miércoles, 21 de junio de 2017

NOTICIA: La música tradicional toma san marcelo

dl -
21/06/2017
Con motivo de la clausura del curso del Área de Formación Tradicional de la Escuela Municipal de Música, el centro de la ciudad se convertirá hoy en un altar para los sones, danzas y trajes de León. A partir de las 20.00, y tras un pasacalles que partirá de la plaza de la Catedral, San Marcelo acogerá actuaciones musicales, bailes y una exhibición de vestidos elaborados por las alumnas del aula de indumentaria. | dl

sábado, 17 de junio de 2017

NOTICIA: CON LA VENIA IRREVERENTE

con la venia irreverente -

San Sebastián volverá a caminar con paso lento pero enérgico entre un público que aplaude sus giros, taconazos y venias irreverentes hasta su conversión al Cristianismo. Diez santos, apóstoles y Jesús desfilan en la procesión del Corpus Christi en Laguna de Negrillos, declarada de Interés Turístico Provincial y Regional. La procesión sale el domingo a las 12.00 de la Iglesia de San Juan Bautista, el colofón a unas fiestas que comienzan hoy viernes a las 08.00 horas con un pasacalles a cargo de la Danza de la Villa, repique de campanas y verbena a las 23.00 horas.. El sábado la fiesta comienza a las 12.00 horas con tiro al plato, procesión de San Isidro y la Virgen del Rosario, misa, actuación de la Danza de la Villa, exhibición ecuestre, fuegos artificiales y verbena. Además de la procesión, el domingo también hay organizado un partido de pelota a amno, corcobaya y verbena amenizada por la orquesta Bristol.

La procesión del Corpus en Laguna de Negrillos es una atracción que cada año congrega a multitud de turistas alrededor de la figura de San Sebastián.

miércoles, 14 de junio de 2017

NOTICIA: Vivos vestidos de muerto

La procesión de los amortajados o de las mortajas de Quintana Fuseros es un ancestral y único rito que hoy protagoniza ‘La pieza del mes’ en el museo Etnográfico de Mansilla

Las amortajadas se visten en el interior de la iglesia con sus mortajas
antes de dar comienzo la procesión por las calles de Quintana Fuseros.
 | MAURICIO PEÑA

Fulgencio Fernández | 11/06/2017
lanuevacronica.com
Pocos viejos ritos, que aún se celebran, llamarán tanto la atención como la Procesión de los amortajados o de las mortajas que cada 3 de mayo (fiesta de la Cruz) se celebra en Quintana Fuseros, en el municipio de Igüeña.

Pocas veces, y en pocos lugares, se podrá ver a unos vivos vestidos de muertos, con su propia mortaja, como protagonistas de una procesión. Que eso es lo que ocurre en la citada procesión de la localidad berciana y que aún se sigue celebrando. Este singular rito protagoniza esta tarde (a las 18.30 horas) la actividad del Museo Etnográfico Provincial de Mansilla de las Mulas ‘La pieza del mes’, en la que la recepción de dos mortajas (de hombre y mujer) cedidas por la Junta Vecinal de Quintana Fuseros irá acompañada de una conferencia del investigador de las Tradiciones y del Patrimonio Cultural de la provincia de León David Gustavo López. 

La ermita es pequeña y repiten: "Los amortajados tienen preferencia"
En una de sus últimas ediciones, un día espléndido, media hora antes del comienzo de la procesión iba llegando a la iglesia de Quintana de Fuseros gente con sus mortajas bajo el brazo, entraron al templo y se fueron vistiendo mientras Mauricio Peña hacía fotografías sin que aquella gente se inmutara por nada, lo que le extrañó por poco habitual en este tipo de ritos. Pocos minutos después salían a la calle «ya amortajados», con sus vestidos blancos o de colores, mientras otro vecino nos explicaba: «Ahí va gente que ha librado de un cáncer, que ha tenido un accidente y sobrevivió, algunos que se salvaron de enfermedades malas, madres que se han ofrecido por sus hijos... qué se yo, aquí le tenemos mucha fe al Cristo de la Cabaña».

Ése es el misterio de la procesión, la fe en el Cristo de la Cabaña, hasta cuya ermita va el recorrido procesional atravesando el pueblo (y en la Virgen del Rosario) y la singular ofrenda que quien ha visto la muerte de cerca les hace: Ante una enfermedad muy grave, un accidente... compran o se hacen su propia mortaja y se ofrecen al Cristo. Si no superan el trance la familia utilizará la mortaja y si lo superan acudirán a la procesión del 3 de mayo vestidos con ella.

- Los hay que van el año de la enfermedad , otros se ofrecen para varios años, cinco o diez, según sea el mal, y los hay que para «mientras vivan»; añade el vecino. 
- ¿Usted nunca ha salido?
- Sí, una vez.
- ¿Y de qué se libró?
- Eso son cosas de cada uno... y del Cristo de la Cabaña, no nos gusta decirlo aunque los del pueblo nos conocemos y sabemos qué le ha ocurrido a cada uno, somos pocos y no hay muchos secretos.
- ¿Cuántos habitantes son?
- Pocos, muy pocos, unos 200... con los que fuimos.

Buena prueba de ese declive poblacional de esta localidad fue el hecho de que este pueblo fue uno de los primeros de España en protagonizar una de aquellas‘Caravanas de mujeres’ que se pusieron de moda después de la famosa que llegó a Plan.

- ¿Tanta escasez de mujeres había?
- La había, pero también fue una cosa de los mozos del pueblo, hace treinta años, era una moda. 
- ¿También irían muchos más amortajados en la procesión?
- Claro, muchos más, pero no porque haya bajado la tradición de ofrecerse, lo que ocurre es que somos menos y también que hay menos enfermedades mortales, ya sabes que antes se moría de cualquier cosa. También son pocos los que ahora van descalzos mientras que antes era casi lo más normal.

En la ermita del Cristo se celebra la misa. No entran todos los vecinos que acuden pues no hay espacio suficiente y ocurre lo que parece más lógico: «Los amortajados tienen preferencia».

Para los que quedan en el exterior se coloca un altavoz.

Aquellos que sufren una grave enfermedad o accidente compran su mortaja y se ofrecen al Cristo, si se salvan acuden a la procesión del 3 de mayo vestidos con su propia mortaja
Al final de la misa sale la verdadera procesión de los amortajados, con la imagen de la Virgen y también la del Cristo. Una orquesta acompaña al cortejo, aunque «durante muchos años la música era la de Genaro ‘El Tamborilero’, que era del pueblo. Murió en Ponferrada ya hará más de 30 años, había estado en la División Azul y él solo se manejaba con la flauta y el tambor, era un personaje. ¡Cuántas bodas y fiestas tocó por aquí!». Cuando se van acercando a la iglesia el repique de las campanas se suma al rito. Depositan la imagen del Cristo en la iglesia, donde permanece hasta el día de San Isidro, cuando regresa en otra procesión en la que se aprovecha para bendecir los campos manteniendo la otra tradición de la comarca: la agraria.

La comitiva llega hasta la iglesia y en el interior se produce otro rito tradicional, algunas personas le recitan al Cristo de la Cabaña algunas poesías, propias en el mayor de los casos o una de un vecino del lugar ya fallecido, profesor en la Universidad de Salamanca: José Luis Rodríguez Molinero. Suyo es el poema: «Por Tu desnudez, ¡oh Cristo!, / quita de mí lo que es pravo, / que libre quiero yo estar / de la veste del pecado».

Ahí acaba el singular rito que precede a la fiesta. Los músicos cambian las partituras de la procesión por las del baile vermú pues como dice uno de los integrantes de la Orquesta Flor: «Los músicos sabemos que la burra se amarra donde manda el amo».
Un rito único aunque hay algunos otros ‘parecidos’, muy pocos, en otros puntos de la provincia. Mejor dicho, hubo, pues la mayoría han desaparecido. Hubo una procesión similar, pero con el añadido de ser niños los amortajados, en La Cuesta, en La Cabrera, donde aún se conservan las mortajas, en muy buen estado. También en Nuestra Señora de la Garandilla y Val de San Lorenzo (por la Virgen de la Carballeda). Y aún se conservan algunas, aunque diferentes, fuera de la provincia, siendo la más conocidas la pontevedresa de Santa Marta de Ribarteme donde los ofrecidos en vez de mortajas van en sus propios ataúdes. Mortajas llevan también en la procesión de Viernes Santo de la localidad zamorana de Bercianos de Aliste. 

Y en León... Quintana Fuseros.

NOTICIA: Norberto Magín: "Aquí toda la vida se tocó la alcurdión"

MÚSICA TRADICIONAL. La 3ª Xuntanza de Alcordeonistas ya está preparada. El padre de la idea, el acordeonista Norberto Magín, tiene todo a punto para el próximo fin de semana en un marco inigualable, el palacio de Riolago de Babia.

La Orquesta Los Brugos, de la comarca de Gordón, unos de los «históricos».

Fulgencio Fernández | 10/06/2017

Norberto Magín, acordeonista y nieto de acordeonista (Magín Prieto); músico y estudioso de la música, sobre todo de la de su tierra ‘patsueza’, parió hace tres años una singular e impagable idea, el Encuentro de Acordeonistas (Xuntanza de Alcordeonistas) en la que pretendía reunir a veteranos músicos con jóvenes que siguen tocando este instrumento de gran presencia en muchas comarcas leonesas. Señala Magín «el acordeón, junto al pandero cuadrado, son los instrumentos fetiche de las denominadas comarcas patsuezas (Babia, Luna, Omaña, Laciana y Alto Sil). Mientras en otras comarcas leonesas la interpretación de la gaita, la chifla o la dulzaina ha sido más generalizada, en estas comarcas del noroeste de León el acordeón ha reinado casi desde su introducción en la provincia a finales del siglo XIX». 

Y como prueba de esta vigencia recurre a un ejemplo que se repite con todos los investigadores de las tradiciones musicales. Señala que cualquier etnógrafo que haya realizado trabajo de campo en estas comarcas se ha percatado de la importancia de este instrumento, sobre todo en el baile de más identidad, el baile del país.

- Aquí eso se toca con el acordeón; escuchaban una y otra vez.

- ¿Y antes?

- Antes no sé, aquí toda la vida se tocó con la alcurdión.

Esta realidad es la que llevó a Norberto Magín a poner en marcha esta Xuntanza que el próximo fin de semana (los días 16 y 17) tiene una nueva cita en Riolago. «Las dos ediciones anteriores ha contado con un notable éxito de público, además de la gran cantidad de acordeonistas asistentes al evento, alrededor de la veintena la primera edición y la treintena en la segunda, venidos de afuera. En esta edición hay una intención de ir creciendo, repite gente como Borja Rodríguez Tablado y Mari del Mar Tablado, además de yo mismo (Norberto Magín) que tocaremos con nuestras agrupaciones. Además, este año va a contar con la visita de los compañeros de Bembibre, alrededor de 20, que junto a su profesora Maiver van a pasar un buen día. Total, alrededor de los 60 acordeonistas nos vamos a reunir». 

Norberto Magín, gran estudioso de este instrumento popular, nos ofrece una visión histórica de la evolución de este instrumento. «Al igual que pasa en España existen dos etapas en la relación social con los acordeonistas, del ámbito local al comarcal y provincial, lo cual, también tiene que ver con la evolución del acordeón, desde el juguete que era el acordeón de botones hasta la profesionalización del acordeón de piano, más complejo y con mayor recursos musicales».

Ha realizado Magín una concienzuda investigación buscando en las páginas de los periódicos de principios de siglo referencias a los acordeonistas. «Lo primero que encontré en las páginas del Diario de León fueron dos negocios asociados a dos nombres,Faustino Ovejero y Pedro C. de Aparicio. El primero se anuncia a lo largo de 1907 y a parte de los acordeones, vendía bicicletas, ‘aparatos de luz eléctrica’, hules de mesa u otros instrumentos como guitarras o bandurrias . El segundo aparece en agosto de 1908 y se anunciaba como reparador de elementos tan diversos como máquinas de escribir, bicicletas, aparatos ortopédicos, armonios y por supuesto acordeones. En cuanto a los acordeonistas, el etnógrafo Javier Emperador me aludió a qué ha encontrado fotos de acordeonistas de botones por toda la provincia , no obstante, de momento no he encontrado ninguna referencia a estos acordeonistas fuera de las comarcas del noroeste de León». 



La siguiente etapa de su estudio llevó a Magín hasta las décadas de los años 20 y 30. «Entre 1917 y 1930 aparece Nepthalí Domínguez —que había sido ex afinador de la Real Casa y organero del Real Palacio de San Idefonso— arreglaba acordeones, pianos, órganos y harmonios y varias veces ponía en duda la profesionalidad de su competencia. Esto debía ser verdad porque todavía aparece en 1930 . Del mismo modo, aunque no con tanta insistencia encontré Eduardo I. Ortega que en 1924 se anunció como ‘afinador de toda clase de pianos, acordeones y demás instrumentos’. En cuanto a los acordeonistas, existe del mismo modo una profesionalización y a partir de los años treinta se empiezan a formar las denominadas orquestas u orquestinas. Éstas se formaban por uno o varios acordeonistas y batería, para más tarde añadirse trompetas y saxofones y en la década de los sesenta guitarras y bajos eléctricos. A partir de los setenta, con la llegada del teclado electrónico, la interpretación del acordeón baja».

Ha encontrado Magín referencias a orquestas por toda la provincia, y se refiere a algunas de las más repetidas, como la orquesta Los Brugos de la comarca de Pola de Gordón (¿Cabornera?, La Orquesta Trovadores de Cerezales del Condado o La Orquesta Los Ramos de Murias de Ponjos.

Estas dos etapas en la evolución del acordeón también la encontramos en la comarca de Babia. La primera va desde la llegada de los primeros instrumentos hasta la aparición del acordeón de teclado. «La introducción de este instrumento en esta comarca hoy en día no se sabe con exactitud, lo que sí sabe es que había dos manera de adquirirlos. Unas veces se pagaba con el capital familiar, como el caso de la familia Álvarez Redondo, de Truébano de Babia . Otras y parece ser la más utilizaba, se producía una forma de derecho consuetudinario, ya que eran los mozos de los pueblos los que juntaban el dinero para comprarlo y luego se lo intercambiaban por turnos. Esta forma de adquisición está constatada en el pueblo de Riolago de Babia , en Vega de Viejos o en el pueblo de Cubillas de Arbas, cercano a Babia».




El acordeón de sistema piano aparece en Babia a finales de la primera década del siglo XX. Al contrario que la anterior etapa, existe una profesionalización de los intérpretes, con el desarrollo económico de la minería y la mejora de las comunicaciones, los acordeonistas dejan de tener una proyección local y empiezan a trasladarse a otras localidades para amenizar algún evento. «Los primeros acordeonistas se desplazaban en bicicleta por los pueblos y solían ir a contratarlo a casa o de ‘fiesta en fiesta’. Esta situación era muy precaria, sobre todo el invierno con las nevadas. Mi abuela me contaba cuando era pequeño que mi abuelo viniendo de una fiesta tuvo que meterse dentro de una mina porque le perseguían los lobos y de la misma manera y del mismo modo, el hijo de Perjentino de Truébano me contó que su padre cogió el acordeón y se puso a tocar en el camino volviendo para casa para asustarles».

Tiene Magín documentados numerosos acordeonistas en Babia: Lisardo de Villasecino, Perjentino de Truébano, Firmo de Quintanilla, Secundino de Huergas (había estado en Argentina y había traído un bandoneón), Nemesio de Torrestío, Magín y Albino de Lago de Babia, Otimio el de Peñalba o Plácido de Piedrafita de Babia. No obstante, estos también se trasladaban a tocar a otras comarcas vecinas.

NOTICIA: El lobo de León, una estrella de cine

Un realizador manchego estuvo meses buscando el mejor lugar de España desde el que explicar la relación histórica del lobo ibérico con el hombre, y lo encontró en León. Omaña, Babia y el área de Riaño fueron sobre todo los escenarios de ‘Barbacana’, documental que se estrenará, a nivel nacional, a la vuelta del verano.
Una de las imágenes de los lobos. - ACAJÚ

E. GANCEDO | LEÓN

En un principio no habían barajado León. Sus primeras incursiones las hicieron por las provincias de Guadalajara y de Zamora, en la muy lobuna sierra de la Culebra. Después llegó Palencia y, por fin, el norte de León. Aquí encontraron lo que andaban buscando. «Y no es extraño, porque si hablamos de cañadas trashumantes, las más importantes nacen en tierras leonesas», recuerda Arturo Menor, realizador talaverano que es el artífice principal de Barbacana, la huella del lobo, un potente documental cuyo protagonista no es sólo la durante siglos temida alimaña sino más bien su relación histórica con el hombre y los rebaños. En estos momentos el equipo da los últimos retoques a una producción de al menos 75 minutos de duración que se estrenará después del verano, a nivel nacional, y en las salas comerciales, al estilo del muy ambicioso Cantábrico.

«Comenzamos a grabar en mayo de 2016 y terminamos en marzo de este año —cuenta Menor—. El 90% del documental tiene su base en León, además de una pequeña parte en Palencia. La razón es que aquí encontramos pastores que siguen manteniendo prácticas tradicionales y que nos mostraron la mejor de las disposiciones a trabajar con nosotros». Después de estrenar Wildmed, el último bosque mediterráneo, exhibido en más de cien países, el responsable de la productora sevillana Acajú y director del Festival Internacional de Cine Científico y Ambiental de Doñana, quiso comprender las razones de las últimas polémicas registradas entre lobos y ganaderos. «Quisimos conocer el asunto de primera mano y, sobre todo, ver qué soluciones proponen ellos», explicó al Diario. ¿Y qué comprobaron? «Pues que no hay tal conflicto, o que al menos es exagerado. El lobo, más que un problema, para ellos es una molestia, comparado con otras trabas, y tienen numerosos —y a veces muy sencillos— recursos seculares para evitarlos. Por ejemplo, el uso de mastines, que son un elemento muy importante de la película, o la barbacana que da título, una cuerda tendida a un metro de altura que les disuade de entrar al redil», comunicó.

«Son medidas preventivas que llevan mucho tiempo inventadas y datan de épocas en las que había más lobos y más ganado, y aun se están inventando otras nuevas muy efectivas», dice Arturo Menor, quien alaba sobremanera a pastores leoneses como Violeta Alegre y Gregorio Fidalgo, de Lago de Omaña, que aparecen en el filme. «Yo destacaría de ellos su triple amor: a la naturaleza, a las ovejas y a los mastines. Son tan buenas personas, tan generosos... sin duda, lo mejor de este rodaje ha sido la experiencia humana», concluye el también biólogo y cabeza visible de un nutrido equipo que incluye a grandes especialistas del cine español como por ejemplo José M. G. Moyano en edición de imagen, Daniel de Zayas en registro de sonido y Nicolás Poulpiquet en mezclas de audio (los tres reconocidos con premios Goya por La isla mínima, Tres días y Las brujas de Zugarramurdi, respectivamente).

Barbacana, la huella del lobo ya ha sido seleccionada para la próxima edición del Festival de Cine Español de Málaga.

Álvaro de Armiñán (ayudante de dirección), Daniel de Zayas (sonido directo),
Arturo Menor (director), Miguel Sánchez (realizador leonés)
 y José A. Vallejo (cámara). ACAJÚ


El pastor Gregorio Fidalgo (centro, con sombrero), junto a Arturo
Menor (con gorra) y otros miembros del equipo. ACAJÚ

COLABORACIÓN: Pregoneros, alguaciles, barrenderos, policías municipales, carceleros, matarifes… oficios de nuestros pueblos…

Autor: Toño Morala

Pregonero y alguacil.

Los mayores de nuestras casas, y otros más jóvenes, aún recuerdan a aquellos pregoneros municipales con el cornetín en mano y la orden municipal en la otra, que iban por plazas y calles, primero tocando el cornetín o corneta o tambor, dependiendo de zonas; y a voz en grito leían el manuscrito o a máquina de escribir con cinta de tinta, las ordenanzas y otras historias para que los conciudadanos se enteraran de las noticias, y de aquellas ordenes municipales tomadas en pleno o comisión de gobierno; la mayoría de veces, el propio alcalde soltaba lastre al secretario municipal o al alguacil y pregonero, y santas pascuas.

El gran José María Copete, pregonero, alguacil y municipal
 de Mansilla de las Mulas durante muchos años

El pregonero era otra de las profesiones más populares en los pueblos de España. Llegaba con su corneta o tambor, y haciéndolo sonar reunía a todos los habitantes para comunicarles noticias importantes venidas de otras ciudades, o acontecimientos extraordinarios dentro del pueblo. Su origen se remonta a tiempos del Imperio Romano, y durante siglos fue el medio de comunicación y publicidad más eficiente. Con la llegada de la radio y la televisión, la utilidad del pregonero se vio relegada a un segundo lugar, abocándolo a la desaparición a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. En otras ocasiones el pregonero iba voceando la llegada de algún vendedor ambulante, o aquellos otros que arreglaban todo tipo de cosas, desde el paragüero, estañador, el afilador, el mielero… en fin, todos aquellos acontecimientos que intentaban hacer la vida más cómoda a los habitantes de los pueblos. Más acá, en las torres de las iglesias se ponían altavoces de bocina, y desde algún lugar cercano, se llamaba y se publicitaba todo aquello previo pago de tasa por dar difusión a lo concreto de la venta ambulante y otros añadidos. La historia nos dice que fueron importantes estos oficios que dependían de los Ayuntamientos, y como saben, hay anécdotas para parar un tren.

El típico cornetín del pregonero.

Los susodichos y nombrados oficios municipales eran, en los pueblos pequeños y Villas, pues el de barrendero, alguacil y pregonero, municipales pocos, y con permiso de armas, menos; matarifes en los mataderos municipales de trócola y poco más. Cuando llegó el agua y desagüe a algunos pueblos, eran los propios obreros municipales quienes abrían y descubrían las averías, para que al rato llegara el fontanero y arreglara el reventón de una tubería, o un enganche de extranjis, quiero decir, que no pasaba el agua por el contador pertinente. Aquí sí que había la de de dios es cristo, acudía hasta el juez de paz a poner orden entre los trabajadores y el infractor, cosas de algunos. 

Pregoneros y alguaciles de Villa grande.

Allá por los años cincuenta y sesenta, el trabajo de pregonero y alguacil tenía su aquello; las funciones eran variadas, desde organizar el poco tráfico en el pueblo a golpe de silbato, llamar con el tambor o cornetín para leer en alto el bando del alcalde, o la ordenanza invitando en la Semana Santa a los lugareños a participar, a poner bonitos los balcones, a quitar carros y remolques de las calles, así como en fiestas y otros añadidos como eran acompañar a la corporación en plenos, homenajes, carrozas, desfiles varios… llevar notificaciones de todo tipo, incluidas las del juzgado de paz; en fin, todo aquello que era menester realizar para el buen funcionamiento entre las corporaciones y las buenas gentes de los pueblos; estos hombres eran los que daban la cara en todo y por todo; los que aguantaban el chaparrón cuando las cosas no eran buenas noticias para el vecino.

Copete  ya de Municipal  de Mansilla de las Mulas, 
vigilando unas obras.

Y en esas estuvo durante más de tres décadas José María Copete, pregonero, alguacil, y más tarde municipal armado de la Villa de Mansilla de las Mulas. Copete era un hombre muy querido y respetado en la Villa; aunque nacido en Asturias, pronto llegó a estas tierras y se quedó hasta su fallecimiento hace ahora algo más de veinticinco años. Cuando marchaba de vacaciones, tenía que dejar el arma, la pistola, en el cuartel de la guardia civil. Tiene en su currículo, entre miles de cosas, el haber ayudado en aquel atraco a la sucursal de la caja de ahorros de Mansilla, por lo que fue reconocido públicamente por la entidad y por el consistorio.

 Copete y un coche mal aparcado, a tomar nota…

Hombres que siempre estaban atentos a las jugadas de algunos forasteros, que ayudaban a las vecinas mayores con la compra, buscaban a los niños perdidos por traviesos; en fin un largo etcétera. Otro oficio era el de carcelero, el último de Mansilla se llamaba Santos y vivía en el propio Ayuntamiento; no hace falta el explicar cuál era su cometido. Luego estaban aquellos de oficios varios, aquellos que prendían las calefacciones de carbón y leña en el duro invierno en los colegios y edificios públicos, siempre a la sombra y casi en silencio, hacían su trabajo y así durante toda la vida, muchos años de saber los problemillas de las bombas de agua, los desagües, incluso de la luz, cuando era a 125 voltios y las calles se quedaban a oscuras a la primera tormenta de agua y truenos. 

Pedrín, Basilio, Cesar y Vicente Moro, trabajadores del
 Ayuntamiento de Mansilla de las Mulas, hacían de todo.


También tenían que espalar las calles cuando había nieve, echar sal… cuando más trabajo había era por ferias y mercados, fiestas… y si el pueblo o villa estaba cerca del río, alguna vez, tuvieron que trabajar noche y día para ayudar, y mucho, en inundaciones y demás; podaban árboles de parques y plazas, barrían las calles… así estuvieron también los grandes, entre otros, Pedrín, Basilio, Cesar y Vicente… un montón de años haciendo de todo y mirando por el bien común en la Villa de Mansilla de las Mulas. Otros de los trabajos de estas buenas gentes consistía en tocar las campanas donde no había campanero, poner en hora y engrasar los relojes del campanario y del propio Ayuntamiento, abrir y cerrar las llaves de agua en averías; avisar al vecindario de cualquier desarreglo y arreglo de calles… cuidar los cementerios. Muchos años atrás, estas buenas gentes cobraban en especie por esos trabajos, y eran los alcaldes y curas quienes daban las ordenes y pagaban… y también cobraban las tasas de las basculas en ferias y mercados, y cobraban por anunciar por calles y plazas a los vendedores ambulantes, titiriteros… también se encargaban de los acontecimientos sociales; nacimientos, bautizos, bodas y defunciones; para esto último el encargado era el campanero que era el que sabia los toques y llamadas de campana. También existían aquellos voceros ambulantes que gritaban por calles y plazas previo permiso municipal… ¡Cacharrero! ¡EI traperooo! ¡Botelleeero! ¡El afiladóoor! ¡Cuchillos, navajas que afilar!, esta era la primera forma oral de la publicidad. Este es, también, el sistema de que se valieron los pueblos para enterarse de las noticias, por medio del pregonero. Y así es como daba las horas y el estado del tiempo el sereno cuando decía… ¡las doce y sereno! ¡Colchoneeeero! ¡Vendo piedras de mechero! ¡Paragüero! Los gritos de la calle, o sea los pregones callejeros se reprodujeron en comedias y sainetes costumbristas. Ricardo de la Vega en la escena primera del sainete titulado "El señor Luis el Tumbón o Despacho de Huevos frescos", saca a los vendedores pregonando sus mercancías… ¡Naranjas! ¡Camuesas! ¡Qué ricas! ¡Qué ricas! Siempre con la misma retahíla, un año y otro, recorriendo todos los pueblos y anunciando las noticias de la vida. "De parte del señor alcalde, se hace saber...". Anunciaba, el pregonero,… con su gorra de plato y bien visibles las letras V P (Vox pópuli: Voz del pueblo) encima de la Visera, que algunos con su habitual socarronería, traducían por "Vino Puro".

En plena faena.


jueves, 8 de junio de 2017

PIEZA DEL MES: JUNIO 2017

“MORTAJAS DE QUINTANA DE FUSEROS. Fiesta de la Cruz de Mayo. Procesión de los Amortajados”.

Donación: Junta Vecinal de Quintana de Fuseros
Investigador: D. David Gustavo López García
Investigador de las Tradiciones y del Patrimonio Cultural de la provincia de León.

Domingo, 11 de junio de 2017. 18:30 h.

Patio Espacio Peregrino. Planta baja
Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas.
Actividad Gratuita




El Museo Etnográfico Provincial de León perteneciente a la Diputación de León, en su programa de Actividad “Pieza del Mes”, ha programado para este mes de junio la disertación sobre dos nuevas piezas incorporadas mediante donación a la colección de la Diputación de León.

Estos objetos, relacionados con una más que insólita parcela oferente y devocional de la religiosidad popular, son dos "mortajas" (femenina y masculina) que forman parte de la "Procesión de los Amortajados" o "de las mortajas", en forma de simples hábitos vestidos por sus oferentes devotos en la Fiesta de la Cruz (3 de mayo) en el pueblo berciano de Quintana de Fuseros (ayuntamiento de Igueña), quien mediante la Junta Vecinal ha efectuado la donación.


Será D. David Gustavo López García, Investigador de las Tradiciones y del Patrimonio Cultural de la provincia de León, quien además de facilitar su donación nos acerque a una de las fiestas populares con más arraigo dentro de la religiosidad popular como es la Fiesta de la Cruz de Mayo, así como a esta tradición no única pero sí extraña por la mezcla de ofrecidos por promesa, devoción y rogativa, bien votiva u oferente, fusión antonímica entre lo festivo patronal con lo intimista, personal y familiar-grupal, en donde "los ofrecidos", mujeres y hombres que cumplen su promesa de asistir, vestidos con lo que hubiera sido su mortaja, a los actos en honor del Cristo de la Cabaña, para mostrar, tanto a la Virgen del Rosario como al Cristo aludido, su devoción en la creencia de su salvación del peligro personal expuesto o la sanación de la enfermedad padecida.



La “Procesión de los Amortajados” o “de las mortajas” como acto religioso popular estuvo auspiciado por la extinta Cofradía de Ánimas, con referencias al menos desde el siglo XVIII en el Catastro de Ensenada, y hoy desaparecida sin voluntad popular de recuperación como entidad, si bien mantenida la acción por voluntad propia de sus devotos así como por el apoyo y organización por parte de la Junta Vecinal, en mantener esta tradición.

Es por ello que su base social y estructural parece al menos garantizada en su conservación, a lo que hay que sumar la más que loable voluntad popular de permanecer apegada a la tradición y no al mercantilismo turístico, y con ello no efectuar variaciones de fechas, diarios y horarios en la fórmula y los actos asociados, si bien como en todas las tradiciones no permanece inmutable y elementos de tipo festivo más de raigambre patronal que se han ido introduciendo en los últimos años, como es la presencia en el cortejo de músicas festivas (dicho esto por la introducción de las gaitas y tamboril conviviendo con los devotos cánticos marianos) y lo diferente del ambiente de estremecimiento que no de solemnidad de otras épocas.

La acción se desarrolla en varias fases y espacios sociales y religiosos. Lo primero la reunión para vestirse se produce en la Iglesia parroquial, donde se mezclan devotos y ofertores con las imágenes de la Virgen del Rosario entronizada y de los distintos santos de retablo y capillas. Una vez iniciado el acto religioso por el párroco la comitiva parte presidida por una cruz procesional tras la que se sitúa la imágen de la Virgen del Rosario portada en andas por manos femeninas de forma rotativa, en un trayecto que se dirige hasta la Ermita del Santo Cristo de la Cabaña donde se oficia misa y posteriormente se incorpora la imagen del Cristo crucificado (con el sudario y crespones morados pendiendo de sus brazos y cintura) antecediendo a la Virgen y portado éste por hombres, devotos y ofertores, en una solemne procesión que recorre las calles en animado cantoral y música de gaitas, para regreso y entrada a golpe de campana en la Iglesia Parroquial, donde permanecerá el Cristo hasta San Isidro (15 de Mayo) cuando volverá en rogativa a la Ermita titular.

Los oferentes visten sus hábitos por encima de la ropa personal y festiva. El atuendo de los amortajados masculinos viste de sencillas camisolas en forma de hábitos en gran parte blancos, azules y morados, en simples diseños lisos, mientras que en las amortajadas sus camisolas o embatados son de colores rosas, azules o blancos, si bien en éstas además de los diseños lisos aparecen también los estampados y algún ceñidor (normalmente de la misma tela o cordón a la cintura). En muchas ocasiones las mujeres completan su hábito cubriendo la cabeza bien con pañuelos lisos iguales a la camisola o bien estampados. Todo ello hace que en la denominada mortaja normalmente se utilizen adecuaciones comercializadas de simples camisones, camisolas o batas lisas de tipo estival, más que las confeccionadas personalmente con sencillas telas vaporosas (que resultan asequibles económicamente y no complicadas en su elaboración técnica).

Finalmente ambos sexos portan velas encendidas durante la procesión.


En la provincia de León existieron otras procesiones parecidas a la realizada en Quintana de Fuseros, pero de ellas solo quedan recuerdos, como la de Nuestra Señora de la Garandilla  (Valdesamario) y de la Virgen de la Carballeda (Val de San Lorenzo), en sus respectivas fiestas. Si bien fuera de nuestra provincia, pero en lugares tan unidos como Galicia o Zamora, también existen procesiones de amortajados. En las primeras predomina un aire más festivo, con bulliciosas romerías como los ofrecidos al Nazareno de La Puebla de Caramiñal (La Coruña), y de “los ataúdes”, en Santa Marta de Ribarteme (Pontevedra), donde los ofrecidos son portados dentro de los ataúdes que hubieran servido para su entierro en caso de fallecimiento. Mientras que en Castilla y León, en Zamora contamos con la procesión del Santo Entierro que el día de Viernes Santo se celebra en Bercianos de Aliste (Zamora), aunque diferente con respecto a la berciana de Quintana, pues en ésta las mortajas blancas vestidas por los cofrades alistanos no resultan un ofrecimiento por ningún presunto milagro o sanación, sino un recordatorio de la finitud humana al vestir el sudario que llevarán en su propio funeral. Ritual similar al de Aliste se repite en Manganeses de la Lampreana (Zamora), también en Viernes Santo.


 Así pues en el Museo Etnográfico Provincial, este domingo no solo se revivirá un aspecto prácticamente desconocido de la Tradición Cultural Material e Intangible de la religiosidad popular berciana, sino que contaremos también con sus protagonistas y los objetos, pues nos acompañará un grupo del pueblo de Quintana de Fuseros que nos introducirá en persona su forma actual de entender este rito, que además ha sido documentado en soporte gráfico, sonoro y visual por parte del Museo, tanto para su conservación como para su interpretación y su reversión a la comunidad que lo representa. Es por lo tanto una ocasión especial para homenajear a un territorio y sus gentes, por su voluntad de conservación de expresiones irrepetibles e irremplazables de las tradiciones. 



ACTIVIDAD REALIZADA

D. Manuel Durández, 
Mayordomo de la Cofradía de las Ánimas.

Vecinas de Quintana de Fuseros.
                                               
D. David Gustavo López,  
Investigador de la Tradición.