viernes, 17 de enero de 2014

EDITORIAL: SAN ANTONIO ABAD

San Antonio Abad, San Antón, "San Antonio el Viejo", "San Antonio el laconero" o "San Antonio gorrinero" son algunas de las denominaciones a un santo que se venera en muchas localidades como santo protector de los animales. Su fiesta es el 17 de enero.

  
Nace en Egipto hacia el año 250 de nuestra era, en el seno de  una familia acaudalada, se retira, cerca del Nilo, para emprender una vida de eremita. Abandona su retiro para ayudar a los cristianos que estaban sufriendo persecuciones por el emperador Valerio Maximino en Alejandría en el año 311. En el año 313, el edicto de Milán promulgado por el emperador Constantino, reconocía la religión cristiana. San Antonio vuelve a su vida de oración y retiro, viviendo entregado a la oración, la penitencia y las más rigurosas mortificaciones, siendo probada su virtud con tentaciones frecuentes,  su fama de santidad entre los cristianos crecía día a día atrayendo a un crecido número de visitantes y muchos ermitaños construyeron celdas en torno a la suya para que les dirigiera en la vida espiritual. Murió en 356 a los 105 años. Su tumba se descubrió en 565 y su cuerpo fue trasladado sucesivamente a Alejandría, Constantinopla y de allí fueron transportadas a Francia en el siglo  IX-X, primero a Saint Didier- de-la Motte y luego a Saint Julien d’Arles, donde reposan actualmente. Estableciéndose la fiesta el 17 de enero como conmemoración del traslado de las reliquias en esa fecha a tierras francesas.

Fue el iniciador de un amplio movimiento espiritual en los primeros siglos del cristianismo. Se le consideró Abad, es decir “Padre Espiritual”. San Atanasio fue el que escribió su vida.


San Antón de Villademor de la
Vega. Con lenguas de fuego a
sus pies 
Se convirtió en patrono de numerosas corporaciones: los cesteros porque los solitarios de la Tebaida ocupaban su tiempo ocioso en trenzar cestos, y los sepultureros, porque San Antonio enterró a San Pablo ermitaño en el desierto. La mayoría de su patronazgos los debe al cerdo, que se convirtió en su atributo más popular. De ahí que fuera honrado por los porquerizos, vendedores de cerdos, carniceros, chacineros, fabricantes de cepillos (que empleaban cerda porcina) y campaneros (a causa de la esquila de los cerdos). Además, en Bretaña era patrón de los alfareros y en Saint Omer de los curtidores.También se le considera patrón del fuego, elemento sacro y de buen augurio. (hogueras purificadoras del solsticio invernal, para espantar los espíritus que pretendían dañar a los animales domésticos).

Talla S. Antonio Abad. MEPL

ICONOGRAFÍA  DEL SANTO
Como en esta imagen  barroca atribuida a Luis Fernández,  realizada en madera policromada, expuesta en el Museo, se le representa como un anciano, aunque no estrictamente viejo, con larga barba, rostro venerable, en la cabeza porta una corona, está apoyado en su bastón, el rostro muy expresivo refleja el mundo interior del santo,  en situación de éxtasis. Las manos están llenas de fuerza, en  la de la izquierda porta un libro.
Se viste con túnica profusamente decorada, ceñida al cuerpo, envuelta en manto labrado con amplios y abundantes pliegues. Tanto en el hábito como en el manto lleva la cruz Tau y va acompañado del cerdo.




Imagen de san Antonio Abad. Riello
Entre los atributos del santo se encuentra El CERDO indicando que era dominador y protector de los animales. Su vida en el desierto  sobreviviendo a serpientes, escorpiones y todo tipo de animales le dieron esa fama. La asociación con el cerdo también puede estar relacionada con la idea que tenían de él en el mundo antiguo, el cerdo era considerado un ser impuro, relacionado con la suciedad y el pecado. Animal tabú en muchas religiones, era asociado a la imagen del demonio. Así es colocado a los pies del santo, recordando los episodios de las tentaciones a las que se vio sometido en el desierto, dominando al demonio o a la impureza. En la teología cristiana, colocar animales a los pies de las figuras venía a significar que habían conseguido la perfección  al dominar las fuerzas de la naturaleza.


Fundación J. Díez. Urueña
LA TAU La cruz en forma de T o tau, por el nombre de esta letra en griego, procedía del antiguo jeroglífico egipcio que significaba vida y por eso se convirtió en símbolo de la misma. Los primeros cristianos de Egipto la adoptaron como forma de la cruz de Cristo y es el emblema de San Antonio el Grande.

EL LIBRO Símbolo del conocimiento.
LAS LLAMAS suelen salir de sus pies o del libro. Simbolizan las curaciones que el Santo hizo a los enfermos del “Fuego Sacro”. Los enfermos que sufrían esta enfermedad, como pasaba con los leprosos bíblicos, no podían acercarse a la gente y por ello hacían sonar desde lejos una esquila. Ésta parece ser una de las razones por las que San Antonio aparece con un esquilón casi siempre. También la esquila colgaba del pescuezo del cerdo.

El” fuego de San Antón”, ergotismo, “fuego sacro”, “ignis sacer”, “fuego del infierno” o tizón causó verdaderas epidemias desde el siglo IX al XIV  afectando a las vísceras  abdominales o lesiones gangrenosas en dedos, nariz y orejas. La enfermedad se llamó “fuego de San Antón” porque muchos síntomas recordaban el martirio que sufrió el santo cuando se fue a orar al desierto. Estaba ocasionada por la ingestión de pan de centeno infectado por el cornezuelo, el hongo Claviceps purpurea. Los enfermos mejoraban  al cambiarles la dieta del pan de centeno parasitado a pan de trigo  sin fermentos ni sal. Los cotinos o panecillos de San Antón es una costumbre que se mantiene  entre otros lugares en Vega de Inzanfones y en León. Éstos se bendicen durante la misa del santo, los asistentes dan una limosna, los comen las personas  y los animales quedando ambos benditos por ellos. 
Hongo Claviceps purpuea.
Panes de San Antón, de Vega de Infanzones
(familia de Castro Cristiano)foto: FJ Rúa Aller
















En León hubo un hospital que durante nueve siglos ocupó el solar sobre el cual hoy se levanta la casa de Roldán, en la plaza de Santo Domingo. Estaba situado entre el Ayuntamiento y el Teatro, junto a la iglesia de San Marcelo.  Aunque en su origen el hospital trataba de remediar el fuego de San Antón, acabó siendo un hospital general. En el año 1922 se derriba y es trasladado a los Altos de Nava, quedando integrado en el complejo hospitalario de León.

Enclave que se puede admirar en la extraordinaria maqueta adquirida por la Diputación Provincial, diseñada por Emilio Salgado Benavides, ubicada hoy en este Museo Etnográfico Provincial.


En el medio rural existía la costumbre de que un cerdo con la campanilla tenía el privilegio de poder entrar en cualquier corral durante todo el año, decidiéndose su suerte el 17 de enero.                                                  
                                                                 

Son muchos pueblos los que todavía festejan el 17 de enero a San Antonio Abad, acudiendo con los animales hasta el atrio de la iglesia, donde el sacerdote, en presencia de la imagen del santo les imparte bendición. A veces se lleva también el pienso para bendecirlo y dárselo a los animales e incluso los cotinos o bollos de San Antón para los animales. La costumbre ofrecer algunos productos tradicionales de la fecha como embutidos, orejas y manos de cerdo, etc. que se subastarán entre los fieles.

Entre los pueblos que  festejan a San Antonio en la provincia de León tenemos a  Algadefe, Acisa de las Arrimadas, Laguna de Negrillos, Palacios de Fontecha, Truchas, Torneros del Bernesga, Calamocos, Puente de Domingo Flórez,  etc.
Con motivo  de la fiesta de San Antón se recitaban una serie de dichos y coplillas. Sobre todo en Las Grañeras (comarca de Sahagún) relacionados con la vida del santo, sucesos ocurridos durante el año etc.  En La Bañeza, la cofradía de San Antonio Abad, organiza los actos  ante la iglesia del Salvador  realizando la “rifa del gocho de San Antón”, en recuerdo de la antigua costumbre de sortear un cerdo que deambulaba durante el año por las calles de la localidad y que todos los vecinos alimentaban.


Ig. Sta Cristina de Valmadrigal
En la ciudad de León se ha recuperado esta tradición por la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de León, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio y la Asociación San Francisco El Real Extramuros de León, retomando las costumbres mantenidas hasta la década de los años treinta del pasado siglo como la hoguera, la bendición de animales. También reparten ‘el fervudo’ (vino caliente con miel y orégano), y ‘el cotino’ (panecillo sin sal) y las papeletas gratuitas para la rifa del ‘gocho de San Antón’. Después se sortea ‘el gochín’ tras escuchar a los igualmente tradicionales ‘refranes al Santo’.
Refranes relacionados con este santo:
-Hasta San Antón, Pascuas son. (en algunos pueblos la fiesta de S. Antón la incluyen en las de navidad).
-San Antón llaconero, fui a llevar el burro al agua y se me cayó en el reguero. ( relacionado con la meteorología, el deshielo) (Maragatería).
-Por San Antón, la buena gallina pon y por la Candelaria, la buena y la mala. (la luz que necesitan)
-Por San Antón, no llega la niebla a las dos. (el sol hace que se disipen las nieblas.
-En Los Montes de la  Ermita  (El Bierzo)  cuando una cabra se hincha, se dice: “¿Quién te embazó?  ¿Te embacé yo? Que te desembace San Antón que tiene más poder que yo.

Imagen de una novena impresa.
Pedro J. Cruz Sánchez
COPLILLA
Oh glorioso San Antón
¿Qué haces en ese tablón
Con la cabeza tan dura?
No te doy los pies del cerdo
Porque te los come el cura.
 
 
COPLILLA
San Antonio bendito

tiene un perrito

que no come ni bebe

y siempre está gordito.

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