miércoles, 21 de septiembre de 2016

NOTICIA: La tradición y el folclore harán ondear la bandera del Reino en Astorga

MARAGATERÍA La ciudad llevará a cabo el izado de la insignia provincial el próximo día 25 con el I Encuentro de Pendones y Música Tradicional.

Participarán más de una veintena de pendones, entre ellos el de Astorga. | P.F.

Patricia Ferrero | 21/09/2016
Los pendones de la provincia darán un caluroso recibimiento a la nueva bandera del Reino de León que Astorga colocará en la rotonda del parque del Aljibe. Ésta será similar a la nacional, ubicada en la glorieta de la Eragudina, pero con dimensiones de 4,5x3 metros y un mástil de 12 metros. 

El acto del izado de la bandera provincial será en torno a las 14:00 horas del día 25 de este mes, y vendrá acompañado del I Encuentro de Pendones y Música tradicional ‘Ciudad de Astorga’. Este acto comenzará a las 10 de la mañana de este domingo con la concentración de más de una veintena de pendones en la Eragudina, a la espera de desfilar, a eso de las 12 del mediodía, por las calles astorganas. El recorrido –presidido por el pendón de Astorga– pasará por la avenida General Cabrera hacia la zona de Cosamai, continuando por la avenida Ponferrada, hasta la glorieta del Aljibe, donde se llevará a cabo el izado de la bandera leonesa. 

Una vez finalizado el acto, que contará con la presencia de un miembro de la Diputación de León aún por confirmar, el desfile tornará por la calle Doctor Mérida Pérez y la calle Los Sitios, hasta llegar a la Plaza Mayor, donde serán exhibidos ante los espectadores. Allí, tendrán un recibimiento institucional de la mano del alcalde del municipio, Arsenio García, y una vez finalizado volverán a la Eragudina, donde se realizará una comida de hermandad, hacia las 15:30 horas.

Pero esto no es todo, y es que el homenaje a la tradición leonesa en Astorga no podría concluir sin la música, los trajes y los bailes más característicos de la provincial. De esta manera, a las siete de la tarde, la Plaza Mayor contará con un festival folclórico en el que participarán seis grupos de las comarcas de la Maragatería, del Órbigo, de la Cepeda y de La Bañeza.

Este acto tendrá por objetivo mostrar el "orgullo leonés", según explicaron el regidor y el teniente de alcalde, Pablo Peyuca, en la presentación del acto de la bandera. Por eso, la intención es que tenga continuidad.

martes, 20 de septiembre de 2016

NOTICIA: Exposición ‘Las Edades del Encaje’ en Tordesillas



La Sala de exposiciones de la Iglesia de San Francisco de Tordesillas acoge hasta el 13 de noviembre la exposición ‘Las Edades del Encaje’.

La exposición está dividida en cuatro bloques: los tres principales son bautizo y comunión, matrimonio y muerte.

Cada sección se compone de piezas de indumentaria y ajuar con encaje referido al tema. El cuarto bloque está dedicado al agua, en homenaje a las Edades del Hombre que se celebran este año en Toro (Zamora) y son encajes actuales realizados por profesores y alumnos del Centro Didáctico del Encaje de Castilla y León.

COLABORACIÓN: Tierras Amigas: Valdabasta y San Miguel de Escalada.

Autor: Toño Morala

Bonita estampa de Valdabasta

Uno… casi siempre tiene en la mente el inmenso trabajo de los demás en tiempos muy duros; en tiempos, donde el tiempo no importaba, pero sí lo era lo que se realizaba, lo bien que quedaba un tejado de madera noble y teja bien terminado; con esas formas de carpintería de ribera, y que mucho después, podemos admirar en monumentos y casas. En realidad lo llevan en su corazón, en esas formas maravillosas de barro, piedra, forja, y madera. Y de esas maravillas, que hoy podemos disfrutar de ellas; gracias a la humana enseñanza de los ancestros, esos hombres y mujeres que remataban su tiempo con cadencia y arte, para hacer esos finales de obra llenos de paz y luz. 

Hay cosas que no se pierden en la memoria.

Ventanas de sobresalientes colores en los amaneceres tardíos del invierno; esos retados clavos de herrería que juntan los nudos de las maderas para que se sostenga el hechizo de la arquitectura popular; esos remates llenos de alegres tristezas para el alma y la vista, esa indómita razón de la observación para que la belleza siga el curso natural de la vida. Esas formas de pérdida en las esquinas que el viento se encarga de redondear, y que no hay forma de sentirlas libres de silencios en noches de turbia tormenta; o aquellos sueños para la literatura escondida entre velas y mantas de pura lana alrededor de los lapiceros para el olvido. 
Hay casas llenas de vida e historia; la casa de Lides y Sara
 en Valdabasta, más de 200 años de pura supervivencia.


Y todo esto para que la justicia de la historia libre y sencilla, humilde y verdadera, nos lleve a una tierra amiga, a esa tierra llena de ocres para la esperanza, y llena de barro y silencio para el recogimiento de las palabras. Y los nombres siempre tienen razón en la memoria, siempre se usan a tenor de las vivencias y formas de las riquezas naturales de los entornos para contemplar, y de los que hablar; pero eso sí, siempre al lado bueno del agua cristalina del gran padre Río Esla, y de las fuentes de los valles, donde la vida en sentido amplio, se agarra a las manos trabajadoras y a la ensoñación. Uno tiene la sensación de haber encontrado el lado humano de la tierra; el lado bueno de la existencia de buenas gentes. Tierras amigas como Valdabasta y San Miguel de Escalada; abrazadas entre sí, para que la luna de verano se esconda entre sus cuestas y valles y esperar a otro gran día.
Hay tajas que tienen más historia humana,
 que muchos “monumentos”.

En un principio Valdabasta era unas pocas casas que se unían a San Miguel de Escalada por la carretera del Priorato, la parte alta siempre fue San Miguel; y de esas semblanzas nacieron las picadillas entre los dos pueblos, pero así y todo, nos cuentan que hubo matrimonios muy felices integrantes cada uno de un pueblo. La importancia del Priorato va unida a la vida de los pueblos en casi todo; los monjes también eran vecinos, y mandaban lo suyo.

El tiro de la económica de la casa de Lides y Sara.

Pero hoy toca hablar de los pueblos y sus gentes, de la arquitectura popular de la casa de Lides y Sara con su horno, que todavía Sara, y hasta el año pasado, hacía los dulces para toda la familia. Y no hablemos de la cocina inmensa donde se vivía prácticamente todo el día en los fríos inviernos a la orilla de la hornilla, y más tarde la cocina económica libraba duras batallas contra el frío y las ganas de cocinar de pie. Esta casa tiene la peculiaridad de tener tres alturas, la del medio pasaba desapercibida para de esa manera poder guardar el grano en tiempos de posguerra y estraperlo.Hay que hablar también de Ricardo de la Varga, que tiene un pequeño museo en su casa, y colgada de la fachada del pajar, la bicicleta que E.T. y Elliott dejaron aparcada en San Miguel de Escalada.

La tradición y cultura de la comarca en casa de Ricardo
 en San Miguel de Escalada.

Elliott  y E.T. dejaron aparcada la bicicleta en casa 
de Ricardo en San Miguel de Escalada.

 Otra de las referencias más pispas y habladoras son las charlas de Manuel Martínez López, un buen muchacho al que la fatalidad de un accidente de tráfico, le ha postrado en una silla de ruedas. El joven Manuel es todo entereza y orgullo de ser de estas tierras; amigo que fue del baile de discotecas, y dice además que ha ganado algún que otro premio bailando a lo suelto; ahora aporta su experiencia en colegios dando charlas sobre su desafortunado accidente. Entre otras cosas, también es un gran coleccionista de maquinaria agrícola en miniatura, a escala 1:32; tiene más tractores que entre los dos pueblos juntos, así como cosechadoras, arados, y un largo etcétera. Dice que empezó su afición con el súper Ebro 55, y ahora ya nos muestra orgulloso su colección de tractores de gran caballaje y cabinas redondas; su colección tiene más de sesenta piezas… casi nada. También nos cuenta esa afición que tiene por el juego denominado “Boccia”, un juego parecido a la petanca y que él juega con canaleta desde la silla; también nos cuenta lo bien que le tratan en el CRE (Centro de Referencia Estatal para discapacitados de San Andrés del Rabanedo) , donde pasa toda la semana; quiere que nombremos a algunos de sus cuidadores y cuidadoras, y ahí van…Isabel, Mari Luz, Roberto… las dos primeras se da la circunstancia que también son de San Miguel de Escalada; y nombra a todos en general. Es un hacha con la informática, parecido al que les escribe. 

Otra de las estrellas de estas buenas tierras es Escelita Fernández; una emigrante de San Miguel de Escalada hacia las francias de la época, y que lleva tiempo, casi toda su vida recogiendo todo el legado de su pueblo referente a leyendas, cancionero y refranero, útiles, y trajes de época y tradicionales. Tiene para contar mil anécdotas y todas verdaderas; tiene una conversación llena de amistad y poderío, así como una sonrisa a prueba de tristezas. Días festivos como las Candelas, las patronales, eventos culturales en el Priorato y lo que se tercie, siempre colabora Escelita con gran simpatía y aportando todo lo que tiene.

Escelita, una de las mujeres que recoge el cancionero de antaño 
y un montón de ropa tradicional.

En San Miguel de Escalada crearon hace años una asociación cultural y recreativa. Uno de sus primeros y más importantes hitos culturales fue la Exposición de Fotografías y Documentos, celebrada en Agosto de 1996, fruto del esfuerzo de unos pocos, y de la colaboración de todo el pueblo. Aquella exposición fue seguida entonces con mucho interés, cariño y admiración. Otro de los hombres que colabora intensamente en actividades culturales en el pueblo de San Miguel de Escalada es Alfredo, conocido también con el sobrenombre de Escalada. En unos versos describe su amor a sus dos pueblos… “Otro: San Miguel de Escalada, donde mil luces de arco-iris me fascinaron, y me siguen enamorando. Donde el azul del cielo es mezcla de árabe y cristiano; donde el verde es verde vivaz en las praderas y en los maizales; verde de estaño en el envés de las hojas de los álamos; verde de pájaro, donde el amarillo es oro vivo en primavera, que revienta en las aulagas; pálido oro en la vega…” y entre otras cosas se ha homenajeado a Amado Cancelo, que en su libro “El Concejo de Val de San Miguel de Escalada” habla de Valdabasta de esta manera…"Sin llegar a demostración alguna, me formulé diferentes supuestos, tales como que Valdabasta procede de la palabra "busta", que viene a decir "valle de pastizales de ganado"; también que era consecuencia de llamar al valle del reguero que pasa al pie de sus casas "valle de abastamiento" ( de "bastar": ser suficiente, es decir: tener abundancia, que es lo mismo que abasto), y ello por tener fértiles tierras que proporcionaban suficientes productos para mantenerse las familias que allí se asentaron;

Foto muy antigua del priorato de San Miguel de Escalada.


y por último, que alguna persona (magnate) que dirigía a esas familias les dio su propio nombre de Abasta, al que antepuso "Val", para señalar el lugar "El Valle". Don Eutimio Martino, autor del texto "En torno a los Picos de Europa. Nombres de agua. Nombres de lugar" En ella dice que Valdabasta responde a tres nombres de agua prerromanos: Pal, que evolucionó a Bal; Apa, luego cambiado en Aba; y Ast-ura (prerromano del río Esla), del que toma el término Asta. Todo junto sería "BAL-ABA-ASTA" (tres veces agua). Estos tres nombres, unidos por la preposición latina "de", sin la "e", evolucionaron en los oídos y en los labios de los habitantes a través del tiempo, conformando el nombre de Valdabasta. Con él se señalaba al reguero de "El Valle" con anterioridad al pueblo mismo, en tiempos prerromanos". La historia de San Miguel de Escalada siempre ha estado rodeada de mitos y grandes leyendas, como la que atrajo a media docena de buscadores de tesoros allá por el siglo XVIII para buscar las alhajas que se suponía rodeaban el Priorato o el milagro de la lluvia que habría realizado San Gonzalo en 1609 para acabar con la sequía en estos valles.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

ACTOS DE CLAUSURA. EXPOSICIÓN TEMPORAL.

De la Fotografía al Azulejo.
Pueblo, Monumentos y Paisajes de Portugal en la primera mitad del siglo XX.

Diputación de León. Museo Etnográfico Provincial de León.

FECHA: 17 de Septiembre 2016
LUGAR: Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas.





La Exposición INTERNACIONAL Temporal Itinerante denominada “De la Fotografía al Azulejo. Pueblo, monumentos y paisajes de Portugal en la primera mitad del Siglo XX”, producida por la Diputación de León en colaboración con el Museu Nacional Soares dos Reis (Oporto) de la Direçâo-Geral do Património Cultural de Portugal y el Museo Nacional de Antropología (Madrid) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte español, finalizará el próximo 18 de septiembre en el Museo Etnográfico Provincial de León.


Como Actos de Clausura de esta Exposición Temporal, se han programado dos actividades para el sábado 17 de septiembre en el Museo Etnográfico Provincial de León, en Mansilla de las Mulas.

A las 18 h, habrá una visita comisariada a la Exposición por parte del Comisario Científico D. José Luis Mingote, investigador y Conservador de la Colección de Europa del Museo Nacional de Antropología (Madrid) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte español.

El comisario científico asimismo es un asiduo colaborador de la cultura tradicional leonesa y del museo etnográfico leonés recordando títulos como los editados por el Instituto Leonés de Cultura sobre “Mayales y Trillos de la Provincia de León”, “Forcados y Carros” para la Biblioteca Leonesa de Tradiciones y los “Sistemas de Pesos y Medidas” para la Pieza del Mes del Museo, o por citar un clásico en la bibliografía de investigación española “Catálogo de Aperos del Museo del Pueblo Español” obra clave editada por el Ministerio de Cultura a finales de los años 80.


A las 19 h. podremos disfrutar del concierto de El Solito Trovador, Cantautor y acordeonista, acreditado músico y compositor, que ha musicalizado poemas de Antonio Pereira extraídos del Poemario Cancionero de Sagres. Esta actividad estará auspiciada por la Asociación de Amigos de Portugal en España, con sede en León, y que se celebrará en el Patio Espacio Peregrino del Museo Etnográfico Provincial de León.

Actuación que pondrá el broche de oro a una Exposición Temporal que ha tenido una gran afluencia de visitantes a lo largo de este verano y que podrán visitar aún hasta el día 18 de septiembre.

La muestra incide de manera fundamental a través de la técnica de la fotografía y de su reflejo y reproducción en la azulejería, sobre todo en los tipos humanos de la cultura tradicional pertenecientes a las labores, oficios y tareas desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, a lo que se suman los paisajes y los monumentos que en Portugal igualmente incorporan la azulejería decorativa, como una seña de identidad propia portuguesa y representativa a la vez de la diversidad, similitud y disimilitud de esta cultura tradicional portuguesa en relación con sus comarcas e incluso más allá de sus fronteras, tan cercanas algunas en tipos a las alistanas, sayaguesas o sanabresas zamoranas y a las cabreiresas o bercianas leonesas.

D. José Luis Mingote, Comisario de la Exposición,
el día de la inauguración.
ACTIVIDAD REALIZADA

D. José Luis Mingote, Comisario de la Exposición
y D. Jesús Celis, presentando la clausura.

D. José Luis Mingote, en la última visita guiada
a la Exposición Temporal.


D. Martín Manceñido Fuertes, Presidente de la Federación Española
de Donantes de Sangre y Presidente de la Asociación de Portugal
en España, con sede en León.

Actuación de "El Solito Trovador".


viernes, 9 de septiembre de 2016

TALLER ESTIVAL: “LA PIANOLA. Enróllate y toca”

Actividad gratuita previa inscripción en el Museo Etnográfico Provincial de León.
Teléfono: 987 311 923. Mayores de 16 años

Sábado, 10 de septiembre. Taller: 17:00 h. Concierto a 18:00 h.

Patio Espacio Peregrino. Planta Baja. Museo Etnográfico Provincial de León
Mansilla de las Mulas.  

El Museo Etnográfico Provincial de León de la Diputación de León, comienza el desarrollo de un nuevo Programa de actividad, con un claro deseo de continuidad a partir del Seminario Didáctico de la pianola que tuvo lugar el pasado 18 de junio, para introducir de manera activa a jóvenes y adultos en el uso musical del Museo, y en este caso a través de un instrumento musical muy especial, La Pianola.

De esta forma, con programas musicales mensuales estables en fin de semana, el Museo le toma el pulso a la tradición musical culta española y europea, pero desde el formato de Escenario Abierto, para que todos los que se apunten, “se enrollen y toquen”(los rollos de pianola), y puedan sentirse intérpretes musicales o aquellos que tengan formación o virtud al piano tengan la posibilidad de expresión artística hacia el gran o  pequeño público que quiera asistir gratuitamente.

Es a través de uno de los objetos más apreciados, La Pianola, que fruto de un depósito llegara al Museo, haya sido restaurada y afinada, y ocupara el Programa de Pieza del Mes del Día de los Museos de 2015, ahora junto a la colección de más de 800 rollos de pianola tanto de Música Clásica, Ópera, Zarzuela y Música Española puedan ponerse en uso musical para todos aquellos que con más de 16 años quieran recoger el reto de convertirse en Pianolistas por un Día, brindándoles el Escenario y Público del Patio Espacio Peregrino del Museo.

Así pues les invitamos a conocer el ingenio de la pianola, a ser pianolista por un día. A descubrir una forma diferente de interpretar música. Con un solo movimiento de pedal será capaz de interpretar música clásica, valses, zarzuela, tangos etc. La música irá surgiendo como por arte de magia, será una manera diferente de pasar la tarde del sábado que nos transportará a las épocas cuando la música solamente sonaba en grandes salones de casas magníficas hasta la aparición del gramófono cuando la música ya llegó a todas las clases sociales.

Participante del Taller-Seminario de Pianola. Julio 2016.

viernes, 2 de septiembre de 2016

NOTICIA: XXVI PEREGRINACIÓN A LA VIRGEN DE GRACIA


NOTICIA: El testamento de Doña Concha

ANA GAITERO. Diario de León

Doña Concha Casado delante de las reproducciones de las acuarelas de 1926
 en el Museo de la Comunal de Val de San Lorenzo.
JESÚS F. SALVADORES.
El testamento etnográfico de doña Concha es un cuaderno de deberes escrito en la memoria de las personas que más la conocieron, trabajaron a su lado y la acompañaron hasta sus últimos días en el retiro obligado de la residencia San Juan Pablo II de León.

El "ti" Patas.
MUSEO VAL DE SAN LORENZO
Son muchas las asignaturas pendientes que León tiene que aprobar tras la despedida definitiva de la etnógrafa y filóloga el pasado día 22 de agosto. Uno de sus grandes anhelos era traer a León, y más en concreto a Val de San Lorenzo, las acuarelas pintadas por estudiantes de la Escuela Madrileña de Cerámica de La Moncloa durante la excursión pedagógica que realizaron en el verano de 1926.

Ahora que se cumplen 90 años de aquel episodio singular, surge una nueva oportunidad de plantear la demanda al Gobierno municipal de la Villa y la Corte. El Ayuntamiento de Val de San Lorenzo ya lo intentó sin éxito en dos ocasiones, durante los mandatos de Ruiz Gallardón y Ana Botella, respectivamente. ¿Lo aprobaría Manuela Carmena?

Concha Casado Lobato (León. 1920-2016), la etnógrafa por antonomasia de León, quizás no lo descartaría. Nunca miró el color político cuando se trataba de pedir para conservar tradiciones o ejecutar proyectos.

Las acuarelas de Val de San Lorenzo, unas 350, están olvidadas en el Museo de la Historia de Madrid. Unas 300 se pintaron en el pueblo y el resto en la escuela durante el curso 1926-1927 a partir de las fotografías que tomó el profesor Aniceto García Villar. Pero, como afirma Miguel Ángel Cordero, director de los museos del Val y persona bien cercana a Concha Casado. «no hay nada expuesto. Está todo archivado en el Museo de la Historia de Madrid».

Fue la sabia y maestra quien alentó la búsqueda de alguna fórmula para que las pinturas, que son un testimonio único de la vida en Maragatería hace casi un siglo, se pudieran disfrutar y poner en valor en León. Una cesión sin que el Ayuntamiento de Madrid pierda su propiedad es la fórmula que se ve más factible.

Un hombre cardando la lana. MUSEO VAL DE SAN LORENZO

REENCUENTRO SENTIMENTAL

La idea de traer a León las acuarelas empezó a gestarse cuando hace 15 años la Escuela Madrileña de Cerámica de La Moncloa repitió la experiencia de sus antepasados en Val de San Lorenzo. Fue un reencuentro sentimental, todavía vivían algunos de los vecinos que fueron testigos de la estancia de 1926, y una nueva experiencia artística adaptada al siglo XXI, con medios audiovisuales..

Sobre la excursión pedagógica de 1926 escribe Alfonso García en el libro editado por el Instituto Leonés de Cultura con motivo del reencuentro: «Era un proyecto educativo de supuestos claros y a medio y largo plazo».

Maragata.
 MUSEO VAL DE SAN LORENZO
Concha Casado conoció este viaje y sus frutos en forma de acuarelas y fotografías en los años 80, cuando era directora de departamento en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El material que atesoró la escuela madrileña en la excursión a tierras maragatas y otros que realizó el centro entre 1914 y 1928, sirvió de fuente documental para el libro ‘Tipos y trajes de Zamora, Salamanca y León’ que publicó Caja Zamora en 1986 y del que son autores, además de la etnógrafa leonesa, el ilustre Julio Caro Baroja, Antonio Cea, Antonio Redoli y Francisco R. Pascual.

Concha Casado hizo un análisis pormenorizado de las fotografías que Aniceto García Villar tomó en agosto y septiembre de 1926 en el libro La Maragatería hace 75 años. Val de San Lorenzo en 1926. Le impresionaron los retratos de Francisco Cordero, el ti Patas, labrador de Val de San Lorenzo. «Aquí está representada la Maragatería pobre, la que ya hizo huir hace siglos a los hombres de esta tierra, ingrata y querida, para ganarse la vida por los caminos de España trajinando como arrieros. La tierra daba poco, aunque se cuidaba con esmero», escribió.

Fueron muchos los vecinos que posaron para los pintores por lo que las acuarelas tienen el doble valor de ser un testimonio de la vida rural maragata, la arquitectura popular, la fiesta e incluso el interior de las casas y la escuela de aquellos años y también el retrato de muchas personas que forman parte de la memoria del pueblo.

Con estos ingredientes, no es extraño que doña Concha se empeñara en rescatar semejante legado artístico para León. La vieja cocina con sus abregancias, los potes de hierro, los escriños de paja y los jamones curándose al horno reflejadas en una de las fotografías. Ya se han publicado dos tomos con ellas y queda otro pendiente. El carro chillón y algo más III está en espera. Es otro de los proyectos pendientes del testamento etnográfico de doña Concha.

LIBERAR EL REGUERO DE VILLAR

Hace 25 años, se encontraron en Astorga Pilar Ortega y Concha Casado. La pintora afincada en Truchillas con su marido y también pintor Severino Carbajo, exponía en la galería Rama. «Tú y yo tenemos mucho de que hablar», le dijo doña Concha tras fijarse en algunos de sus dibujos a plumilla con paisajes y detalles de la arquitectura tradicional de La Cabrera.

«Fue estupendo conocerla. Nuestra vida ha sido diferente y muy enriquecedora», subraya la pareja. A Pilar Ortega le animó a seguir parándose con su cuaderno de dibujo ante las «maravillas» naturales y etnográficas de los pueblos cabreireses. Hizo colecciones de corredores, chimeneas, hornos, molinos, palomares... detalles de las cerraduras, de los pajares, de las lajas de cuarcita que dibujan cruces sobre la pizarra.

«Concha ha sido fundamental en nuestra vida personal y artística», admiten. Incluso Severino Carbajo, reacio a pintar la tierra de sus antepasados, aceptó el reto años después. «Tenemos el recuerdo de una gran mujer y de su honestidad y nos quedamos con todo lo que nos ha enseñado», concluyen.

No faltan notas en el cuaderno de deberes que dejó ‘escrito’ para La Cabrera. Concha Casado tenía una debilidad especial por Villar del Monte y sufrió cuando la Diputación cubrió con cemento el reguero que atraviesa el pueblo. «Liberar el reguero de Villar del Monte en honor a doña Concha sería una gran obra», apuntan.

En este pueblo han restaurado el molino, siguiendo la estela de las obras emprendidas hace dos décadas con la Asociación de Amigos del Patrimonio de La Cabrera que alentó la etnógrafa. Fue parte de lo que su amigo y compañero de fatigas, el musicólogo Joaquín Díaz, define como «la batalla personal y sin tregua (de Concha Casado) contra la desidia, contra el papanatismo, contra la inanidad y contra la manía secular de arrinconar lo nuestro para ensalzar lo que se da en otros pagos».

Pero lejos de pensar en recuperar el sonido del agua, Villar del Monte, igual que muchos pueblos, están amenazados por el cemento. De ello alerta otro de los allegados de Concha Casado, el editor inglés Brian Jeffery, que restauró la casa rectoral de Villar del Monte, protesta contra el proyecto que «va contra las futuras posibilidades económicas y turísticas del pueblo». 

Las aceras de cemento, explica, devuelven la humedad del suelo a las casas, por lo que pide que para las casas de piedra se utilicen materiales que no produzcan estos efectos. Jeffery vive en una zona de Londres que está protegida arquitectónicamente, es propietario de una casa rectoral del siglo XV en Devon y durante muchos años ha sido socio de la Society for the Preservation of Ancient Buildings de UK que es la asociación principal en Reino Unido para la preservación y conservación de edificios de valor histórico, y participó en cursos de restauración y conservación.

En Villar del Monte, Nati Villoldo y su hija Puri, quien le ayudó a ordenar su biblioteca antes de donarla al ILC, continúan su labor con la restauración de varias viviendas convertidas en pequeños museos etnográficos, aparte de la sede del Museo del Encaje de Tordesillas. En los pajares tenía la ilusión de que se abriera un alnergue para mantener los techos de teito, lo mismo que en Forna (Encinedo) con otra casa restaurada con la idea de que durante el verano acudieran escuelas de oficios a realizar tareas de restauración permanente. Una escuela de verano para inspirar a estudiantes, como en Val de San Lorenzo, y preservar los oficios tradicionales.

LA ESCUELA, SIEMPRE LA ESCUELA

«No creo que haya nadie con tanta fuerza para mantener el legado, pero al menos la podemos tomar como ejemplo», admite Joaquín Díaz. «El carácter y la ilusión de Concha son irrepetibles», afirma el responsable de la Fundación Joaquín Díaz, con sede en Urueña, de la que Casado fue patrona durante algunos años.

Nadie tiene dudas sobre otro de los mandatos del testamento social de Concha Casado. Proteger a los artesanos y a las artesanías. Aparte de la labor que se hace en ferias con solera, como la de Val de San Lorenzo, otra de sus ideas que acaba de cumplir 17 años, la de Lorenzana, donde el taller de niños lleva también su nombre, la etnógrafa repitió en vida que «la valoración de las artesanías tiene que hacerse desde escuelas y medios de comunicación».

Concha Casado creía en la escuela sobre todas las cosas. Su vocación didáctica le venía de joven. Cuentan sus sobrinas Tere y Rosi que a ellas les enseñó a hacer lectura comprensiva con el ABC y daba instrucciones a su maestra de clases particulares sobre los métodos a emplear. Las dos, con apenas cinco años, acompañaron a su tía en el viaje a Truchas para hacer la tesis doctoral que titularía El habla de la Cabrera Alta. Nunca olvidarán que el coche de línea iba custodiado por un agente armado. También recuerdan que algunos vecinos, al verla con la cámara de fotos, «pensaban que era una espía de los maquis».

Concha Casado emprendió su trabajo con la escuela en los años 80, cuando se instaló en León tras jubilarse en el CSIC como investigadora. «Ya había comentado en alguna ocasión a sus allegados su intención de retirarse a León para poder desarrollar desde allí una actividad social y divulgativa, pero las buenas intenciones de los jubilados suelen quedar habitualmente en eso, en buenas intenciones. En este caso la excepción confirmó la regla», comenta Joaquín Díaz en el escrito homenaje que publicó la fundación tras el fallecimiento de la etnógrafa y filóloga leonesa.

Aparte de patearse los pueblos en busca de los vestigios de la indumentaria y las costumbres leonesas, empezó a trabajar con el Centro de Profesores de León (CEP) en la formación del profesorado. La escuela rural fue una fuente de inspiración y recuperación de la tradición oral y de la cultura popular. Así fue como se empezó a rescatar el ramo leonés, que ahora se ha hecho tan popular en Navidad.

No era amiga de las reinterpretaciones. Pero al final aceptó que la gente hiciera suyo a su manera el ramo tradicional, siempre que hubiera quien se ocupara de preservar la tradición en la inmensa variedad que se presenta en las diferentes comarcas leonesas. Celebró que las aulas corales municipales cantaran el ramo navideño en la plaza de San Marcelo, en la semana previa a Navidad. Fue antológica la exposición que realizó en el Ayuntamiento de León con la ayuda de Senén Bernardo, otro de sus íntimos.

«Creía en la escuela como un medio para traer el progreso que llega a los pueblos cuando son cultos y para ello hay que partir de conocer y apreciar la cultura propia», comenta Carmen Fernández, profesora de Historia que colaboró con Concha Casado en aquellos años en el CEP. En el Museo Etnográfico, donde se conserva su biblioteca personal con fines de investigación y objetos de su vida y obra, como las medallas de la provincia y de Castilla y León, hay una vitrina con los recuerdos que recibió en algunos de los centros escolares donde fue homenajeada por su labor.

Concha Casado, en 2008, cuando fue homenajeada en Villar del Monte
 con el gaitero Moisés Liébana y los danzantes de Corporales. RAMIRO

«El legado de Concha Casado nos involucra a todos», afirma José Ramón Ortiz, director del Museo Etnográfico Provincial de Mansilla, recordando que cuando el periodista Javier Pérez Andrés le pidió una dedicatoria para un libro que le regaló «le puso tareas».

Entre los artesanos, aparte del Alfar Museo, Val de San Lorenzo y todos los que cultivaban la talla en madera, cestería, bordados, etcétera... tenía predilección por la fábrica de curtidos que se conserva en Santa María del Páramo, de la familia González, abierta en 1887. Hace 25 años escribió un artículo sobre este taller en El Filandón del Diario de León, del que fue asidua colaboradora. «Los curtidos tuvieron cierta importancia en León, puesto que había 22 fábricas, cuatro de ellas en la capital y el resto en la provincia», comentaba. La de Santa María del Páramo, apuntaba entonces, «es como una reliquia que quiere transformarse sin morir. Ojalá alguien, dentro de otros cien años, pueda seguir escribiendo su historia». Ojalá.

Como dice desde La Cuesta Iván Martínez Lobo, uno de sus jóvenes admiradores, que no son pocos, «eilla pechóu los sous güeyos, pero abrióu los de toda una xeneración».