domingo, 22 de julio de 2018

TALLER DIDÁCTICO: “En – marca tu máscara”


MUSEO ETNOGRÁFICO PROVINCIAL DE LEÓN. Mansilla de las Mulas (León).
Sala Didáctica. 2ª planta

MONITORA: Empresa Cundaya
Fecha: Sábado, 28 de julio de 2018, de 17:30 h. a 19:30 h.
            Previa inscripción en el Museo Etnográfico Provincial. Teléfono 987 311 923



La Diputación Provincial de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León dentro de las actividades que se realizan, quiere rendir un homenaje a la exposición que actualmente se exhibe con el título de “Mascaradas portuguesas”, con un taller didáctico. Esta exposición se aproxima a la tradición de las máscaras y sus rituales en Portugal, con un guiño destacado a las mascaradas y rituales en el Distrito de Bragança, una de las más arraigadas y antiguas del país luso, a través de la mirada de una selección de piezas, trajes y objetos que plasman esta peculiar tradición, que en Portugal tiene a uno de los países que mejor han sabido conservar este tipo de manifestaciones tradicionales.

El taller se realizará el día 28 de julio de 17:30 h a las 19:30 h, y está destinado para mayores de nueve años, siendo de carácter gratuito.

La actividad se desarrolla mediante visita específica a la exposición temporal “Mascaradas portuguesas” en la sala de exposiciones para a continuación realizar el taller en la sala de didáctica.

Todas estas representaciones poseen valores antropológicos muy notables en la cultura de los pueblos y en sus tradiciones, así como plena salud hoy día como manifestación de Patrimonio Inmaterial. En él se une a la alteración propia de lo cotidiano, la transformación del uno y el común por medio de disfraces y máscaras, que integran a su vez lo pagano en lo religioso. Así mismo favorece la interactuación social del grupo y de la comunidad a través de la impersonalización y participación, reforzando las señas identitarias dignas de ser preservadas como otro aspecto más de la cultura material y del patrimonio intangible.

Así pues, les animamos a participar y disfrutar de estos talleres donde se trata de dar una continuidad a estas tradiciones del ciclo invernal que aún hoy también se realizan a lo largo de toda la geografía de la provincia de León y que nos unen a las que se realizan en Portugal.

miércoles, 18 de julio de 2018

PROGRAMA ÚLTIMAS DONACIONES: “EL CASTRÓN” DEL ANTRUEJO DE ALIJA DEL INFANTADO

Donación de “El Castrón”: Asociación Cultural de Jurrus y Castrones de Alija del Infantado.
Concierto de Música Tradicional: Cantar de Crines.


Sábado, 21 de julio 18,30 h.
Planta Segunda. Área 26, el Ciclo Festivo.
Museo Etnográfico Provincial de León, Mansilla de las Mulas.
Actividad Gratuita





La Diputación Provincial de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León y dentro del programa “Últimas donaciones” este sábado 21 de julio recogerá la donación realizada por la Asociación Cultural de Jurrus y Castrones de Alija del Infantado”, de uno de los personajes centrales de este antruejo, el Castrón.

Este carnaval se caracteriza por la representación de la lucha de Castrones y Jurrus, escenificando la lucha del Bien contra el Mal (similar a Doña Cuaresma contra Don Carnal) como forma común y a la vez propia de reivindicación de una las formas y manifestaciones del mismo tipo sobre los antruejos que a lo largo de la provincia proponen la acción de “correr el carnaval”. Ritos de invierno que aún hoy se realizan a lo largo de toda la geografía provincial relacionados con el carnaval y con la cada vez más creciente recuperación del antruejo, antroido, antruido, entroido, entroydo o entroito tradicional.

Prueba de la importancia de esta manifestación del carnaval de Alija del Infantado a nivel de investigación y desde diversos enfoques es su relativo número de interpretaciones abordadas por diversos antropólogos, etnógrafos, lingüistas, etnomusicólogos y entusiastas, con personajes relevantes como el padre César Morán, Concha Casado, Joaquín Alonso, Héctor-Luis Suárez, David Gustavo López García y otros, coincidiendo la mayoría de ellos en un posible origen prerromano y romano, así como en sus continuadas adiciones y reinterpretaciones cristianas y populares modernas y contemporáneas.

Este sábado además de analizar el propio personaje del “Castrón”, que con su indumentaria, cencerros y mazo, nos da pie a comentar sus características, formas, y significados personales de la mano de D. Victoriano Villar, Presidente de la Asociación Cultural de Jurrus y Castrones de Alija del Infantado, también podremos disfrutar de un concierto de música tradicional por el grupo Cantar de Crines que interpretaran canciones relacionadas con el Ciclo Festivo Leonés. Es una formación con más de veinte años de trayectoria estudiando el folklore musical, llevándolo por todos los escenarios de la provincia de León y por el resto de España, En su trabajo encontramos una perfecta fusión de instrumentos de labor y cocina con instrumentos más modernos como el piano, la zanfoña, el rabel o la guitarra.
Una oferta para conocer al detalle nuestras raíces a la vez que disfrutamos de un concierto para recordar.

ACTIVIDAD REALIZADA

D. Victoriano Villar, representante de la Asociación Cultural de Jurrus y Castrones de Alija del Infantado, en la Donación de "El Castrón",  con D. Javier Lagartos Pacho (Técnico del MEPL).

Donación de "El Castrón" al Museo Etnográfico Provincial de León, por la Asociación Cultural de Jurrus y Castrones de Alija del Infantado.

Grupo de música tradicional "Cantar de Crines" junto con D. Victoriano Villar, de la Asociación Cultural de Jurrus y Castrones de Alija del Infantado.


miércoles, 11 de julio de 2018

PIEZA DEL MES DE JULIO 2018


“El Rastrillo del Lino. Cuando todo se hacía manualmente”. 

Investigador: D. Serafín de Abajo Olea 
Doctor en Medicina y Cirugía. Académico de la Real Academia de Medicina de Asturias y León y de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León. 
Profesor Asociado de Salud Pública y Medicina Preventiva en la Universidad de León. 

Sábado, 14 de julio de 2018 
18:30 h. 

Área 15 La producción textil. Planta Primera. 
Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. 
Actividad Gratuita 


La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León, en la Actividad “Pieza del Mes”, ha programado para este mes de julio, una conferencia en torno a la transformación del lino y de la historia de la fábrica AIPTESA de San Justo de la Vega. La pieza elegida como hilo conductor es un rastrillo de lino que se puede ver en el área 15 que trata sobre la industria textil. 

Será D. Serafín de Abajo Olea, Doctor en Medicina y Cirugía quien nos introduzca en la actividad textil en las sociedades rurales tradicionales y del proceso de elaboración de los tejidos del lino con sus diferentes técnicas e instrumentos. 

Asimismo, el conferenciante hará hincapié sobre la importancia de la industria textil de San Justo de la Vega, en la provincia de León, donde ya en el siglo XVIII Gaspar Melchor de Jovellanos referencia la importancia de esta industria donde se confeccionaban hábitos para monjes franciscanos. En el año 1942 con el fin de automatizar el proceso y descargar el importante trabajo físico que comportaba todo el proceso tradicional del tratamiento del lino, hubo una iniciativa personal empresarial, donde se propuso mecanizar la parte del proceso que tiene que ver con la extracción de la fibra de lino y la confección del tejido, para aumentar la rentabilidad y atraer todo el lino que se producía en León. En aquella época el lino se trabajaba con profusión en la mayoría de las riberas de los ríos de León, toda la Valdería, la Valduerna, la Ribera del Órbigo y del Tuerto. 

La importancia patrimonial del lino ha sido muy relevante no sólo en el patrimonio mueble como objetos, instrumentos, artefactos, conocimientos relacionados con los procesos de limpieza y refinado de la fibra del lino sino también en el patrimonio inmaterial como refranes, romances, cuentos, chascarrillos, proverbios, coplillas, canciones, etc. 

Así pues será un momento especial para conocer la importancia de la industria textil, en este caso del lino, que hubo en la provincia de León a través del análisis de esta pieza como es el rastrillo del lino, a través de sus valores no sólo artísticos sino también etnográficos e históricos.

ACTIVIDAD REALIZADA

Pieza del Mes: "El rastrillo del lino".
D. Serafín de Abajo Olea.
Doctor en Medicina y Cirugía

 Dª Adelina Martínez , Guía Cultural MEPL,
presentando a D. Serafín de Abajo Olea.

D. Serafín de Abajo Olea con un rastrillo

D. Serafín de Abajo Olea con una
quilma realizada en lino.

El conferenciante con otro tipo de rastrillo

Colocando el lino en la rueca donde
con ayuda del huso se hilaba.

D. Serafín de Abajo Olea en un momento de su conferencia.



jueves, 5 de julio de 2018

COLABORACIÓN: Bañistas de río, campamentos y colonias juveniles… Veranos de grandes recuerdos y amistad…

Chavales en el río, se lo pasan pipa.

Autor: Toño Morala
Lo que les voy a contar es tan verdad como el olor a lluvia. Corría el año sesenta y siete o sesenta y ocho; habíamos llegado a Matallana de Torío a casa de unos tíos… después de comer y dormir un poco la siesta, nos fuimos al río; era verano, había mucha gente por las orillas y en el agua; al cabo oímos un par de voces de una madre muy distraída; pero que nos llamó la atención, e incluso nos hizo sonreír…- “¡¡Pepe…Pepe, como te ahogues te mato…!!”. Así fue, y así lo recordé para comenzar este bonito paseo por los veranos de río, colonias y campamentos juveniles. Imagino que la buena madre quería apercibir a su hijo del peligro de los pozos en verano en el río Torío. En aquellos años, aunque ya había alguna piscina por ahí, la forma familiar de divertirse era preparar la merienda y al río a bañarse a lo bruto con los amigos y amigas, y hacerse el valiente delante de los padres y demás. Recuerdo aquellos niños y niñas con las sandalias de agua, el flotador de pato que te dejaba huella en la barriga, los pelos desaliñados y aquellos trajes de baño que secaban en un minuto y que eran tan cortos que casi se veían los compases del alma… y los de las niñas, para qué vamos a contar. La cuestión era salir al río; la vida en verano era estar casi todo el día entre el agua, los renacuajos, las piedras, los bocadillos de mortadela y chorizo, alguna que otra gaseosa fresca… y negros como tiznos; en aquella época parecía que el sol no hacía daño, te despellejabas y punto… el resto lo ponía el tiempo que estuvieras a la orilla del río. Y así pasábamos unos veranos llenos de aventuras y amistad; también había alguna discusión, pero al rato todo quedaba olvidado. Hay que comentar que se ahogaban algunos adultos y niños, y también había accidentes terribles donde algunos quedaron parapléjicos o tetrapléjicos tirándose desde puentes o rocas y pegándose el gran batacazo. Pero la vida continuaba para el resto de mortales, y la diversión en el río estaba asegurada.

Año 1935. Bañistas bailando en la ribera del río.
En otra ocasión estábamos en Mansilla, y vimos como algo mordió a un niño… como para no gritar; el pobre lloró todas las lágrimas de toda su vida. Le tuvieron que llevar al médico de guardia que en aquel entonces paraba en el hostal de La Estrella. En algunos ríos de nuestra Provincia había botes de madera y ya algunos hinchables que traían los asturianos generalmente; aquello sí que eran aventuras de capitanes y tripulaciones tremendas. A los buenos amigos y compañeros de navegación por los mares fantasmagóricos del silencio… lo peor era que el agua era escasa, pues todavía no se había embalsado en los pantanos de la montaña y el recorrido en barco era más bien corto, pero era lo que había y encantados de la vida. En otras ocasiones andábamos por entre el bosque de la ribera, en la orilla, y allí hacíamos casetas con ramas y hojas, y era nuestro cuartel general; no lo sabían ni madres ni padres; en alguna ocasión a alguno nos daban la gran bronca por marchar sin avisar; pero cómo íbamos a avisar… de esa manera nos descubrían el secreto de la caseta llena de lanzas y arcos de cuerda de las alpacas y flechas finas de avellano. Cuando se acababa el verano, nos poníamos tristes; los amigos se marchaban a sus ciudades… los abuelos también… y otra vez a la escuela.

Los niños participantes en el campamento de verano
 de Villamanín posan junto a sus monitores.

Lo de las colonias y campamentos juveniles era otra cosa; ahí había disciplina y orden; todo medido y ordenado; todo era muy preparado, y además, como casi todos los campamentos eran de colegios de curas, pues a la vez te iban enseñando lo que ellos creían como “valores humanos”. Aquí no me voy a meter, que igual salgo trasquilado. Pero la cuestión era que a lo largo de nuestra montaña y cerca de las riberas de los importantes ríos se hacían campamentos fijos o en tiendas de campaña… Villamanín, La Vecilla, El Condado, Boñar, Cistierna, Villablino… y un montón más de pueblos, recogían los niños y niñas, así como jóvenes de hasta diez seis años más o menos y se tiraban quince días haciendo múltiples actividades tanto deportivas como de formación. Casi todos eran de la cercana hermana Asturias, y un solo fin de semana, los padres y hermanos podían visitar a los intrépidos campistas. La formación y actividades las daban gente más mayor y experta en varias disciplinas deportivas, de marcha, sobrevivencia, y hasta les enseñaban la forma de montar las tiendas, y de organizarse en ellas. Aquí los cocineros del campamento o colonia tenían que ser muy vivos y buenos profesionales, pues dar de comer a tanta gente joven y con ganas, no debía de ser fácil. Muchos de ellos viajan durante una quincena a la localidad leonesa de Villamanín, gracias a becas de CajAstur, que a lo largo del verano acerca a las instalaciones a más de 300 jóvenes. La Fundación Alimerka también colabora con la iniciativa sufragando los gastos de 40 críos. A estos se suman los que no cuentan con ayuda económica y procedente de alguno de los pisos de Nuevo Futuro. En la segunda quincena de agosto conviven en el campamento algo más de 100 niños acompañados por una decena de monitores titulados. La mañana comienza con la limpieza de las cabañas. Una competición sirve para animar a los chavales y así la limpieza de las estancias recibe todas las mañanas una puntuación entre 0 y 10. En cada una de las cabañas duermen durante 15 días grupos de 10 chicos.

Equipo de fútbol en Villamanín (León), campamento que
organizaba el Orfanato de Mineros Asturianos. Año de 1950


Los más pequeños tienen su estancia en «la jungla», como se denomina en el campamento al grupo de barracones en los que los menores comparten estancia con uno de los monitores. La mañana está muy fría en la montaña, y es que viven un clima extremo.”Tenemos al lado el puerto Pajares y eso se nota. Por el día alcanzamos fácilmente 30 o 35 grados, y de noche puede bajar hasta dos bajo cero, el típico clima de la meseta, en palabras de un monitor de 30 años”. Las actividades comienzan después del desayuno. Los muchachos se dividen en grupos y se dirigen a un prado cercano para montar en buggie, skarts y quad. Estas actividades son de las que más atraen a la chavalería. A continuación, y aprovechando al máximo la mañana, pueden montar a caballo. Los más pequeños suben a la grupa con un profesor ecuestre que les da varias vueltas a un campo cercano de los barracones. Todos los niños quieren repetir a lomo de los animales, que se comportan de manera muy dócil y están perfectamente cuidados. “Hoy ha tocado paseo a caballo, pero otros días realizan actividades acuáticas en un pantano cercano, donde navegan en lanchas o se suben a enormes plátanos hinchables y flotantes, siempre con los equipos adecuados y con los chalecos salvavidas que permiten que las caídas se conviertan en risas”.

Campamento de Vegacervera.

La seguridad es una de las obsesiones de los organizadores del campamento y así todos los niños y jóvenes participantes viajan con su tarjeta de la Seguridad Social y cuando abandonan las instalaciones portan, colgada del cuello, una tarjeta identificativa con su fotografía y datos personales. Pero lo más importante es la diversión y la convivencia. Algunos de los que acuden a Villamanín lo hacen alentados por amigos. Es el caso de uno de 14 años, que es la primera vez que participa en esta experiencia de convivencia. Le ha convencido su gran amigo, todo un experto que lleva seis años acudiendo a Villamanín. En lo que todos coinciden es en que “los monitores son los mejores”, como apunta uno de los chavales, que también debuta en el campamento y que, encantado, apostilla: “Se liga mucho”.

En  La Vecilla…  la famosa tirolina.