viernes, 16 de enero de 2015

NOTICIA: «Concha Espina dio a Astorga y a la Maragatería una dimensión mundial»

Juan Carlos León Brázquez expone una colección única sobre ‘La Esfinge Maragata’.

diariodeleon.es

A.G. VALENCIA | ASTORGA 14/01/2015

80 ejemplares de la novela completan una colección única y visitable en Astorga
En 1915 Concha Espina se alzó con el premio Fastenrath con La esfinge maragata, ahora un siglo después Astorga rinde homenaje a la escritora y cierra el centenario de la publicación de la novela y de la concesión del galardón con una exposición única que recorre el periplo mundial de la obra a través de una colección del periodista Juan Carlos León Brázquez, quien ha cedido por primera vez todos los volúmenes que atesora sobre la novela. En total son ochenta ediciones de la publicación, algunas procedentes desde México y Argentina, otras escritas en alemán, inglés o italiano y cinco de las primeras que se publicaron. La sexta será donada al Ayuntamiento por el coleccionista.
Cuenta Brázquez que su admiración por Concha Espina y La esfinge maragata surgió hace años, tras proponerse investigar en qué año la escritora viajó a Huelva —tierra natal del coleccionista— concretamente a las minas de Riotinto, donde se inspiró para escribir El metal de los muertos, la otra obra cumbre, según los estudiosos, de la escritora. De aquella aventura por el mundo de Concha Espina, el periodista logró, además de su objetivo, engancharse a la novela que la escritora situó en la Maragatería. De ahí nació su interés y a lo largo de los tres últimos años ha sido un asiduo a las librerias de ejemplares antiguos para dar con las ediciones más significativas de La esfinge maragata, de la que atesora 80, de un total de 500 libros de la autora.
«La esfinge maragata es la novela del campesino», dice Brázquez, mientras que «El metal de los muertos es la de los mineros», continúa. El periodista sabe que Astorga le debe mucho a Concha Espina «con la obra y su trabajo dio una dimensión internacional a la ciudad y a la comarca». En aquel entonces la novela se tradujo a varios idiomas y recaló con fuerza en Estados Unidos. «Eran tiempos en los que existía una gran interés por la etnografía», asegura el padre de la exposición, que cuenta que tras la publicación la escritora fue nombrada miembro de honor de la Hispanic Society of America. «No dudo de su influencia para que la fotógrafa Ruth Matilda Anderson viajara en varias ocasiones a León para fotografíar Astorga y la Maragatería. Tanto que hoy la Sociedad guarda uno de los archivos de fotografía más importantes sobre la zona», dice.
La capital maragata también debe a la escritora el empujón que dio a Gerardo Diego para que visitara la ciudad. Un viaje que fue el germen de la Escuela de Astorga.
Aunque La esfinge maragata causó revuelo en su época y no fue del agrado de todos, Concha Espina plasmó sin influencias, es más in situ, la vida de una de las comarcas más emblemáticas de la ciudad. Inventó como escenario Valdecruces, que ahora un siglo después vuelve a cobrar vida.
Entre las curiosidades de la exposición, que puede visitarse en la sala de biblioteca y cuenta con el impulso del Ayuntamiento, destaca uno de los primeros ejemplares de la novela, firmado por Guidoiro, quien fuera presidente de la Diputación. Además, destaca como en otros idiomas la obra se tradujo bajo el título de Mariflor, el nombre de la protagonista.
Concha Espina escribió a caballo entre el XIX y el XX y murió sin ganar el Nobel, «por puro machismo», confiesa Brázquez, pues fue la Academia la que le negó el voto para alzarse con el galardón. Aún así conquistó otros premios y posicionó a la ciudad en el centro del universo a través de sus letras, que ayer también llegaron a los estudiantes y los ciudadanos a través de las charlas del periodista.
80 ejemplares de la novela completan una colección única y visitable en Astorga
La exposición ha tomado cuerpo en la sala de la biblioteca, donde puede hacerse un recorrido por la proyección mundial de la novela a través de las 80 publicaciones de ‘La esfinge maragata’ que se exponen. La vida y obra de Concha Espina también llegó a los estudiantes y ciudadanos, gracias al Ayuntamiento y a Brázquez que desgranó su saber sobre la autora.

viernes, 9 de enero de 2015

NOTICIA: Enigma tallado

Es un misterio tallado en piedra, un enigma cincelado sobre una losa. Los hombres prehistóricos dejaron en mitad de Maragatería su rastro. Sobre una especie de altar, orientado al Teleno, el monte de los dioses astures y romanos. En un paraje único. El arcano de aquellos primeros hombres escrito en la roca. Son los petroglifos de Peñafadiel.
 
J.C. CAMPOS-

SUSANA VERGARA PEDREIRA 09/01/2015
Nadie sabe qué significa este mensaje encriptado que los antepasados del Neolítico tallaron en la piedra para asegurar quizá su eternidad. Cinco mil años de secreto, misterio escrito en la roca.
En mitad de la Maragatería. En un paraje dominado por el Teleno, en campo abierto, alzado sobre una inmensa llanura.
 
Se llega por la carretera que parte de Castrillo de los Polvazares rumbo a Filiel. Antes de llegar al pueblo, un camino de tierra conduce directo a los petroglifos de Peñafadiel. No es fácil encontrarlo. Tal vez eso protegió su supervivencia. Eso y el silencio de sus vecinos.
 
Antes de que los científicos llegaran al lugar, los habitantes de la zona sabían de la existencia de estos misteriosos grabados. De generación en generación pasó el relato de la extraña escritura en piedra.
 
Asombra el paisaje. Y el lugar escogido. Laberintos y cazoletas impresos en una ‘mesa’ pétrea que se alza a manera de altar sobre una llanura que se extiende hasta la sombra del Teleno, el monte donde moraban las deidades astures y luego las romanas. Quizá fuera este lugar de culto para los primeros moradores de esta tierra antigua. Quizá se arengara desde allí a los guerreros o se implorara la ayuda de los dioses para garantizar la supervivencia. Tal vez fuera el lugar elegido para los ritos mágicos de la fertilidad. O una representación solar, una especie de calendario agrícola para una sociedad que dependía de la naturaleza para vivir. O el ‘sagrario’ donde llevar a cabo ritos de iniciación.
 
Cinco mil años después se mantiene el misterio. Porque estos grabados hechos en piedra no son sólo una magnífica muestra del arte rupestre en la provincia, también contienen unos laberintos que podrían ser los más antiguos del mundo. No hay ninguno similar a estos en todo el mundo, seis laberintos prehistóricos juntos para los que aún no existe una explicación científica y sí muchas hipótesis.
 
RAMIRO-
 
Junto a ellos, una inscripción en forma de cartel intenta situar al viajero, una somera explicación para intentar comprender la grandeza de lo que se ve. En las dos grandes losas de Peñafadiel orientadas al Teleno, a quien rinden culto, aparecen los laberintos y cazoletas tallados sobre roca moraliza, que conforma la orografía de la zona.
 
Ahí está cincelado el gran enigma, una cruz de brazos iguales, un surco que desemboca en un haz de líneas y una especie de hoja. Unos dibujos para los que no hay solución.
 
Nadie sabe por qué los hicieron ni para qué. Tampoco cómo. Sorprende su perfección, el trazo artístico pero no el lugar elegido.
 
Desde antiguo, ha seducido al hombre el monte que domina Maragatería desde 2.188 metros de altura, el mirador de los dioses en esta tierra de leyenda, con sus nieves casi perpetuas y los arroyos bajando por sus laderas, el lugar donde se hicieron ofrendas al dios de la guerra, sacrificio de machos cabríos, caballos y quién sabe si también prisioneros, de estelas funerarias indígenas y culto a Minerva, Zeus Serapis y Marte Tileno.
 
A su sombra, hace miles de años, escribieron los hombres en piedra su destino.

miércoles, 7 de enero de 2015

NOTICIA: Las Bodas dona su tesoro

La Diputación de León adquirirá próximamente el hórreo considerado por los expertos como el más antiguo de los construidos en madera en España

El hórreo más antiguo de la provincia de León, situado en la localidad de
Las Bodas. (Foto: Campillo)

S. Gallo
Fueron ideados para el almacenamiento de víveres y que éstos estuvieran aislados de la humedad y de los animales, en especial de los roedores, pero con el paso de los años, e incluso de los siglos y la consiguiente modernización, los hórreos han ido abandonando, de forma mayoritaria, este fin para el que se crearon. Aunque en un número inferior al de hace unas décadas, todavía son muchos los que se conservan, sobre todo en el norte de España, en muchos casos ahora convertidos en meros elementos arquitectónicos, en trasteros e incluso en alojamientos turísticos.

Pero a pesar de que hayan perdido este carácter tradicional, su historia y su amplia trayectoria en el tiempo hacen que sigan siendo unas construcciones apreciadas y con un valor muy elevado. El más antiguo de los construidos en madera en España, según los expertos, y uno de los más bonitos y arcaicos por sus elementos arquitectónicos, es el hórreo de Las Bodas, en la aldea de este mismo nombre, al norte de la provincia de León.

Su titularidad no se conoce con exactitud, aunque Eduardo Cendán Alonso y Casilda González Díez han sido reconocidos siempre como los propietarios del hórreo. Ahora sus hijos, Amador y José Cendán, han donado la construcción a la Diputación provincial que próximamente se convertirá oficialmente en la propietaria de este hórreo. Hasta ahora la situación jurídica no estaba regularizada y es este proceso el que se está ultimando, así como el documento de transferencia, algo que se espera poder concluir ya este año, momento en el que se formalizará la donación a favor de la institución provincial.

Lo que tampoco está muy claro es la fecha de construcción de este hórreo, aunque por su tipología arcaica algunos expertos lo datan en el siglo XVII o quizá algo anterior. Sin embargo, sería necesario llevar a cabo un estudio de esta construcción para datar con exactitud el momento de su construcción, algo que intentará acometer la institución provincial una vez que se formalice el traspaso de su propiedad, ya que a través de métodos como el del carbono 14 sería posible fijar su origen con exactitud.

Hórreo colectivo
También sobre los inicios de la andadura de este hórreo se estima que podría haber sido un hórreo colectivo, es decir, de varias familias, e incluso no se descarta la posibilidad de que fuera una construcción pública procedente de un antiguo monasterio medieval existente en Las Bodas y ya desaparecido, si bien no se tiene seguridad de ninguno de estos extremos.

La tipología más habitual de los hórreos leoneses es la que se llama ‘de tipo asturiano’, que consiste en una caja de madera de planta más o menos cuadrada, sobre la que se eleva la cubierta a base de bálago, que es paja de centeno, una tipología muy presente en la comarca del Bierzo y en la Montaña Occidental y con precedentes sobre todo en la Montaña Oriental.

El carácter excepcional de este hórreo se debe a sus características constructivas, porque se trata de una construcción de planta rectangular, ya no es cuadrada, con cubierta a dos aguas, con cerramientos machihembrados en las cuatro esquinas, algo típico de los hórreos suizos, chapado interior de lajas de pizarra para evitar la pérdida del grano, acceso desde una losa de piedra, seis pegoyos tronco-cónicos, en lugar de cuatro, de gran sección y los tornaratas, que son las piezas que separan los pegoyos de la caja, hechos de piedra devastada de manera tosca que justifican su antigüedad.

Los ingenieros Gerónimo Lozano y Alfonso Lozano recogen en su libro ‘Hórreos, cabazos y garayas’ que estas características, junto con su proximidad al Camino de Santiago y su semejanza con los hórreos suizos del cantón de Valais inducen a pensar que “la técnica de su construcción se introdujo a través de los peregrinos”.

El hórreo de madera más antiguo de la provincia de León.
(Foto: Campillo)

Restauración
La restauración que acometió la Junta de Castilla y León en este edificio en el año 2011 consiguió frenar su mal estado de conservación, aunque la Diputación provincial estará pendiente de su posible deterioro una vez que se convierta en el titular oficial del inmueble. Los hórreos son elementos muebles desmontables, a pesar de que en la actualidad se les considera inmuebles. Y es que su propietario, que trabajaba para un señor en una propiedad, podía llevarse el hórreo consigo si cambiaba de señor para el que trabajar, de ahí que fuera posible su desmontaje.

Pese a esto, administraciones como la Junta de Castilla y León los ha calificado como inmuebles y el Decreto de Protección de Hórreos y Pallozas los ha considerado Bien de Interés Cultural (BIC). Con este carácter excepcional, el Instituto Leonés de Cultura de la Diputación de León, en su interés por conservar la arquitectura tradicional de la provincia, desarrolla desde el año 1995 planes para el mantenimiento de este tipo de construcciones, incluso con planes concretos para los hórreos y las pallozas.

El hórreo más antiguo situado en Las Bodas
(Foto: Campillo)

Condiciones especiales
A la hora de ceder el hórreo a la Diputación de León, la familia ha establecido una serie de condiciones, como son que se conserve en el lugar en el que se encuentra en la actualidad, a pesar de que al ser considerado un bien inmueble y declarado BIC no sería posible modificar su ubicación; que se conserve en buenas condiciones y que haya un reconocimiento público de los donantes. También se ha solicitado que pase a formar parte de los bienes inmuebles que se encuentran asociados al Museo Etnográfico Provincial de Mansilla de las Mulas.

Aunque la provincia de León es, junto con Galicia y Asturias, donde más hórreos se han contabilizado, el número ha disminuido de manera notable en las últimas décadas. Un inventario elaborado por la Universidad Complutense de Madrid en el año 1982 cifraba en 391 el número de construcciones de este tipo existentes en la provincia de León, un dato que en 2005, según un informe de la Junta de Castilla y León, se había reducido a 327, es decir, un descenso de más del 16 por ciento de este tipo de construcciones.

Aunque no se tenga el dato exacto, las estimaciones apuntan a que esta tendencia ha continuado en esta última década, ya que se trata de una tipología de construcción que no está en uso y que su mantenimiento ha derivado en un destino del hórreo para almacén o trastero, y son cada vez menos los que mantienen un interés social y público por su conservación, algo para lo que se cuenta con las ayudas del Instituto Leonés de Cultura (ILC) de la Diputación de León, consciente de la importancia de conservación de esta arquitectura.

Imágen del hórreo, que ahora será asumido por la  diputación.
(Foto: Campillo)

NOTICIA: El guirrio más pedigüeño

A cada puerta de Santa Olaja de Eslonza volvió a llamar un personaje burlón y enredador acompañado por el ‘criao’, el ‘andador’ y el ‘hombre del tambor’.

El Guirrio de  Reyes de Santa Olaja, junto a su
inseparable "andador".- d.g.lópez

e. gancedo | león 07/01/2015
Se viste con retales y cintas de colores, lleva esquilas tintineantes colgadas a la cintura y su rostro es temible a ojos del público menudo y de lo más peculiar para los demás: orejas de burro, crines de caballo y pelo de jabalí revisten una máscara conservada con gran mimo desde el siglo XIX. Es el Guirrio de Reyes de Santa Olaja de Eslonza, pueblo que hace dos años, y de la mano de Roberto Álvarez, gran activista en pro de la cultura tradicional, recuperó esta costumbre.
El personaje, encarnado por Enemesio Robles, salió ayer en compañía de otras tres singulares figuras: el criao (portador de una horca donde se van colgando los chorizos), el andador (con una cesta para recoger los regalos) y el hombre del tambor; y juntos recorren el pueblo, casa por casa, pidiendo el aguinaldo. Tal y como informa el escritor David Gustavo López, «mientras los vecinos aportan cuantas viandas tienen a bien, el guirrio baila y hostiga a las mozas con una bola de lana que pende de una vara. Al final, con el botín recolectado se hace fiesta y comida comunitaria».
Sobre esta costumbre —la única mascarada de invierno conservada en León—, el investigador recuerda que, a juicio del gran antropólogo Julio Caro Baroja, «todos estos seres son hijos de los antiguos rituales de máscaras, personajes antiquísimos que representaban a los espíritus de los muertos y se hallaban en relación con primitivos rituales animistas de carácter agrario y fecundante»

domingo, 21 de diciembre de 2014

TALLER DIDÁCTICO: ·"EL RAMO LEONÉS"

MUSEO ETNOGRÁFICO PROVINCIAL DE LEÓN. 
Mansilla de las Mulas (León).
Sala didáctica. 2ª planta

MONITORA: Natalia Velasco Baños

Fecha: Sábado, 27 de diciembre de 2014, de 17:00 h. a 19:00 h.
Previa inscripción en el Museo Etnográfico Provincial.
Teléfono 987 311 923


La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León como viene siendo habitual en el mes de diciembre, coincidiendo con las festividades navideñas y como colofón a un año de intensa actividad cultural en el Museo Etnográfico Provincial de León, se va a realizar el taller didáctico “El Ramo Leonés”, con el fin de potenciar la relación de los jóvenes con la cultura tradicional leonesa y la manifestación material de la misma, difundiendo el conocimiento de la etnografía y evolución de la cultura tradicional en la provincia de León.

En esta ocasión se ha organizado el taller para realizar el día 27 de diciembre de 17:00 h a las 19:00 h, va destinado para niños-jóvenes con edades comprendidas de 6 a 16 años y el precio gratuito.

La actividad consiste en la visita específica a las áreas del Museo Etnográfico que albergan objetos relacionados con la religiosidad popular y, en concreto, con el Ciclo Festivo de la Navidad. En ella se realizará una explicación del Ramo Leonés sus partes y significado para a continuación pasar a la Sala de Didáctica donde los niños decorarán un ramo pequeño de madera con diferentes adornos tal cual se hacía por nuestros antepasados.

ACTIVIDAD REALIZADA

 

miércoles, 17 de diciembre de 2014

COLABORACIÓN: ¡¡ BAILAS MOZA…!!

Aquellos bailes de pueblo con orquestina o pandereta…


Toño Morala

    “ ¡¡Bailas...!!”, así comenzaron muchas parejas en aquellos años de pocos bailes y muchos sueños y pájaros en la cabeza, necesidades, de vestidos en blanco y negro y pantalón de raya al medio y sacado  del armario solo para estas lides; de gomina y ondulados para los pelos de los más pudientes… y poco más, que había que trabajar mucho y además no estaban los cuerpos ni las carteras para fiestas, pero así y todo, las fiestas patronales de los pueblos, casi siempre una vez al año,  se hacían  con lo que había y a bailar. Tan pronto unas panderetas, como el chiflo y el tamboril, la gaita de folle. Más tarde, alguna orquestina de acordeón, batería y saxofón, como la de la orquesta “Los Rodríguez” de Mansilla de las Mulas.


Rapaces enredando con los instrumentos
para la foto de Carrizo de la Ribera.
 No son los músicos.
El tinglado iba casi siempre acompañado de “escopeta”, quiero decir… de aquellas damas que vigilaban a las mozas más jóvenes, no fuera que algún mozo se sobrepasara en los intentos de cortejar. Casi siempre era en verano cuando las fiestas de los pueblos se realizaban; una pequeña comisión se encargaba de preparar lo imprescindible; o sea, unas bombillas a 125 voltios cimbreantes para la plaza, un par de carreras de sacos y de carretillas, el pañuelo… bolos… y el baile. Aquí sí que la cuestión era prioritaria, sin baile parecía que no había fiestas.

Baile en la plaza.
El nerviosismo se apoderaba más de las mozas que de los mozos, se peinaban mil veces el pelo, se miraban en el espejo del aparador sin parar; su complicidad y risas alegraban las casas en aquellos días, mientras que los mozos eran más de fútbol y  de algún coche que ya llegaban a los pueblos, sobre todo de los emigrantes. Los baldes de zinc estaban repletos de ropa de cama y de vestir; los tendales, también llenos de ropa colgada. Había que tener toda la casa limpia y cambiadas las  sábanas y demás, pues es fácil que llegaran parientes de otros pueblos y ciudades.

Una jota a tiempo siempre es una victoria.
Esos días hasta los abuelos y abuelas bailaban, corría el vino por las mesas, las Farías, aquel ponche “Caballero”, y para algunas mujeres, el anís “La Asturiana”. Las cocinas estaban llenas de cazuelas de pereruela y de San Ignacio, aquellas rojas de porcelana de pintinas en el interior; allí se guisaban los pollos y conejos de corral, sacaban los escabechados de trucha o bardo; las pastas de manteca de cerdo… y café de puchero a reventar.

Fiestas de Santa María del Río en Noviembre de 1960
En las riberas, se cruzaban los ríos en carro tirado por  machos llenos de mozos y mozas, y más tarde en el remolque del tractor;  se pasaba casi mejor en el trayecto que en la propia fiesta; menudas andanzas. Los ríos traían poca agua en aquellos años en verano, así y todo hay miles de anécdotas que contar. Entre ellas, aquella que iban los mozos y mozas a fiestas de un pueblo al otro lado del río; algo espantó al caballo o mula, y cayeron dos mozas y un mozo al agua; las risas de los demás atronaron a los dos pueblos. A volver a casa a cambiarse… pero… ¿y qué te ponías…? algunos solo tenían esa ropa de domingo y fiestas. Pasado el apuro, a bailar, y a olvidarse de los trabajos del campo, que en esa época es cuando más trajín hay en las casas.

Fiestas típicas muy antiguas en Prioro.
Empezaban bailando mozas con mozas o madres y abuelas… más tarde comenzaba el intento de ligar y bailar. Cuidado que aquí sí había más que palabras; al parecer no era tan fácil… algunas no las dejaban bailar las madres o tías… y otras no querían  porque los mozos no eran suficientemente guapos y esperaban a los de otros pueblos; en alguna ocasión, la rivalidad entre pueblos hacía que alguno se desmadrara, pero al poco rato, todo volvía a la normalidad.

La juventud también contaba para el baile y la fiesta
Las mujeres bebían gaseosa  o  Mirinda, y ya los mozos empezaban a tomar los primeros combinados, o sea, cubalibres de ron con cola, eso sí, era todo garrafón del bueno, aquí sí que no había tonterías, o tomabas aquello, o te tirabas a la Mirinda sin más…Alguno se ponía cargante, pero todo de broma, la gente era sana y dicharachera. Algunos recordarán alguna melopea de quitar el hipo… como aquella del bueno de Antón que siempre andaba en  moto, y llevaba de lado a su mujer… bailaban y bailaban, y en el entremientras, el bueno de Antón bebía combinados de aquellos, al terminar la fiesta ya casi de madrugada, volvían a casa y como dios; pero en aquella ocasión en una curva perdió a su buena mujer, y no se dio ni cuenta, cuando llegó la mujer a casa… el bueno de Antón estaba tumbado en el escaño con jergón de lana y rayas… Imagino la bronca que llevó cuando despertó de la pequeña melopea.

Bailando en la fiesta del pueblo.
Pero todo era de otra manera más inocente y todo el pueblo ayudaba a crear unas fiestas sencillas y humildes, pero llenas de risas y buenas intenciones. Tan pronto los  mozos iban por las casas pidiendo roscas y vino, como las  mozas limpiaban la iglesia y ponían guapa a la virgen de turno, o al santo en cuestión. Aquí el santoral siempre ha llevado las de ganar, y no hay santo que no tenga su fiesta, ni virgen que no salga a hombros por las calles y plazas. Algunos y algunas que se criaron entre Pinto y Valdemoro, quiero decir, entre el pueblo y la ciudad; cuando llegaban las fiestas ardían los preparativos… que si las madres con las compras de última hora para hacer el arroz con pollo, la ensaladilla rusa con mayonesa de expertas cocineras y huevos de pita en condiciones… los huevos rellenos de atún y buena gracia; las rosquillas de palo o de sartén con sabor a anís… y que el manazas de turno metía la suya en la bandeja y terminaba como el rosario de la aurora con la madre y abuela.

La gente se divertía como podía,
a pesar de la pobreza y miseria de algunos pueblos.
El abuelo andaba a lo suyo… que si  cabruñar la guadaña para los días siguientes, que si daba una vuelta por la cuadra a mirar que todo fuera bien, pues con tanto jaleo, igual alguien aprovechaba para robar el medio cerdo, o las alubias y garbanzos de la tenada. La guardia civil iba a lo suyo… y lo suyo era a ver quién les invitaba a café y copa, e incluso a comer; estos generalmente lo hacían (y en los pueblos grandes), acompañados de algunos de los caciques de turno, algún alcalde, el cura, el médico, el industrial venido a más…y algunos más. Se acuerdan de aquellos “yeperos” que algunas orquestinas traían consigo, no eran cantantes, ni nada parecido; en otras ocasiones se sumaba algún mozo del pueblo… era el típico tipo que subiendo y bajando el puño cerrado desde más arriba de la cabeza hasta los hombros, y retorciéndoselos… decía o soltaba un alarido…¡Yeeepaaaa…!

Con tres panderetas y voz...a bailar.
El día uno de febrero y su víspera los mozos de las aldeas de las riberas y de las tierras llanas leonesas celebraban una fiesta de especiales características dedicada a Santa Brígida. En la actualidad las tradiciones referidas a ese día se han perdido, pero hasta hace poco la celebración, ciertamente degradada ya, se mantuvo en forma de merienda de hermandad entre los mozos de los pueblos leoneses el primer día de febrero o el fin de semana más próximo a esa jornada.

Pareja de baile en Carrizo de la Ribera.
En tierra leonesa, donde en cada pueblo hay o había una sociedad de mozos perfectamente organizada, y en la que entraba todo varón a los quince años mediante el pago de vino para los miembros anteriores, al mozo que por sus condiciones elegían por jefe le llamaban «rey». En Sahagún, «rey de mozos» (por alusión a costumbres especiales de determinada época del año); en Oseja de Sajambre, Riaño y Rodiezmo le llaman «alcalde de mozos», y en Mansilla de las Mulas, «mozo mayor». Sociedades semejantes, que congregadas en determinados días de fiesta celebran comilonas, que se encargan de que ningún forastero haga el amor a las chicas del lugar antes de pagar prenda (una cantidad de vino), tienen adscrita una serie de ritos y han de cumplir varias funciones misteriosas, y la elección de «rey» se efectúa el día de Reyes, a primeros de año o en fecha próxima. En  fin, todo un  lujo en aquellos tiempos los bailes de  nuestros pueblos… luego ya vino aquello de…  “¿Estudias o trabajas…?” 

PROGRAMA MUSEO ORAL: Representación del ciclo Navideño: Aguinaldo, aguinaldo hasta que se arrame el caldo...

DIPUTACIÓN DE LEÓN
MUSEO ETNOGRÁFICO PROVINCIAL DE LEÓN. Mansilla de las Mulas (León).
Entrada Libre hasta completar aforo

Grupo de Bailes Tradicionales Tenada de León.
Colaboración especial del Colectivo Etnográfico Brañaflor de Cantabria.

Sábado, 20 de diciembre. 18,00 h.


La Diputación de León en coincidencia con las festividades navideñas ha programado desde el Museo Etnográfico Provincial de León y dentro del Programa Museo Oral, que se puso en marcha hace varios años con el objetivo de recuperar la ingente cultura inmaterial que atesora nuestra provincia, una representación del Ciclo Festivo Navideño, en este caso con la colaboración y participación del Grupo de Bailes Tradicionales Tenada de León y con la actuación especial del Colectivo Etnográfico Brañaflor de Cantabria. Ambos grupos formados para recuperar manifestaciones del patrimonio cultural inmaterial como pueden ser los Cantos del Ramos, Pastoradas, Autos de Reyes, Aguinaldos, etc. así como de la cultura material con la recopilación de fotografías, grabados, indumentaria, etc.

            En esta ocasión nos ofrecen una representación del Ciclo Festivo Navideño titulada: “Aguinaldo, aguinaldo hasta que se arrame el caldo…” cuyo eje fundamental se basa en actuaciones teatralizadas de diálogos declamados, cantos sacros y profanos y actuaciones de personajes, cuyo objetivo es recuperar la inmensa cultura inmaterial que atesora nuestra provincia en todo lo referente con el Ciclo Festivo de la Navidad y ponerlo en relación con otro ámbito geográfico diferente como es el cántabro. Bajo el título aguinaldo, queremos mostrar la denominación que hace referencia a los regalos o presentes que se realizan desde la víspera de Navidad hasta la Epifanía. Los aguinaldos los daban, y aún siguen dando, los padrinos a los ahijados o “afijaos”, reforzando con ello los lazos contraídos desde el bautismo. En algunos lugares, los mozos pedían el aguinaldo cantando villancicos por las casas y con lo recibido hacían una merienda que servía para consolidar al grupo internamente y también dentro de la comunidad.

           Es por ello que en el Museo Etnográfico Provincial contamos con una ocasión única de disfrutar todos de este tipo de representaciones del Ciclo Navideño que son una muestra y manifestación identitaria clara de significación y participación de la comunidad y que, a buen seguro, no dejarán indiferentes ni a pequeños ni a mayores.

ACTIVIDAD REALIZADA