domingo, 1 de febrero de 2015

EXPOSICIÓN TEMPORAL

LEÓN A TRAVÉS DE LA GAFA DE ORO


Museo Etnográfico Provincial de León.
DÍAS: 3-28 de febrero
INAUGURACIÓN: 3 de febrero, 12 h.
LUGAR: Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas.


La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León, programa para el mes de febrero la Exposición Temporal Itinerante denominada LEÓN A TRAVÉS DE LA GAFA DE ORO que promueve la Dirección General de Políticas Culturales de la Junta de Castilla y León a través de la Delegación Territorial de Cultura de León.

La exposición ha sido producida por la Filmoteca de Castilla y León y actualmente itinera dentro del Programa Regional de la Junta de Castilla y León denominado “Exposiciones Alacarta”, llegando en este trimestre a la Delegación Territorial de León con la gestión del Servicio Territorial de Cultura de dicha Delegación, donde durante el mes de febrero se exhibirá en la sede del Museo Etnográfico Provincial de León en Mansilla de las Mulas, estando prevista su inauguración para la mañana del martes 3 de febrero a las 12:00 h.

La Gafa de Oro fue una de las primeras ópticas y tienda de fotografía que hubo en León. Abrió su tienda el 12 de Diciembre de 1925, y lo hizo en los locales comerciales que tenía la Casa Lorenzana, en la Calle Ordoño II nº 4. La Colección «La Gafa de Oro» consta de más de diez mil fotografías (casi 9.000 negativos y 1.500 positivos), 60 películas cinematográficas y una cinta magnetofónica. Este material fue reunido durante más de medio siglo por Francisco Lorenzo, un óptico vallisoletano que decidió afincarse en León, en 1925, para fundar una familia y lo que se convertiría en un próspero negocio de óptica y fotografía en el centro de la ciudad: «La Gafa de Oro». Las fotografías han sido depositadas en la Filmoteca de Castilla y León por una de las hijas de Francisco Lorenzo, Felisa Lorenzo Martín, quien ha contribuido decisívamente a la identificación de numerosas personas y lugares que en ellas aparecen. Este material entregado a la Filmoteca es, fundamentalmente, el que se encontró en la trastienda del comercio «La Gafa de Oro», donde había permanecido inmóvil y sin clasificar, en cajas y cajones, desde tiempos inmemoriales. Felisa, a su regreso de Ponferrada en los años ochenta, se hizo cargo entonces de la tienda, y a finales de los noventa, tras una limpieza exhaustiva del local, decidió confiar a la Filmoteca las fotografías almacenadas en armarios, estantes y rincones.

En conjunto, las piezas de la Colección componen un álbum de la intrahistoria de la ciudad de León, a lo largo de un período que abarca desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Se incluyen, además, imágenes antiguas de Valladolid, así como de otras ciudades de España y Europa. En este mosaico, sin embargo, faltan muchas piezas y quizá su lectura pueda enriquecerse algún día, a la luz de nuevas interpretaciones.


La Exposición Temporal “León a través de la Gafa de Oro”, que se puede ver en el Museo Etnográfico Provincial de León, y con la que en esta ocasión se da continuidad a este ciclo. Está compuesta por 50 ampliaciones fotoquímicas, en blanco y negro, enmarcadas en aluminio anodizado negro, con "passe partout" blanco, tamaño total de 50x60 cm. Se trata de imágenes de León y provincia desde principios de siglo XX hasta la postguerra, de diversos autores y muchas anónimas, procedentes de la colección que conservaba el primer comercio leonés del ramo, "La Gafa de Oro".

ACTIVIDAD REALIZADA


Inauguración de la Exposición Temporal por el
Presidente de la Diputación de León D. Emilio Orejas Orejas.

Presentación de la Revista Tierras de León

D. Teodoro Martínez, Diputado de Cultura,
D. Emilio Orejas, Presidente de la Diputación de León
y D. José Enrique Martínez (Catedrático de la Universidad de León).

Presentación del último número de la Revista Tierras de León.
Exposición Temporal "León a través de la Gafa de Oro".

Exposición Temporal "León a través de la Gafa de Oro".

Exposición Temporal "León a través de la Gafa de Oro".


jueves, 29 de enero de 2015

PIEZA DEL MES: ENERO 2015

“Llamador - Aldabón  zoomorfo. El tañido olvidado”.

Investigador: Adelina Martínez González
                       Guía Cultural del Museo Etnográfico

Sábado, 31 de enero 17,30 h.

Área  El arte popular. Segunda Planta. Museo Etnográfico Provincial de León
Mansilla de las Mulas. Actividad Gratuita



La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León, inicia el Programa  “Pieza del Mes”, del presente 2015 abriendo las puertas con el tañido del llamador con forma de lagarto que será el protagonista de esta actividad.

Enero es un mes que dentro de la mitología romana estaba dedicado al dios Jano, su nombre en latín, Ianuarius, significaba el que abre la puerta (ianua). Se representaba bifronte, con dos caras opuestas representando el paso del tiempo, con una mira hacia el año que comienza y con la otra hacia el año que acaba. Su doble cara también se relaciona con los solsticios, que son las “puertas del año”, el cierre de un ciclo y el comienzo del otro.

Dios Jano. San Isidoro. León

Con el título “Llamador- Aldabón zoomorfo. El tañido olvidado”, será Adelina Martínez González, Guía Cultural del Museo Etnográfico Provincial de León, quien nos introducirá en el origen de los aldabones y llamadores, piezas realizadas principalmente en hierro que se utilizan para llamar en la puerta, están formados por una placa donde se sujeta a la puerta y un martillo que golpea. Sus orígenes se remontan a la Antigüedad Clásica, en Pompeya se han encontrado algunos ejemplos formados con placa y anilla pero no es hasta finales del siglo XIII cuando empiezan a adquirir relevancia artística. En el siglo XIV su uso se generalizó en puertas de mansiones y catedrales. 



A partir del siglo XV se empiezan a decorar profusamente, la placa con decoraciones bellamente caladas y en la anilla se comienza a utilizar formas de animales, llegando el martillo a perder poco a poco su forma de anilla para convertirse en figuras humanas, de animales o de objetos. Es en este momento según Fernando de Olaguer-Feliú y Alonso cuando los aldabones pasan a llamarse llamadores en los ambientes especializados, aunque estos vocablos dependiendo los lugares se utilicen indistintamente.

El llamador zoomorfo al cual va dedicada esta pieza del mes está realizado de hierro forjado y pintado de verde. Representa un animal fantástico con forma de bicha o lagarto, con decoración cincelada. El cuerpo o martillo presenta sección cilíndrica, con cuello y cabeza de sección cuadrada. La cola  está enrollada en la parte superior acabada en forma de flecha. Lleva escamas realizadas mediante cincel así como dos círculos concéntricos en el medio del cuerpo y en las patas delanteras.
Este tipo de llamadores representando diferentes animales como perros, serpientes e incluso animales fabulosos son herederos de los antiguos dioses lares, protectores de las casas, con sus fieras formas y sus fauces asustan y ahuyentan a los malos espíritus. Asimismo el hecho de golpearlos representa el dominio del hombre sobre la bestia. Es del Bestiario de los “Beatos” donde surge la idea para la construcción de este tipo de llamadores.

Será una ocasión para hablar de los diferentes tipos de llamadores que aún se pueden ver en las puertas de las casas de la provincia de León realizados por los herreros, artesanos forjados a sí mismos a base de golpe de martillo. Los llamadores los podemos encontrar de diferentes formas: de anilla,  fusiformes, de balaustre, de volutas, zoomorfos, etc.
Son piezas muy bellas que resisten a duras penas el paso del tiempo, realizando su función a pesar de las nuevas tecnologías con todo el encanto del arte popular.


ACTIVIDAD REALIZADA

Dª. Adelina Martínez González en la Pieza del Mes.

Dª. Adelina Martínez González en la Pieza del Mes.

sábado, 24 de enero de 2015

NOTICIA: Los pendones leoneses vuelven a realizar su ya tradicional visita sevillana

El periodista Luis del Olmo actuará como mantenedor de los actos del Día de León en Sevilla, que incluirán también una degustación de productos leoneses y bercianos.


ileon.com
Ical | 22/01/2015
Una treintena de pendones y pendonetas participarán este fin de semana, del 23 al 25 de enero, en la celebración del Día de León en Sevilla, según informó la Asociación de Pendones del Reino de León. Hasta la capital hispalense viajarán cerca de 150 participantes para desfilar con las enseñas de 19 pueblos de la provincia leonesa.
Así, se exhibirán los pendones y pendonetas de Ardonzino, Azadinos, Garrafe de Torío, Gradefes, Grulleros, Jiménez de Jamuz, la Milla del Páramo, Mansilla Mayor, Mozóniga, Pedrún de Torío,Trobajo del Camino, Valle de Mansilla, Vilecha, Villafañe y Villaguer. Asimismo, habrá representación berciana con las telas de la Encina de Ponferrada, Santibáñez del Toral, Torre del Bierzo y Viñales.
El desfile estará acompañado del grupo de baile de Pedrún de Torío y una representación de dulzaineros y gaiteros de las Escuelas de Música Tradicional del Ayuntamiento de León. Los actos comenzarán el viernes con la asistencia del presidente de la Diputación de León, Emilio Orejas, y el periodista berciano, Luis del Olmo, así como los alcaldes de Encinedo, Beniza, Castrillo, Puente de Domingo Flórez y Truchas, con una presentación de la comarca de La Cabrera y una degustación de productos típicos leoneses.
Al día siguiente, sábado, tendrá lugar el desfile de pendones a partir de las 17.30 horas por las principales calles del centro de Sevilla, con la recepción de autoridades en el Ayuntamiento. A continuación, sobre las 20.00 horas, en el salón de Caja Sol tendrá lugar el pregón a cargo del mantenedor, Luis del Olmo, y el saludo del presidente provincial.
El domingo continuarán los actos con una misa solemne y laudatio y entrega de la "pulchra leonina" al profesor de música y compositor distinguido en Sevilla, el astorgano Miguel Ángel Rodríguez, que terminará con una degustación de productos bercianos y leoneses, con el botillo como plato principal y acompañado de cecina, queso, mantecadas, "nicanores" y queimada.

NOTICIA: Joaquín Alonso reúne en un libro toda la alfarería popular leonesa

El etnógrafo Joaquín Alonso, en la presentación del libro.-
j. casares

e. g. | león 23/01/2015
Es el quinto título de una colección etnográfica, auspiciada por la Fundación Monteleón, verdaderamente ambiciosa: se trata de Alfarería popular en la provincia de León, un libro de gran formato, profusamente ilustrado, en el que el investigador Joaquín Alonso reúne, analiza, documenta y exhibe todas las manifestaciones de nuestra alfarería tradicional.
En la presentación de la obra, que tuvo lugar ayer, Alonso incidió en el «momento tan delicado» que está viviendo la alfarería, una artesanía, a su juicio, «prácticamente en fase terminal». Y lo ejemplificó recordando que actualmente quedan «cuatro alfares y seis alfareros, más el Alfar Museo», en el gran centro leonés de estas producciones, Jiménez de Jamuz, mientras que en el siglo XVIII llegó a haber nada menos que 42.
El barro de Jiménez
La potencia de Jiménez era tanta que la práctica totalidad de los alfares que brotaron por distintas localidades leonesas «pertenecían a alfareros jiminiegos que emigraron de su pueblo», abriendo talleres en Villafranca, Bembibre (éste pervivió hasta los años cincuenta), Sahagún, Valderas, La Bañeza, Alija, León, Ponferrada, Pajares de los Oteros, Villablino, Riaño, Boñar... de hecho, Alonso ofrece la primera referencia hallada hasta la fecha del «barro de Jiménez», de 1689.
Desde aspectos arqueológicos como los más antiguos vestigios cerámicos (los de la cueva de La Uña, de hace 5.800 años) a los célebres tipos de cacharros jiminiegos (la barrila de dos asas, las orzas, los cántaros de boquina), la obra, con detalladas fotografías obra de Imagen Mas, se completa con un glosario y un anexo con todos los tipos de piezas diseñadas en Jamuz.

martes, 20 de enero de 2015

NOTICIA: Las tradiciones de Villimer, recogidas en un volumen

diariodeleon.es
 
dl | león 19/01/2015 
   
La portada de la obra.- dl
Anastasio Ordás y Montserrat Villayandre firman el libro Villimer: un paseo por sus tradiciones (editorial Maxtor), un volumen que repasa las costumbres de esta localidad ribereña del bajo Porma y que fue presentado en el Corral de la Maestra por Néstor Hernández.
 
En el acto, este experto destacó la amplitud temática del mismo, ya que en él se recuerda el pasado en edificios, tradiciones, personajes de la localidad, vicisitudes sufridas por el terreno, hábitos en el vestir, habla local… y todo ello contado con un estilo cercano, pero, a la vez, muy cuidado, trasladando al lector el amor de los autores por una tierra muy querida. Acompañan el texto distintas fotografías, sugerentes por su colorido, y algunos documentos y planos que colaboran «en un libro acertado, interesante por su temática, ameno y trabajado», como subrayó Hernández.
 
 

domingo, 18 de enero de 2015

COLABORACIÓN: LAS TIENDAS DE PUEBLO Y BARRIO, Y QUE ADEMAS FIABAN…

Autor: Toño Morala



Un tendero de los de siempre… papel de estraza en la mano y la lata del pimentón nuevo.
     …Aquellas que ayudaron a quitar mucha hambre en los tiempos duros de la posguerra, y también más para acá, cuando los obreros y obreras cobraban pocas pesetas y había que dejar apuntado en la libreta de la tienda, las cosas necesarias  para sostener la casa y sus habitantes. Eso sí, a finales de semana o de mes, lo primero que hacía el ama de casa era ir a pagar la cuenta a la tienda; y además ese día, si sobraba algo de dinero, se compraban unas galletas María en cucurucho  para los pequeños y la abuela, aquellas que venían en caja de lata. Si no hubiera sido por esos tenderos que fiaban… no habían comido las 2/3 partes de los españoles; había que hacerles un monumento a esas tiendas y a sus dueños… la de hambre que quitaron y muchas ni llegaban a cobrar. Los que tenemos cierta edad y somos de pueblo, bien sabemos la función social que las tiendas tuvieron en aquellos años que se prolongaron demasiado en el tiempo.


La tienda, bar, ferretería, alpargatería, mercería…sala de reuniones  sociales…de uno de nuestros Pueblos.
Eran unos años en los que escaseaba casi todo y sobre todo el dinero contante y sonante para hacer frente a las necesidades primarias para el sustento. Las libretillas llenas de manchas de grasa o los papeles de estraza con los nombres de los clientes escritos a lápiz acompañados de las pesetas y los reales que se iban dejando a deber en esas tiendas, podrían contarnos las penurias que muchas familias pasaron en aquellos tiempos y que gracias a los propietarios de esos establecimientos, les fueron más llevaderas y en no pocas ocasiones, gracias a su ayuda, pudieron salir adelante. Existió aquella época en la que no se tenía, ni tan siquiera imaginación para desear cosas que, desde todo punto de vista, estaban fuera de nuestro alcance en los pueblos y, sobre todo, fuera de las posibilidades de los bolsillos de sus habitantes.

Al buen bacalao y la bomba de aceite que había que llevar el recipiente de casa.
 Eran los tiempos en los que distintos artesanos y comerciantes ambulantes aparecían periódicamente por los pueblos ofreciendo su trabajo o sus mercancías. Así, siempre había un gitano especialista en restañar las heridas de los objetos de hojalata que tanta utilidad tenían en los hogares, otros ofrecían su quincalla a cambio de productos agrícolas, o las trenzas de pelo que guardaban las mozas para adquirir su ajuar a la hora de casarse…las amas de casa rebuscaban en los bolsillos del delantal las pesetas con las que pagar la compra; otras veces sacaban del canasto los huevos, o el conejo que hacían las veces de dinero (trueque) y lo cambiaban por fideos, aceite, alpargatas…y en las más ocasiones con pocas palabras, entre dientes y casi a media voz le decían aquello de: “cuando mi marido cobre te traigo el dinero, sin falta.” Josefa, la tendera, respondía, como siempre: “No te preocupes mujer, ya pagarás cuando puedas”.
 

También había tiendas ambulantes.
Bobinas de hilo blanco y negro de La Cometa, en sus verdes cajas que, una vez vendidas las bobinas,  reservaba a las muchachas que se las habían pedido para guardar sus “cositas”, los ovillos y madejas de hilo para bordar o hacer ganchillo de La Dalia o El Áncora, telas de Vichy, percal, lienzo blanco…  para la confección de delantales, batas, camisas o vestidos; la cinta elástica fundamental para que todas las prendas se ajustasen a la cintura; botones, corchetes, cordones...Prendas de vestir como los calcetines, camisetas o algún que otro saquito o rebeca, las medias y los velos, las sandalias de goma, las modernas katiuskas o las alpargatas de suela de goma.


En los buenos barrios señoriales, en los años treinta de una gran ciudad, parece ser que era Navidad.
  Paulatinamente iban ofreciendo a los incipientes consumidores más y más cosas que pronto abarcaría todo lo que podía ser requerido por los lugareños de la época: Materiales diversos de ferretería y para la agricultura, salazones como bacalao o arenques, el azúcar, el arroz, los fideos, la harina de sémola o la de trigo; las inalcanzables, por sus precios, latas de atún o de sardinas en conserva, el melocotón en almíbar. También las pastillas de concreto y áspero jabón, como ladrillos para edificar la higiene de posguerra. El chocolate, con sus pequeños cuentecillos, vendido onza a onza, a lo sumo un cuarterón, el Elorriaga con almendras, las chucherías propias de la época: caramelos, chicles, regaliz; las galletas María y Reglero, el dulce de membrillo, Flanín El Niño, bien para hacer natillas o flanes. Analgésicos como la Cafiaspirina, el Okal o el Optalidón, el algodón y el esparadrapo, el bicarbonato en su doble vertiente culinaria y medicinal, o los productos desinfectantes tales como el agua oxigenada o el alcohol. Los útiles de escritura para la escuela: pizarras con pizarrines y los cuadernos de caligrafía o matemáticas de Rubio. 



En las tiendas casi siempre había un molinillo de café manual, la cuchilla de cortar el bacalao, un bidón grande y negro con una bomba manual para el aceite; el cliente tenía que llevar el recipiente de casa (alguna zarracina se preparaba cuando la botella con el corcho se volcaba en la cesta de la compra), aquellas cajas redondas con los salazones, generalmente arenques, o colas de bacalao. Las balanzas aquellas de plato…con el paso del tiempo, y sobre todo en las ciudades, comenzaron a poner carteles del tipo…“Hoy no fío, mañana sí”, “Fiar es cosa ingrata, se pierde el amigo y se pierde la plata”, “Como es tan duro pagar y tan penoso cobrar he resuelto no fiar”, “El que fía no está aquí: salió a cobrar”, “Páguelo en tres contados: Sacando, contando y  pagando” …y así varios avisos para los  malos pagadores. Sin embargo, a los humildes y honrados trabajadores, siempre los tenderos les fiaron. 

Como todo se vendía suelto, el olor de las tiendas era una mezcla del de los arenques, el bacalao, el aceite, el café, los escabeches, los jabones, los estropajos de cáñamo, los quesos, el saco de patatas y todo lo que podáis imaginar. Un olor único que se ha perdido para siempre.

Allá por principios del siglo XX, una tienda de Ultramarinos y Coloniales familiar.


 

NOTICIA: Bandera de nuestros padres

La familia mexicana de raíces leonesas Chávez Moreno sufragará la realización de una gran escultura en honor de los pendones que se instalará frente al Auditorio.

La réplica en resina y la obra original titulada "Homenaje a los pendones de
León", una creación del artista Miguel Iribertegui- CARLOS S. CAMPILLO
 

E. GANCEDO | LEÓN 17/01/2015
Uno de los símbolos más característicos de León, y no sólo de su arcana cultura tradicional sino también —y quizá sobre todo— del afán moderno por actualizarla, por traerla a nuestros días, son sus grandes y multicolores pendones, enseña de aquellos concejos según los cuales se organizaban autónomamente —y alguno aún lo siguen haciendo—, casi todos los pueblos, villas y aldeas leonesas. A la cada vez mayor cantidad de pendones recuperados y de romerías en las que se pasean estas enormes banderolas (y unas expediciones fuera de nuestras fronteras que siempre generan expectación) se sumará una nueva escultura a ellos dedicados que se alzará frente al Auditorio Ciudad de León.
 
Y es que la familia mexicana de raíces leonesas Chávez Morán, propietaria del Grupo Vidanta, financiará la construcción de la pequeña escultura original de Miguel Iribertegui denominada Homenaje a los pendones leoneses como una forma de construir «puentes» con esta tierra. El portavoz de la familia, Manuel Becerra, explicó ayer en rueda de prensa, según rcogió la agencia Ical, que se trata de una «honra a León con todo el respeto» para «contribuir a la belleza de la ciudad con una obra magistral, importante y representativa», en la que se plasma a varios hombres levantando un pendón leonés. Se trata de una figura que recuerda la histórica imagen en la que soldados estadounidenses alzan la bandera de su país en la isla japonesa de Iwo Jima en una de las más conocidas batallas del Pacífico durante la II Guerra Mundial.
 
Por su parte, el alcalde de la ciudad, Emilio Gutiérrez, destacó que se trata de una escultura que difunde «lo que significan los pendones», que no es otra cosa que «la unidad, la fuerza y el equilibrio», tres características «del pueblo de León y de los leoneses». El proyecto surgió «hace meses» cuando la familia Chávez Morán contactó con el Ayuntamiento para la puesta en marcha de varios proyectos, entre ello esta «donación» que se colocará en la explanada frente al Auditorio Ciudad de León.
 
Dos metros de alto
El Centro de los Oficios del Ayuntamiento de León ha realizado una réplica en resina que viajará a México, donde la familia Chávez Morán se encargará de realizar la pieza en bronce, a tamaño real y con dos metros de altura en su punto máximo, y cuyo coste correrá íntegramente de su parte. Después, se trasladará a León para su colocación en ese punto «lo antes posible», pero sin «marcar plazos», puntualizó el alcalde. El proyecto es posible después de que los Padres Dominicos, congregación a la que pertenecía fray Miguel Iribertegui, el autor de la obra original, haya cedido los derechos de la escultura.
 
El padre prior de la orden asentada en La Virgen del Camino, Hermelindo Fernández, aseguró sentirse «orgulloso» de poder participar en este proyecto, aunque haya sido «mínimamente», con la cesión de esos derechos de autor. Además, considera que es una forma de hacer visible la figura del artista Miguel Iribertegui, de «respeto y belleza», por lo que espera que, además, la escultura suponga un elemento que evoca «el respeto hacia el otro».