sábado, 29 de marzo de 2014

COLABORACIÓN: LAS BICICLETAS DE LA SOBREVIVENCIA.

 Autor: Toño Morala


No es el cartero de "Crónicas de un Pueblo",
éste es el auténtico
     “La Bicicleta es uno de los inventos que cumple con lo racional del ser humano”; no contamina, no hace ruido, no gasta ningún tipo de combustible salvo los garbanzos del que  la lleva, mueve el corazón y las piernas, ayuda a no engordar y a sentirse bien físicamente. También ayuda a despejar la cabeza mientras estás en ruta. Otra cosa diferente es cuando la bicicleta se usa para trabajar con ella, cuando ayuda y mucho, a la sobrevivencia de algunos oficios y por lo tanto tiene su merecido  homenaje como el que hoy vamos a tratar de  hacerle.
Las bicicletas de antaño eran un lujo en todos los sentidos, quien la tenía para ir a trabajar o a repartir con ella era un privilegiado. La paternidad de la bicicleta se le atribuye al barón Karl Von Drais, un inventor alemán que nació en 1.785. Su rudimentario artefacto, creado alrededor de 1.817, se impulsaba apoyando los pies alternativamente sobre el suelo. En la actualidad hay alrededor de 800 millones de bicicletas en el mundo (la mayor parte de ellas en China), bien como medio de transporte principal o bien como vehículo de ocio.
Las bicicletas fueron muy populares en la década de 1.890, en los años 50, 70, y ahora su uso nuevamente ha venido a crecer considerablemente en todo el mundo. Este invento estaba basado en la idea de que una persona, al caminar, desperdicia mucha fuerza por tener que desplazar su peso en forma alternada de un pie al otro. Drais logró crear este sencillo vehículo que le permitió al hombre evitar ese trabajo. En 1.890, el inglés John Boyd Dunlop (aficionado al ciclismo y creador de la empresa homónima) inventó una cámara de tela y caucho, que se inflaba con aire y se colocaba en la llanta. Para evitar pinchazos, Dunlop inventó además una cubierta también de caucho. Estos inventos de Dunlop casi no han sufrido variaciones significativas desde su invención.


Mineros en bicicleta en 1.961 en Puente Almuhey (León)

“Lo de las bicicletas no dejaba de ser un lujo en aquellos años. Por lo general los mineros iban andando hasta la mina, la bici la utilizaban para ir hasta Taranilla, Soto, Villacorta, Prado... el resto del camino lo hacían a pie por senderos y caminos. Las carreteras y los caminos eran muy malos y muchos días pinchaban o se les estropeaba la bici”. Comentario de un vecino de Puente Almuhey recordando las bicicletas de los mineros, el que la tenía. Cuando las nevadas obligaban a hacer pasillos para andar, los mineros iban a pie a sus trabajos. Conozco gente que hacía 15 km. porque su mina estaba en Besande o más lejos. Y los hacían en pleno invierno, con alpargatas casi todos. Y con una escasa chaquetilla bajo aquellas temperaturas siberianas. Y alguien me contó, que, si llegaban tarde, les hacían volverse a sus casas. De nuevo la caminata  bajo el frío, y un día sin jornal. Esos hombres fuertes y aguerridos fueron los que crearon la riqueza en la zona. Ellos que tenían siempre a la muerte acechando, gastaban sus sueldos como si fuera el último día de sus vidas. Por eso corría tanto dinero. Por eso se enriqueció el comercio.
Quién no se acuerda de aquellos afiladores en bicicleta que sobre un pequeño caballete dejaban la rueda de atrás en el aire y con la  piedra de esmeril afilaban cuchillos, tijeras, arreglaban paraguas…que recorrían los pueblos y ferias en la  propia bici, que eran conocidos de los vecinos y dormían en sus casas a cambio de trabajos varios de su oficio.

Una "bicicleta esmeril" a motor de garbanzos...
y trabajaba como afilador de tijeras o cuchillos.

 Aquellas lecheras y lecheros que cercanas las cuadras a las ciudades y Villas, repartían con las cántaras y las medidas de medio litro y litro metidas en el manillar por las casas.
Bicicleta  lechera.
Aquellas parejas de Guardias Civiles en bicicleta que recorrían los pueblos, y que nada podían hacer frente a la velocidad de los coches. Se acuerdan de los Curas que iban a los pueblos en bicicleta, que llegaban a los sitios casi siempre tarde, y que casaban, hacían entierros y bautizos y a comer y beber…y a seguir ruta por esos caminos de Dios.

Pareja de la Guardia Civil en Bicicleta.
Y de los carteros, aquellos que traían noticias de allende los mares, o de la emigración europea de la pobreza. Casi siempre con una sonrisa en la boca, y cuando tocaba llevar un telegrama con malas noticias, se abrazaban al vecino y a seguir por las calles.

Los Carteros en bicicleta hasta hace pocos años.
 Aquellos repartidores de prensa que andaban como motos por las calles de las ciudades, dejando en los quioscos los  periódicos, que también llevaban la prensa a los Ministerios, Ayuntamientos, Diputaciones, Colegios, Universidades…y siempre empezaban de madrugada hiciera el tiempo que hiciera. Las de los mensajeros…y las de los panaderos con la cesta de mimbre atrás y otra delante con el pan recién hecho, aquel olor inconfundible de buen pan. O aquellos repartidores de paquetería que repartían para Almacenes Generales, Rojo Cortés, Antoñanzas…con aquellas bicicletas de color naranja con dos portabultos atestados de paquetes, que a veces no veían por encima de los bultos, y llevaban andando la bici. En verano el carro bici del heladero en los parques, con aquellos cucuruchos cromados de bola y que con su bata blanca vendían sonrisas con sabor a fresa, naranja, o aquel mantecado de corte. Las tiendas de comestibles y fruterías, carnicerías… Un montón de oficios en los  siglos  XIX y XX ya utilizaban bicicletas para repartir sus mercancías.

La bicicleta del Cura del Pueblo.

Las bicicletas de la dignidad en su inmensa mayoría. Se trataban de vehículos resistentes con cajas delanteras y adaptadas a las necesidades del usuario. Y si hablamos ya de la simple mecánica de las bicicletas… En concreto es imprescindible ser capaz de reparar un pinchazo de la cámara (o al menos de cambiarla), ajustar las alturas de sillín y manillar, enderezar la dirección, tensar los frenos y enganchar la cadena. Con llevar aquella caja ovalada donde se guardaba los parches, el pegamento y la lija era suficiente. Todas estas operaciones se pueden realizar con herramientas sencillas y comunes. Y así con el paso del tiempo se fueron sacando adelante los trabajos y oficios que gracias a las bicicletas, ayudaron y mucho a tener mejor vida. Se me olvidaba comentarles… que las bicicletas no son siempre para el verano.

sábado, 15 de marzo de 2014

NOTICIA: Una estrella llamada carea

Un equipo de la televisión rusa graba al can leonés para una popular serie.

El adiestrador Rafael Casado y el  presentador, Grigory Manev, con un
ejemplar de carea durante la grabación.- félix garcía.

e. gancedo | león 14/03/2014
El programa se llama The planet of the dogs, lo emite la primera cadena de la televisión rusa y reúne cada semana a nada menos que cien millones de amantes de los perros en aquel inmenso país. Su lema es algo así como «conociendo a sus perros, conocerás a su gente», y ofrece intensos recorridos geográficos de la mano de las más diversas razas caninas autóctonas. Hace unos días visitaron León para sorprenderse de la agilidad, viveza y destreza con el ganado del carea leonés, al que dedicaron más tiempo del habitual.

Normalmente a la sombra del más espectacular mastín, el carea, excelente compañero del pastor, está experimentando un particular auge, y es cada vez más frecuente su elección como mascota. EnThe planet of the dogs aparecen varios de ellos entrenando en las instalaciones del club canino de Veguellina (hasta el propio presentador sorteó obstáculos junto a un ejemplar), pero también paseando por el entorno de la Catedral y, sobre todo, ejerciendo su labor con las ovejas, en concreto de la mano de Carlos Morán, de Villares de Órbigo, y de Samuel Fernández, un joven pastor de merinas de Estébanez de la Calzada, tal y como informa el adiestrador Félix García. Y las ‘estrellas’ se mostraron serenas y contentas. Muy profesionales.

jueves, 13 de marzo de 2014

CICLO DE CINE "OTRAS MIRADAS, UN MISMO LENGUAJE".

“CINE DOCUMENTAL”. Versiones Originales con Subtítulos en Castellano. Marzo-Abril.

MUSEO ETNOGRÁFICO PROVINCIAL DE LEÓN. Mansilla de las Mulas (León).
Área de Didáctica.
Entrada Libre hasta completar aforo

Fechas: 15, 21, 22 y 29 de marzo y 5 de abril. Hora 17,00 h.

PELÍCULAS:
Sábado, 15 de marzo: Ernesto Che Guevara (1994) de Richard Dindo.
Viernes, 21 de marzo: Los ojos de la guerra (2011) de Roberto Lozano Bruna.
Sábado, 22 de marzo: El viejo rock (2013) de Pablo Sánchez Blasco.
Sábado, 29 de marzo: War photographer (2001) de Christian Frei.
Sábado, 5 de abril: Ni olvido ni perdón (2003)de Richard Dindo.

La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León continúa en el mes de marzo y abril con el Ciclo de Cine subtitulado en Castilla y León denominado 'Otras miradas, un mismo lenguaje' desarrollado por la Dirección General de Políticas Culturales de la Junta de Castilla y León a través del Servicio Territorial de Cultura de León, en colaboración con la Embajada de Suiza y que itinerará en otras localidades de León.

Este programa pretende acercar las artes cinematográficas internacionales a distintos municipios de Castilla y León, siendo para el Museo Etnográfico una iniciativa muy válida tanto para acercar a los municipios del sur provincial como también a las personas una faceta, la de la antropología visual, donde se exhiben otras formas de expresión cultural y artística del cine actual, en este caso documental, que atraviesa diversos planos de la realidad actual e histórica reciente.

En este ciclo ya han sido proyectadas películas exentas de derechos y cedidas por las embajadas de India, Noruega, Rusia, Polonia, Alemania, Croacia, Israel, Brasil, Francia y Rusia siendo programadas para este mes de marzo-abril las cinco películas correspondientes al cine documental.

Se presentarán en el Museo por este orden las cintas: Ernesto Che Guevara (91´), Los ojos de la guerra (95´), El viejo rock (85´), War photographer (96´) y Ni olvido ni perdón (86´), todas ellas de producción reciente, presentando historias diversas con contextos sociales diferentes donde se mezclan los aspectos históricos con la ficción, siendo algunas de ellas reconocidas a nivel internacional.


Buen momento supone para conocer y disfrutar de este arte, a buen seguro también visitado por otras nacionalidades como forma de enlace con sus raíces y cultura así como compartir experiencias y conocer las tradiciones leonesas existentes en el Museo Etnográfico las tardes de los viernes y sábados próximos, con el aliciente además doble de proyecciones internacionales en un marco histórico incomparable y donde la entrada a dicha actividad resulta totalmente gratuita.

jueves, 6 de marzo de 2014

PIEZA DEL MES: MARZO 2014

“ZAMARRÓN”.
El Antruido de la Montaña de Riaño.

Donación: Asociación Cultural Montaña de Vadinia.

Sábado, 8 de Marzo 17:30 h.
Patio Espacio Peregrino.
Museo Etnográfico Provincial de León, Mansilla de las Mulas.
Actividad Gratuita

Como cada año, y van varios ya, entre febrero y marzo la Diputación de León, a través del El Museo Etnográfico Provincial de León presenta dentro de su programa de la “Pieza del Mes”, un personaje relacionado con el carnaval tradicional leonés. En este caso se presenta el de la montaña oriental leonesa (El Zamarrón), denominado aquí este carnaval como Antroido, lo que en otras zonas provinciales resulta Antruejo, Entroido, Antroito, Entruido, Entruejo, Entroxu, etc., representando una de las principales manifestaciones de las “Mascaradas de Invierno”, que entre otros abordó para nuestra provincia el ínclito antropólogo investigador D. Julio Caro Baroja, y que en este año, en el que se cumple el centenario de su nacimiento, sirva también del primero de los homenajes merecidos.

El Antroido, como denominación, al igual que el resto de denominaciones, hace alusión al significado de “entrada”, marcando además del final de las mascaradas de invierno, el paso o antruejo que anuncia y preludia el inicio de la primavera (junto a “las marzas”), y eclesiásticamente la cuaresma, donde lo que se figura, representa, favorece y entrevé es la llegada de la nueva fertilidad cíclica, tan importante para el buen desarrollo subsistencial y grupal de las sociedades agropastoriles, basadas en la modificación y control de los recursos bióticos y naturales.

Existe constancia de su existencia en la memoria de la zona desde al menos principios del siglo XX, en lugares de la comarca como Siero de la Reina, Burón, La Puerta, Horcadas, Carande, Tejerina, Anciles, Las Salas, y pueblos ya desaparecidos como Pedrosa del Rey, si bien declina su existencia a partir de mediados del siglo y prácticamente desaparece hacia los años 60 debido a la prohibición en aumento por parte de las autoridades civiles y eclesiásticas de la mascarada, que va dejando paso solo al disfraz. Pero es ya a inicios del siglo XXI cuando se produce la tan ansiada recuperación, en este lugar de la mano de la Asociación Cultural Montaña de Vadinia, para ir recuperando no solo los zamarrones, sino el resto de personajes asociados a la manifestación (denominados la Mojiganga) y favorecer su reintroducción en el resto de los pueblos de la comarca, con el tradicional “Correr el Antruido”, junto al resto de personajes (vieja, oso, dama de antruido, ciego, preñada, herrero, soguero, caballo, toro y torero, etc.)

Pues bien, en concreto esta donación además de haber permanecido activa y haber servido hasta el presente año en los actos centrales de la mascarada en Riaño así como de los efectuados en León en el denominado "Martes de Carnaval", antes de ingresar en el museo, para formar finalmente parte de la muestra de los diversos antruejos con los que ya cuenta el Museo Etnográfico Provincial y servir de representante leonés consolidado, finalmente será el sábado 8 de marzo, ya en el Museo, en Mansilla de las Mulas, donde se podrá disfrutar no solo de la donación, sino de los protagonistas zamarrones, que acompañaran al personaje que ingresa en el museo, hablándonos de dicha tradición recuperada por sus improvisados y desinteresados actores e intérpretes que incentivan en niños, jóvenes y público en general, que con su presencia y participación justifican y potencian su pervivencia y recuperación, y por ello su valoración patrimonial.

Zamarrón donado por la Asociación Cultural Montaña
 de Vadinia al Museo Etnográfico Provincial de León

ACTIVIDAD FINALIZADA

D. José Ramón Ortiz del Cueto, Director MEPL, Dª Ana Valbuena
Díez y Miguel Ángel Villa Duque, miembros de la
 Asociación Cultural  "Montaña de Vadinia".
Dª Ana Valbuena Díez,vestida de Madama en un momento
 de su conferencia sobre el antruido de Riaño

Zamarrón y Madama en el MEPL
 

viernes, 28 de febrero de 2014

NOTICIA: Los tótems del antruejo leonés

Del latín medieval ‘carnelevarium’, que significa «abandonar la carne», deriva la palabra Carnaval, y de su celebración inmediatamente antes de que entre la Cuaresma tiene origen otra de sus denominaciones: Entroydo en lengua romance leonesa (‘Entroido’ en gallego y berciano occidental) y, por derivación de las anteriores, los Antruejos y Antruidos con los que estos festejos son mayormente conocidos en la provincia de León.
 
 David Gustavo López 23/02/2014
 
El guirrio se dispone a pasar a la moza por encima
 de los cuernos del toro en Velilla de la Reina. - d. g. l.

Julio Caro Baroja considera que los carnavales tienen su origen en ritos surgidos de la más primigenia religiosidad humana; una teoría que la etnografía ha convertido en casi incuestionable. Reminiscencias, probablemente, de antiguos cultos en pro de la supervivencia y conservación de la especie, justo cuando el sol se aproxima a su equinoccio de primavera y la naturaleza despierta de su letargo invernal, cuyos rituales se tradujeron en bailes de máscaras que pueden estar relacionados con cultos animistas y totémicos, destinados reclamar la acción benefactora del tótem, sea un animal u otro ser animado, en el que el grupo social cree tener sus ancestros.
De estos primitivos rituales seguramente devinieron, más tarde, las adaptaciones a las singularidades culturales de los distintos pueblos: el Imbolc de los celtas, las lupercales romanas, etc.
Los antruejos leoneses muestran con claridad lo anteriormente expuesto: una amalgama entre creencias autóctonas, evolucionadas durante milenios, y costumbres aportadas por celtas y romanos.
 
ANTRUEJOS LEONESES DE HOY
Esta posible reminiscencia de las antiguas máscaras y de misteriosos cultos animistas y totémicos queda bien patente en los distintos antruejos que todavía se siguen celebrando en la provincia de León, todos alrededor de la misma figura central con nombre distinto, según la zona: guirrio, zafarrón, zamarranco, jurru, maranfallo, chocadeiro, juanillo… Los mismos que a continuación desfilarán ante nosotros.
 
1 Cachiporrada, Toros y Guirrios en Velilla de la Reina
Declarada de «interés turístico provincial» Situación: Cerca del río Órbigo, a 25 km de León Día de celebración: Cachiporrada, en noche precedente (23h.) al Domingo de Carnaval. Toros y Guirrios, sobre las 17 h. del Domingo de Carnaval.

La 'zampa' en Velilla de la Reina. D.G.L.
Tras el desfile carnavalesco comienza el toreo. En la plaza, los «guirrios», vestidos de blanco, con cencerros en la cintura y cubiertos sus rostros por una máscara extraña que se adorna con cintas de papel y se remata con un abanico multicolor, esquivan y fustigan a los toros que mueven otros mozos ocultos bajo un armazón cubierto con una sábana y rematado en cuernos. Hay una obsesión en los guirrios por prender a las mozas, voltearlas y pasarlas sobre los cuernos del animal; un rito, donde los antropólogos ven reminiscencias de antiguos rituales de fecundidad ligados con el culto al toro, símbolo de la procreación y fertilización de la tierra.
Alrededor del toreo concurren algunos seres misteriosos: la gomia, especie de monstruo cuya cabeza es la del esqueleto de un caballo; los toros de saco, cuyas embestidas son temidas por las mozas; el oso, símbolo de la fuerza que despierta de su letargo; el cerdo o jabalí, vestido de saco; la máscara, con una oscura y terrorífica careta de madera y zumbos y cencerros colgando de su cintura; el hombre de las tenazas, que persigue a las mozas e intenta levantarles la ropa con unas enormes tijeras de madera… Son, sin nadie saberlo, los tótems del pueblo, llegados a nuestros días por un extraño misterio.
Durante la noche anterior se ha celebrado la «Cachiporrada», un acto en el que mozos y mozas recorren el pueblo y tiznan de negro el rostro de los vecinos.

 
2Guirrios y Madamas en Llamas de La Ribera
Declarada «de interés turístico provincial» Situación: En la Ribera del Órbigo, a 35 km de León Día de celebración: Domingo de Carnaval a partir de las 16 h.
Los «guirrios» terminan de vestirse en algún rincón del pueblo o en los corrales de algunas casas. Lo mismo hacen las madamas. Después desfilan hacia la Plaza de la Iglesia.
Las «madamas» visten el hermoso traje de gala tradicional riberano, complementado con ricas collaradas y pendientes.
Guirrio y madama en Llamas de la Ribera
. D.G.L
Los guirrios llevan un atuendo similar al de Velilla, pero su máscara («mázcara») consiste en un gran cono de más de un metro de altura, que deja el rostro al descubierto y se adorna con grandes y coloristas abanicos. Abrochan gruesos cinturones de cuero de los que penden esquilones y cencerros. Gran número de ellos portan largas tenazas y vejigas en sus manos para prender y golpear a la gente.
Hay un hecho sorprendente en esta vestimenta, sobre todo en las mázcaras, pues tienen un asombroso parecido con las utilizadas por los quetzales y los huahuas mejicanos en sus danzas solares de origen precolombino en honor de Chi’chini, dios Sol, y de Xipe Totec, dios azteca de la fertilidad y de la vegetación que renace cada primavera. ¡El mismo ritual que el Carnaval! ¿Casualidad?
Llegan a la Plaza tras un ruidoso desfile —los esquilones despiertan a las fuerzas adormecidas de la tierra—. Aquí las madamas inician el baile al son de una dulzaina y de un tamboril, y a él terminan sumándose los fustigantes guirrios. Es como la consumación del rito fecundante, en el que la virilidad, representada por los guirrios, se une pacíficamente a la feminidad de las elegantes madamas.
 
3El Toro de Villamor de Órbigo
Día de celebración: Sábado de Carnaval a partir de las 18 h. Situación: A orillas del Órbigo, municipio de Santa Marina del Rey, a 35 km de León
Los quintos que hay en el año —actualmente también las mozas— salen a la calle con el «toro», un armazón cubierto con tela blanca y cuernos sujetos en su extremo delantero. Ellos van vestidos elegantemente, con capa y sombrero, y ellas con el también elegante atuendo riberano. Acompañados por dulzaina y tamboril, van recorriendo todas las casas donde habita alguna mujer para, nada más que ésta abra la puerta, torear a su moradora o, en el caso de las jóvenes y solteras, pasarlas por encima de los cuernos del toro, en una operación similar a la descrita en Velilla de la Reina, posiblemente vinculada con el antiquísimo culto al toro, símbolo de la procreación y de la fertilización de la tierra.
 
4Los Jurrus de Alija del Infantado
Los 'jurrus' toman Alija del Infantado.
  D.G.L
Declarada «de interés turístico provincial» Día de celebración: Sábado de Carnaval a partir de las 17 h. También en la tarde del Martes de Carnaval Situación: En la Vega del Órbigo, a 19 km al sur de La Bañeza. Tiene unos 500 habitantes.
Los «jurrus» o «paparrachos», vestidos de blanco, faja roja y horribles máscaras, asaltan la villa, «jurran» con sus varas a las personas y se adueñan del castillo. Hay un contraataque reconquistador que encabezan los «birrias», seres representantes del bien que visten túnicas de lino blancas y cubren sus cabezas con caretas de rostro humano desfigurado, rematadas con cuernos y con el signo de la cruz pintado en la frente. La derrota del Gran Jurru y de sus seres maléficos –dicen que son hijos del invierno- llega por obra de la Gran Birria, símbolo de la luz y de la primavera.
 
5Los Zafarrones de Riello
Declarada «de interés turístico provincial» Día de celebración: Sábado de Carnaval a partir de las 19 h. Situación: Cabeza de municipio en la comarca de Omaña, a 45 km. de León. Tiene unos 200 habitantes.


Carnaval en Riello. D.G.L.
La «zafarronada de Omaña» es una de las más genuinas del Antruejo leonés. El personaje central del acto es el «zafarrón», equivalente al guirrio de otros lugares y, como éste, representación de un espíritu terrorífico que se pone de manifiesto en su atuendo: vestimenta con pieles de cordero, cencerros y zumbos pendiendo del cinturón, y careta negra de madera o piel de cabrito cubriendo el rostro.
Durante el Sábado de Carnaval, una comitiva recorre algunos pueblos de Omaña. Está integrada por varios zafarrones, el torero (llamado también «el novio» por su elegante vestimenta), el toro, el ciego, el lazarillo, las gitanas… y el oso en algunas ocasiones.
 
6El Antruido y los Zamarrancos de Riaño
Día de celebración: Sábado de Carnaval a partir de las 18 h. Situación: En la Montaña Oriental leonesa. Tiene unos 400 habitantes. Dista 90 km de León.
La figura central del Antruido riañés —nombre que aquí se da al Antruejo— es el «zamarranco». Su atuendo es similar al del zafarrón de Omaña, cubierto con zamarra de pieles de animales atada a la cintura con una correa de cuero de la que cuelgan cencerros para ahuyentar a los espíritus. De medio cuerpo para abajo viste pantalón bombacho, escarpines y madreñas en los pies. 

El toro, montado por la vieja,
 embiste a las mozas en Riaño. D.G.L.
De su cuello pende la zurrona y el turullo o cuerno para hacerse oír en la montaña. El rostro se tizna o se cubre con una máscara oscura de aspecto diabólico y, con frecuencia, se incorporan los cuernos de un macho cabrío. El atuendo se complementa con una vejiga inflada para golpear a cuantos salen a su paso.
Los zamarrancos son acompañados por otros personajes tradicionales: el ciego; la vieja, símbolo del invierno que termina; el toro, poseedor del poder fertilizante; el novio, encargado de conducir y dar algunos pases al toro; el oso, representante de la fuerza natural que despierta; la dama del Antruido, símbolo de fertilidad. Todos juntos se convierten en «mogiganga» y recorren las calles de Riaño, golpean con las vejigas, arrojan la simbólica ceniza fecundizante y, haciendo ruido de cencerros y turullos, se dirigen a «la choza» para incendiarla y formar una gran hoguera purificadora. Mientras el fuego la consume participantes y simpatizantes son agasajados con chocolate y frisuelos, al tiempo que son embestidos por el toro, cubierto por una colcha y montado por la vieja.
 
7El Entroido y los maranfallos de Burbia
Día de celebración: Sábado de Carnaval a partir de las 18 h. Situación: Burbia está situado en los Ancares leoneses, en el centro de un valle glaciar donde nace el río Burbia. Su población es de unos 100 habitantes.


'Maranfallo' en Burbia. D.G.L.
A la voz de «¡Maranfallín, maranfallín, cara de gatín!», los «maranfallos» (localismo que significa «persona de mala facha») salen a la calle vestidos con ropas viejas y con su rostro cubierto por una careta terrorífica; todo un poco al criterio de cada cual. En su deambular por el pueblo van arrojando cernada, todo un poco al criterio de cada cual. En su deambular por el pueblo van arrojando cernada sobre las partes sexuales de las personas (supuestamente una costumbre derivada de antiguos rituales de fecundidad). Lo que gusta menos, y quien puede lo evita, es ser untado con tocino rancio o con el desagradable «bragallo» o grasa de los testículos del cerdo, recogida durante la matanza. En estas tareas de ataque también ayuda «o boi» (el toro habitual en otros carnavales tradicionales), cubierto con una colcha o tela estampada y dotado con espectaculares cuernos.
Mientras estas cosas ocurren, uno o varios hombres revestidos con zarzas recorren el pueblo con sigilo y se restriegan contra las paredes de las casas. ¿Podrían interpretarse como portadores de los espíritus vegetales, fecundantes de la naturaleza, que van impregnándolo todo con sus efectos? Actualmente, este ritual pudiera estar siendo ejercido por algunos maranfallos que incluyen zarzas en su indumentaria.
 
ANTRUEJOS Y ANTROIDOS
La riqueza etnográfica que la provincia de León mostraba por Carnaval era, casi me atrevo a asegurar, una de las más ricas de España. Ya no se representan, pero perduran en la memoria de las personas del mundo rural, otros tantos o más que los descritos y con similares signos de identidad. Eran, por recordar algunos, los «campanones» de La Cabrera Alta y los «chocadeiros» de la Baja, que recorrían los pueblos con intención de asustar a los chavales y de pedir el aguinaldo a los mayores. Parecida función desempeñaban el «paparrón» de Molinaferrera y los «juanillos» de Castrocalbón.
Con el nombre de Antruido se celebraba también en el entorno de Modino (Cistierna) y en la comarca de Rueda. Sus personajes eran los «zamarrones» —nombre de incuestionable similitud con los zamarrancos de Riaño y los zafarrones de Riello—, cuyo atuendo harapiento recuerda a los de Burbia.

jueves, 27 de febrero de 2014

CRÓNICA: MERECIDO HOMENAJE

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Homenaje póstumo a Jesús Fernández en el Etnográfico.

Coincidiendo con la Pieza del Mes de febrero 2014, “Máquina de hacer chorizos. La matanza tradicional leonesa. In memoriam Jesús Fernández Salvador”, se desarrolló un emotivo acto en la Sala Espacio Peregrino del Museo Etnográfico Provincial, con sede en Mansilla de las Mulas. El cronista de Mansilla Félix Llorente presentó una embutidora casera, representativa de la colección permanente del museo, realizada íntegramente en madera y precursora de las posteriores máquinas metálicas, para continuar con una amena charla sobre la matanza tradicional del cerdo en Mansilla y su comarca.
 
D.José Ramón Ortiz, D. Félix Llorente, D.Antonio Morala.
Previamente, y con la presencia de su Viuda Pepita y una de sus hijas, el Director del Museo José Ramón Ortiz, el poeta Toño Morala y el propio Félix Llorente, hablaron de las muchas virtudes y buenas maneras que rodearon siempre al bueno de Jesús, de profesión familiar carnicero de Mansilla y de afición coleccionista; primero de monedas y después de legajos, pergaminos, documentos y coplas de cordel. Con el tiempo llegó a formar un interesante archivo por donde pasaron historiadores, profesores, eruditos y estudiosos, a los que acogía siempre de forma amistosa, compartiendo todo con agrado y generosidad.


Nuestro paisano Bernardino refiriéndose a él escribe: “sin presumir de nada, iba dejando huellas de sus trabajos, sus gustos, sus inclinaciones. En cada pueblo debería haber siempre un Jesús que pusiera cariño y fundamento en los avatares de la gente común”.

Al final, todos los asistentes puestos en pie, hicieron resonar con aplausos el recinto del viejo convento agustiniano, hoy convertido en espléndido museo.

Félix Llorente.
Fotos Toño Ceballos.

domingo, 23 de febrero de 2014

NOTICIA: El molino de Concepción Arenal que hundió la ruina del tiempo

El paso del tiempo y la erosión han asolado el refugio de Villamartín de don Sancho de la intelectual gallega.

Imagen del estado de ruina en el que se encuentra el molino de Villamartín
de don Sancho que perteneció a Concepción Arenal. -jesús f .salvadores

diariodeleon

cristina fanjul | león 23/02/2014
«En la villa de Sahagún a a tres de agosto de 1879, ante mí, don Antonio de Prado, notario del Colegio de Valladolid, vecino y con residencia en cita población, comparecen de una parte en señor don Fernando García , vecino e ingeniero del puerto de Gijón, en concepto de apoderado de su señora madre, Doña María Concepción Arenal... y de la otra don Salvador Vázquez, vecino de Villamartín de Don Sancho, molinero de edad de 40 años... para formalizar la presente escritura de compraventa de un molino harinero en el término de dicho pueblo...»
Fernando Gil es el propietario de esta escritura, uno de los poquísimos documentos que se conservan de este pueblo de León que, hace más de cien años, fue espectador callado de la infancia de la primera activista social de la historia de España. «Hoy, ese molino no es más que una amalgama de ladrillos, madera y barro que sirve de pedestal a las cuatro paredes que, en medio de la nada, desafían al tiempo y al abandono», destaca Gil, que explica que el inmueble perteneció a finales de 1700 a Ángel del Arenal y Cuesta, un abogado que colgó la toga para hacerse militar durante la guerra de la Independencia, distinguiéndose por su patriotismo, talento e ilustración hasta que sus ideas liberales le llevaron a la cárcel, muriendo con apenas 39 años. Fue su hija la que lo heredó, vendiéndolo años después. Se desconoce el tiempo que la escritora y abogada pudo pasar en la localidad, si bien las características del molino hacen pensar que pudieron ser largas.
Concepción Arenal. -dl
Y es que el molino incluía 56 pies de chopo y 27 de paleras. El edificio constaba de un solo piso con cocina, dormitorio, panera, cuadra y otras oficinas en una superficie de 234 metros cuadrados y se compone de «artefacto de limpia», dos piedras harineras, una francesa y otra rastrera con sus útiles correspondientes para su uso y movimiento. El documento también destaca que la finca lindaba a oriente, mediodía y poniente con terreno o campo concejil y norte con terreno de la propia Concepción Arenal valorados en 6.500 pesetas. La propiedad constaba además de una huerta «de cabida de cuatro celemines», con un precio de 500 pesetas, una de un celemín (300 pesetas) y una tierra «donde llamar el tomillar de ocho celemines» (200 pesetas).
Vinculación a la ILE
No se queda ahí la relación de Concepción Arenal con León. De hecho, mantuvo una estrecha vinculación a Gumersindo de Azcárate, con quien compartió la adopción de medidas fundamentadas en acciones humanas generosas por parte de los patronos y en una actitud moderada de los obreros. Conocida es la biografía intelectual de Concepción Arenal. Fue una pionera en la presencia de las mujeres en la Universidad, acudiendo ella misma a la facultad de Derecho vestida de hombre. Sus ideas feministas y heterodoxas le permitieron introducirse en el círculo de la ILE, desde cuyo boletín propugnó su ideario intelectual junto a autores de la talla de Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Ramón Menéndez Pidal, Emilia Pardo Bazán, Benito Pérez Galdós, Santiago Ramón y Cajal o Miguel de Unamuno. Su proximidad al krausismo la llevó a clamar contra la injusticia social, de manera sobresaliente en los relativo a la marginación de la mujer y a sus críticas al sistema penitenciario. En este sentido cabe destaca su Manual del visitador del preso, traducido a casi todos los idiomas europeos.
La historia del molino de Concepción Arenal corre pareja a la de los cientos que poblaron la provincia. Y es que en poco más de un siglo, León ha perdido más de 1.300 molinos. La Universidad de Valladolid, por encargo de la Junta, realizó el inventario de bienes industriales de la provincia de León, donde están incluidos los 700 molinos que han conseguido sobrevivir, de los que solo un pequeñísimo porcentaje aún funciona.
A finales del XIX y principios del XX llegaron a contabilizarse más de 2.000 de estos ingenios hidráulicos —aproximadamente el 12 por ciento de todo el país—. La mayoría de los que se salvaron están en ruina o han sido reconvertidos para otros usos, principalmente, turísticos y hoteleros. Curiosamente, desde el punto de vista de la tipología edificatoria, en León hay dos tipos de construcciones: en las zonas de montaña suelen ser edificios pequeños y básicos, donde predominan la piedra y la pizarra; por el contrario, en las comarcas llanas, donde los cauces de los molinos dependían muchas veces de sistemas de presas o, sencillamente, eran más caudalosos, son más señoriales, de dos o más plantas, y materiales constructivos de mayor calidad.
Destaca Javier Revilla que en el siglo XIX León era en el siglo XIX la provincia española con un mayor número de molinos (unos 2.000). Al contrario de lo que se pudiera suponer, esto no dio pasó a una concentración de fábricas harineras: no hubo una apuesta real por la renovación progresiva de utillajes o cambios en su sistema económico de gestión. A pesar del surgimiento de estas industrias (se constatan 37 bienes de este tipo en el inventario, algunas de características magníficas) hay un mantenimiento de los molinos (hasta 7 centenares existen en la actualidad en mayor o menor grado de conservación).