miércoles, 27 de abril de 2016

PIEZA DEL MES: ABRIL 2016

“CÁMARA DE CARRETE. Evolución de la tecnología fotográfica”.

Investigador: José Luis Roldán Serrano “Luque”.
                      Fotógrafo y profesor de fotografía.
Donación: Josefina del Cueto Ramos.

Sábado, 30 de abril de 2016
               18:30 h

Patio Espacio Peregrino. Planta Baja.
Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas.
Actividad Gratuita



La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León, en la Actividad “Pieza del Mes”, ha programado este mes de abril la disertación sobre las cámaras fotográficas. La pieza elegida es una cámara de carrete, marca  Viking,  que el museo cuenta entre sus fondos gracias a una donación realizada por Dª Josefina del Cueto Ramos. Con el título: “Cámara de carrete. Evolución de la tecnología fotográfica”, será D. José Luis Roldán Serrano, fotógrafo profesional y profesor de fotografía, quien nos introduzca en esta técnica.

La obtención de imágenes comienza con la utilización de la cámara oscura, pasando por el daguerrotipo que obtenía la fotografía sobre una superficie de plata pulida, el calotipo donde se empezaron a obtener las fotografías en papel hasta llegar a la cámara de carrete, la fotografía en color y lo último mediante la fotografía digital.

 La fotografía desde su aparición en 1839 en la declaración de François Arago en la Academia de las Ciencias de Paris supuso una de las fuentes de documentación más importantes con una dosis de realidad y de objetividad supuestamente mayor que otras técnicas como el dibujo,  la pintura, etc..

En la segunda mitad del siglo XIX se documenta ya en León la primera generación de fotógrafos profesionales establecidos. Son los primeros estudios fotográficos como los de J.M Cordeiro, C. Alonso, Germán Gracia o Winocio Testera que confieren los primeros fondos estables producidos y distribuidos desde la propia provincia.


 Entre otras muchas funciones que ha cumplido la fotografía está la contribución al estudio etnológico dada su consideración documental, al ser la fotografía una supuesta representación gráfica de lo cotidiano. Dentro de este fenómeno documental etnográfico una gran aportación para la provincia (sobre todo La Cabrera y El Bierzo) lo realizó el académico Fritz Krüger de la Universidad de Hamburgo, que como lingüista enlaza en sus trabajos de campo aspectos filológicos con la vida y cultura material de sus parlantes a través del método “palabras y cosas”, relacionando las denominaciones de los objetos de la vida tradicional con sus descripciones y sus usos para averiguar sus evoluciones lingüísticas. Numerosos son los filólogos que han seguido en parte este método. Entre ellos la insigne etnógrafa leonesa Concha Casado que ya en su tesis doctoral titulada “El habla de la Cabrera Alta. Contribución al estudio del dialecto leonés” amplió parte de este conocimiento, y que con su cámara fotográfica también nos ha legado un fondo etnográfico visual muy prolijo y actualmente en revisión desde el Museo.

Por otra parte la utilización de la cámara fotográfica se populariza en la primera mitad del siglo XX con la aparición de la película en rollo, llamados carretes fotográficos, que permitieron hacer un número aceptable de fotografías sin tener que transportar el fotógrafo un volumen muy grande de material. Con la aparición de la película de 35mm, el carrete más común que se encontraba en su época, la cámara fotográfica pasó a ser un elemento habitual de uso cotidiano, utilizado en todas las celebraciones familiares o viajes y gracias a ello tenemos constancia gráfica de esos momentos.

La cámara fotográfica elegida para esta ocasión es la que fue utilizada fundamentalmente en la década de los setenta del pasado siglo XX.  La obtención de esas fugaces y rápidas fotos nos hacen revivir cumpleaños, comuniones o vacaciones de las que ya apenas solo reviven en nuestros recuerdos y gracias a ellas volvemos a rememorar momentos tan especiales en nuestras vidas y símbolos inequívocos de comunidad, familia y cultura.


D. José Luis Roldán Serrano “Luque”,  nos explicará cómo se trabajaba con estas cámaras manuales, qué inconvenientes se encontraban a la hora de hacer las fotos y cómo solucionaban los problemas utilizando complementos de la cámara como flashes y trípodes para que el resultado fuera lo más aceptable posible. Será sin duda un buen momento para recordar estas fotografías que todos tenemos en nuestros álbumes fotográficos y que han quedado ya como recuerdo al ser sustituidas por la fotografía digital, preponderante del siglo XXI.

 ACTIVIDAD REALIZADA
D. José Luis Roldán en un momento de su exposición sobre
las cámaras fotográficas. 







NOTICIA: Danzas de tradición y promesa



El Voto de Villa en Pobladura de Pelayo García se escenifica con la procesión de la Virgen de las Angustias y las danzas de los Danzantes locales que de blanco inmaculado y faldas almidonadas representan la figura de los ángeles en contrapunto con las oscuras figuras de los birras -los demonios-.

Cada 22 de abril -y desde hace unos años el sábado más próximo- la localidad honra a su patrona, la Virgen de las Angustias, cumpliendo su promesa de honrarla sacándola en procesión. Este Voto de Villa, muy habitual por la zona, presenta las mismas caracterísitcas que habitualmente: una joven estaba enferma y sanó y la bendición de los campos. Sea como fuere, la historia, las creencias y el sentir del pueblo se entremezclan en esta hermosa procesión muy arraigada en la localidad.

La celebración del Voto se alarga durante toda la jornada e incluso las actividades lúdicas se extienden a la jornada previa, pero el acto más destacable es el de la procesión que culmina desde hace unos años con el Festival de Danzas que este año contó con la participación del grupo de danzas Virgen de la Peña de Calatayud (Zaragoza).


Pobladura de Pelayo García cumplió con su patrona, cumplió con su promesa...

martes, 26 de abril de 2016

NOTICIA: León otra vez en la tele

La 2 emite mañana el segundo reportaje de su serie dedicada a los municipios del Camino de Santiago en su tramo leonés. Mostrará la ruta de Bercianos a Reliegos.

Tramo entre Burgo Ranero y Calzadilla- TVE

DL | REDACCIÓN
El programa La aventura del saber, de La 2 de Televisión Española, emite mañana martes de 10.00 a 11.00 de la mañana el segundo reportaje de su serie dedicada a los municipios del Camino de Santiago en el amplio tramo comprendido por las distintas comarcas leonesas.

Este segundo capítulo transcurre por las localidades de Bercianos del Real Camino, El Burgo Ranero, Calzadilla de los Hermanillos, Villamarco y Reliegos. Tal y como informó la productora a través de un comunicado, «el reportaje aborda los principales atractivos naturales, patrimoniales, culturales y gastronómicos de estas poblaciones y su entorno».

La serie sobre los municipios del Camino de Santiago en su tramo leonés ha sido realizada y producida por Recursos de Información y Comunicación Integral con la colaboración de los propios ayuntamientos, y este capítulo ha sido realizado gracias a la colaboración de los consistorios de Bercianos, El Burgo Ranero y Santas Martas.

«Los municipios leoneses del Camino de Santiago, gracias a esta serie, se convierten en protagonistas en La aventura del saber. Un programa con prestigio y reconocimiento por el que han pasado, a lo largo de sus 24 años en antena con emisión diaria, grandes personalidades que han modelado la cultura y la ciencia de nuestro país», recordaron Recursos de Información y Comunicación Integral en una nota de prensa.

«Y no solo eso —prosiguieron—; esta serie da voz y presencia a estas localidades también a nivel internacional, ya que se emite en todos los continentes a través del Canal Internacional de TVE así como en la página web de Televisión Española www.rtve.es/alacarta».
La serie sobre los municipios jacobeos de la provincia de León, que comenzó la semana pasada con el capítulo dedicado a Sahagún, Grajal de Campos y Calzada del Coto, «pretende poner en valor estos núcleos cargados de historia, patrimonio y belleza», continuaron. Un recorrido a través de la cultura y la naturaleza, las experiencias humanas y la hospitalidad presentes en los núcleos jacobeos. 
Recursos de Información y Comunicación Integral es una empresa con veinte años de experiencia en el sector.

NOTICIA: Los Guzmanes cervantinos

La Diputación abrió en su galería la exposición ‘Estampas del Quijote’ Su comisario es el arquitecto y escritor Luis Carnicero, dueño de una gran colección de ediciones del libro.

Luis Carnicero, explicando las características de una muestra que podrá
verse hasta el último día de mayo. RAMIRO -

E. G. | LEÓN
Posee una de las colecciones más significativas e interesantes de todo el Noroeste referidas a las distintas ediciones del Quijote y a facsímiles, grabados, ilustraciones y otros documentos relacionados con el mito cervantino: los desvelos del arquitecto, poeta y bibliófilo Luis Carnicero están detrás de la exposición Estampas del Quijote que ayer inauguró la Diputación de León a lo largo de su galería.

«Se trata de una escogida selección de cuarenta joyas impresas, de reconocido valor bibliográfico, que componen pedagógicamente el mosaico de la novela cervantina por excelencia», informaron desde la institución provincial, añadiendo que amplía «con nuevas visiones» la exposición que pudo contemplarse en la sede del Colegio de Arquitectos en 2005.

«La galería del renacentista Palacio de los Guzmanes es el marco de excepción para esta muestra, ya que guarda en su historia diferentes momentos de transformaciones ideológicas frente al mundo medieval y de tránsito a la compleja exuberancia del Barroco, parte fundamental del sustrato del que se nutre El Quijote», incidieron. El comisario, Luis Carnicero, es autor también de un folleto con imágenes de las obras expuestas que será entregado a los visitantes.

Lo trágico y lo burlesco
Durante su recorrido, los visitantes «podrán conocer la evolución de los diferentes significados del Quijote, una obra universal que pronto traspasó fronteras y a la que las imprentas de todo el mundo le añadieron imágenes para favorecer la comprensión de la novela como prolongación de la picaresca —prosiguieron—. Por ello, puede asegurarse que la ilustración ha contribuido de manera clara al cambio de significados en la lectura de la obra, con visiones que han ido evolucionando entre lo trágico y lo burlesco, definiendo el Quijote como un monumental retablo donde se explica la vida entre la burla y la melancolía». Y así, en Estampas del Quijote pueden admirarse ediciones impresas desde el siglo XVII hasta ahora.

La exposición permanecerá abierta también durante todo el mes de mayo de 10.30 a 13.30 y de 15.30 a 20.30 horas.

sábado, 23 de abril de 2016

NOTICIA: Duelo dialéctico en San Isidoro

Como cada último domingo de abril, la Basílica acoge este domingo, a las 12 horas, la tradicional fiesta de Las Cabezadas.

Imagen de archivo de la fiesta de las Cabezadas del pasado año.
 | DANIEL MARTÍN
La discusión está servida. Pueblo e iglesia volverán a debatir sobre la obligatoriedad o no de la ofrenda que, cada año, el último domingo de abril, realiza el Ayuntamiento al cabildo isidoriano en señal de agradecimiento por los resultados de la rogativa que se hizo a San Isidoro en el año 1158 que trajo, dicen las crónicas, lluvias en abundancia sobre los necesitados campos de León y su alfoz. 

Es en agradecimiento a éste y otros milagros que la ciudad, representada por su Ayuntamiento, acude voluntariamente cada año a la Basílica de San Isidoro para realizar esta ofrenda. En el claustro, el Cabildo acepta el presente, pero deja patente su carácter obligatorio o ‘de foro’. Por esta discrepancia sobre el carácter de la ofrenda, los representantes de ambas instituciones entablan una batalla dialéctica y hacen alarde público de sus cualidades oratorias. Al final, hay empate, y la discusión queda aplazada para el siguiente año.

Las tres reverencias, con exagerada inclinación, que los munícipes realizan al despedirse del Cabildo han dado nombre popular a la fiesta, ‘Las Cabezadas’. 

Este año ejercerá de síndico la concejala de Cultura, Patrimonio y Turismo, Margarita Torres, quien defenderá que la ofrenda del cirio de arroba y las dos hachas de cera fue un acto voluntario.

viernes, 22 de abril de 2016

NOTICIA: Lucha por conservar la memoria de las 1.288 juntas vecinales leonesas

 El Centro Digital Documentación Histórica cumple seis años de trabajo para conseguir la primera base de datos de las pedanías españolas.

Fondo fotográfico Diputación Provincial de León
D.R. | 18/04/2016
lanuevacronica.com
El Centro Digital de Documentación Histórica ha publicado un vídeo con el que pretende dar a conocer el trabajo que está realizando. Este centro se fundó en 2010 y desde entonces trabaja en la recuperación de documentos pertenecientes a las 1.288 juntas vecinales repartidas por la provincia de León, con el objetivo de que no se pierda el legado documental de estas maltratadas instituciones, que en ocasiones no cuentan con locales adecuados para la conservación de estos documentos, muchos de los cuales se han perdido por incendios, expolios o simplemente por el olvido.  

Crear la primera base de datos de las juntas vecinales españolas, tanto en documentación escrita como en fondo fotográfico, es objetivo por el que trabajan en este Centro Digital de Documentación Histórica, que no sólo centra su actividad en la provincia de León sino también en las más de 3.500 juntas vecinales que hay en toda España. Conservar la memoria, una tarea que en muchos de los pueblos recae únicamente en los ancianos, es el motivo por el que trabajan en este Centro Digital Documentación Histórica que desde años cuenta con la colaboración del Instituto Leonés de Cultura de la Diputación Provincial de León.

En el vídeo que acaban de publicar, muestran el trabajo diario que desarrollan diariamente y cuentan algunos de los logros conseguidos hasta ahora, con el objetivo de que que las pedanías que lo quieran puedan acceder a los servicios que se ofrecen desde este Centro Digital Documentación Histórica.

COLABORACIÓN: AQUELLOS JUEGOS DE CALLE Y PATIO… LA DE RISAS QUE PASAMOS…

LAS CHAPAS, EL GUÁ, LA COMBA, LA GOMA 
ELÁSTICA… AL CORRO DE LA PATATA…

Autor: Toño Morala

Saltando a la goma elástica con aquellas canciones
 que acompañaban…
    Con este reportaje, de momento, cerramos la trilogía de los juegos y juguetes de una parte de la infancia. La memoria de aquellos años, la inocencia, la sonrisa limpia, y el comienzo de amistades para siempre, ha sido el devenir de una niñez en su gran mayoría muy pobre, pero llena de ilusiones, sueños, y con una murria que solo con el paso de los años, ha remitido en otras formas de ver la vida y de sentir. Era la dignidad del compartir todo, hasta los bocadillos de mortadela, y muchas risas.

Aquí había mucho futbolista con alpargatas…
Pero aquí estamos llenos de nostalgia y recordando aquellos juegos de calle y patio que tanto  nos ayudaron para iniciar una adolescencia sin traumas, y sin mayores recursos que aquellos que nos fuimos enseñando unos a otros sin pedir nada a cambio. La amistad se sellaba de niños con juramentos tremendos, y hasta de sangre en las palmas de las  manos, otra forma de jugar al juego impresionante de la lealtad y la honestidad. Y de aquellos juegos de calle, que por cierto, algunos eran bastante brutos, vamos a escribir. Recuerdan el famoso corro de la patata; era el que iniciaba estos juegos de patio y en la calle, allá con los tres o cuatro años… aquí va el final de la canción… ¡Achupé! ¡Achupé!  ¡Sentadito me quedé!”, la de culadas que  nos llevábamos  algunos, y encima estábamos delgados como espátulas. 

Al famoso corro de la patata… siempre ahí
 compartido entre niñas y niños.
Ya un pelín más grandes, y sobre todo en verano… la calle era donde nos criábamos; no había casi coches en los barrios y pueblos, no había casi aceras, ni parques… solo la pared de la espadaña para jugar a la pelota en todas sus vertientes, las eras… aquellas ruedas viejas de coches, algunos con los aros famosos y la guía de metal, que muchos de esos aros los hacían los trabajadores de los talleres del ferrocarril y otros… y venga a dar vueltas con los aros. Algunos llegaron a tener tal maestría con el aro de metal, que hacían verdaderas  virguerías, y los pasaban entre las piernas… y los subían por montones de grava o tierra.

Con los aros fabricados por los trabajadores de los talleres del tren…
 Lo del Guá era fantástico, incluso muchas niñas también jugaban; aquellas canicas de colores mezclados dentro del cristal. Cuando había alguna cuesta en el recorrido y calculabas mal, otra vez para abajo, y vuelta a empezar… y cuando la canica no quería entrar en el Guá, y empezaba a dar vueltas y vueltas, hasta que al final entraba, o entraba y volvía a salir… juegos que  no son de ciencia cierta.
Al Guá con las canicas… tremendo juego…
Otra maravilla de juego eran las chapas, aquí sí que me voy a pavonear… algunos las teníamos tuneadas con las caras de héroes de los cómics, o de algunos jugadores de fútbol, dentro del cuenco de la chapa… las que mejor se deslizaban eran las de Mirinda, también lo hacían bien las de Kas, pero las de Coca-cola, nada, eran muy malas… eso decían los chavales… y quede claro, que también jugábamos dejando la marca con aquellos ciclistas de plástico con base y de colores varios; la de chapas que cambiábamos entre los chavales; recorríamos los bares del barrio en busca de ellas; recuerdo al bueno de Dionisio, que nos guardaba todas las chapas y las repartía para que no hubiera bronca entre nosotros; alguna que estaba algo doblada al abrirla, la gastábamos contra la acera para que quedara en perfectas condiciones para hacer la carrera. 

Jugando a las chapas. Algunos las
teníamos tuneadas por dentro.

Se acuerdan del escondite Inglés…no sé por qué lo del calificativo “inglés”, pero era lo que se decía cuando uno se salvaba; “un, dos, tres al escondite inglés“, también se podía salvar a otros, “por mí y por Paquito”. Es curioso, hoy en día ya nadie se llama Paquito.

 A lo burro también jugábamos…
 Churro, mango, mediomango, mangotero. Era un juego de niños, un poco bestia. Los de abajo lo pasaban mal, pero no se quejaban, claro. Había que aguantar el máximo de tiempo posible sin caerse, y algunos más burricones, metían los nudillos y te dejaban las costillas y la espalda renegrida para tres días como mínimo. También lo del potro tenía sus detractores, ¡hala, a ponerse amarrado a las rodillas y aguantar el paso por encima de todo un ejército de chavales…! y así recorríamos medio pueblo.

Churro, mediamanga, mangotero… 

El Castro o La Rayuela. Había que ir deslizando un trozo de piedra o teja plana por el dibujo del suelo, empujándolo con el pie, saltando a la pata coja. En los juegos de niñas… lo de saltar a la goma.  Era muy divertido y complejo en ocasiones, me comenta la mi mujer… se empezaba con la goma a ras de los tobillos y si la niña saltadora no se equivocaba, se iba ascendiendo hasta el cuello, para lo que debía levantar mucho las piernas y recoger la goma con ellas, haciendo filigranas. La goma, de color negro, se compraba por metros en las mercerías. Alguna canción que acompañaba a estos juegos era… “¡En la calle veinticuatro ha habido un asesinato, una vieja mata un gato con la punta del zapato, pobre vieja, pobre gato pobre punta del zapato!”

La Rayuela… o El castro…
 La inocencia infantil es la que nos ayudó a ser personas más tolerantes y racionales; lo que hace grande el corazón y sensible la mirada hacia las cosas y la vida. La inocencia es el juego de los buenos sentimientos, el compartir todo a cambio de nada, y en esa dinámica los juegos de cuando éramos niños nos ayudaron a comprender mejor las cosas y a conocernos mejor a nosotros mismos.

  Se acuerdan de la peonza de madera… había verdaderos genios tirando  la  peonza… y luego cogerla en la palma de la mano y que siguiera dando vueltas…  y lo de hacer el pino.

 Antes nos distraíamos con cualquier cosa. Hacíamos el pino contra una pared o al aire y caminábamos o saltábamos de esa guisa. Ahora ya nadie hace el pino por la calle. Luego estaba el pino-puente, más propio de chicas, al ser ellas más flexibles… y lo de jugar a las ruedas. A eso sólo se jugaba en los pueblos, porque en las ciudades, a ver de dónde sacaba uno una rueda. Se hacían carreras o se colgaban de un árbol, con una cuerda, a modo de columpio. Aquel otro juego de destreza llamado El pincho o hinque. Con un puntiagudo trozo de metal o madera, se jugaba a clavarlo en el suelo húmedo de tierra y consistía en ir ganando terreno al enemigo. Recuerdo que, al ser un juego con cierto peligro, los niños más pequeños no podían jugar a él, aunque lo hacían a escondidas. Ese peligro y esa prohibición aumentaban el atractivo del juego.

Esto era hacer el Pino… menudos tortazos nos metíamos…
Al cocherito leré… a darle a la comba cada vez que se pronuncia la palabra "leré", los dos jugadores que están dando la comba levantan la cuerda y hacen con ella una vuelta pequeña en el aire y el jugador que está saltando deberá de agacharse para no enredarse con la cuerda. El resto de la canción pasa la comba saltando sobre ella para esquivarla. A las Prendas y aquel Antón Pirulero… lo recuerdan…

Jugando a la comba
y al escondite, aquel juego mixto y que previo pacto se tapaban los ojos con el antebrazo y se contaba hasta veinte o cincuenta si en el  sitio había pocos lugares donde esconderse. La de juegos, canciones acompañadas de palmas, las bestialidades que cometíamos de pequeños y pequeñas… y las madres y abuelas desde las ventanas venga a llamarnos cuando se hacía tarde, y no iba ni dios para casa, hasta que salía la madre a la calle con la escoba y unas risas y todo el mundo  para casa llenos de porquería hasta el tuétano. La de risas que pasamos, la de anécdotas que se podrían contar… ahora los niños y niñas apenas si ya corren, ya no sudan, ya no juegan en las calles de los barrios y algo más en los pueblos, pero poco más; yo creo que son niños y niñas un poco más tristes que nosotros, además como tienen de todo, pues  no necesitan inventar nada. La necesidad aviva la imaginación, pero no hagan como algún padre y abuelo, que se ponen a jugar con  los chavales, y luego necesitan siete días para recuperarse de agujetas y dolores varios.

La de vueltas que daban aquellas peonzas… y sobre la palma de la mano.