martes, 16 de enero de 2018

NOTICIA:

Los antiguos celebrarán el solsticio de invierno llamando a los démones, almas del pasado que iban de casa en casa pasando revista. Los romanos adaptaron las fiestas y la iglesia trató de prohibirlas haciendo que se refugiaran en el carnaval. Una historia de antroidos. parte del acervo cultural de la provincia. Guirrios, zafarrones o campaneiros. Es tiempo de mascaradas...

A.G. VALENCIA
14/01/2018

Hay que remontarse hasta la antigüedad. Entonces el invierno ya se colocaba la máscara. Antruejos, antroidos, que han llegado hasta nuestros días dando un periplo por la historia, refugiándose en el Carnaval y sorteando la censura para demostrar que lo verdaderamente arraigado en el pueblo es imposible de borrar. Entramos en tiempo de máscaras, de tradiciones ancestrales. Un viaje por los siglos que el investigador cabreirés Iván Martínez Lobo ha documentado.

En la provincia, y en general en todo el noroeste peninsular, las mascaradas siguen los mismos patrones, esquemas que han quedado grabados en las memorias de los más mayores y que han ido pasando de generación en generación, adaptándose y llegando hasta nuestros días. «Cabrera, por ejemplo, ha configurado un paisaje cultural que ha permitido conservar estas tradiciones», explica, consciente de que en aquellas zonas donde antes llegó la autoridad (entendida como figura de poder, administraciones, iglesia...) o en aquellos pueblos más próximos a vías de comunicación principales estos antruejos desaparecieron o se fueron adaptando de una manera más rápida.

La intrahistoria de las mascaradas leonesas abre un mundo de mitos, ritos y leyendas que han llegado hasta la actualidad. Martínez Lobo parte de los pueblos prerromanos para explicar que los antiguos concebían el tiempo de forma circular, donde las cosechas, los solsticios y los equinoccios se repetían. En esta idea cíclica, lo único fijo era la luna cada noche. Esta influencia tomaba su punto álgido en el solsticio de invierno. «Cuando la luz vencía a la oscuridad», dice el experto, y los días comienzan a ser más largos que las noches. «El pueblo celebraba esta transición con los ‘démones’, almas del pasado que salían por las casas a pasar revista para ver si merecían entrar en la luz», asegura. «Ir de casa en casa es la base de la petición de aguinaldo de los antruejos».

Y de aquí viene el resto...

Con la llegada de los romanos, el Imperio fue asumiendo todas las fiestas anteriores. La del solsticio pasó a las fiestas saturnales, del Sol Invictus, momento en que los ciudadanos se cambiaban los papeles y se hacían regalos. Usos y costumbres ya heredadas que fueron configurando el panorama... Los romanos también incluyeron nuevas fiestas, que a la larga introdujeron elementos en las mascaradas. Son las Lupercales, dedicadas a Fauno Luperco (Las Candelas, de febrero). En ellas los mozos demostraban el paso de jóvenes a adultos matando un carnero y revistiéndose con sus pieles, utilizaban elementos fustigadores y salían a por las mujeres como rito de fertilidad.

Roma, sin embargo, necesitaba un calendario para contar los días. Añaden los meses y se configura un almanaque de 304 días. El primero tenia 10 meses, a contar desde marzo, y no sería hasta el 700 a.C., cuando se empezaron a computar doce mensualidades. «Este orden nuevo que se va configurando hace que el solsticio de invierno vaya invadiendo febrero y acabe incorporando las fiestas Lupercales», esgrime Martínez Lobo. En el 45 a.C, Julio Cesar impone un calendario de 365 días, aunque el actual no se adoptará hasta 1.582: 12 meses y 356,24 días. Un baile de fechas que directamente va moviendo las fiestas.

El cristianismo trató de prohibir estas costumbres, base de los antroidos, aunque la Iglesia, adaptó las creencias a estas fechas y «establece el nacimiento de Cristo en el Solsticio de Invierno, precisamente cuando la luz vence a la oscuridad. De hecho, el santoral solo celebra dos nacimientos, el de Jesucristo y San Juan Bautista, coincidiendo con los solsticios», apunta el investigador.

La religión no acabó con las mascaradas. Cuenta Martínez Lobo que en la Catedral existen testimonios de que se siguieron celebrando bajo el nombre de Fiestas de los Locos, en la Edad Media. Cuenta que en León coronaban a un burro y lo metían en la Seo. «Las prohibiciones permitieron que muchas de estas fiesta se celebraran bajo el paraguas del Carnaval y hayan llegado hasta nuestros días. No se pudo acabar con ellas porque llevaban siglos arraigadas en el pueblo. Sus cosechas dependían de ello. Su vida dependía de ello».

Es curioso —resalta— como en Zamora estos antroidos se han mantenido más cerca del solsticio, igual que en Asturias. Sin embargo en diferentes zonas de León se han trasladado hacia las fechas del Carnaval.

Con este enorme sustrato cultural asumido durante siglos, las mascaradas mantienen rasgos comunes heredados de esta vieja historia. Todas, dice el experto, nacieron al abrigo del solsticio de invierno y utilizan máscaras zoomórficas. Las pieles, los cuernos, son rasgos idénticos, igual que los cencerros y las campanas. Utilizan elementos fustigadores, la petición de aguinaldo y mantienen la ‘creencia’ en los ritos de fertilidad.

Todavía hoy día, sigue el investigador, «las máscaras de los antruejos no cubren, representan a esos personajes. Nos revestimos, no nos disfrazamos, nos convertimos en ese ser».
El Graciosu. 

Con el paso del tiempo, esos démones pasaron a teatralizarse y aparecen nuevos personajes. Se incorpora a la mujer, se hacen coplas, comienza a cambiarse la fecha original, desaparecen algunos elementos o se adaptan y se va derivando a lo que en León se conoce como ‘Correr el Carnaval’.

Sin embargo, ligados a las mascaradas aparecen nuevos personajes y se incorporan oficios tradicionales. Son frecuente la vieya —que representa a la madre naturaleza—, la tarasca o tarara, la gomia, el oso en la mitad norte de la provincia, y el toro, en la mitad sur, las madamas, originalmente encarnadas por hombres... Los personajes principales como el Guirrio, el Zamarrón, el Jurru, el Campaneiro... siguen siendo quienes portan los elementos fundamentales. El experto sostiene la existencia de una teoría paralela, que mantiene que estos personajes eran, originalmente, encarnados por el chamán de la tribu.
Para hacer frente a la Reforma Protestante, nace la procesión del corpus y ligada a ella los danzantes, y en algunas localidades las birrias. También la tarasca entra en juego en este momento. El círculo se va cerrando hasta llegar a la configuración actual. Actualmente en la provincia existen 21 mascaradas vivas, desde el Órbigo, a la Montaña. Desde el Páramo a Cabrera. También hay documentos de que existieron más como el antreujo de Carrizal de Luna, de Curueña, el Graciosu de Santa Eulalia, los Remixacos de Quintanilla de Losada, Los Campaneiros de Manzaneda o el Campanón de Villar del Monte.

miércoles, 10 de enero de 2018

NOTICIA: La Pastorada Leonesa, en Madrid

TRADICIONES. El Auto de Navidad tuvo lugar en tres céntricas parroquias madrileñas durante los días del fin de año.


Un momento de la Pastorada que tuvo lugar en Madrid.


lanuevacronica.com
Gabriel Alonso-Carro | 10/01/2018
Durante los días del fin de año madrileño tuvo lugar, en tres céntricas parroquias, la representación de La Pastorada: Auto de Navidad leonés. Estamos de enhorabuena por la iniciativa de José Ángel Ruiz, que no solamente ha impulsado el proyecto sino que también se ha ocupado de su dirección interpretativa, adaptación y arreglos musicales -junto con la valiosa ejecución artística de profesionales de la orquesta de la Comunidad Autónoma de Madrid, el concurso del excelente Coro de Cámara Cantiga y la fundamental representación teatral de un grupo parroquial de la Capital (con la dirección escénica de María Ferrandis)-.

El resultado del conjunto es una delicia, que ojalá en lo sucesivo pudiera disfrutar más público, a medida que alcance más difusión esta hermosa pieza dramático-musical popular navideña (en esta preciosa y acertada adaptación).

La Pastorada leonesa representa el anuncio del Ángel a los pastores y zagalas (que son los auténticos protagonistas de la misma) del nacimiento de Jesucristo y cómo, finalmente, deciden abandonar sus rebaños e ir al Portal de Belén a adorar al Niño.

El Auto navideño es un fruto granado del folklore del Reino de León, creado e interpretado por el pueblo sencillo -transmitido por tradición oral- y que se representa en Nochebuena al filo de la Misa del Gallo para ambientar la celebración litúrgica. También se escenificaba el día de Navidad, para que pudieran presenciarlo los lugareños de otros pueblos. El esquema de las Pastoradas es muy similar en todas sus variantes: comenzando por los personajes (como el pastor protagonista, Rabadán, o el compañero escéptico -ante lo sorprendente del relato que se va narrando-). De ello podemos deducir, junto con el uso de la lengua romance -en verso- y del leonés antiguo, que es una tradición que se remonta a la Edad Media. Es una composición que refleja la devoción, la autenticidad y la emoción religiosa de la gente del pueblo con ocasión de la Natividad de Jesús.


Según el programa de mano entregado: «representar este auto es una costumbre navideña, propia de ambientes rurales, y es algo en lo que participa todo el pueblo, todos se implican y toman parte en ello. Se trata de los hechos que narran los evangelios para las festividades de Nochebuena y Navidad, sin formar parte de la liturgia de esos días: hay diálogos declamados, cantos solistas y del coro, actuación de personajes. No tiene por qué ser representada en la iglesia, puede serlo en otro lugar amplio o en la plaza del pueblo, para que pueda asistir a la representación el mayor número posible de personas».

El Coro de Cámara Cantiga y la orquesta de la Comunidad Autónoma de Madrid.El artista leonés, alma y corazón de esta nueva versión actualizada, José Ángel Ruiz, comenzó su carrera musical estudiando piano en León y fue organista en la Basílica de San Isidoro.Posteriormente ingresó como pianista y barítono en el Coro de la Comunidad Autónoma de Madrid. También ha trabajado con el Grupo Alfonso X El Sabio. Su padre formó parte de la Coral Isidoriana y de ahí su cariño y conocimiento de esta joya de la tradición folklórica leonesa.

El Coro de Cámara Cantiga y la orquesta de la Comunidad
Autónoma de Madrid
Al cumplirse este nuevo año 2018 medio siglo de la grabación de La Pastorada, con actores de RNE, ha tenido la magnífica idea de realizar una nueva adaptación musical con los textos ya actualizados en su día por D. Maximino Marcos(filólogo) y recogidos de la tradición oral y melódica popular por D. Felipe Magdaleno (fundador de la Coral citada). Prueba de su filiación leonesa es que ha depositado varios ejemplares de la nueva partitura en la Basílica de S. Isidoro dedicados a estos inspiradores: la Coral, el fundador de la misma y el director actual.

La nueva versión adaptada por José Ángel Ruiz está pensada para Coro y Orquesta, respetando el espíritu e identidad original, mucho más sencilla vocal e instrumentalmente hablando. Pero no cabe duda de que ha sido realizada con sumo gusto y mano sabiamente delicada. En esta serie de representaciones el secreto, según el músico, ha sido contar con un grupo coral e instrumental no excesivamente grande para no perder el carácter popular de la composición: además de -en los arreglos- buscar los colores y conectar con los diversos fragmentos de la Pastorada, comentó el compositor.

El reto, según sus palabras, también consistía en intentar evitar la monotonía intentando acompañar el avance progresivo de la teatralización con los ritmos músico-vocales (buscando la diferenciación entre las diversas partes de la obra).

José Ángel Ruiz confiesa haberle dedicado tres meses de trabajo desde julio del ya pasado año 2017. El gran cambio respecto a la grabación realizada hace cincuenta años ha sido la incorporación de la orquesta, respetando las fuentes y la actualización filológica empleadas entonces. No obstante, declara el arreglista y director, no ha intentado llevar a cabo una presentación purista del Auto navideño, folklóricamente hablando, sino aportar -según su criterio estético-: armonización, musicalización, mayor refinamiento y orquestación.

Doy fe de que el resultado es sobresaliente y digno de todo encomio y difusión. Merece la pena presenciarlo.

Las representaciones que tuvieron lugar en Madrid fueron a beneficio de la Fundación Mary Ward (religiosas «irlandesas») y sus proyectos socio-culturales en Sudán del Sur: el país más jóven del mundo y castigado por una cruel guerra civil. La colaboración de músicos, actores y cantantes fue totalmente altruista. El reto es ahora traer a tierras leonesas esta maravillosa versión actualizada de la Pastorada.

La iniciativa lo merece y, si ha sido un éxito en la Capital -con excelente acogida-, es una obligación moral apoyar este tipo de proyectos que, surgiendo de leoneses, muestran los tesoros de nuestra más querida tradición cultural (para que los disfruten el mayor número posible de ellos).

Hago votos para que instituciones políticas y culturales, así como la sociedad civil (fundaciones, asociaciones, etc) sepamos ayudar y sostener la difusión y divulgación de este auténtico y privilegiado regalo de Navidad.

martes, 9 de enero de 2018

NOTICIA: El guirrio pide el aguinaldo "por Reis" en Santa Olaja

En Tierras de Eslonza tomó este sábado las calles otra "mascarada invernal", el Guirrio de Santa Olaja, que en esta localidad pide el tradicional aguinaldo coincidiendo con la celebración del Día de Reyes y ayer salió desafiando al frío de la jornada.

El Guirrio, acompañado del músico, ‘el de la forcada’
y el cesto para recoger el aguinaldo por las casas. | IVÁN M. LOBO

Iván Martínez Lobo | 07/01/2018
lanuevacronica.com
Otro pueblo más, otra comarca y una misma tradición, las mascaradas de invierno, con sus peculiaridades. El día 1 fue Rodiezmo; este sábado, por Reyes fue Santa Olaja de Eslonza, y llegará a finales de mes, el día 27, en La Cuesta (ayuntamiento de Truchas). 

La cita era este sábado en Santa Olaja de Eslonza. El protagonista El Guirrio que quedía salir a pedir el aguinaldo y los primeros nombres propios los de Mesio yRoberto que, al frente de toda la comparsa, aguardaban a que llegase la hora para que saliese El Guirrio a pedir el aguinaldo por las calles de Santa Olaja de Eslonza. Recordaban que «antiguamente, había misa y El Guirrio entraba a besar al niño Jesús con la cara descubierta. Aunque nunca era el mismo mozo, sino que luego, era el mozo mayor el que se revestía. El primero que daba el aguinaldo, como marcaba la tradición era el cura, que les daba un garrafón de vino. Hoy ya no quedan curas, y menos que hagan misa para tan poca gente que queda en el pueblo. A pesar de ello, El Guirrio sale a pedir casa por casa acompañado de la comparsa», explicaban los vecinos de Santa Olaja.

Mesio, que es la persona encargada de conservar la ‘mázcara’ hecha de piel de jabalí, conejo y de crines de caballo, se reviste de Guirrio, y los ‘mozos’ salen juntos del teleclub acompañándole, entre ellos el de la ‘forcada’ donde poner los chorizos; el del cesto, donde poner el resto de recompensa; y el del tambor, que al son del mismo. Las mozas antiguamente cantaban «Guirriales matapardales que saltas por los corrales». Con ello, enfurecían a El Guirrio y él más las perseguía y enrabietaba. Hoy son pocas las mozas que acompañan a la comparsa, pero en el recuerdo de los más mayores todavía se escucha cuando se hacía la alborada y salía de una casa sin que nadie supiera quien era. Iba haciendo bailes y rodeaba las casas sin meterse dentro acompañado del resto de mozos que disfrutaban de la tradición de la alborada, hasta la hora de la misa. Después de misa volvía a salir El Guirrio y era ya cuando se pedía el aguinaldo acompañados de los andadores.

Este sábado, pese al frío, El Guirrio continuó su viaje de puerta en puerta, recorriendo todas las casas de Santa Olaja de Eslonza que aún están habitadas para hacer el acopio de enseres con los que antiguamente los mozos preparan una suculenta comida. Este sábado se juntaban todos los vecinos para comer hermanados al fuego de una tradición milenaria. Cada uno aporta lo que puede en función de sus posibilidades: Unas botellas de vino, unos chorizos, unos dulces, que antiguamente era tocino, huevos, patatas y hasta chocolate. Los vecinos reservaban en el varal de la matanza un chorizo conocido como «el chorizo del guirrio».
Esta tradición se perdió a primeros de los años 80 y se recuperó a mediados de los 90. Y desde entonces sigue saliendo año tras año, para delicia de los más mayores, que recuerdan con añoranza cuando eran pequeños y El Guirrio, con su traje realizado con tiras de ropa antigua y farrapos de diferentes colores, les perseguía con un palo con una cuerda atada a una pelota de trapo mientras que en la otra mano lleva varias vejigas de cerdo hinchadas, con el fin de golpearles y asustarles.

Ayer sábado de reyes (de reis), gracias a varios vecinos de Santa Olaja, El Guirrio volvió a pedir el aguinaldo, una gratificación que no sólo consiste en llenar una cesta, sino que aquellos que nos gusta la tradición, se nos llena el alma de miles de gracias, porque a pesar del abandono del mundo rural, hay gente que trata de mantener las esencias más bellas de sus pueblos.

viernes, 5 de enero de 2018

NOTICIA: «Las leyendas son otro modo de conocer lo real»

Alfonso García presenta hoy en el Club de Prensa del Diario ‘León, tierra de leyendas’ Reúne 27 historias fascinantes.

El escritor y colaborador del Diario Alfonso García. MEDINA 

e. g. | león
Hombres extraños que se dedican a robar las sombras de la gente para después pedir rescate, monjes que vuelan sobre sus capas mágicas, monjas visionarias, vacas capaces de fundar pueblos... son criaturas que se avecinan todas ellas en León, tierra de leyendas (Eolas Ediciones), el nuevo libro que Alfonso García —profesor, escritor, divulgador, periodista— presenta hoy en el Club de Prensa del Diario de León, en Gran Vía de San Marcos, 8, entrada por calle Fajeros. Le acompañarán Isabel Cantón, catedrática de Educación de la Universidad leonesa, y el editor, Héctor Escobar.

Reflexionaba Alfonso García (Santa Lucía de Gordón, 1946) en el último número del suplemento literario de este periódico —por él fundado— que la leyenda «suele tener origen en un hecho histórico, enriquecido por numerosos hechos fantásticos. De ahí que tenga, en buena parte al menos, un tiempo histórico teóricamente determinado, un escenario concreto y nombres propios que pudieron existir». Ahí encuentra el veterano autor diferencias con el mito, «que se plantea como algo cierto ocurrido en el pasado pero refiriéndose a una fuerza creadora y que, con una estructura circular, transcurre en un tiempo ahistórico y extra-temporal». García, que ha firmado numerosas obras de creación, divulgativas y didácticas a lo largo de su extensa trayectoria, cree que, ante todo, las leyendas «son explicaciones no acabadas del todo». «Las leyendas son una gran parte de ese todo, otra forma, sui generis, de conocer la realidad».

«Y pretenden —continuaba— una explicación legítima que en muchos casos satisfacía, y aún satisface, qué curioso, las inquietudes y curiosidades del pueblo. Creo que hay que subrayar su carácter pedagógico. Teniendo en cuenta que durante siglos el pueblo fue esencialmente iletrado, la leyenda llevaba implícita con frecuencia una enseñanza, una explicación, una intención moral o doctrinal.

Alfonso García, que reúne en este volumen 27 leyendas recogidas por todas las comarcas provinciales, mantiene que León es «una de las zonas más ricas, en este sentido, de todo el mundo hispánico».

Lugar: Club de Prensa de Diario de León.

Hora: 20.00.

NOTICIA: Los tafarrones (re)tomaron las calles de Rodiezmo.

TRADICIONES. El día de Año Nuevo, después de muchos años sin celebrarse, algunos de sus personajes volvieron a recorrer las calles de esta localidad de la Tercia de los Argüellos... y parece que lo han hecho para quedarse.

‘Foto de familia’ de los personajes de los tafarrones de Rodiezmo
con algunos de los vecinos de esta localidad de la Tercia . | IVÁN M. LOBO
Los personajes de los tafarrones volvieron a correr por las calles de Rodiezmo, un tesoro etnográfico que se mantiene fiel a como se realizaba en los años 60 del pasado siglo. Todos estaban expectanes a la salida de misa de los Tafarrones. Los más pequeños, por conocer lo que les han contado, y los mayores, para recordar lo que un día vivieron. En Rodiezmo se unieron este primero de enero por la mañana varias generaciones para dar vida a esta mascarada, una de las primeras mascaradas de invierno que tenía lugar en la provincia leonesa, un rito ancestral de influjo pagano y que sobrevivió a la cristianización por medio de su trasformación. Muy pocos hoy recuerdan las correrías de los niños por las calles en penumbra de Rodiezmo haciendo sonar los cencerros atados a la cintura del Tafarrón mayor.

Los tafarrones acudieron a misa con la cara descubierta, tal y como manda la tradición, e incluso consagraron con los cencerros del tafarrón grande. Mientras tanto, la espectación aumentaba en los que no acudieron a la celebración cristriana, y permanecían atentos a la puerta de la iglesia para ver salir el recuerdo de unos personajes, o la novedad en los más pequeños. Fue en ese momento cuando apareció el tafarrón mayor, haciendo ruido con sus tres cencerros y con una careta de piel que le cubría el rostro, de la que sobresalía hacia adelante una especie de espolón del que pendían cerras de colores. Vestido con pieles y trozos de saco y telas, a tiras, llevaba dos espadones de varas de madreñas, que iba entrechocando y persiguiendo a los más pequeños.

El ‘tafarron mayor’, vestido con la careta,
los cencerros y sus espadones. | IVÁN M. LOBO
Tras él apareció la güela y el güelo, que vistiendo farrapos se entremezclaron entre la gente. Estos güelos que son corrientes en otras mascaradas, sobre todo la güela o vieya, que representa a la madre naturaleza. Este personaje es común en muchas de estas manifestaciones de invierno, muchas hilan y otras paren algo muerto, como gran madre de todos. Antiguamente la güela tenía una gran chepa y el güelo golpeaba con una gran maza.

A la puerta quedó el barbero, con un taburete y un mono blanco, y su ayudante femenina, un hombre transvestido, para que brochazo arriba y brochazo abajo, afeita a los paisanos que conservan la barba, ya sea por las buenas o por las malas, ayudado del resto de tafarrones, y requiriendo propina por el servicio. Por último, el mariquita, otro personaje transvestido y procedente de la teatralización más reciente de esta tradición, echó perfume al personal a diestro y siniestro.


Inmediatamente después fueron casa por casa pidiendo el aguinaldo como antiguamente se hacía, para acabar con el ritual de la güela parturienta, y el «especial» bautizo posterior del muñeco que hace las veces de niño, ya que el güelo al ver que no era suyo, lo echó al río. Lo obtenido de la petición del aguinaldo antiguamente iba para una cena de mozos como ocurría en la mayoría de mascaradas de la península, que en esta ocasión acabará en la comisión de fiestas, que han sido los que han recuperado los tafarrones de Rodiezmo.

Así han regresado a las calles de Rodiezmo viejos ritos, y lo que parece igual de interesante, recupera este pueblo su «fama» de mantener vivo un rico patrimonio etnográfico. Siempre había sido Rodiezmo un referente en las celebraciones festivas de todo tipo, con personajes que forman parte de la leyenda de la comarca —como el añorado Nemesio— y teniendo siempre los tafarrones un hueco en estos recuerdos, pero se habían dejado perder desde hace más de treinta años años y esta recuperación puede considerarse una gran noticia... y más si se mantiene esa intención de regresar para quedarse. Parece significativo que las modernas fiestas busquen «ayuda» en las viejas tradiciones. 

Sobre la larga historia de los tafarrones la desaparecida revista ‘Los Argüellos leoneses’, en su número I de 1.984 se hizo eco de esta antigua celebración, propiciando, quizás, su nueva puesta en escena en el año 1985, gracias a un grupo de personas que de forma entusiasta rescataron durante tres años, pero la falta de ánimo y apoyo de algunas gentes arrumbó su renacimiento. Estas tradiciones deberían de mimarse desde las administraciones ya que suponen un patrimonio inmaterial que deberían tener todas su Declaración de Bien de Interés Cultural, tal y como se está procediendo en las comunidades autónomas cercana a la nuestra.

NOTICIA: Vida y costumbres del valle

SOCIEDAD. Xeitu publica ‘Nacimiento, matrimonio y muerte en Laciana’, una edición de Jesús Álvarez Courel y Víctor del Reguero que toma como base un trabajo realizado por el profesor Juan Alvarado entre 1901 y 1902.

Única fotografía conocida de los hermanos Alvarado. | ATILA RIESCO
lanuevacronica.com
L.N.C. | 05/01/2018
El Club Xeitu vuelve a recuperar la figura y la obra de Juan Alvarado, el recordado profesor de la Escuela de Sierra Pambley de Villablino. En esta ocasión, sacando a la luz sus notas a la encuesta que entre 1901 y 1902 emprendió el Ateneo de Madrid. Lo hace en el libro titulado ‘Nacimiento, matrimonio y muerte en Laciana’, que recientemente ha editado con la colaboración del Instituto Leonés de Cultura.

La publicación se inicia con sendos textos de Víctor del Reguero y Jesús Álvarez Courel, quienes se han ocupado de la edición. En el primero se explican brevemente los pasos y el legado del profesor en el valle de Laciana, enmarcándolo en la acción social que emprendió desde su labor docente entre 1888 y 1914. Un texto que recupera al Alvarado más profundo, con su afán de mejora de la ganadería, su tarea para el desarrollo de las industrias lácteas o su impulso a toda suerte de iniciativas culturales y educativas, también el cultivo y divulgación de la cultura tradicional, dentro del ideario de la Institución Libre de Enseñanza. Del Reguero, autor de varios libros publicados en la última década sobre la figura de Alvarado, concluye su texto recordándole como «un hombre que encontró su lugar en el mundo en este paisaje de prados y brañas, consciente de la importancia de su papel en la mejora de una sociedad muy distinta a la actual».


Portada de la publicación. | XEITU
En el segundo texto, Jesús Álvarez Courel, que entre otras publicaciones es autor del libro ‘Nacimiento, matrimonio y muerte en León y su provincia’ (2009), explica cómo se desarrolló la elaboración de la encuesta del Ateneo de Madrid, pionera en el estudio de la antropología en España, gracias a la participación de colaboradores regionales y locales como, en el caso de Laciana, fue Juan Alvarado. Las respuestas de este «constituyen, por su claridad expositiva y por los valiosos datos aportados, un vigoroso mosaico de las costumbres de esta zona, pocos años antes de su gran transformación social, económica y cultural provocada por la minería».

En cuanto al propio trabajo original de Juan Alvarado, iluminado en esta edición por numerosas fotografías de época y documentos inéditos, se ofrecen todo tipo de curiosidades sobre las antiguas costumbres del valle como que el antojo más común de las embarazadas era comer ‘nisos’, como se denomina en la zona a las ciruelas, o que las ‘partaliceras’ rociaban a los recién nacidos con vino blanco pulverizado con la boca. Otras curiosidades, como los nombres más típicos –Genuario, Griseldo, Elpidio, Ovidio o Garcilaso para ellos; Agripina, Olina, Elia, Enedina, Luscinda o Benilde para ellas–, comparten espacio con la Pascua de las Flores, que se celebraba el lunes de Pentecostés con una concurrida fiesta con baile en el que participaban los jóvenes en Villablino. Hay también curiosas y evocadoras explicaciones a cómo se iniciaban las relaciones amorosas en bailes y filandones, las bodas con las cantadoras con sus panderos o el reparto de la ‘recha’ de manteca, las costumbres de la sociedad familiar sobre el cuidado del ganado o las tareas agrícolas, las cofradías de ánimas y los cultos y ritos de la muerte, fin de la vida…

sábado, 23 de diciembre de 2017

NOTICIA: Artesanía y montaje de moscas

PESCA Óscar del Blanco es una de las voces más autorizadas en el mundo del montaje de moscas, dirigiendo su propia tienda en la ciudad de León.

Óscar devolviendo una trucha río Porma. | R. P. N.

Rodrigo Prado Núñez | 23/12/2017
Oscar del Blanco Morla pescador y artesano dirige su propia tienda online, http://www.moscasdeleon.com, un punto directo con sus clientes, apostando por la pesca a cualquier modalidad y dirigida a toda clase de pescadores que quieran pescar con los mejores productos al mejor precio. También dispone de taller de montaje, prácticas de lance y servicios guiados por todos los ríos de León.

Hoy y siempre el mundo del montaje de moscas para la pesca pasa por la herencia recibida de la sabiduría de los mayores, que a su vez la han ido captando de las anteriores generaciones. Basándose principalmente en esos montajes efectivos y duraderos en el tiempo. 

Oscar, utilizando las plumas de los gallos de León y los mejores hilos y sedas, monta artesanalmente las moscas ahogadas y secas manteniendo toda la cultura transmitida desde el Manuscrito de Astorga en 1624 hasta hoy en día, añadiendo a su colección de montajes clásicos, los más modernos y una selección de montajes exclusivos.

–¿Qué es un artesano montador de moscas para la pesca? 
–Un artesano es el que consigue plasmar en un anzuelo la idea que tiene en la cabeza. Todos empezamos siendo montadores de moscas, el artesano debe añadir el matiz de dominar las técnicas y materiales para conseguir crear la ilusión de algo vivo que pueda engañar a un pez.

–¿Cuál es el secreto de este oficio?
– Para mi es ‘sacar la mosca del vivo’, pero este secreto ya se sabe desde 1624 al menos. Como artesano no me limito a plasmar el tamaño y color de un insecto, sino a tratar de simular su comportamiento, sus movimientos y matices.

–¿Hay algún montaje del que te sientas más orgulloso?
– Sí, sin duda alguna la mosca ahogada leonesa. Tengo la colección más amplia que he podido encontrar en internet y toda ella montada con la mejor calidad. Para mí además de la bandera de León en la pesca a mosca, es el montaje más técnico que hay, porque solo tiene tres elementos, pero no admite ningún error. De hecho, he aprendido que cuando hago un curso de montaje, esta es una mosca para alumnos avanzados por su dificultad.
Los Gallos de León son únicos en el mundo, no pueden vivir en ningún otro lugar para poder montar moscas
–¿Se interesan muchos jóvenes para aprender?
– Pues es curioso que en mi entorno muchos niños quieren iniciarse, si bien lo tienen muy complicado porque esto tiene que aprenderse de un adulto y es una cuestión de paciencia y constancia. Me encargo de llevar a mucha gente al río, noveles y expertos, y creo que la pesca es un recurso muy infrautilizado.
Se echa mucho de menos la Escuela de pesca de León y a Roberto Morán al frente, muchos asistimos cuando éramos jóvenes.
–¿Qué nos ofrece Moscas de León?
– Moscas de León...de ahí nació la idea. Moscas creadas en León, probadas en sus ríos y montadas con las plumas del Valle del Curueño y la tradición leonesa. A día de hoy hemos incorporado a nuestro catálogo muchísimos artículos para el montaje, así como todo el equipamiento necesario para un pescador de mosca.

–¿Da para vivir una tienda de pesca?
– Sí, da para vivir, pero no es sencillo, te exige mucha dedicación y estar al día en todo. Moscas de León abrió sus puertas en 2007 y desde entonces he visto muchas tiendas abrir y cerrar.

Los pescadores deben asociarse para pelear por los ríos y facilitar el acercamiento a todos sus conocidos
–¿Los Gallos de León que tienen que ver en todo esto?
– Los Gallos de León, y lo pongo en mayúsculas porque es un nombre propio, son algo único en el mundo. No es un gallo que haya nacido aquí, es un gallo que no puede vivir en ningún otro lugar porque cuando sale de una zona muy concreta sus plumas pierden su brillo y color y ya no sirven para montar moscas. Tienen que ver con esto que son la base de nuestra historia como leoneses en la pesca, porque una mosca leonesa es solo un anzuelo, seda y pluma aderezado con la tradición de siglos.
–¿Qué significa la pesca para ti?
– La pesca es mi forma de entender la vida. La pesca no depende de tu ideología, religión, estado de ánimo o nivel económico. El río da o quita, pero iguala a todos y siempre te devuelve lo que le das.

–¿Cómo ves el futuro de la pesca en León?
– El futuro es muy prometedor. Desde que se ha implantado la pesca sin muerte la densidad de peces y su tamaño se ha disparado. Esta última campaña ha sido la mejor de mi vida, opinión compartida por la mayoría de pescadores. 

–¿Quieres añadir algo más?
– Claro que sí, pero no como artesano, sino como pescador: me gustaría animar a todos los pescadores a dos cosas. La primera a asociarse para pelear por los ríos. Constantemente nos quejamos y nos gustaría que las cosas cambiasen, pero estas no cambian solas y la única forma de hacer fuerza es caminar juntos.
La segunda es facilitar el acercamiento a este deporte a los amigos, familiares y conocidos. Se está perdiendo la cultura de la pesca en León, y en esta tierra esto es mucho perder. Hay que hacer cantera.