martes, 1 de noviembre de 2016

PIEZA DEL MES: NOVIEMBRE 2016

“Sillón frailero. Del Convento al Museo”.

Investigador: Víctor M. del Pozo Gómez
                      Escritor. Ingeniero Informático

Sábado, 5 de noviembre 17,30 h.

Patio Espacio Peregrino. Planta Baja.
Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas.
Actividad Gratuita



La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León, programa en el mes de noviembre para la actividad “Pieza del Mes” la disertación sobre un sillón frailero o silla de brazos. Esta pieza entró a formar parte de la colección del Museo por una donación que D. Luis Feijoo Ramos realizó en el año 2012. Este tipo de sillones se empezaron a utilizar en el siglo XVI, su denominación se debe a que su uso fue mayoritariamente en conventos aunque también se podía ver en casas de gente adinerada. Con el título, “Sillón frailero. Del Convento al Museo”, será Víctor M. del Pozo Gómez escritor e Ingeniero Informático el que nos introducirá en el origen y evolución de este tipo de mobiliario.

La silla tiene su origen en el trono con un significado simbólico de poder y autoridad como sede del monarca utilizándose con esta función ya en Asiria y Babilonia. Aunque son los egipcios realmente los primeros que las utilizan en la vida cotidiana, eran ejemplares en madera tallada con respaldo alto, con cuatro patas rematadas en garras de león.  En la antigua Grecia el sillón aún no estaba introducido en el ámbito doméstico y su uso era puramente ceremonial. En los hogares griegos, encontramos el klismos, silla con cuatro patas y dos montantes elevados sobre el asiento que sostenían un travesaño curvo de apoyo a la altura de los hombros, respondiendo a una posición más natural de la persona que está sentada. En el imperio Romano, el gobierno de la ciudad de Roma correspondía a dos ediles plebe, y dos ediles curules. Estos últimos, utilizaban una silla curul, en forma de X, que era la silla del alto Magistrado. En la Edad Media, son los sillones los que más se  utilizan, introduciendo su empleo desde las categorías más elevadas, civiles y religiosas, a las clases burguesas. Con la llegada del Renacimiento a España, aparecen unos sillones de origen italiano y diseño característico que serán denominados fraileros. Este tipo de sillones formaron parte del mobiliario español durante los siglos XVI y XVII, volviéndose a utilizar en el siglo XIX dentro de la corriente historicista cuando muchos estilos de épocas pasadas como el rococó, renacentista, gótico, etc. volvieron a estar de moda. En nuestros días la fabricación de la silla ya es industrial y su fabricación en serie, prima la comodidad y la funcionalidad con múltiples diseños. Se utiliza todo tipo de materiales desde la madera, al acero, hierro forjado, materiales plásticos, etc.

El sillón elegido como pieza del mes de noviembre es del denominado sillón frailero. Presenta respaldo de cuero repujado con motivos vegetales que crecen en torno a una especie de medallón central. La clavazón metálica, floriforme, es presumiblemente de bronce. Llaman la atención las empuñaduras circulares que se aprecian al final de los brazos, así como el doble respaldo, con columnas de madera en la parte inferior, debajo del respaldo de cuero, algo atípico.

Esta pieza sirve a su vez como base para explicar por parte de Víctor M. del Pozo Gómez, la historia de otro sillón frailero que se encuentra en el Museo de Valladolid y que le sirvió como argumento para escribir su novela “El sillón del diablo”.
ACTIVIDAD REALIZADA
F. Javier Lagartos, Técnico MEPL Y Víctor M. del Pozo
en la actividad Pieza del Mes.

Víctor M. del Pozo en varios momentos de su conferencia.



Público asistente


jueves, 27 de octubre de 2016

COLABORACIÓN: ES TEMPORADA DE SETAS…

De cardo, boletus, senderilla, San Jorge, níscalo…

"El mejor setero no es el que llega a casa con más cestas llenas, sino aquél que después de salir del bosque, no deja ningún resto o huella visible de su estancia"

Autor: Toño Morala

En el año 1961 ya se comercializaban setas en Castilla y León.
Hoy el otoño trae y tiene setas, muchas setas. Ya es temporada de setas, y andan los seteros con las cestas abiertas y navaja encorvados y con trajes de agua y botas cuando llueve. Ya les ves de lejos, mirando al suelo de tierra y poca hierba y matojos. Pero eso sí, hay que tener mucho cuidado y saber bastante de micología, esa ciencia que estudia setas y hongos; no se pueden coger a la ligera sin tener ni idea salvo que le metas a la barriga un buen susto lleno de retortijones y demás, e incluso la terrible muerte envenenado por las malas setas no comestibles. De ahí la necesidad de ante cualquier duda ponerse en contacto con las buenas gentes de asociaciones seteras y micológicas para que den su opinión sobre si son comestibles las recogidas en los buenos campos de nuestra provincia. León es un sitio magnífico para la recolección de estos manjares tan apreciados por los buenos paladares y gourmets. Hay buenos pinares y campos para las diferentes especies de hongos. El tiempo cuando acompaña, es un gran aliado para que nazcan sin ningún problema; algunos asocian la luna con el nacimiento y mejora del crecimiento de setas. Algo habrá cuando los entendidos hablan y comentan al respecto. “Con luna creciente cesto menguante, con luna menguante cesto abundante”, dice el refranero popular. 

Boletus de álamo a  esgalla, más de 50 kg.

Desde el inicio de los tiempos, los hongos y el hombre han ido evolucionando conjuntamente a lo largo de la vida. Los hongos han sido utilizados como alimentos, como elementos transformadores de los mismos, para la cura de enfermedades e incluso se han utilizado como sustancias alucinógenas en fiestas y ceremonias religiosas. Procedentes de las culturas prehistóricas han aparecido vestigios donde ya los pobladores europeos empleaban los hongos y setas. Los restos arqueológicos descubiertos han permitido rescatar de sus ropas y vestimentas, hongos secos utilizados como base para encender fuego y como alimentos propios, tal es el caso del hombre primitivo hallado congelado en los Alpes Suizos. Los relatos procedentes de la civilización Micénica hace unos 3.500 años, indican que su propio nombre puede deberse a una seta. Los egipcios ya tenían en cuenta a los hongos y podrían haberse utilizados con fines rituales, como así lo demuestra una pintura mural egipcia de la tumba del faraón Amenemhet que data de 1450 a. C. y también recogidos en forma molida en vasijas de las tumbas faraónicas, donde se les suponen fines curativos para realizar el gran viaje del muerto hacia la otra vida. Así mismo, producían pan y cerveza, en los que sus procesos de fermentación eran consecuencia de la intervención de hongos microscópicos. 

Riquísimos boletus y vadinias.

El naturalista romano Plinio el Viejo, establece en sus escritos las primeras normas para distinguir los hongos comestibles de los venenosos. Durante la Edad Media, como consecuencia de la enorme influencia religiosa, los conocimientos procedentes de los naturalistas griegos y romanos pasaron al olvido. Esta característica produjo un enorme retraso en el conocimiento de los hongos y aunque no se produjo ningún avance significativo en su conocimiento, sin embargo estuvieron muy presentes en la vida medieval. Su consumo además se vio afectado al aparecer el hongo parásito de los cereales (Claviceps purpúrea).

Una  cesta de Boletus reticulatus  y pinicula.

Una buena y correcta limpieza es fundamental. Si la riqueza y peculiaridad de aromas, sabores y texturas que poseen es lo que hace que las setas se consideren un manjar apetecible, las setas que más se han conseguido reproducir con éxito son los Champiñones (Agaricus bisporum) desde hace 100 años; el Pleorotus ostreatus (la seta “gris” de los supermercados), el Agrocibe Aegerita (seta de chopo) y en China y Japón el Shitake (Lentinus) que desde más de 200 años se consigue cultivar. A la hora de escoger los ejemplares para conservar hay que tener presentes algunas cosas; es necesario utilizar ejemplares jóvenes y no parasitados; debemos escaldarlos siempre al menos durante 5 minutos en agua hirviendo. Si se quieren setas congeladas en casa (las industriales es otro tema), esta forma de conservar se puede realizar de dos maneras, con las setas “al natural” o congelando las setas ya cocinadas. Hay que saber que las setas con láminas quedan algo peor y que no debemos de congelar las setas en crudo, y menos lavarlas, ya que al descongelarse se convertirán en una masa gelatinosa. En caso de querer congelar al natural, debemos escaldarlas, secarlas muy bien, y guardarlas en bolsas o recipientes especiales para congelador. Cuando congelemos setas cocinadas, debemos de hacerlo inmediatamente después de su preparación (una vez frías) y en un buen congelador.

Unas buenas setas


 Setas secas; aquí hay que hablar de nuestro gran amigo Simón López Quero, que allá en Valcuende las recoge y cuelga… no todas las setas valen para secarse. Hay que escoger setas que no sean parasitables (Rebozuelo; Marasmius; Colmenillas, Boletus en lonchas…). Si las setas no son muy gruesas las secaremos enteras, sino las laminaremos. El proceso de secado se puede realizar ensartando o atando las setas con hilo y colgándolas, o bien extendiéndolas sobre un papel de periódico o de embalar. En ambos casos hay que hacerlo en lugar seco y aireado. Una vez secas las podemos guardar en bolsas o tarros bien cerrados o bien molerlas para hacer polvo de setas, óptimo para condimentar guiso o sopas. Las setas secas hay que consumirlas en el año si no se ponen rancias. Estas son algunas de las setas comestibles que podemos encontrar por nuestra provincia: Boleto del pino, Bola de nieve, Champiñón, Hongo comestible, Matamoscas, Níscalo, Parasol, Pie azul, Seta de caña, Seta de chopo negra, Seta de los caballeros, Perrochico o Seta de San Jorge, Seta blanca de chopo, Seta de cardo, Senderilla....  Consejos; ante la mínima duda, no la coja. Si no está seguro de que es comestible, déjela o si la ha cogido tírela. No consuma las setas fermentadas, incluso las comestibles, podrían ser indigestas.

Setas de cardo

 No recoja todas las setas, deje siempre algunas para que así se dispersen sus esporas, y en los próximos años siga habiendo setas. Cortar las setas con navaja. No las arranque para no estropear el micelio subterráneo que en la próxima temporada dará más setas. No usar recipientes cerrados, utilizar cestas de mimbre abiertos (si tienen agujeros mejor) porque así reciben el aire y no fermentan tan rápidamente. Nunca utilice bolsas de plástico. Algunos de los buenos cocineros han puntuado de esta manera a las diferentes clases de setas; ponemos algunos ejemplos: Amanita cesaria (8-10), Agaricus campester (7-10), Boletus aereus (8-10), Boletus pinicola (8-10), Boletus reticulatus (8-10), Cantharellus cibarius (6-10), Coprinus comatus (6-10), Lactarius snguifluus (7-10), Macroepiota procera (8-10), Russula cyanoxanta (8-10), Tricholoma portentosum (8-10)… y así hasta un buen montón de setas riquísimas para cocinar de mil y una de maneras. 
Qué se puede decir…
 Boletus Pinicula.
                                             



Un ejemplar de Macrolepiota.













Y ahora tenemos que hablar de este gran amigo, Ángel Pescador; setero, gran cocinero y mejor persona, y que nos pone siempre de tapas en su taberna de Mansilla, desde buenísimas tortillas de patatas, cebolla y varias clases de boletus, ensaladas varias en crudo con manzana, kiwi, e incluso con melocotones de su propia cosecha. Unos revueltos de setas varias con huevo a la plancha que quita el hipo a un dinosaurio, y varios guisotes con setas como ingrediente principal, y eso sí, siempre frescas, pues se levanta pronto y se marcha a ellas, y es muy difícil que venga de vacío; de esa manera, casi siempre tiene algo bueno que ofrecer y además muy abundante. A las buenas setas… “A la plancha o revueltas, son una caricia que el paladar aprecia. Delicado manjar de carne carnosa… un emparedado de Macrolepiota. Guisadas con patatas o gratinadas con puerros, espero que te gusten. ¡Y buen provecho!”.

Otra buena cesta de setas de San Jorge.

miércoles, 19 de octubre de 2016

PIEZA DEL MES DE OCTUBRE

      La bodega. Los espacios del Vino

Investigador: Luis Vicente Elías Pastor
                      Doctor en Antropología. Experto en cultura del vino.

Domingo, 23 de octubre 18,30 h.

 Área 14 El alimento y su producción. Planta Primera. Museo Etnográfico Provincial de León
Mansilla de las Mulas. Actividad Gratuita



La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León, programa en el mes de octubre para la actividad “Pieza del Mes” la disertación sobre la maqueta de una bodega subterránea leonesa exhibida actualmente en el área del alimento y su producción. En esta ocasión el riojano Luis Vicente Elías Pastor, Doctor en Antropología, experto en cultura del vino y autor de múltiples libros y artículos de investigación sobre este tema en particular será quien nos hable del patrimonio cultural de la vid y del vino a través de una visión fundamentalmente espacial.

La bodega subterránea como espacio de producción es el lugar grupal tradicional familiar de elaboración y transformación de la materia prima, la uva (en sus diferentes variedades, que por resumir históricamente en León se concentraban en mayor medida la Mencía en El Bierzo y la Prieto Picudo en el Sur de León) en sus diferentes productos elaborados (vinos, vinagres, alcoholes, etc.) destinados fundamentalmente al autoconsumo.
   
Uva Mencía. Foto Mas

La disposición de conjuntos agrupados de distintas bodegas familiares en lugares específicos del entorno de los pueblos, normalmente alejados de las casas y sin estructuras arquitectónicas superiores más allá de las cumbreras que conforman la excavación de las propias bodegas conforman un paisaje característico propio de los páramos, penillanuras y piedemontes del Sur de León (y otras áreas limítrofes).
Los elementos visualmente más representativos de las bodegas son tanto sus fachadas construidas sobre un corte a plomo en el desnivel del terreno en clara pendiente, sus cumbreras abombadas producidas por el vertido de las terreras producidas en la excavación interior de la propia bodega, así como las zarzeras o pozos de ventilación que culminan al exterior en chimeneas de caperuza troncopiramidal así como algunas de tendencia cuadrangular (para facilitar la descarga superior de la materia prima).

Estructuralmente la bodega se distribuye desde su portada, habitualmente construida en ladrillo, rematada a modo de frontón triangular o curvo, con puerta de madera provista de rejilla de ventilación por la que se accede bien en las de profundidad a un estrecho y largo pasillo descendente que desemboca en una gran estancia donde se sitúa el lagar, sus estructuras y artilugios asociados (cubetas de pisado, decantación, oxigenado, pozos ciegos, así como prensas, cubas y utensilios relacionados con el embasado de los distintos líquidos resultantes); si bien en las más superficiales se accede directamente al lagar o a una sala que lo precede (es en estas últimas donde podemos apreciar alguna variante resultante de la existencia de ventanas propiamente dichas hacia algún lateral de la portada).

Bodega de Fontecha del Páramo.

En el propio lagar se distribuyen diversas cubetas y pozos, así como en las paredes suelen practicarse hornacinas de distinto tamaño asociadas a la disposición de cubas o espacios de almacenamiento, cuando no practicando nuevas galerías y correspondientes hornacinas según el volumen, necesidades de almacenamiento requeridas o incluso posibilidades de ampliación laterales (sin entrar en conflicto con otras bodegas excavadas). En las distintas salas suelen realizarse las ya aludidas troneras de ventilación para favorecer la evacuación del anhídrido carbónico que se produce durante la fermentación, así como alguna de mayor calado que aludíamos a su funcionalidad de carga por vertido superior.

El lagar con el prensado de la uva.
Prensadas las uvas, el mosto cae en la lagareta, en este
caso a través de una teja. Bodega Velilla de los Oteros.

La panoplia de utensilios, mobiliario e iluminación suele ser reducida. Al tratarse de un lugar de producción, la omnipresente prensa de gran tamaño suele ocupar un espacio profuso en la sala principal. A este tipo de utillaje debemos de agregar distintos artilugios como encorchadoras, pipas, cubas, limpiadoras, cubetas, etc. que facilitan los distintos tipos de almacenaje y transformación, así como también la presencia de elementos simples de iluminación a base de cera, aceites o alcoholes.



El complementario uso social que también poseía la bodega (o que fue adquiriendo progresivamente durante toda su historia), ha hecho que favoreciera la existencia de cierto mobiliario y ajuar tendente a la corta estancia y algo más en el desarrollo de lo que popularmente se denominaban “las meriendas”, como lugar de reunión en torno a compartir “un vino” y lo más unas viandas, en la que la participación resulta casi exclusivamente masculina (hasta el último cuarto del siglo XX asociado a tabúes culturales restrictivos de espacios de reserva y reunión, autojustificados en posibles alteraciones fitosanitarias o alimentarias de los productos), que suplían las veces de lo que más tarde serían bares, teleclubs, tabernas, peñas, etc. como lugares de agrupación local, hitos de reunión y adhesión donde se tejen las necesarias redes sociales clientelares, familiares, etc. así como lugar de discusión y cierre de transacciones, mentideros o celebración de hitos festivos en el ciclo del calendario agrícola anual.


Pero también es cierto que como Espacio de Producción, éste llega más allá de la Bodega. Partiendo de las primeras labores de la Vendimia, en los momentos en los que la tecnificación aún no ha afectado a dichas labores de recolección, se hacía necesaria la participación de toda la unidad familiar (sin distinción de edad o sexo), que podría ser ampliada (incluso varias unidades), tejiendo redes de ayuda mutua que se desarrollaban en torno a los primeros momentos del otoño en que comenzaba la vendimia de los denominados aquí “barcillares” (o varcillares) hasta el prensado de la uva. Si bien el trabajo final del embasado y cuidado para los distintos tipos de fermentación y trasvase o encubado (labor que se continuaba en el tiempo estacional, anual o plurianual, mediante las consabidas crianzas y reservas o bien traslado de la “madre” de los vinagres), así como la disposición final en botellas y su encorchado, era ya realizado de forma exclusiva y consuetudinaria por el Pater Familias ayudado por los hijos varones de mayor edad.

El mosto dentro de  la cuba.



Finalmente reseñar aquí que solamente en algunas de estas bodegas y de forma complementaria también se produjo el destilado del alcohol mediante alquitaras y alambiques, tanto para la elaboración de sus distintas variantes de orujos y licores como por sus propiedades astringentes, curativas y conservadoras.

La bodega representa por lo tanto la socialización de un lugar de trabajo, añadiendo hitos de cohesión social, familiar y grupal donde el espacio del vino adquiere tintes sagrados de tipo civil. Pero éste no es su único territorio, puesto que debemos partir del análisis del espacio de producción del viñedo como elemento generador del Paisaje, analizando el territorio, las condiciones medioambientales, las formaciones de las cepas tanto horizontales como verticales así como los elementos complementarios como cercados, accesos, terrazas, bancales, chozos, cobijos y otras construcciones tradicionales; todo desde un planteamiento basado en la máxima de que “el trabajo de la viña ha ido modelando el paisaje a lo largo de los siglos”, conformándose el viñedo como un elemento patrimonial de gran importancia que llega a ser considerado en algunas zonas como Patrimonio de la Humanidad.

Una jarra de la bodega de Velilla de los
Oteros.

Y continúa más allá, puesto que el vino ha generado otros ámbitos de desarrollo nuevos o diferentes, que han evolucionado desde las antiguas cooperativas colectivas o bodegas unificadoras, ya de producción fabril, hasta formas tan punteras como las Estaciones Enológicas, las Granjas formativas o los actuales espacios de Turismo del Vino.

Esta charla por lo tanto supone un repaso etnográfico a los territorios de la vid y del vino, partiendo de la bodega como lugar de transformación de la uva de la mano de un investigador antropólogo especialista que nos ofrecerá otras visiones también extraleonesas que enriquecerán esta la nuestra, la Cultura del Vino.

Bodega. Foto Mas
ACTIVIDAD REALIZADA

D. Luis Vicente Elías Pastor.
Pieza del Mes "La bodega. Los espacios del vino".

Pieza del Mes "La bodega: Los espacios del vino".

D. Luis Vicente Elías Pastor.
Pieza del Mes "La bodega. Los espacios del vino".



domingo, 16 de octubre de 2016

NOTICIA: "Tiempo de sonajeros"

José Mari ‘El cestero’ de Corniero, es uno de los clásicos de esta artesanía, a la que se dedica en cuerpo y alma en la soledad de su pueblo de montaña. Tampoco son buenos tiempos para este oficio y él lo resume con humor: "Vendemos sonajeros".

José Mari, ‘el cestero’ de Corniero, rodeado de algunas de las piezas que crea:
papeleras, cestas de todos los tamaños, sonajeros. | MAURICIO PEÑA

Fulgencio Fernández | 16/10/2016
lanuevacronica.com
Dedicaba Toño Morala el último de sus preciosos reportajes semanales a los artesanos cesteros, en general, y los derivados a los que se vienen dedicando estas buenas gentes.

Leyendo a Toño, recorriendo las vidas de estas gentes, recordamos que en el almacén de las gentes que te vas encontrando por el camino dormía un ejemplo que ni pintado para el reportaje, José Mari, ‘El cestero de Corniero’, un artesano a tiempo completo y más desde que un grave accidente trabajando en la presa del pantano de Riaño le impida otros trabajos de más exigencia física. «En realidad lo mío siempre había sido la cestería, la artesanía, pero no siempre estás cosas te dan para vivir y había que andar a otras cosas, pero yo donde realmente estoy a gusto es en mi taller, con mis cosas».

- No siempre fueron buenos tiempos para la artesanía, ¿lo son ahora?

 - No, ni mucho menos. Ahora es muy complicado darle salida a estos cestos grandes que ves por ahí, o a estas papeleras grandes. Igual vendes una al año, vamos tirando con estas cosas pequeñas para recuerdos o cestos para los huevos y, sobre todo, para ir a setas, que hay mucha afición a cogerlas. Lo que mejor salida tiene son los sonajeros, parece una broma pero es la realidad. No son caros y ya se sabe que para los niños se escatima mucho menos y lo lleva mucha gente para regalos, para detalles...

- La vida es como los tiempos, de sonajeros.

Sonríe y otro artesano con un puesto cercano en una feria abunda en darle la razón y remata con un refrán: «Ya se sabe, gente de Oviedo, gaita y tambor». 

- No son de Oviedo los malos.

- De los chinos ni hablamos.

Y ahí coinciden en su sonrisa cómplice. No son tiempos de buscar el trabajo bien hecho y bien rematado, cuidado, a mano, con tiempo... «Nunca falta quien te diga aquello de estos en los chinos cuesta 4 euros».

- Y en el todo a 100... pues 100 pesetas, aunque ya no las haya. 
No son los tiempos de alas gentes que entienden la vida con la tranquilidad y la paciencia que la afronta José Mari, ‘el cestero’ de Corniero, un artesano que ha convivido con el oficio desde niño, cuando iba al río o a los arbustos del pueblo a hacerse con juncos para seguir todo el proceso. «Ahora ya los compro, me sale más rentable porque el río está impracticable, no te puedes acercar porque es un bosque y, además, ahora está prohibido todo, no se puede cortar nada en la orilla». Lo dice y hace un gesto como de no entender nada. Realmente no lo entiende pero hay muy pocas cosas que parezcan sacar de quicio a este cestero de Corniero.


Cuando sí tuerce el gesto y su rostro se entristece es al preguntarle por una fecha y un lugar, el pantano de Riaño, las obras de construcción de la presa que anegó el valle. «Fui a trabajar allí, como tanta gente de esta comarca y tuve un accidente terrible, caí desde el alto y creo que paré en un andamio pero ya a muchos metros... No sé cómo no me maté».

Da apuro hacerle hablar de ellos. Las lesiones fueron muy graves, las secuelas también, estuvo sin conocimiento... 

Pero lo cuenta, regresó a su pueblo, a su gente, a sus conversaciones y paseos y allí fue recobrando las ganas de volver a trabajar, de ser nuevamente «el cestero de Corniero». Y lo es.

El verano ha sido la época de mayor actividad. Hay un buen número de ferias y mercados de todo tipo en los que José Mari es un habitual , en estas fechas ha ido participando en las últimas ferias que «el invierno ya se viene asomando por detrás de La Pintas».

- ¿Ventas?

- Vamos tirando, ya te lo dije, son tiempos de sonajeros.

Llegan los días de tranquilidad en Corniero, de paseos cuando lo permite el tiempo y, sobre todo, de horas de tranquilidad en el taller, el portalón o lo que sea. Sólo interrumpidas por las conversaciones, que José Mari siempre tiene la puerta abierta, la conversación dispuesta y las explicaciones a punto sobre los misterios de ese viejo oficio artesano de cestero.

- Pero, ¿no serían sólo lo chinos?

- Claro que no, fue la vida, la responsable fue la vida ¿Tu ves ahora a alguien recogiendo las patatas con los cestos de toda la vida? Sólo para ese trabajo hacíamos muchísimos cestos, más de los que salen ahora en años y años.

Y, mientras tanto, el que sigue ahí es el artesano, el cestero, ese hombre tranquilo al que llaman José Mari, ‘el cestero de Corniero’.Porque lo es.

jueves, 13 de octubre de 2016

NOTICIA: En memoria de las legumbres que alimentan León

Cultivadas en la provincia y con sello de calidad, alubia, lenteja y garbanzo reciben el respaldo de artistas y la oda de los fogones.

Ramón Villa, Cristina Fanjul, José Luis Puerto y Javier Lagartos,
ayer en el homenaje. MARCIANO -

A.G.P. | REDACCIÓN
Cultura y gastronomía, alimentación y arte. Un binomio estrechamente ligado que ayer protagonizó el momento más evocador de la cuarta jornada de la Feria de los Productos de León. Bajo la batuta de la periodista de Diario de León Cristina Fanjul, tres hombres ligados a la creación en la provincia homenajearon a las legumbres de la tierra en su año internacional. La reportera buceó con su mirada experta en ejemplos de la literatura universal donde la comida forma parte del alma de la novela, del ser de sus personajes.

El poeta y etnógrafo José Luis Puerto dedicó sus palabras a la lenteja y la cultura gastronómica. Recordó que en las páginas de dos de los libros más importantes de todos los tiempos, El Génesis y El Quijote, aparece esta legumbre. El pintor Ramón Villa realizó una oda a la alubia a través de los bodegones y el investigador Javier Lagartos descendió a hechos cotidianos ligados al garbanzo como utensilios de cocina y el refranero popular.

Las tres legumbres de la despensa autóctona leonesa cuentan con sello de calidad y forman parte de la nómina de productos de la tierra con proyección fuera de las fronteras provinciales: las IGP Lenteja de Tierra de Campos y Alubia de La Bañeza y el Garbanzo de Pico Pardal (con promotora pro-DO).

En la cuarta jornada de la feria también el queso tuvo protagonismo a través de la presentación de las diversas y singulares creaciones de los artesanos integrados en la Asociación de Productores de Quesos de León. Con la iniciativa ‘Escenificación de Quesos’, el chef Juanjo Pérez, de Cocinandos, ensalzó la fortaleza de estas elaboraciones en los fogones.

En el penúltimo día, además, un taller popular de elaboración de hidromiel y degustación popular de la cecina de chivo de Vegacervera, en plena temporada del producto en la cocina de la montaña de la provincia, un símbolo del otoño leonés.

NOTICIA: La Feriona planta cara al mal tiempo

La edición de este año contó con más de 400 puestos callejeros, mientras que el mercado de ganado acogió diferentes tipos de animales.

Animales de todo tipo, perros y gallinas fueron expuestos
en el mercado de ganado. ARAUJO -

VANESSA ARAUJO | VILLABLINO
La capital lacianiega se despertó ayer con olor a pulpo y con la gran pregunta de este día ¿feriaste algo?, y es que las calles de Villablino se convirtieron ayer en un gran zoco, conocido como la Feriona, en donde se congregaron 400 puestos ambulantes ubicados por la avenida del Bierzo, Constantino Gancedo y sus aledañas, venidos de distintas comunidades autónomas como Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León. Desde primera hora de la mañana las calles se fueron llenando de gente poco a poco a pesar de la lluvia caída durante todo el día.

Este año la muestra ha tenido un menor número de visitas, y eso ha podido ser consecuencia de la adversidad de las condiciones climatológicas y al coincidir con un día en mitad de la semana. La variedad de productos que se ofertaron en su mayor parte, artículos de alimentación, textil o calzado, sin descontar los de ferretería y artesanía. Y no se podía olvidar del producto estrella de esta feria, el ajo debido a que es un alimento usado en las matanzas del cerdo en fechas próximas.

El recinto ferial por su parte ha recibido la visita de numeroso viandantes que quería ver la variedad de gallinas que se exponían, en total 70 tipos diferentes, o bien las reses vacunas o equinas, y que los ganaderos no sólo mostraban sus productos sino que también sirve para realizar alguna transacción. La muestra en este recinto se completó con los mastines, en done participaron un total de 9 criadores de la zona con dos ejemplares cada uno, sirviendo como escaparate.

El plato del día fue el pulpo «a feira» regado por un buen vino que se pudo degustar en las pulperías y los bares de la comarca.

A pesar de la lluvia los puestos estuvieron muy animados. ARAUJO -

miércoles, 12 de octubre de 2016

MÚSICA CORAL: CAPILLA CLÁSICA DE LEÓN

Actividad gratuita hasta completar aforo en el Museo Etnográfico Provincial de León.

Sábado, 15 de octubre, a las 18:30 h.

Patio Espacio Peregrino. Planta Baja. Museo Etnográfico Provincial de León
Mansilla de las Mulas.  



El Museo Etnográfico Provincial de León de la Diputación de León, continuando  con el programa denominado MUMUSET (Música Museo Etnográfico) creado con el deseo de introducir de manera activa a jóvenes y adultos en el uso musical del Museo, continúa su programación musical con una serie de Conciertos Corales durante el último trimestre del año.

El programa dará comienzo el día 15 de octubre con el concierto de la Capilla Clásica de León, que después de 50 años de su fundación en 1965, continúa dando a conocer la música coral de diferentes épocas, estilos y naciones sin olvidarse de sus raíces, ni de nuestra tradición musical. La Capilla está vinculada al Instituto Leonés de Cultura, dependiente de la Diputación de León con el que colabora asiduamente en diversos proyectos como el Memorial Ángel Barja, dedicado a este gran compositor que fue Director de la Capilla Clásica.

Dentro del repertorio que ofrecerá la Capilla Clásica habrá madrigales y canciones como: “Unos ojos bellos”, “Por el montecico sola”, “Vanse mis amores”, etc. Canciones del Reino de León como: “Río  arriba, río abajo”, “Eres alta y delgada”, “No te asomes mocita” o “Viva la montaña” de Ángel Barja. Así como canciones sacadas del cancionero de Palacio o Juan del Encina entre otras.

Es por ello que les invitamos a asistir a este concierto de Música Coral, que podrán complementar con la visita a la Exposición Temporal “Sonando Cervantes: instrumentos musicales en tiempos de El Quijote”, que puede ser visitada en el Museo Etnográfico Provincial de León hasta el 30 de octubre. Exposición que cuenta  con una selección de instrumentos que con diferentes denominaciones, son citados por el ilustre escritor, y cuya selección comisariada por el polifacético Luis Delgado, procede de las colecciones pertenecientes tanto a la Fundación Joaquín Díaz como a las del Museo de la Música- Colección Luis Delgado de Urueña, y que ha sido programada dentro de la 29º Festival de Música Española de León.
ACTIVIDAD REALIZADA       
Diferentes momentos de la actuación de la Capilla Clásica en el Museo Etnográfico Provincial de León ayer y público asistente.