viernes, 15 de enero de 2021

NOTICIA: Bajar a Mansilla de las Mulas

Grupo de escritores, libreras, artistas y gentes de buen gusto
 en la fiesta de la poesía en Escalada.

Por Félix Maraña
Sucedía que en las fechas de Navidad, los nuestros bajaban desde la montaña todos los años a Mansilla para repostar. Una reata de bueyes uncida a carros sobrecargados de urces componía aquella patrulla de comercio y ceremonia anual. Los nuestros vendían urces y leña de roble bajo, a cambio de harinas, semillas, piensos para el ganado y encomienda para seguir tirando. Las urces eran el oro de la montaña. Se las vendían a los panaderos, a los molineros y a los bares y cantinas y a dos o tres hacendados, que tampoco eran muchos. Nada más descargar, y entregados unos manojos de urce y algunos hatillos de leña en el cuartel de la guardia civil, se iban a la plaza mayor. Eran ofrendas que se hacían al poder armado, como quien ofrenda rosas del rosal a la virgen de la ermita. Con el tiempo, al conocer a Fer, nuestro humorista de guardia, supe que aquellas leñas de los míos calentaban su cuerpo y su imaginación en el cuartelillo.

Luego, los nuestros pasaban en grupo al mercado, a los soportales, a tratar con los tratantes de ganado, por si se terciaba comprar una pareja de cerdos de recría, que el dinero en los bolsillos pesaba mucho. Y era una compra festiva, porque Mansilla era una fiesta, de legumbres, queso, rosquillas, nueces, castañas y póngame también unas naranjas.

También algún oncejo, aperos de labranza, alfanjes y jabones y píldoras para las ovejas, que la droga es más vieja que la humanidad. Como viene Reyes, una pistola de pistones, de las de juguete, por si acaso, que los niños no digan que vamos con los manos vacías. Antes, almorzaban en la cantina o en la fonda, de caliente y cuchara.

Mansilla era la catedral entonces. Fue perdiendo casi todo, como sus murallas, aunque le queda un hórreo cultivado, un museo y buena gente, porque truchas ya ni en el Esla. Pero ante todo le queda una memoria. De la memoria se encargan gentes que son en sí patrimonio, como Toño Morala, a quien no conocí hasta junio de 2014, en San Miguel de Escalada, en un encuentro espiritual con poetas de carne y hueso, que organizaba Alfredo García. Compuse, y me emociona, la fotografía oficial de aquel encuentro, con Antonio Gamoneda, Morala, Eloísa Otero y Salvador Negro.

Toño Morala, Antonio Gamoneda, Salvador Negro y Alfredo
 García en San Miguel de Escalada en 2014. | FÉLIX MARAÑA
Mi maestro y amigo Julio Caro Baroja, en un curso que impartió sobre cultura y vida local en Bilbao, en los primeros setenta del siglo XX, abogaba por alentar el cultivo de la memoria, del patrimonio material e inmaterial de la cultura popular, sus usos, lenguaje, costumbres, oficios, manías, amores, trabajos, haciendas, ganados y pescados y pecados, árboles y peces, dentro de los escenarios donde todo discurrió. Y eso es lo que ha hecho Toño Morala entre nosotros hoy, alentar el conocimiento, difundir con verbo directo y con imágenes incontestables esa historia concreta, que explica lo local y lo universal a la vez, porque recrea y reconoce los valores de una comunidad en el tiempo. Si hubiera un Toño Morala en cada pueblo y comarca, con su empeño, entrega, pasión razonada y solidaridad con los suyos, la vida sería menos aburrida, más dinámica y gozosa. Quede mi reconocimiento y este abrazo para tarea tan noble, para hombre tan singular entre los nuestros. Quede así testigo de su testigo de la cultura popular.


Félix Maraña es periodista y escritor vasco de origen leonés.

domingo, 10 de enero de 2021

NOTICIA: Cruce del Camino y la cañada

En la imagen, fotografía de l santuario de Pandorado. CUATRO VALLES







Estefanía Niño | 08/01/2021
lanuevacronica.com

SOCIEDAD. En Pandorado, en el municipio de Riello, el Camino Olvidado se cruza con el lugar donde nace la Cañada Real que va hasta Trujillo, una vía trashumante todavía en uso en plena Reserva de la Biosfera Valles de Omaña y Luna.

El Camino Olvidado entra en la comarca de Omaña a través del municipio de Riello. Una etapa marcada por el entorno natural y la tradición a su paso por las localidades de Riello, Pandorado, La Omañuela, Guisatecha, El Castillo, Vegarienza, Aguasmestas, Cirujales, Villaverde, y Marzán con destino al municipio de Murias de Paredes.
El alcalde de Riello, Manuel Rodríguez, señalaba que el Camino Olvidado «es un atractivo más para nuestro municipio, es un camino que a Santiago, y el municipio es cruce de caminos pues aquí, en Pandorado, nace la Cañada Real que va hasta Trujillo, se forma a través de varios cordeles de merinas, y es una vía trashumante, una vía verde, una vía de comunicación más con la que se cruza el Camino Olvidado». 


El río Omaña dibuja el paisaje a su paso por Riello.| MAURICIO PEÑA

La apuesta del municipio por potenciar este histórico Camino es clara, y así el regidor hacia referencia a las acciones de limpieza y desbroce que se realizan –en todas las juntas vecinales y también el trazado del Camino-. Sin embargo, este año la incertidumbre sanitaria provocada por el Covid-19 ha paralizado la actividad en la zona. «El problema que hemos tenido este año es que hemos tenido que cerrar, por el Covid-19, el albergue de peregrinos de Vegarienza, esperemos que cuando consigamos salvar el escollo de la pandemia pueda reabrirse».

La etapa a través de Riello nos ofrece un agradable paseo rodeados de naturaleza, no en vano el municipio forma parte de la Reserva de la Biosfera Valles de Omaña y Luna y cuenta con distintas figuras de protección natural, además de protección especial para aves como el urogallo o el águila, entre otras. Son muchos los atractivos de esta etapa, si bien el regidor recomienda especialmente a quienes la realicen la ermita de Pandorado, el entorno natural de La Omañuela, El Castillo, todo el Valle Gordo hasta Marzán, y el entorno del río.

jueves, 17 de diciembre de 2020

COLABORACIÓN: Obras hermanas. Carrying XI y Chozuelo Móvil de Pastor MUSAC y Museo Etnográfico Provincial de León

 

El proyecto Obras hermanas relaciona obras de la Colección MUSAC con obras de otras colecciones de distintos museos con diferentes objetos de estudio.

En esta ocasión, Carlos Ordás, Coordinador de Exposiciones del MUSAC y Francisco Javier Lagartos Pacho, Técnico Superior del Museo Etnográfico Provincial de León dialogan sobre dos obras de sus respectivas colecciones; Carrying XI del artista Pepe Espaliú y un chozuelo móvil de pastor.

Carrying XI
   
Chozuelo móvil de pastor.

                           

Refugio frente a la tormenta. Por Carlos Ordás, Coordinador de Exposiciones del MUSAC

Con motivo de esta nueva entrega del proyecto Obras hermanas, se han elegido dos obras que, si bien responden a orígenes y objetivos radicalmente distintos, no dejan de tener conexiones directas en cuanto a las ideas que debieron de planear en la mente de sus distintos autores.

En primer lugar, hemos elegido una pieza del Museo Etnográfico Provincial de León. Se trata de un chozuelo móvil de pastor, pieza realmente única en esta colección que parece haber surgido, más que de una tradición asentada, de unas necesidades individuales que llevarían a su anónimo autor a crear una herramienta capaz de cubrirlas. Se trata de un habitáculo móvil que el pastor llevaría consigo en los recorridos acompañando a sus rebaños, de tal forma que pudiera disponer de un refugio ante la intemperie sin necesidad de depender de la situación concreta de los ya existentes. Este artefacto cumplía su doble objetivo de ser transportable —algo que se refleja en la instalación de ruedas y de asas para su fácil manejo— y de servir de refugio, al convertirse en un espacio herméticamente cerrado.

La obra de la Colección MUSAC escogida para dialogar con este chozuelo es una de las esculturas de Pepe Espaliú perteneciente a su proyecto Carrying. Como se describe de forma más pormenorizada en la grabación de audio complementaria, con esta serie el artista reflexiona sobre la doble necesidad —de desplazamiento y de cuidados— que tenían los enfermos de sida a principios de los años noventa, cuando la pandemia aún era bastante desconocida para el público general, lo cual a su vez se materializaría en una constante estigmatización de las personas afectadas por esta enfermedad. 

La pieza que nos ocupa no es sino la abstracción de un palanquín oriental, elemento utilizado para el transporte de personas —en este caso pertenecientes a los altos estamentos sociales— que, llevadas en volandas por sus sirvientes, les permitía viajar a salvo del exterior, ya sea del polvo que cubría los caminos o de indiscretas miradas ajenas.

En ambas piezas este doble objetivo parece cumplirse a la perfección. En primer lugar, en lo referente a la necesidad de transporte. En el caso del chozuelo, su transportabilidad era imprescindible, ya que el pastor debía llevarlo consigo en su recorrido con los rebaños, para poder disponer de él en cualquier momento y lugar; en el caso de la obra de Espaliú, esta remite a las acciones que el artista realizaba en la época —dentro del mismo proyecto Carrying—, y en las que él mismo, ya en una avanzada fase de su enfermedad, era transportado en volandas por sus compañeros entre distintos puntos. Por otro lado, ambas piezas aíslan a su ocupante del exterior: de forma real en el caso del chozuelo —el pastor que se refugiaba en su interior quedaba protegido de las inclemencias del clima y la intemperie—, y de forma figurada en la obra de Espaliú, donde la falta de contacto con el exterior no responde tanto a una necesidad de su ocupante, sino a que este se ve forzado a un aislamiento que le viene impuesto desde el contexto social que ocupa, fruto de una estigmatización de su propio cuerpo como enfermo.

De esta forma podemos observar cómo la realización de estas dos piezas, de naturalezas y épocas radicalmente distintas, responden a inquietudes personales, a dos formas diferentes, en tanto que individuales, de cubrir necesidades que, en su origen, no parecen hallarse tan alejadas.

Cobijo, cuidado y desplazamiento. Por Francisco Javier Lagartos Pacho, Técnico Superior del Museo Etnográfico Provincial de León.

Con motivo de la invitación al proyecto Obras hermanas, se tratará de poner en diálogo una obra de la Colección del Museo Etnográfico Provincial de León y de la Colección MUSAC, que a primera vista tienen multitud de diferencias, pero que en su concepción, expresión y desarrollo guardan un cúmulo de similitudes, que enlazan y unen muy bien dos momentos históricos y dos autores con circunstancias existenciales muy diferentes.

Varios conceptos son los que relacionan a ambas piezas y están dentro de la propia esencia de cada una de ellas y, sin los cuales, no tendrían objeto de ser. El primero de ellos, es el concepto de cobijo como lugar que sirve para protegerse de las inclemencias o de cualquier peligro exterior. Esta definición encaja a la perfección con la pieza del chozuelo móvil, como un elemento utilizado por los pastores para resguardarse de las inclemencias del tiempo, especialmente durante la noche. 

La pieza Carrying XI también tiene ese contenido de refugio ante las inclemencias o perturbaciones que pueden venir del exterior, que, en este caso, no son solo ambientales, sino que, principalmente, son humanas, mucho más dañinas y perturbadoras que las otras. Con esta pieza, Pepe Espaliú quería cobijarse de los daños que el Ser Humano ocasionaba al propio Ser Humano ante la enfermedad del sida y su estigmatización por parte de la sociedad en aquellos primeros momentos. Lo mismo que el pastor se cobijaba de la lluvia, del viento, del frio, etc., con su obra, Espaliú, se resguardaba de la injuria, la homofobia, la difamación, etc., en definitiva, de todos aquellos males que están impresos en una sociedad, encontrando en su obra una protección, amparo y consuelo.

Muy relacionado con lo anterior, está el concepto de cuidado como acción de cuidar, guardar, conservar o asistir. El chozo móvil es una pieza con una función clara de cuidar del pastor, gracias a las diferentes estructuras de madera y elementos accesorios que lo componen y que intentan hacer más cómoda la estancia de éste en su interior, guardándole de las inclemencias del tiempo y posibilitando un alojamiento más agradable. Pero, de manera simultánea a este hecho, también se produce el fenómeno del cuidado del pastor hacia las ovejas. Gracias a la protección que el chozuelo proporciona al pastor, hace que su salud no se deteriore y enferme, lo que ocasionaría la desatención de su rebaño. Por ello, esta pieza realiza un cuidado indirecto hacia el rebaño a través del cuidado directo del pastor. 

Este mismo concepto de cuidado se puede ver en la pieza Carrying XI y que, el propio Pepe Espaliú, quiso imprimir desde el mismo momento del nacimiento del Carrying Project. Esta denominación que en un inglés pobre “carrying” puede sonar a “caring”, lo que significa “cuidar”, fue un sentido que Espaliú deseaba subrayar como un elemento esencial en su obra. En este caso, son los enfermos de SIDA de principios de los noventa, cuando la pandemia era desconocida y con ello estigmatiza por el público y las diferentes administraciones, los que tenían que recurrir a sus amigos, familiares o a voluntarios para su cuidado. Este hecho fue expresado de manera simbólica, por un lado, en los múltiples actos performativos, en colaboración con algunas de esas personas, que llevaban al artista en volandas y, por otro, en la propia materialidad de la pieza que se convierte en una especie de caja cerrada, hermética como una tumba ambulante que cuida de ese contacto exterior, con un mundo que denigraba y repudiaba la citada enfermedad.

Por último, el concepto de desplazamiento como acción de mover o trasladar a una persona o una cosa de un lugar a otro, es una de las principales características que tiene el chozuelo, usado por los pastores estantes de ganado ovino de la localidad leonesa de Laguna Dalga, en sus traslados cuando eran solicitados por los agricultores para el abonado de sus fincas por parte de las ovejas, conocida como la técnica del redileo. Normalmente, la fuerza de tiro utilizada para el desplazamiento era la conjunción de unas fuerzas de origen animal y humana. En estos desplazamientos, además del chozuelo, eran trasportados el resto de los elementos necesarios para efectuar el citado trabajo, como las cancillas, las zapatas y las redes.

Este mismo concepto de movimiento, transporte o traslado se manifiesta en la pieza Carrying XI que, en su forma material, es la abstracción de un palanquín oriental, elemento utilizado para el transporte de personas que eran llevadas en volandas por otros individuos y que les permitía desplazarse. En el caso de Espaliú, quiere simbolizar la necesidad de llevar, trasladar o transportar a los enfermos de sida que, en fase terminal, no podían valerse por sí mismos, como así lo reflejó en los actos performativos donde un grupo de personas transportaban al artista en volandas por las calles de San Sebastián y Madrid en 1992 y que gozaron de enorme cobertura y repercusión en los periódicos y en las cadenas de televisión. Si la idea del concepto de desplazamiento es la de unir dos puntos que están distantes, Espaliú consiguió, con este proyecto, provocar un mayor acercamiento y una unión entre la enfermedad del sida y la sociedad del momento.

Dos piezas, dos entornos y dos momentos históricos y personales distintos, pero una misma conciencia humana que lleva a resolver unas necesidades materiales y/o mentales muy parecidas, que nos acercan y nos unen con una fuerza mayor de la que nos distancian.

https://musac.es/#programacion/programa/obras-hermanas-musac-etnograficoprovincial

miércoles, 16 de diciembre de 2020

ACTIVIDADES MUSEO ETNOGRÁFICO PROVINCIAL DE LEÓN MES DE DICIEMBRE 2020

 PRESENTACIÓN PUBLICACIÓN:

 “EL RAMO TRADICIONAL LEONÉS”.

Autores: Francisco Javier Lagartos Pacho, Carlos Luis Santos Martínez y Raquel Ordoñez Lanza

 Domingo, 20 de diciembre 17,45 h.

Patio Espacio Peregrino. Planta Baja. Museo Etnográfico Provincial de León

Mansilla de las Mulas. Actividad Gratuita

 


La Diputación de León y el Instituto Leonés de Cultura a través del Museo Etnográfico Provincial de León en colaboración con los autores D. Francisco Javier Lagartos Pacho, Técnico Superior del Museo Etnográfico Provincial de León, D. Carlos Luis Santos Martínez, investigador y maestro y Dª. Raquel Ordoñez Lanza, ilustradora y maestra, organizan la presentación de la CARPETA DIDÁCTICA: “EL RAMO TRADICIONAL LEONÉS”.

 El próximo domingo día 20 del presente mes de diciembre, tendrá lugar en el espacio Patio Peregrino del Museo Etnográfico Provincial de León, sito en Mansilla de las Mulas, la presentación de la carpeta didáctica “El ramo tradicional leonés”, contando con la presencia de sus autores D. Francisco Javier Lagartos Pacho, D. Carlos Luis Santos Martínez y Dª. Raquel Ordoñez Lanza

 La carpeta didáctica "El ramo tradicional leonés", hunde sus raíces en la Exposición Temporal que lleva por título “Este ramo que traemos…” y que se realizó en el Museo Etnográfico Provincial de León entre el 12 de diciembre de 2014 y el 31 de enero de 2015.

Esta carpeta didáctica continua una serie de publicaciones cuyo principal objetivo es presentar algunos de los aspectos más destacados de la cultura tradicional leonesa, de una manera fácil y accesible por todos los públicos, donde el diseño, la imagen y la claridad de contenidos son la piedra angular de dicha publicación.

En esta ocasión nos remontaremos a los orígenes precristianos de la tradición del ramo, donde éste, era una rama de árbol y tenía un carácter votivo como posible culto a la fertilidad de la naturaleza acompañado a veces de frutos y del fuego u objetos encendidos (cordeles engrasados o encerados, teas, etc.) También se le atribuye un culto propiciatorio asociado a la solicitud de buenas cosechas.

Con el paso del tiempo y la llegada del cristianismo, todos estos cultos antiguos fueron adaptados y asimilados por la nueva religión, conformando, poco a poco, lo que hoy conocemos como los rasgos más definitorios de esta tradición. Existen muchos tipos de ramos: el de cambio de estado, el de obra nueva, el patronal o votivo, el de menada etc.), con un significado y composición muy similar. Pero el ramo que con mayor fuerza ha llegado hasta nuestros días es el ramo de Navidad. En esta tradición podemos dividir dos partes fundamentales: material e inmaterial. La parte material se compone del soporte, normalmente de madera, vestido o policromado y del que cuelgan ofrendas y adornos. Asociado a estas estructuras se encuentra una parte de oralidad (inmaterial) muy importante cuya máxima expresión es el “Canto del Ramo” que se realiza el día de Nochebuena en la Misa del Gallo. El canto normalmente hace referencia al relato evangélico del Nacimiento y la Adoración de los pastores ante el altar. Después se describen las ofrendas y se finaliza con la despedida donde se felicita a los presentes.  

Desde el Museo Etnográfico Provincial les invitamos a disfrutar de esta presentación y publicación que nos introducirá en las fiestas de invierno dentro del ciclo navideño. Será una ocasión para rememorar una tradición vivida por nuestros mayores que forma parte de nuestra cultura material e inmaterial, así como una ocasión única para conocer la simbología y características del Ramo dentro de la religiosidad popular.

ACTIVIDAD REALIZADA

Presentación Cuadernillo El Ramo Tradicional Leonés
Presentación Cuadernillo El Ramo Tradicional Leonés.
Museo Etnográfico Provincial de León.

Presentación Cuadernillo El Ramo Tradicional Leonés
Raquel Ordóñez Lanza, Francisco Javier Lagartos Pacho
 y Carlos Luis Santos Martínez, autores del
 Cuadernillo "El Ramo Tradicional Leonés"




 

jueves, 12 de noviembre de 2020

NOTICIA: Redescubrir la ciudad de León


Todos los viajeros que se acercan a León se fotografían ante estas letras,
dos de ellas son, a su vez, símbolos químicos. | ROCÍO RODRÍGUEZ HERRERAS
lanuevacronica.com
Rocío Rodríguez Herreras | 09/11/2020
OBSERVER TURISMO CIENTÍFICO. Este lunes comienza la Semana de la Ciencia en Castilla y León organizada por el Parque Científico de la Universidad de Valladolid, para celebrarla, la delegada en León de la empresa Observer, dedicada al turismo científico, nos propone 7 visitas o miradas a diversos puntos de la ciudad.

Desde Observer proponemos, para esta Semana de la Ciencia, siete paseos para redescubrir la ciudad durante la Semana de la Ciencia bajo una nueva mirada, la del turista científico; transitaremos rincones que son auténticas pepitas de oro para los ‘buscadores de Ciencia’ que en estos días caminan por la ciudad”.


Lunes: El león de la alcantarilla

Colocarse frente a un león de 300kg da un poco de miedo, la verdad. El sentimiento es de admiración si el felino es de bronce como el que, para sorpresa de los que se acercan a él, se alza desde una alcantarilla protegiendo el magnífico edificio del Ayuntamiento de León. Detenido ante su larga melena, un “turista químico” se pregunta cuál será la composición química exacta del león. Pues bien, el bronce utilizado en la escultura tiene un 95% de cobre (Cu), un 4 % de silicio (Si ) y un 1% de manganeso( Mn). Qué placer calcular los kilogramos, los gramos, y algunos hasta los moles y el número de átomos de cada elemento químico del ‘rugido’ de la ciudad.


Martes: El enigma del ADN

España tiene dos ADN: uno es muy conocido, se encuentra en Valencia, en la Ciudad de las Artes y de las Ciencias; el otro, espectacular, desde hace un tiempo preside la rotonda preferida para los amantes de la Ciencia, que se encuentra entre la Virgen del Camino y León. El ADN, ácido desoxirribonucleico, luce geométrico con sus imponentes polígonos, pentágonos y hexágonos, coloridos símbolos de la pentosa desoxirribosa y de las bases nitrogenadas en armónica disposición. Adenina, timina, citosina y guanina bailan en la doble hélice celebrando la vida científica de la ciudad.

Miércoles: Las letras de la Catedral

Todos los viajeros que se acercan a León se fotografían junto a las letras de bronce que componen su nombre en la plaza de la Catedral. Pero pocos se percatan de que dos de ellas, la O y la N, son en realidad los símbolos químicos que forman las moléculas de los dos principales componentes del aire: O2 y N2, en proporción aproximada de un 20% oxígeno y casi un 80% nitrógeno. Será por eso que en Le Ó N se respira un aire de gran calidad.

Jueves: Ciencia en el Etnográfico

Llegamos al ecuador de la Semana de la Ciencia, así que nos vamos de “excursión científica” para visitar un lugar con mucha química. Situado en Mansilla de las Mulas, muy cerca de León, el Etnográfico custodia objetos cargados de elementos químicos. Descúbrelos recorriendo cada sala del Museo en compañía del gran químico ruso, quien publicó la primera tabla periódica de los elementos: Dmitri Mendeleiev.

Viernes: Geología en la Candamia

Con la única compañía de “Un paseo por la Candamia y Bajo Torío. Geología y huella humana” https://www.unileon.es/noticias/el-servicio-de-publicaciones-de-la-ule-edita-una-interesante-y-util-guia-sobre-la-candamia, redescubriremos un lugar emblemático de la ciudad: La Candamia. Disfrutaremos de nuestra ruta por el paraíso del dios Júpiter Candamo, mirando a través de un nuevo prisma: el geológico. Admiraremos los cantiles, fascinante obra de arte creada por el río Torío que se avista desde la lejanía, o los bloques de calcreta microconglomerática que nos llevarán desde la Candamia a la cerca medieval, recordándonos una vez más que León es una ciudad de Ciencia.

Sábado: La verja de Botines

“Los dientes del dragón” que protegen el Museo Casa Botines, constituyen la verja de hierro forjado, diseño el arquitecto Antonio Gaudí, para quien el uso del hierro (Fe) está unido al oficio de sus antepasados caldereros. El proceso de la forja y el metal empleado dieron lugar a una verja de excelentes propiedades mecánicas que hoy disfrutamos en nuestro paseo científico por el centro de León. Nuestra imaginación nos lleva a pensar: los millones de átomos de hierro belga forjados en la verja de Botines son gemelos de los que habitan en los armarios de la sacristía de la Sagrada Familia obra icónica de Gaudí. ¡Fascinante!

Domingo: Compras científicas.

Al lado de la joya del románico español, la Real Colegiata de San Isidoro, se encuentra “La Romántica”, tienda de artesanía en la que nos esperan pañuelos de seda pintados a mano alzada, diseñados por su propietaria, Carolina Alonso Sabugal o una impresionante colección de zapatos únicos de fabricación artesanal. Pero los protagonistas en la Semana de la Ciencia son los colgantes y broches en homenaje a la eminente científica galardonada con dos premios Nobel, en física y en quimica: Marie Curie. Completamos nuestro día de “compras científicas” visitando “Cascanueces “ en la calle la Paloma, que ofrece artesanía y moda sostenible desde hace más de 20 años en León. Durante la Semana de la Ciencia este año ha reservado un “ rincón de Ciencia “, en el que conviven la Química y la Astronomía. Los elementos químicos de tabla periódica aparecen entre las piezas de un puzzle, en un termo o en un vaso para el café y para un viaje espacial, el puzzle “ del sistema solar” os transportará ¡a otro planeta!

Estas son las recomendaciones que proponemos para la Semana de la Ciencia en León desde la delegación de Observer, que es la primera certificación internacional de calidad en Turismo Científico, diseñada para promover y mejorar la calidad de las experiencias relacionadas con el turismo científico, un segmento emergente, sostenible y de calidad, que combina divulgación científica, ciencia y turismo. (https://www.observersciencetourism.com/es/observer/que-es-observer)

domingo, 18 de octubre de 2020

PIEZA DEL MES: OCTUBRE 2020

 “La artesa. Diálogos y sensaciones”.

 Investigador: D. Félix Asensio Brímez

Grado en Antropología Social. UPV

 Sábado, 24 de octubre de 2020

18:30 h. 

Sala Patio Espacio Peregrino

Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas.

Actividad Gratuita

 


La Diputación de León y el Instituto Leonés de Cultura a través del Museo Etnográfico Provincial de León, en la Actividad “Pieza del Mes”, ha programado para este mes de octubre una conferencia que lleva el título: “La artesa. Diálogos y sensaciones”. En esta ocasión será D. Félix Asensio Brímez, Grado en Antropología Social, quien a lo largo de la disertación abordará el instrumento, la artesa, su construcción, origen etimológico, usos, etc., en el contexto de la matanza tradicional leonesa en el periodo comprendido entre las décadas 50 al 70 del siglo pasado.

Para el conferenciante, en torno a la matanza, discurre un mundo de diálogos y sensaciones en el que la artesa es testigo necesario, protagonista inerte que no silente. Un recorrido por los escenarios que se producen alrededor de la humilde artesa, del que asoman dejándose ver nítidamente todo un mundo de interacciones y sensaciones.

Tradiciones, rituales, ritos de paso o la división social del trabajo, la reciprocidad y el Don, el parentesco etc., abordados desde una mirada antropológica, pero amena y didáctica. Un compendio de situaciones  concentradas en un corto espacio de tiempo, la matanza, en el ámbito de la familia tradicional de nuestros pueblos leoneses. 

Un viaje de vuelta a un mundo hoy prácticamente desaparecido o reducido a actos folklóricos para turistas urbanos. Un buen momento para sumergirse en el conocimiento de nuestras costumbres y cultura popular, tan próximas en el tiempo, pero desconocidas para muchas generaciones que habitan los espacios de la ciudad.

ACTIVIDAD REALIZADA

Pieza del Mes: "La artesa. Diálogos y sensaciones".
Investigador: D. Félix Asensio Brímez.


D. Félix Asensio Brímez. 

D. Félix Asensio al lado de la artesa, protagonista de la Pieza del Mes.