALENCIA DE DON JUAN. La Feria de Cerámica y Artesanía reúne a una treintena de artistas.


La muestra se celebrará este fin de semana con actividades paralelas.


10/08/2017

Javier Cenador Cela, artista de la forja en hierro,
será este año el artesano invitado de la feria.
diariodeleon.es

A. MEDINA | VALENCIA

El verano avanza en Valencia de Don Juan y la actividad no para. Este fin de semana el Jardín de los Patos acogerá la vigésimo primera edición de la Feria de Cerámica y Artesanía que contará con cerca de una treintena de puestos llegados de todo el norte de España. La muestra, que tendrá lugar el sábado y el domingo, fue presentada por el alcalde coyantino, Juan Martínez Majo, y por la concejala de Ferias y Mercados, María Jesús Marinelli, quienes recordaron que el evento «pretende ofrecer a los visitantes una selección de los mejores oficios tradicionales», huyendo de la «masificación» con una cuidadosa selección de los participantes.

La feria ofrecerá productos realizados en hierro, barro, cuero, cartón, textil, cerámica, vidrio, madera... La inauguración tendrá lugar el sábado a las 13.00 horas a cargo del alcalde coyantino.

La muestra se completará con una serie de actividades complementarias, muchas de ellas dirigidas a los niños como talleres de pintacaras, globoflexia o juegos tradicionales. También habrá espectáculos en directo como uno de circo (‘Piensa en Wilbur’) y otro infantil (Cabeça de Vento).

Artesano invitado

Cada año, el evento destaca la labor de un artista invitado, honor que este año ha recaído en Javier Cenador Cela, un apasionado de la forja en hierro, que mostrará en Valencia de Don Juan su buen hacer.

domingo, 6 de agosto de 2017

Noticia:La artesanía más autóctona cumple su mayoría de edad en Val de San Lorenzo


Cerca de un centenar de puestos dan vida a una muestra que recordó a Concha Casado.

06/08/2017
El director de El Mundo Castilla y León, Pablo Lago, fue mantenedor. JESÚS -
diariodeleon.es

P.R.B. | REDACCIÓN

La artesanía más autóctona volvió ayer a lucir sus mejores galas en Val de San Lorenzo que, merced a un centenar de expositores, cumplió su mayoría de edad con la presencia de numerosos visitantes y autoridades como el diputado de Servicios Sociales de la Diputación, José Miguel Nieto, el director del Instituto Leonés de Cultura, Adolfo Alonso Ares o el alcalde de la localidad, Eligio Geijo. Junto a ellos estuvo el mantenedor de este año, el periodista y director de El Mundo Castilla y León, Pablo Lago, que recordó el «enorme tesoro» que supone la artesanía dentro del mundo rural y sobre todo en la comarca maragata.

El encuentro, organizado por la Asociación Cultural Amigos del Museo Textil y que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento y del Instituto Leonés de Cultura, celebra también en esta edición los diez años de su feria infantil, de la que fue impulsora la etnógrafa Concha Casado, fallecida ya hace un año. Precisamente tanto el mantenedor como el resto de asistentes quisieron rendirle un sentido homenaje durante la inauguración de la muestra.

La feria de artesanía se desarrolla en el Parque Pedro Alonso. El cartel anunciador de la feria infantil ha sido elaborado de nuevo por Miguel Prieto y, en el caso de la feria de artesanía, la acuarela de Pilar Fernández ha sido la encargada de promocionar este gran evento dedicado a la tradición y al saber de los antiguos oficios. Por otra parte, el ebanista José Rodríguez, recibió una placa como reconocimiento a su trayectoria profesional y a su presencia en la feria durante años.

jueves, 23 de febrero de 2017

NOTICIA: Azabache, la joya de luto

El sector azabachero fue uno de los más pujantes en el medievo leonés; hoy es otro de esos grandes desconocidos, pero su realidad sigue estando ahí y su vigencia también, viene bien un viaje a su corazón negro... como el azabache.

Toño Morala | 20/02/2017

En alguna ocasión ya les he comentado que de guaje trabajé de aprendiz en una platería, allá con apenas cumplidos los 14 años y, en pantalón corto, íbamos a media hora de casa, todos los días y hasta los sábados de 9 a 13 h… el jornal era muy bajo, pero sí aprendías un montón de cosas; pues bien, en aquella pequeña empresa familiar, -éramos unos siete trabajadores-,se fabricaba un montón de bisutería en plata y alpaca; desde collares engarzados, rosarios, trofeos, llaveros, crucifijos varios, y un largo etc. El maestro platero era un buen paisano… mientras saliera material todo iba de maravilla, pero cuando se acercaban las navidades, los nervios le podían y todo eran prisas a todas horas; menudos líos de trabajo, y sobre todo, todo lo que tenía que ver con el azabache… en fin, que estaba de moda el azabache. En aquellos años, el hombre tenía a un buen número de familiares y otros añadidos, engarzando y trabajando el azabache en las casas; el que les escribe, era el encargado de llevar las cajas, el hilo de plata o alpaca, amén de otros materiales en una vieja bicicleta; dejaba el material en bruto y lo recogía en la siguiente entrega; había matrimonios que para esas fechas trabajaban durante varias horas diarias para sacar adelante las piezas. Con el paso del tiempo, éramos ya muy amigos, y muchas veces me invitaban a café con galletas; lo tomaba rápidamente, y a por el siguiente domicilio. Cuando llegaba al taller, lo primero que hacía era contar las piezas de cada casa, las apuntaba para luego a fin de mes, llevarles el dinero correspondiente por las piezas realizadas. El jefe siempre confiaba en mí; jamás ha faltado nunca nada. En el taller, existían unas estanterías con cajas de cartón gris muy duro que contenían las diferentes piedras; de las que más había eran cajas de diferentes medidas de bolas de azabache, tanto lisas como con muchas caras geométricas, también, en un apartado, se ponía el azabache en bruto para trabajar en las mesas de la platería. Generalmente, el azabache siempre venía manufacturado en sus cajas con las diversas referencias. También se apuntaba las salidas; de esa manera, el jefe, siempre sabía cuándo pedir material y de qué modelos. Teníamos un bombo donde metíamos las bolas de azabache con un tinglado para pulir - creo que era rojo inglés- para que brillaran como el charol. 

El azabache es un mineraloide de color negro brillante. Es una escasa variedad de carbón húmico formado en el periodo cretácico, por lo que se utiliza como piedra semipreciosa. Se originó a partir de troncos de árboles de las familias Araucaráceas y Protopináceas enterrados y sometidos a altas presiones. El nombre español azabache es una palabra de origen árabe. Es un material muy frágil, por lo que su extracción siempre ha sido artesanal, siendo de talla difícil cuando se intentan esculpir figuras con abundantes detalles y calados. Se trabaja con lima y torno, a navaja… adquiriendo mediante una pulimentación adecuada un brillo intenso que no decrece con el paso del tiempo. Sus joyas fueron muy apreciadas por los Egipcios, Fenicios, Etruscos, Romanos y los Vikingos, aunque la cuenta más antigua aparece en un colgante de azabache en la Cueva de las Caldas (Oviedo).

Es muy frágil, por lo que su extracción ha sido siempre artesanal, siendo de talla difícil  
Muy importante ha sido el sector azabachero leonés, y de él vamos a escribir. Sí, hay estudios muy serios y muy bien documentados al respecto. Ha sido uno de los oficios artesanales que, a lo largo del Medievo, vivió un mayor desarrollo en la ciudad de León y también en parte de la provincia; y parece ser que el Camino de Santiago y sus derivaciones tuvieron mucho que ver en todo esto. Y por esas rutas mercantiles del norte peninsular, en el espacio comercial astur-leonés es por donde se repartía, entre otros, el azabache. Las clases más poderosas eran los grandes compradores de estas piezas que se pusieron de moda desde la baja Edad Media hasta nuestros días.

Finalmente, en el siglo XV, la ciudad de León experimenta un importante aumento poblacional que traerá consigo un cierto crecimiento urbanístico; y no solo de mercaderes, sino en la variedad de oficios artesanales presentes… sastres, carpinteros, plateros, azabacheros, etc. Martín Galindo realiza un breve análisis de la evolución experimentada en el espacio ocupado por dicho sector artesanal, tomando como base cronológica desde la Edad Media hasta finales del Antiguo Régimen. Analiza algunos de los objetos elaborados con azabache depositados en distintos museos tanto nacionales como internacionales. Unos años más tarde, dio a conocer también buena parte de la industria azabachera, pero referida al siglo XVI. De igual modo, Álvarez Álvarez señala a su vez, entre otras actividades artesanales, en el siglo XV al sector azabachero. 

Muy importante fue el sector azabachero leonés, sobre todo en el medievo
Este ramo se concentra en torno a las zonas consideradas de carácter industrial y comercial por excelencia en la ciudad tales como: el barrio de San Martín, la calle de la Rúa Mayor o el Santo Sepulcro. También, Ruíz de la Peña alude a una serie de materias primas y productos manufacturados de procedencia asturiana que circulaban hacia tierras leonesas, entre los que destaca el azabache. Desde el punto de vista arqueológico, contamos con el análisis pormenorizado de los objetos de azabache exhumados en las intervenciones desarrolladas en la iglesia de San Salvador de Palat del Rey a finales de la década de los ochenta del siglo XX, por el arqueólogo Miguel Hernández. Asimismo, en varias sepulturas de la décimo sexta centuria, cuentan en su mayoría con ajuares funerarios; destaca la presencia de objetos fabricados con este mineral: anillos, cuentas de collar, rosarios, etc. Todo ello fabricado en azabache, presumiblemente extraído en las activas minas del territorio comprendido entre Gijón y Ribadesella, en la zona de Oles. Por último, hay que dar algunos nombres de azabacheros famosos en aquella época. La primera mención conocida data del año 1371. En ella nos encontramos al azabachero Alfonso Martínez firmando como testigo del testamento de Teresa García, esposa del zapatero Martín Pérez, en el que dona varias propiedades al monasterio de Santa María de Carbajal. También, en 1382, la documentación catedralicia alude a otro azabachero de la urbe, Toribio Martínez, entre los signatarios de las mandas de Aldonza Martínez. Entre ellas destaca la petición de ser enterrado en el claustro de la catedral, así como la concesión de distintas cantidades de dinero a los monasterios de San Francisco, San Isidoro, San Claudio y Santo Domingo. Un año después, hallamos en los fondos de la parroquia de Santa María del Camino a Iohán Alfonso, azabachero de la ciudad, como testigo de las mandas testamentarias de Fernando Pérez, quien vivía cerca de Puerta Moneda y pide ser enterrado en la iglesia de Santa María del Camino. El padrón de 1594, apunta a una concentración del sector, junto a los mercaderes y mesoneros, en la calle la Rúa. Esta ubicación denota que, por estas fechas, aún sigue existiendo cierta actividad mercantil en esta parte de la urbe leonesa. Este padrón se refiere a un núcleo compacto de azabacheros que residen en las calles la Rúa Mayor y Tripería -actual Azabachería-. En la Rúa Mayor reside Juan Costales, entre el cerrajero Pedro Flamenco y otro sastre y, por otro, Pedro Fernández. Junto a estos, cita a Jacome Costales y a Domingo Blanco, ambos azabacheros, lo que viene a demostrar la concentración de estos artesanos en la zona. 

Los azabacheros eran los artesanos que elaboraban las conchas, imágenes e insignias con motivos santiaguistas, bordoncillos, amuletos como las higas y otro tipo de abalorios fabricados en azabache, en estaño, plomo o cobre, con los que los peregrinos decoraban el bordón, el sombrero y la esclavina, y en los que confiaban como protectores para su viaje o veían en ellos bondades curativas de raigambre secular, en particular, los fabricados con el negro y puro lignito, el azabache. También existían y existen un buen montón de artesanos del azabache en Santiago de Compostela. Y parece ser que la calidad de las minas de Asturias (en particular, de la zona de Villaviciosa), es la culpable de ese comercio del azabache por el norte; de ahí la certeza del gran número de azabacheros que son relativamente frecuentes en la ciudad de León en los siglos XVI y XVII y tan numerosos como los joyeros y plateros. Y si tienen algo que regalar, algo diferente, busquen en las tiendas especializadas, seguro que encuentran el detalle perfecto realizado por artesanos del azabache, la piedra negra de la magia que siempre mira hacia la vida… y nos regala belleza.

sábado, 7 de enero de 2017

NOTICIA: La cuna de la fantasía está en la Maragatería

Miguel López de Aguileta y Begoña García cumplen 25 años creando seres de otros mundos en su taller artesano Etcéteramarionetas, en la localidad de Murias de Rechivaldo.

Miguel López y Begoña García forman Etcétera Taller de Marionetas
en la localidad leonesa de Murias de Rechivaldo. |
REPORTAJE GRÁFICO: MIRIAM CHACÓN (ICAL)
Ical | 07/01/2017En pleno corazón de la Maragatería, en la localidad leonesa de Murias de Rechivaldo, Begoña García y Miguel López de Aguileta dejan volar su imaginación día tras día para dar vida a seres fantásticos que pasan a formar parte de la gran familia de títeres que han ido creando durante los últimos 25 años. Duendes, elfos, magos, brujas, vagabundos, medusas, cíclopes, músicos y todo tipo de seres mitológicos y legendarios no tienen secretos para ellos, y se perfilan lentamente gracias al laborioso trabajo de ambos en su taller artesano Etcéteramarionetas.

Añadir leyenda
Sus criaturas han volado hasta los más alejados confines del globo, desdeNoruega o Sudamérica hasta Estados Unidos, Nueva Zelanda o Australia. “La gente que nos compra se lleva las piezas como si hubiera conseguido una joya”, reconoce con una sonrisa Begoña, que no en vano se especializó en joyería, orfebrería y esmaltes en la Escuela de Artes 3, en la calle Estudios de Madrid.

Fue allí donde conoció a Miguel, madrileño como ella, que llegó a aquel centro unos años después de abandonar el instituto, tras apasionarse con el modelado con un grupo que creaba marionetas a partir de pasta de papel en su Vallecas natal. Un problema familiar alejó a Miguel de la Escuela a los pocos meses de llegar, y acabó emigrando a Altea (Alicante) para completar su formación de manera autodidacta y echar una mano a una amiga que fabricaba allí marionetas. El reencuentro con Begoña se produjo cuando ella finalizó su formación y se trasladó hasta Altea, donde juntos acabaron creando en 1991 Etcéteramarionetas.

“El nombre del taller se me ocurrió porque cada personaje que hacemos es único. No trabajamos con moldes y aunque a veces nos pidan repetir un personaje que hayan visto en nuestra web o en alguna feria, siempre hacemos algo diferente. Nuestro trabajo es un etcétera continuo. De ahí surgió la idea”, relata Miguel.

Tres años después de iniciar las actividades del taller, el nacimiento de Atila, su hijo mayor, les hizo replantearse su proyecto vital: “Pensamos que quizá necesitáramos un lugar más tranquilo, donde nuestro hijo pudiera criarse en el campo, y nos trasladamos a Murias, a una casa que había sido de mi abuelo y que heredó mi madre”, relata Begoña, que recuerda cómo su abuelo, “como buen maragato, se fue a Madrid con un negocio de pescadería”, y por ello su madre, ella y sus hermanos nacieron ya en la capital.

En Murias de Rechivaldo, en una casa maragata tradicional de mediados del siglo XIX, con su patio interior y sus anchas paredes empedradas, comparten su hogar y su taller con Enol, su hijo pequeño (que aguarda el momento de dar el salto a Madrid como ya hiciera su hermano mayor), dos gatos y Maya, una pequeña perra ciega que Atila encontró abandonada en Altea y que les acompaña desde entonces.


El proceso creativo
Como relata Miguel, su trabajo surge “de la improvisación”. Es él quien, a partir de variadas fuentes de inspiración, decide qué tipo de personaje quiere modelar y, sin dibujos ni bocetos de por medio, se lanza a la creación. A partir de sobres de celulosa de rayón en polvo, compone la mezcla idónea hasta dar forma a pasta de papel que amasa a su gusto, antes de iniciar el modelado. Después de integrar en el rostro los ojos (casi siempre canicas, blancas o negras, que transmiten una viveza poco común a sus miradas), acelera el secado del exterior de la pieza con un radiador antes de vaciar el interior “para eliminar peso” y hacer más fácil el movimiento de las marionetas. Tras dar forma a cabeza, pies y manos del personaje, Miguel inicia el proceso de pintura. La base la trabaja con un aerógrafo para lograr una “textura homogénea”, y a continuación comienza a pintar con acuarela líquida los ojos, la boca y cada detalle, antes de proceder al barnizado y ceder el material a Begoña para que inicie su labor.


Es ella quien realiza el resto de piezas que conforman la personalidad única de todos los seres que salen de su taller: el cuerpo, los brazos y piernas, los trajes y los incontables complementos que convierten cada muñeco en un ser diferente, con su propio carácter e historia personal detrás. “Nunca utilizamos patrón para las partes del cuerpo ni para los trajes”, explica Begoña, que se ocupa también de moldear y peinar el cabello, el bigote o la barba de cada marioneta, a partir de fibras naturales como la lana o el cáñamo.

“Es un trabajo muy creativo”, defiende Begoña mientras Miguel asiente y completa: “Una marioneta es un material muy vivo, le puedes dar cuanto quieras. Además engloba varias técnicas, y los dos estamos haciendo lo que más nos gusta”. Sin embargo, reconocen que el aspecto artesano condiciona su ritmo de producción y eso lastra en cierto modo la creatividad, ya que además muchas veces se ven obligados a ‘repetir’ vagabundos, magos u otros personajes más demandados habitualmente, y eso les deja menos tiempo para dar forma a piezas de inspiración libre que ejecutan por puro placer.

En su repertorio de los últimos tiempos aparecen homenajes a artistas que les han influido como el actor británicoLindsay Kemp (una pieza que han vendido recientemente a Francia), el icono de la música David Bowie, el siniestro muñeco del cine de terror ‘Saw’, o los integrantes del grupo de música experimental de los años 70 The Residents.

“Cada personaje tiene su propio origen. Hace unos años, por ejemplo, tras leer ‘El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas’, de Haruki Murakami, decidí iniciar una serie de personajes inspirados por la ‘little people’ que aparecía en aquella novela, y más adelante seguramente haré alguno basado en Johnny Walker, otro personaje de ‘Kafka en la orilla’. Las conexiones son muchas: puedes crear una marioneta a partir de un tatuaje que has visto en internet o a partir de películas como ‘Nosferatu’, ‘Frankenstein’, ‘El señor de los anillos’ o ‘El laberinto del fauno’”, señala Miguel.

De esta última película crearon meses atrás un ‘hombre pálido’ (el emblemático icono del film de Guillermo del Toro, con ojos en manos y piernas) del que se enamoró Anita, una mujer noruega que compró esa pieza junto a una duende pelirroja. “El perfil habitual del comprador es una persona que se sorprende por tu trabajo, se enamora del personaje y se lo lleva. A partir de ahí, repite muchísima gente. Quienes nos compran son un público fiel, y al cabo del tiempo vuelven a comprarnos, para ellos mismos o para regalo”, añade Miguel.


Presencia internacional

Begoña recalca que, “desde hace unos años”, venden “mucho más fuera que en España”, gracias sobre todo a su portal en la plataforma online de artículos hechos a mano Etsy. “La presencia en internet es un proceso lento y requiere mucho esfuerzo. Es algo que puede funcionar, pero le tienes que dedicar tiempo. A mí me toca modelar, pintar, montar y luego actualizar los portales de internet e intentar mejorar la presencia en buscadores. Si tuviera más tiempo podríamos promocionar más nuestro trabajo, pero no tenemos más capacidad”, resalta Miguel.


En cuanto a su participación en ferias internacionales, desde hace décadas se trasladan todos los veranos a Altea durante varios meses, ya que por allí pasaba una buena cantidad de extranjeros que acaparaban la compra de sus piezas más elaboradas. “Había una muestra de artesanía donde todos los talleres tenían mucho nivel y se vendían bien las piezas caras, pero ya llevamos unos años en los que cuesta cada vez más”, lamentan.

En el extranjero, Andorra, Francia, Irlanda y Alemania concentran sus principales viajes, si bien cada desplazamiento al extranjero acarrea unos gastos en ocasiones inasumibles, que frenan su internacionalización. “En Alemania participamos hace años en laFeria Internacional del Juguete de Núremberg, que es el certamen más grande a nivel mundial del juguete y la muñequería. Tener un expositor allí era carísimo y el viaje también; además apenas había venta directa y casi todo pasaba por grandes distribuidores. Un distribuidor turco nos pidió 300 piezas de cada, pero era algo imposible de conseguir, porque si metes a otra gente a trabajar en el taller las marionetas pierden su esencia”, señala Miguel.

Entre otras cosas, aquella participación les sirvió para distribuir sus productos a FAO Schwarz, probablemente la tienda de juguetes más emblemática de todo el mundo, en la Quinta Avenida de Nueva York, que cerró sus puertas el pasado verano tras más de siglo y medio de historia (en ella Tom Hanks grabó la mítica escena del piano gigante de ‘Big’). “Estuvimos trabajando con ellos un par de años, pero luego comenzaron a pedir más y más exigencias y a poner normas muy estrictas y tuvimos que dejarlo”, completa.

En su opinión, “es muy difícil progresar en España con las pocas ayudas que se dan a la artesanía. Pagamos autónomos como el que más y no tenemos las mismas salidas ni posibilidades para nuestros productos. Ahora mismo las ferias cuestan una barbaridad y no tienes asegurado ningún ingreso, y luego paga autónomos, compra los materiales, búscate la estancia... Yo he pasado muchísimas navidades durmiendo en la furgoneta, pero llega un momento en que el cuerpo ya no lo permite”.


El precio
Las marionetas que en estos momentos tienen a la venta cuestan entre 130 y 350 euros, cantidades que ellos entienden que para mucha gente en España, en estos momentos, es prohibitiva. “Es complicado ponerles precio después de todo el tiempo que les dedicas y tenemos que adaptarnos a los precios del mercado, aunque si comparas piezas con una calidad más o menos similar a las nuestras, vendemos bastante barato”, señala Miguel.


Él recuerda que, tiempo atrás, hicieron guiñoles de mano que eran bastante más baratos, pero el trabajo era “muy repetitivo y cansino”, hasta el punto de no compensarles. “El problema es que no sabemos hacer cosas baratas”, retoma Begoña, “porque incluso esos guiñoles se modelaban y pintaban uno a uno, y cada traje tenía detalles diferentes”. “Cada vez te complicas más”, confiesa reconociendo que son incapaces de no trabajar al detalle cada pieza.

Tras aquella etapa decidieron centrarse en las piezas más grandes, una especialización con la que Miguel considera que acertaron, ya que “la gente a la que le gusta la muñequería aprecia mucho” sus productos. “A los rusos y la gente de los países del Este, que tienen una gran tradición de marionetas, les gustan mucho”, detalla.

Entre las claves para que cada personaje tenga una personalidad propia, Miguel lo tiene claro: “Dedicarle a cada una el tiempo que necesite”. “Yo nunca planifico el tiempo que le voy a dedicar a cada pieza. Hasta que no estoy conforme con el modelado no avanzo al siguiente paso, y si no estoy conforme con lo que estoy consiguiendo, tengo que desechar la pieza. Con la pintura pasa lo mismo: si me sale mal, si puedo lo corrijo, y si se me estropea hay que tirarla”.

Begoña reconoce que, tras todo el tiempo que le dedican a cada pieza, en ocasiones les cuesta desprenderse de alguna, ante lo cual Miguel enseguida toma la palabra con una sonrisa amarga: “Más doloroso es ir al supermercado y no poder pagar, o que te llegue un pago urgente que no puedes afrontar”.


sábado, 8 de octubre de 2016

NOTICIA: Los ladrillos del Palacio Episcopal de Gaudí viajan a Barcelona

Santa Elena de Jamuz lleva al Segundo Congreso Mundial sobre el arquitecto su elaboración artesanal de los ladrillos del Palacio Episcopal de Astorga.

El alfar-museo de Jiménez de Jamuz (León) prepara piezas para la
restauración del Palacio Episcopal de Astorga con los moldes
 originales diseñados por Gaudí. | ICAL

Ical | 05/10/2016
El Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz (León) y el Museo Alfar del municipio participan estos días en Barcelona como invitados y ponentes en el Segundo Congreso Mundial sobre Gaudí que se celebra en la ciudad condal, con la participación de los mayores expertos en la obra del arquitecto catalán.

Los organizadores del encuentro visitaron hace semanas el Museo Alfar, donde el pasado mes de marzo de elaboraron los ladrillos encargados para la obra de restauración que se acomete en el interior del Palacio Episcopal de Astorga, con el mismo proceso que los encargados en su día por Gaudí. “Descubrieron lo que hemos hecho y les llamó poderosamente la atención”, manifestó a Ical el alcalde de Santa Elena de Jamuz, Jorge Fernández, encargado de ofrecer la ponencia que explicará a los asistentes al Congreso cómo se lleva a cabo esa fabricación artesanal.

“Lo que hacemos es poner en valor nuestra labor como artesanos, reconocida por el propio Gaudí y certificar que es el mismo que siguieron nuestros abuelos y bisabuelos y, por tanto, no hacemos réplica de ladrillos sino el ladrillo original que soñó Gaudí”, dijo antes de recalcar que “nadie más puede hacerlo porque nosotros tenemos la misma arcilla, el mismo combustible, las mismas decoraciones -los pintos- hechas con material autóctono y el mismo horno, las manos alfareras y los moldes originales”.

Jaime Argüello, el maestro alfarero del Museo -que también participa en el Congreso- fue el orgulloso encargado de contribuir de forma directa a la obra de restauración del Palacio y las nuevas piezas llevan su huella como entonces quedó grabada la de sus predecesores en los ladrillos que repondrán los dañados por el paso del tiempo. El trabajo, llevado a cabo con mimo, incluye la decoración de cada uno de ellos al estilo más tradicional, hecha con la segunda pluma del ala derecha de una gallina.

Jorge Fernández alberga la esperanza de que la participación en el Congreso Mundial sobre Gaudí pueda suponer la semilla que sirva para lograr que “ésta o cualquier actuación que permita divulgar nuestro patrimonio cultural a nivel mundial, pudiera celebrarse alguna vez en Castilla y León, porque tenemos dos obras fundamentales en nuestra comunidad: el Palacio Episcopal de Astorga y la Casa Botines de la capital”.

El edificio histórico de la Universidad de Barcelona acoge el Congreso que organiza bianualmente la institución académica y 'The Gaudí Research Institute', con la asistencia de medio centenar de expertos procedentes de Colombia, Chile, Estados Unidos, Canadá, Japón, Rusia, Alemania o Austria o China y un total de 250 congresistas. El parque Güell y la torre Bellesguard son los temas principales del encuentro, que celebró su primera edición en 2014.

domingo, 10 de abril de 2016

NOTICIA: La ausencia de un ARTESANO




astorgaredaccion.com
Miguel Ángel Cordero López

9/04/2016
En la jornada del viernes día 8 de abril, llegaba ante mí la triste noticia del fallecimiento de Severino Prieto (Q.E.P.D.). He de decir que me conmocionó y mucho, dada la amistad que me unía a él y su esposa Victorina.

En estas cortas líneas quiero expresar mi dolor por esa pérdida, máxime porque se trataba de un Artesano de los buenos, ¡el mejor! Las Artesanías Tradicionales de nuestra provincia, pierden mucho, puesto que su manera de trabajar, su ímpetu, amor y pasión por todo lo que con sus manos creaba, vamos a dejar de verlo. Nos queda el recuerdo, y en mi caso, muchos de ellos, tanto en la Feria Artesanal de Val de San Lorenzo como la de Lorenzana.

Dialogué mucho, me contó muchos pasajes de su vida, pero ante todo, lo más importante era observarlo cómo con sus manos iba trenzando, iba cosiendo y realizando una pieza de cestería con una perfección absoluta. Recuerdo que me mostraba varias, unas realizadas por él y otras por otros artesanos y me hacía ver el cosido de todas ellas, explicándome como se debía realizar el trabajo.

Su casa, era todo un Museo de Artesanía Viva. El estanque con vigas de madera sumergidas, humedeciendo para conservar mejor y realizar posteriormente magníficos trabajos en madera. Su huerto, toda una colección de especies para trabajar la cestería. Severino, cuando te mostraba todo ello, era feliz, lo vivía, porque como he expresado anteriormente, su trabajo lo vivía con pasión. 

Siempre dispuesto a realizar demostraciones de su trabajo, siempre altruistamente, sin recibir nada a cambio. Eso sí, el cariño y la amistad de sus amigos.

Como amigo quiero expresar a su esposa Victorina, mi dolor y mi tristeza. Pedirle disculpas a ella y sus hijos por esta carta tan simple que debería exponer más sobre los valores de Severino. Estoy muy emocionado y he querido en pocas líneas expresar mi reconocimiento y cómo no, mi gratitud.

domingo, 6 de marzo de 2016

NOTICIA: Constructor de sonidos para días de silencio

Fulgencio Fernández | 06/03/2016

D. César Rodríguez Ibán. (Fotografía de Mauricio Peña).

Muchos días ya eran las doce de la noche cuando la voz de la mujer de César suena desde la escalera: “¿Pero hoy no piensas subir a cenar?”. 

César sonríe al recordarlo. “Habría encolado algo y estaba esperando a que secara a ver si había quedado bien, se me pasaba el tiempo y no me enteraba”.

Es César Rodríguez Ibán, mansillés de vivencia aunque nacido en Villamoros, hecho que tiene mucho que ver con su afición por construir carracas y matracas, la causa de que a las doce de la noche no se hubiera dado cuenta de aún no había cenado.

”Cuando me jubilé, en el 93, y tenía más tiempo empecé a dedicárselo a trabajar la madera, que me gustaba, aunque nunca me había dedicado a ello. Y recordé que en las semanas santas de mi infancia, en Villamoros de Mansilla, había una gran carraca, de doce lengüetas, que nos impresionaba con su sonido, imagínate. Pues no fui capaz de dar con ella en el pueblo, ¿dónde está?, ¿quién la llevó? No lo pude averiguar y ahí quedó la cosa”.

Lo cuenta César Rodríguez rodeado de carracas y matracas, muchas de ellas las ha cedido habitualmente para el tradicional Oficio de tinieblas que se celebra en Mansilla. Pero también tiene por allí un buen número de cachas, bordones de peregrinos y varias máquinas para hacer encaje de bolillos. “Hice unos cuantos y todos me los llevaron, menos uno que se lo quedó la mujer, que hace encajes que se las pela”.

César nunca se había dedicado a la artesanía, ni siquiera había trabajado la madera. “Hice un poco de todo. Primero trabajé en la construcción y después estuve varios años de empleado municipal aquí en Mansilla, para todo, para una chapucilla, para repartir oficios…para lo que saliera”.

Andaba mal de una cadera, la derecha, y tuvo que pasar por el quirófano, pero no le fueron demasiado bien las cosas. “Tuve muy mala suerte, un calvario. La primera operación no salió bien y en unos meses tuvieron que quitarme la prótesis y poner otra, después tuve una infección muy grave y otra vez al quirófano... Cuatro veces me operaron y los resultados ya no podían ser los que se suponía...”. Lo dice con tristeza pues, al margen del sufrimiento, sabe que ya nunca podrá cumplir con uno de sus deseos, como buen vecino de la Ruta Jacobea: “Hacer el Camino de Santiago. Hasta no hace mucho aún lo pensé, pero es imposible, ya no podrá ser”, dice mientras acaricia el regatón de un bordón y mira las cachas especiales que les hizo a sus hijos para que hicieran ellos el recorrido.

Aquellas operaciones fallidas y el tiempo que le dejaba libre la jubilación llevaron a César Rodríguez Ibán a dedicarle el tiempo a algo que le gustaba, la artesanía, sobre todo la de la madera. El recuerdo de la gran carraca de su infancia le llevó a las carracas y matracas, los únicos sonidos de la Semana Santa de nuestros pueblos, esos golpes secos y roncos que convocan a los feligreses cuando las campanas guardan silencio, desde la noche del miércoles Santo hasta las doce de la noche del sábado, cuando vuelven a volar las campanas en todos los campanarios.

Rebusca entre las matracas y allí aparece la primera que hizo, de un solo mazo, de la que nunca se ha querido deshacer por ese componente sentimental y “porque es de las que mejor sonido tiene”, explica mientras la golpea ¿De qué madera es?
“A mi entender las que mejor sonido tiene son las de lo que aquí llamamos negrillo, el olmo”.

Pero tiene de otras muchas maderas. “Hay muchas de chopo, que no suenan mal si coges la madera en su momento oportuno, pero he aprovechado todo tipo de maderas”, explica mientras va cogiendo en sus manos unas y otras. “Es que ahora no se encuentra fácil la madera, sobre todo en verano, cuando vienen los asturianos y veraneantes que las buscan mucho”.

Pero también para Asturias y para Cataluña han ido a parar muchas de las carracas y matracas que ha construido César. “Había un catalán que cada vez que pasaba por aquí se llevaba toda las que tenía, no sé qué haría con ellas, si las vendería o qué. Ahora ya hace tiempo que no pasa. También viene un asturiano que tiene una ebanistería y que me pide las más rústicas, para hacerlas ‘a máquina’ le sobran a él medios”.

Cofradías, el Oficio de Tinieblas, el Museo Etnográfico Provincial de León en Mansilla (“allí tienen la réplica de la de la Catedral de León que es preciosa”), particulares que llevan en la memoria el recuerdo de las infancias de carracas y matracas... han sido los destinos de los instrumentos de César durante tantos años. “Lo más difícil de hacer son los dientes de las carracas, hay que tener mucho cuidado y no se encuentran piezas. Algunas veces aprovecho viajes a Madrid a ver a un amigo que tiene una ebanistería y las traigo”.

Carracas, matracas, tabletas, de las que el gran coleccionista Francisco Marcos explica que en España, principalmente se utilizaban en actos religiosos de la Semana Santa (en algunas ciudades y pueblos de provincias como la de León aún se siguen utilizando), y también usaban algunas de pequeño tamaño los niños como juguete, el día de año nuevo.

En el resto del mundo, su uso ha sido muy variado, como por ejemplo: Fiesta Judía del Purim, Guerras Mundiales, Policía Inglesa (época Victoriana), como alarma de fuego, para levantar la caza, animar en campos de fútbol, fiestas populares


Y para entretenerse, como César.

martes, 20 de octubre de 2015

NOTICIA: Artesanía sobre ruedas

El ebanista Fernando Villares ultima la sexta bicicleta hecha a mano en madera en su taller de San Miguel del Camino.
 
El ebanista Fernando Villares, en su taller de San Miguel del Camino./
REPORTAJE GRÁFICO: PEIO GARCÍA (ICAL)
 E. F. Gordón (Ical) | 19/10/2015

 En las instalaciones de su empresa, Muebles Villafer, este profesional y artesano de la madera que acumula más de dos décadas de experiencia, trabaja en algo más que sus ratos libres en una curiosa afición a la que le dedica tiempo y ganas desde hace más de un año. “Tenía ganas de hacer una bici, de probar con la madera”, explica. Probó y el fruto de seis meses de labor fue su primera 'joya': una pieza hecha de haya, de 2,40 metros de longitud, con el nervio central de mukali (madera procedente de África), que usa él para paseo.

Al concluirla tenía claro que la 'hazaña' no se podía limitar a una unidad y llegó la segunda, otra bicicleta de paseo, hecha en madera alistonada de arce combinado con sapeli (una especie exótica). No hay dos sin tres, y la siguiente en hacerse realidad fue una pequeña tipo 'chopper' -con la rueda trasera de mayor tamaño que la delantera- que usa su padre. Está hecha de haya pero tiene algún detalle de madera de negrillo y el guardabarros es de de fresno.

Animado por los buenos resultados, Fernando se puso manos a la obra para dar forma a la cuarta de sus bicicletas de madera; ésta destinada a su mujer, de haya y mukali y con unas llamativas ruedas rojas. Pero sin duda la más colorida de sus creaciones es la quinta y no última, a petición de su hijo, también tipo 'chopper', con un sillín bajo y pintada de verde y amarillo, adornada con llamas y de ruedas azules.

 
A la primera
Ahora, con cinco llamativas bicicletas de madera expuestas en las instalaciones de Muebles Villafer y la sexta en camino, Fernando recuerda que cuando decidió ponerse a construir la que inauguró su ya no tan pequeña colección “andaba ciego. Tenía que diseñarla y ver cómo la hacía, no sabía cómo unir las piezas, iba poco a poco pero seguro... y salió a la primera. Y una sola no se puede hacer”.

Entre los detalles que ofrece sobre su nueva faceta de fabricante de bicicletas artesanas destaca que están hechas totalmente de madera -salvo mínimos detalles metálicos-, la más grande pesa 20 kilogramos, que utiliza cola de poliuretano para encolar los cuadros, que trata los materiales con barniz al agua para protegerla de insectos y de las inclemencias del tiempo y, sobre todo, que lo más complicado es curvar la madera. La próxima será “un poco más rara con la horquilla de delante haciendo curva en vez de ser recta y con la rueda de atrás pequeña y la otra grande”, explica.

Ya ha protagonizado con su familia algún paseo por la capital leonesa muy comentado por los viandantes y en las redes sociales (testimonios gráficos incluidos) por lo curioso de ver una pequeña caravana de vehículos de material y diseño tan inusuales con la marca de la casa 'MV' como seña de identidad. “Todo el mundo nos mira y se sorprenden de que se pueda hacer una bicicleta de madera”, reconoce con cierta satisfacción.
 
Más de 3.000 euros
No tiene intención de vender las que ha fabricado hasta ahora pero señala que si algún cliente le pide una la hará sin dudarlo. Eso sí, advierte, después de que los amigos de su hijo hayan dicho que les gustaría tener una, el coste -en función del modelo, la madera y otras cuestiones- no bajaría de los 3.000 euros y podría superar ampliamente los 4.000. “Lleva muchas horas y están hechas de forma totalmente artesanal”, resume y por si alguien se anima subraya que “no se rompen, tienen más resistencia que las de carbono y aluminio”.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

PIEZA DEL MES: SEPTIEMBRE 2015

“ARMARIO BARGUEÑO. Arte en madera”.

Investigadora: Ana Rivero Rodríguez.
                        Diplomada en Turismo

Sábado, 19 de septiembre de 2015
18,30 Horas.
Área 19. Planta Primera. La madera.
Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas.
Actividad Gratuita



La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León, este mes de septiembre en el Actividad  “Pieza del Mes”, ha programado la disertación sobre un objeto que forma parte de la exposición permanente como es el Armario Bargueño.

El bargueño se considera el mueble español más original y conocido, aunque los expertos aún discuten sobre su verdadero origen. La primera vez que apareció la denominación bargueño fue en el Catálogo de Objetos Artísticos Españoles del Albert and Victoria Museum en Londres, escrito por el arquitecto e historiador español Juan Facundo Riaño en 1872. Actualmente, sobre la denominación hay varias teorías diferentes y hay muchos expertos que han dejado de llamarle  bargueño e insisten en denominarles simplemente escritorios.
Sin embargo, si bien algunos autores prefieren la denominación escritorio en lugar de la más discutida bargueño, esta última sigue siendo muy útil a la hora de diferenciar entre la gran variedad de tipos de escritorios que afloraban en toda Europa y en América durante los siglos XVI y XVII.

El bargueño es un escritorio móvil con una tapa, dos asas laterales y llaves para impedir el acceso a personas ajenas. Son, por lo general, de grandes dimensiones lo que les hace pesar bastante y como consecuencia presentan unos soportes contundentes. Tienen un gran contraste entre el exterior sobrio y liso y el interior ricamente decorado con talla geométrica,  pintado, y con una disposición de la cajonería característica.

La autora del libro de referencia, El Mueble en España” y una de las máximas autoridades en Artes Decorativas en España, la historiadora María Paz Aguiló Alonso, describe el bargueño como «el tipo de escritorio más propiamente español del Siglo de Oro» que «ha pasado a la historia como genuina representación del mobiliario español de esta época pues responden como ningún otro al carácter barroco de exaltación de una riqueza aparente.»

El bargueño es el prototipo de  mueble español que se inscribe en una tradición europea, y con sus raíces bien implantadas en la cultura hispanoárabe. Dando todas las posibles variaciones y entrecruces de estilos y términos es a la vez interesante y emocionante rastrear los museos y los anticuarios descubriendo los numerosos ejemplos de este tipo de mobiliario que con mucha razón algunos han descrito como «guardianes de secretos» ya que detrás de sus tapas de aparente discreción uno se encuentra con compartimentos semi-escondidos donde sus propietarios podían guardar celosamente tesoros o secretos comprometedores.

Resulta, por lo tanto, una ocasión excelente para mostrar una de las piezas más bellamente decoradas que atesora el Museo Etnográfico Provincial de León, así como una ocasión única para acceder a las entrañas técnicas, estéticas y sociales de la misma.


ACTIVIDAD REALIZADA

Dª Ana Rivero en la Pieza del Mes "Armario Bargueño".

Dª Ana Rivero  y el Armario Bargueño.

Dª Ana Rivero en la Pieza del Mes "Armario Bargueño".

viernes, 5 de junio de 2015

NOTICIA: ‘Filando’ cestos

Roberto Carro y Luis Hueto realizan una peculiar versión del filandón con música y un artesano en directo, su ‘Filandón de romanza y mimbre’
 
Un momento de una de las actuaciones de Roberto Carro (de Valcabado del
 Páramo) y Luis Hueto (de San Adrián del Valle)en el que suman música,
 artesanía y, sobre todo, palabra.

Fulgencio Fernández | 03/06/2015
José Roberto Carro es uno de esos personajes imprescindibles de la cultura rural de la provincia. Desde su Valcabado del Páramo natal va irradiando ideas a quien las quiera recoger. Es uno de los padres de la pujante semana cultural del pueblo, también redactor y más de la revista local, escritor, músico, recitador, profesor de Ciencias de la Seguridad... uno de esos pozos sin fondo que andan por la provincia y que, por suerte, deciden compartir sus mundos.

Hasta el año 2014 Carro practicaba entre sus actividades y aficiones un filandón músico/literario, con textos propios, basados en la vida cotidiana de su Páramo natal y de su provincia. Pero acaba de sumar a su proyecto a otro integrante, Luis Hueto, entre otras cosas maestro artesano de la mimbre en San Adrián del Valle. "Y decidimos unir nuestras artes, sólo había que encontrar cómo hacerlo, buscar un camino".

Este novedoso filandón retroalimenta y engrana a la perfección sus elementos, con la ayuda de los asistentes Y lo encontraron. El filandón de romanza y mimbre, un título que nos acerca al contenido de su espectáculo. "Quisimos ‘juntar nuestras artes’ para recuperar lo más fidedignamente posible el espíritu de los filandones viejos; aquellos que acontecían en torno al fuego en las largas noches del invierno leonés. La velía era una mezcla de romanzas, artesanía y palabra, siendo esta última la razón sobre la que giraba todo el encuentro. Y eso es lo que ofrecemos, para manifestar nuestro compromiso con nuestras tradiciones, con el folk, con nuestra intrahistoria más doméstica", explica José Roberto Carro.

Podía parecer, a priori, un ejercicio complicado compatibilizar en un escenario la palabra, la música y la mimbre, pero lo lograron. Salió una vez y, nunca mejor dicho, el que hace un cesto... y "creo que este novedoso filandón es un ejercicio de retroalimentación que engrana a la perfección y que, con el apoyo coral -tan necesario- de la gente que ‘vela’ la salvaguarda de este recurso cultural".

Resulta ‘prestosa la velía’ evocando pasajes de otro tiempo quizá más humanizado, divertimentos, emociones En los filandones de romanza y mimbre se van sucediendo diversos  aspectos del histórico filandón y no es un elemento menor el público, los asistentes, a los que se pide colaboración y  "se convierten en testigos de excepción de un acto cálido cuya plástica y toque de originalidad radica precisamente en esa mezcla de historias arpegiadas con la guitarra, mientras que Hueto, el artesano de la mimbre, se adentra en la recóndita trama de un arte arcano. Y es que esta suma de artes sencillas que nos pertenecen, se deben compartir sin complejos; porque en ellas también se reflejan los valores y las señas de identidad que nos hacen libres", explica José Roberto Carro Fernández, quien escribe en la explicación de la idea que es allí "donde se cuentan historias tejidas con el filum de la tradición, de cálidos encuentros en torno al fuego que da luz y calor al invierno. Hace falta la presencia para que surja el calor humano, la dimensión más modesta donde, al crepitar de los leños, se templan las emociones y se reconstruye la morada espiritual del alma vieja".

Ya han recorrido con este espectáculo algunos pueblos, ya han comprobado en ellos como la gente reacciona a los  escombros de la memoria. Han estado, entre otros lugares, en la localidad zamorana de Poladura del Valle, en Valdefuentes del Páramo o, como no, en Valcabado. Así explicaba Carro las sensaciones que sintió en estas noches de romanzas y mimbres. "Pues sí, finalmente fue prestosa la velía –que diría mi amigo Luis Hueto. El bar Mundial 82 de Valcabado del Páramo acogió la tarde del domingo 8 un filandón de esos que evocan pasajes de otro tiempo quizá más humanizado, divertimento…, emociones al fin. Un manojillo de romances entrelazados con los mimbres de la tradición hicieron las delicias del numeroso público que se dio cita en aquel encuentro que durante dos horas nos procuró el alimento para el alma vieja, remendando los jirones que ocasiona el ruido de los días; dejando tras de sí el regusto que da disfrutar de las cosas sencillas y auténticas".

Seguirán haciendo esos cestos que alimentan el alma vieja.