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domingo, 27 de febrero de 2022

NOTICIA: La mascarada más ancestral cobra vida en Cimanes del Tejar


  Cimanes corrió este sábado el Antruejo, después de un año de parón. | P. FERRERO

Patricia Ferrero | 27/02/2022
 

CARNAVAL La localidad ribereña celebró este sábado su Antruejo, dando el relevo a Velilla y Alcoba, que celebran este domingo su tradición carnavalera.

Cimanes del Tejar revivió este sábado su tradición más ancestral: El Antruejo. La localidad ribereña abrió este sábado la veda a todo un fin de semana de diversión y espíritu carnavalero, con un desfile que, si bien siempre es muy esperado –desde que el pueblo recuperó esta tradición, hace poco más de un lustro–, este año ha sido aún más especial, dadas las circunstancias.

La gomia, los toros, los guirrios, el hombre del saco y un sinfín de figuras emblemáticas de esta fiesta pagana recorrieron las calles azuzando a los presentes, entre carreras, risas y bailes regionales, al son de la flauta, castañuelas y tamboril. La comitiva desfiló por las calles de la localidad, con destino a la plaza de la Iglesia, donde siguió el jolgorio, endulzado con típicos dulces carnavaleros.

Este domingo, recogen el testigo Velilla –declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial– y Alcoba de la Ribera, que les toca hacer gala de su tradición más arcaica, con sus respectivos antruejos.

jueves, 11 de febrero de 2016

NOTICIA: Alcoba de la Ribera, el antruejo olvidado

Nadie menciona nunca el antruejo de Alcoba de la Ribera, si acaso alusiones indirectas de algún comentarista local. Sin embargo, Alcoba nunca perdió su carnaval tradicional, y precisamente en este año 2016 ha querido que sea más atractivo.

David Gustavo López
Sencillo en sus elementos principales: los toros, muy similares a otros de la zona, aunque con un largo rabo a base de ramas, capaz de 'varear' a quienes a él se acercan por detrás, y los guirrios, sin máscaras ni 'mázcaras', solo camisa y pantalón blancos, pañuelo negro bordado con flores atado de hombros a cintura, sombrero negro con una cinta blanca y, en la mano, una bandera roja, a modo de capote, para lidiar al toro.


El domingo por la tarde, desde el Caño, la comitiva compuesta por varios toros y guirrios y numerosos acompañantes, algunas con la indumentaria riberana y otros y otras al estilo y disfraz que mejor les haya venido en gana, recorren el pueblo en continua lidia y carreras tras quien a ello se preste –y si no se presta, también- hasta la Bolera. Aquí hay chocolate y orejas para todos, que son muchos, pues aquí el frío y lo desapacible de la tarde no importa.


Un antruejo guardado en la intimidad, que bien merece un pequeño homenaje.