domingo, 10 de enero de 2016

NOTICIA: Siguiendo la tradición

Música tradicional El grupo de música folk Plaza Mayor ofrece un concierto en el Teatro San Francisco con lo mejor de su repertorio y los temas que conforman su último disco, ‘Anda resalada’
 
Los integrantes del grupo de música folk Plaza Mayor.
 
Joaquín Revuelta | 09/01/2016
El Teatro San Francisco cerró el pasado diciembre su ciclo Músicas del mundo con la actuación del grupo de música tradicional La Braña, que deleitó al público con un programa de cánticos populares relacionados con la Navidad. Tras el paréntesis navideño, que ocupó mayormente la diferentes actuaciones del XII Festival Internacional ‘León vive la magia’, el rehabilitado teatro retoma la actividad en el nuevo año con la presencia de otro de los grupos folk con más solera de León, como es el caso de Plaza Mayor, que lleva casi tres décadas recopilando y divulgando el rico patrimonio musical de esta provincia.

‘Anda resalada’ es el último trabajo discográfico de Plaza Mayor y sobre el que presumiblemente pivotará su concierto de esta tarde, a partir de las 20:00 horas con entradas a 3 euros, en el Teatro San Francisco, aunque no faltarán temas de publicaciones anteriores de la formación como ‘Vela, vela, va’ (1989), ‘A tu puerta’ (1992) o ‘Por aquellas cuestas’ (1999).

Nacido en diciembre de 1988 de la mano de personas con amplia experiencia en el mundo de la música folk, Plaza Mayor es una formación que se ha nutrido a lo largo de los años del buen hacer de diversos profesionales.

En la actualidad los componentes del grupo son María Dolores López Escobar (voz, flauta y percusiones), María Begoña Piñán Pontigo (voz, flauta y percusiones), Senén Villanueva Puente (voz, guitarra y flauta), Fidel Tomé Pérez (voz, bajo eléctrico y mandolina) y Luis Díez Fernández (voz y laúd).

Plaza Mayor concibe su trabajo como una manera de transmitir la música popular, adaptando su forma original a los instrumentos y los gustos actuales, señalan sus componentes, que siempre han trabajado desde el respeto a la melodía original, si bien adaptan estas canciones armonizando varias voces y haciendo uso de instrumentos de cuerda (laúd, guitarra, mandolina y bandurria) y percusión tan populares de nuestro entorno como la pandereta, panderos o castañuelas.

NOTICIA: La Herrería de Compludo cuenta con un nuevo roble para el mazo pilón

Los vecinos del pueblo colaboraron en el traslado del árbol de nueve metros.
 
El nuevo mazo pilón mide más de nueve metros de largo.- DL
 
dl | Ponferrada 10/01/2016
Los trabajos de reparación de la Herrería de Compludo, Monumento Histórico Artístico desde 1968, han comenzado y desde este domingo y durante un mes y medio no podrá ser visitada por el púiblico. Los trabajos comenzaron con el corte del roble para hacer el nuevo mazo pilón de la herrería.
 
Entre varios vecinos del pueblo de Compludo (municipio de Ponferrada), el equipo cultural de Vita Natura et Legenda y otros colaboradores junto con el copropietario, fueron a cortar un viejo roble, en el bosque de Compludo. «Todos lo hemos bajado desde el monte, en un trabajo muy laborioso y difícil, entre voluntarios del pueblo que desean que la herrería de Compludo no deje de funcionar. Y comprometidos con sus raíces y su histórico pueblo. Muchos no pudieron estar en ese momento por ser día laborable para muchos, pero sabemos que todos los del pueblo estaban apoyando este día histórico», destacó un portavoz. El grupo lo llevó a la herrería para terminar de prepararlo por el herrero, y dejarlo preparado para su posterior montaje.
 
El roble que será utilizado para mazo pilón de la herrería mide más de nueve metros, y un metro de diámetro y con un peso superior a una tonelada. Esto da cuenta de las dificultades para poder transportarlo. La madera del gigantesto árbol será utilizado para la restauración de elementos propios de la herrería y fue elegido por entender los expertos que era el mejor y el más idóneo para la función que deberá desempeñar durante muchos años.
 
El presidente de la Asociación de Vecinos de Espinoso de Compludo, Pedro López Aparicio, indicaba ayer en Onda Bierzo que, de todos los árboles que había en la zona, debería cumplir con unas características de largura, ancho y recto. «Fueron los herreros que llevan muchos años en la herrería los que lo eligieron, que son los que más saben», dijo.
 
La lluvia supuso una dificultad añadida a la hora de cortar y transportar el roble. «Resbalabas por el monte, te caer un montón de veces y es muy difícil trabajar así; te llenas de barro, pero bueno, aquí estamos, luchando por el tema», indicaba.
 
El traslado se hizo con ayuda de tractores y con las manos de los voluntarios. Para celebrar este logro todos los participantes disfrutaron de una comida de amigos a base de cocido en el pueblo de Compludo. La puesta en valor de la herrería supone un símbolo para todos los vecinos de la zona.

sábado, 9 de enero de 2016

COLABORACIÓN: MAESTROS CHOCOLATEROS… “EL CHAMPÁN DE LOS POBRES”

¡ABUELA… ABUELA, DENOS UNA ONZA DE CHOCOLATE…!


 
Autor: Toño Morala - Publicado en la Nueva Crónica de León.

¡El chocolate: el champán de los pobres! Así comenzamos este año nuevo con esta rica y dulce historia. Historia llena de bondades y risas, pero también de duro trabajo  allende los mares. Por aquí, por nuestras tierras, también se fabricó y mucho… el buen chocolate en todas las formas y maneras posibles; formatos a cientos desde sólidos hasta líquidos y semisólidos, o vaya usted a saber, si también podían ser semilíquidos. De lo que no cabe duda es que hay poca gente a la que no le guste el chocolate. Y si nos ponemos nostálgicos, pues tela… a ver quién no se acuerda de la onza de chocolate para hacer, el negro de siempre y pan… y lo bueno que estaba.
 
Dos chocolateras de la fábrica de San Ignacio....
 
 Las abuelas y madres, cuando había chocolate, pues tenían alegría y sonreían, pues eran sabedoras que a los chavales nos encantaba. En alguna ocasión, a algún chaval le tocaba repartir la onza de chocolate con otros amigos, o se la jugaba a las canicas o a la peonza. Qué maravilloso invento que alimenta de miedo, y quita penas con ese sabor tan característico y fugaz. Y si nos imaginamos el olor de aquellas fábricas pequeñas de pueblos y en las ciudades, aquellos mostradores y pequeños escaparates con aquellas maravillosas formas  envueltas en diversidad de papeles y celofanes, de aquellas estanterías que guardaban en un riguroso orden las diferentes clases de las tabletas y, que además hacían una especie de mosaicos con ellas. De críos nos encantaba asomarnos a los escaparates y mirar los sabrosos productos de chocolates y otros diversos dulces. Y las boceras que dejaba el chocolate en las comisuras de los labios… te relamías con la lengua hasta donde llegaba… y si tardabas en tomar el chocolate y hacía algo de calor, pues los dedos a chuparlos y punto.
 
 
  La elaboración del chocolate se realizaba exclusivamente de manera artesanal, en pequeñas industrias que casi no necesitaban reclamos publicitarios para su comercialización. La producción se encaminaba, principalmente, a satisfacer las necesidades del mercado local y apenas salía de su reducido ámbito geográfico. La mayoría de las fábricas de chocolate estuvieron localizadas buscando los núcleos principales de consumo, es decir, los economatos y colmados, barrios de obreros, ferroviarios, militares, etc., ya que el chocolate se consideraba un alimento de mucho poder nutritivo, rico en calorías y, por lo tanto, muy importante en la dieta de los trabajadores. También se vendía mucho a colegios para los chavales; y en todo el proceso, se aprovechaba todo;  la "cascarilla" obtenida se embolsaba en lotes de medio kilo para vender "muy barata" pues se cocía con la leche del desayuno y le daba sabor a chocolate.

El rico cacao en todos sus procesos
El chocolate, de origen azteca, llegó a España junto con otros productos, con  la conquista. Con el transcurrir del tiempo estaba llamado a revolucionar nuestra dieta alimenticia. Preparado a partir del cacao, se tomaba, originalmente, por las tribus del viejo México en un batido de sabor amargo.
Posteriormente, las monjas de Oaxaca se considera que fueron las que añadirían el azúcar al batido. Son también las órdenes religiosas las que se encargarán de importar este producto a España. Desde nuestro país se llevó a Italia, primero, y a Francia después, a principios del siglo XVII. Desde antiguo, la fabricación fue prácticamente artesanal, en lo que se conoce como chocolate “elaborado a brazo”. Método similar al empleado por los antiguos mejicanos de quienes se aprendió el proceso. Primero se tostaba el cacao para facilitar el descascarillado y adquirir el sabor y aroma definitivo. El descascarillado debía efectuarse rápidamente para evitar que el grano adquiriese un excesivo sabor amargo. Una vez limpio éste, sobre el metate o silleta, consistente en una piedra de granito de forma combada, que se calentaba con fuego por su parte inferior, se iba trabajando la pasta con un rodillo también de granito o madera dura “rollo o refinadora” hasta obtener la pasta. A ésta se le añadía posteriormente el azúcar y las especias como la canela o la vainilla. El último paso consistía en introducirlo en los moldes, de madera o metálicos, en los que se ponía a enfriar en un lugar apropiado. A mediados del siglo XIX se produce la incorporación de la energía al proceso productivo: el vapor.
Metate con hornilla. Museo Etnográfico Provincial de León.
La introducción de la energía eléctrica a finales del siglo XIX y principios del XX supone una auténtica revolución en todo el proceso de fabricación, rebajando los costes. Estas oscilaciones fueron especialmente importantes en los periodos de guerra, tanto la Civil Española como el periodo entre las dos guerras mundiales que hicieron difícil la llegada del cacao americano.
Fabricando tabletas de chocolate a degüello... Años 50, Antigua
fábrica de chocolate. Se observa el funcionamiento de la
maquinaria, que era por transmisión a poleas. Un solo motor
para toda la fábrica.
 

Máquina para procesar las semillas del cacao.

Fabricando y envasando el rico chocolate "a brazo"...
 El chocolate es, probablemente, el único producto en el que todavía se conservó, hasta hace poco tiempo, el uso generalizado de sus viejas medidas de peso: la libra y la onza. La libra equivale a dieciséis onzas o un equivalente en gramos de 460 la libra y 28,75 gramos la onza. El ingrediente principal del chocolate es el theobroma Cacao “alimento de los dioses”, la semilla del árbol del cacao o cacaotero, originario de las costas de las islas de México.
Museo del Chocolate. Astorga
 
El cacaotero puede alcanzar una altura de ocho metros y produce flores de un llamativo color rojo que no sólo se dan en las ramas sino también en el tronco. El fruto pasa del verde al amarillo y finalmente al rojizo o carmesí según la variedad. La forma del fruto recuerda a una pelota de rugbi de aproximadamente 25 cm de largo por diez de diámetro en su parte central más gruesa. Su peso puede llegar, en algunos casos, al medio kilogramo. Tradicionalmente fueron los países de América: México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y norte de Brasil. En África: en la Costa de Oro, Camerún, Guinea Española, Fernando Poo y Santo Tomé y en Asia principalmente en la antigua Ceilán y Filipinas. La mayor parte del cacao en el norte entraba por los diferentes puertos, desde los de La Coruña, Santander y Gijón. Durante los años de la dictadura franquista la compra del cacao de Guinea estuvo subvencionada con la intención de abaratar los costes de fabricación. Se pretendía, de este modo, aprovechar las materias primas nacionales pues debemos recordar que durante buena parte de este periodo histórico Guinea todavía permaneció como colonia española. Se pasa así del consumo mayoritario del cacao americano al guineano. La importación de cacao, durante esa época, estaba regulada por la Asociación Nacional de fabricantes de chocolate, que era también el organismo encargado de marcar los límites en el precio del producto hasta los años sesenta, en los que se liberalizó el mercado. Este órgano gestionaba, a través del Comité sindical del cacao, la compra del mismo que se almacenaba, desde su desembarco y hasta su distribución.


Chocolatera de cobre con su molinillo.
Museo Etnográfico Provincial de León
En cuanto a los útiles empleados, tanto en la elaboración del chocolate como en su degustación, conviene recordar los siguientes: en la elaboración del chocolate a la taza se empleaban principalmente las chocolateras, tanto para hervirlo como para su posterior servicio, y los molinillos, generalmente confeccionados en madera, utilizados para revolver y deshacer el chocolate mientras hervía. De las chocolateras debemos recordar que podían estar elaboradas en distintos materiales: de hierro, hierro recubierto, cobre y cerámica… y la porcelana, plata o alpaca se utilizaban para servir.
 
En la comercialización del chocolate y para atraer el interés de los consumidores, además de sorteos y canjes de regalos o las colecciones de cromos, se emplearon otros recursos muy útiles para las empresas publicitarias del momento. De estos son de destacar los habituales anuncios, carteles y litografías elaborados por reconocidos artistas de la época.
 “La Industrial Leonesa”; Fábrica de chocolates y pastas finas, León, 1919
Y para rematar esta gran chocolatada qué mejor que hacer una breve semblanza sobre aquella gran familia que tuvieron fábrica de chocolates en Mansilla de las Mulas  desde 1889  hasta 1973, en una de las esquinas de la Plaza  del Grano de la Villa, y que fue ella, Calixta del Blanco y su marido  Pedro Martínez los iniciadores de una saga de maestros chocolateros que ha llegado hasta los hijos de Melchor  Martínez del Blanco y su mujer Amparo Suárez.
Maestra chocolatera Calixta del Blanco,
a la derecha su marido Pedro Martínez,
abajo su hijo, Melchor Martínez del Blanco
y Amparo Suárez, su mujer... maestros
chocolateros desde 1889 a 1973 en
Mansilla de las Mulas. Chocolates "Amsu"
 
La Mansillesa, fábrica de chocolate en Mansilla de las Mulas.
Museo del chocolate. Astorga

Casi un siglo endulzando y fabricando “a brazo” tabletas de chocolate de varios tipos, entre ellos, cabe destacar el riquísimo chocolate con cacahuete, así como aquellas ventas de tabletas que mandaban desde la estación de Santas Martas y en los coches de línea, a todos los puntos de la provincia a un montón de colegios, tiendas y colmados; vendían su rico chocolate también en el pequeño despacho tienda con un pequeño escaparate que hacía las delicias de los niños y que dentro, en las estanterías, colocadas las tabletas con varias formas, y aquel olor tan característico, los compradores salían encantados con su compra del rico chocolate de la marca propia “Amsú”… cuántos recuerdos en los paladares de la memoria.
Collage de marcas de chocolate de Astorga y de Riello de Omaña



También en Castrocontrigo... buenas fábricas de chocolate...


 



viernes, 8 de enero de 2016

NOTICIA: El placer de alegrar espíritus y animar bailes

MÚSICA TRADICIONAL El gaitero y acordeonista babiano Nemesio Alonso ha recibido el reconocimiento del grupo Parva y Sosiega mediante la publicación de un disco que recoge una selección de su amplio repertorio de música tradicional.

El gaitero y acordeonista de Torrestío,  Nemesio Alonso, ha sido objeto de
un homenaje con la edición de un disco compacto titulado "Cuaderno para
Nemesio". RICARDO PUEENTE 
Joaquín Revuelta | 07/01/2016
'Cuaderno para Nemesio' es el título de un disco de música tradicional leonesa que pretende rendir tributo al gaitero y acordeonista babiano Nemesio Alonso, que acaba de cumplir noventa años y cuyas aptitudes impulsaron al grupo Parva y Sosiega a recopilar de forma especial su repertorio y a patrocinar su divulgación. En este sentido, acudiendo a fondos propios que el grupo obtiene con sus actuaciones, y sin ningún otro apoyo externo, Parva y Sosiega, bajo la coordinación de dos de sus componentes, Marisol Alija y David A. Cárcamo, se embarcó en el proyecto de publicar un disco que dejara memoria del repertorio del músico de Torrestío.

Ricardo Puente destaca en un amplio comentario publicado en la carpetilla del disco la importante contribución en la parte técnica de Música con Tsume, colectivo cuyo objetivo es la promoción del folclore, muy especialmente del leonés, que cuenta en su haber con varias publicaciones discográficas. Sus componentes, especialmente Rodrigo Martínez y Diego Gutiérrez, del grupo Tarna, brindaron asesoramiento a este proyecto y se responsabilizaron de la toma de sonido y control de su procesamiento y mezcla. Aunque se utilizaron medios más modernos que la consabida grabadora de mano, recuerda Puente, la publicación sonora que aquí se presenta tiene más de trabajo de campo que de estudio. Se le pidió al músico que acudiera a sus recuerdos e interpretara los temas del mismo modo que en otro tiempo lo hacía para amenizar el baile festivo. 

Para Nemesio Alonso, se encarga de subrayar Puente en su escrito, la presente grabación adolece de dos deficiencias, de las que el músico babiano quiere dejar constancia, ambas fruto del paso del tiempo. La primera son sus propias habilidades, que considera mermadas con los años, 88 en el momento del registro. La segunda es la ausencia de los músicos con los que actuaba y, sobre ese particular, recuerda especialmente a su hermano, que tocaba el bombo con un platillo superior. Se ha intentado paliar esta última carencia en algunos temas incluyendo acompañamiento de caja, pandereta o pandero por parte de miembros de Parva y Sosiega.

El resultado, a juicio de Puente, es «una grabación irrepetible, un documento histórico que acerca a un modo olvidado de entender la música», que ya puede adquirirse en la librerías. 
Portada del disco homenaje al gaitero y
acordeonista babiano Nemesio Alonso.

Nemesio, el intérprete
La mayor parte de la vida de Nemesio Alonso ha transcurrido en el entorno duro y hermoso de la Babia leonesa, en una época, señala Puente, en la que las comodidades actuales ni siquiera se podían soñar. Su padre era natural de La Majúa, pero Nemesio vio la luz en 1924 en Torrestío, el pueblo de su madre, y allí ha tenido lugar la parte fundamental de su vida. En aquel valle, encajonado entre altas montañas, se casó, tuvo tres hijos, y trabajó en diversas actividades, como panadero y transportista.

Para Nemesio la música fue siempre una afición desinteresada, buscando sólo el placer de alegrar espíritus y animar bailes. Autodidacta, no tuvo otro maestro que la observación e imitación de los músicos con los que fue encontrándose a lo largo de su vida. Así aprendió a tocar la gaita de fuelle, el instrumento que mejor dominaba y con el que se siente más cómodo. Le solía acompañar al bombo su hermano y, durante años, entre ambos proporcionaban uno de los pocos entretenimientos al alcance de los habitantes de su pueblo. Más tarde se iniciaría en el acordeón.

Nemesio Alonso no tuvo otro maestro que la observación e imitación de otros músicos En el momento de publicarse esta grabación, Nemesio Alonso ya ha cumplido noventa años y goza de un estado físico e intelectual admirable. Ahora vive lejos de su pueblo, en la ciudad de León, pero ha mantenido viva en su recuerdo la música de su juventud. Nunca perdió la afición y, hasta muy pasados los 85 años, tocaba con soltura sorprendente el acordeón y la gaita. Aún hoy, destaca Puente, no deja de practicar alrededor de una hora diaria con su acordeón.

A pesar de su indudable valor, Nemesio Alonso es un personaje prácticamente desconocido, no ya por el público en general, sino por los especialistas en músicas tradicionales. Solo en los últimos tiempos ha empezado a ser reconocido desde algunos medios de comunicación.

El repertorio
El repertorio de Nemesio Alonso es un magnífico ejemplo de intercambio cultural entre zonas limítrofes. Torrestío se emplaza en la frontera entre León y Asturias y cuenta con una parte de población vaquera que inverna en las inmediaciones de Oviedo. Ambos factores han influido en la variedad y diversidad del origen de las tonadas, sugiere el autor del texto.

El repertorio es un magnífico ejemplo de intercambio cultural entre zonas limítrofes Todos los temas que se recogen en el disco ‘Cuaderno para Nemesio’ son tradicionales, a excepción de tres de ellos que son originales de Nemesio Alonso. Destaca el baile chano, el más emblemático del noroeste leonés, cuya forma canónica de interpretarlo era acompañando, con panderos cuadrados o grandes panderetas, añejas melodías vocales. A principios del siglo pasado el acordeón y la gaita de fole desplazaron los antiguos modos de interpretar este género propio de las comarcas de Omaña, Luna, Laciana, Babia y zonas colindantes. Musicalmente es similar a la jota y es tenido por muchos musicólogos como un posible antecedente de la misma.

Las jotas en la Babia Baja y Luna destacan por tener cuatro y hasta cinco partes distintas en su evolución, y así queda reflejado en las diversas jotas babianas y montañesas que se ofrecen en este álbum.

La rumba, de aparición más tardía, está presente en los cortes 13 y 21 del disco, en el primer caso a través de la adaptación de un saltón o ligero asturiano: el celebérrimo Xiringüelo, y en el segundo teniendo su origen en un pasacalles o una alborada.

En el apartado de valses también se encuentra la adaptación de tonadas popularizadas tardíamente, como ‘En Oviedo no me caso’, ‘Manolo mío’, ‘El borracho que está en la taberna’ o el cuplé de ‘La Basilisa’ que, recuerda Puente, tanto al son de la pandereta como con acompañamiento de instrumentos de viento, sirvieron de fondo sonoro para este género fuertemente enraizado en las comarcas del noroeste de la provincia de León.

Finalmente cabe mencionar la doble versión de gaita y acordeón del baile ‘Los pollos’, que en realidad corresponde a otro baile de la zona prácticamente perdido. El que aquí se ofrece viene a ser una jota bailada en corro, en fila de a uno, y consiste en realizar el paso jotesco conocido en la Montaña como los puntos con los bailadores que tiene uno a cada lado. Se practicó tanto en Laciana y Omaña como en Babia.

NOTICIA: La joya de la harina

METIDOS EN HARINA
El Museo de la Harinera, en el Centro de Interpretación de las Tierras Bañezanas, reúne una de las mejores colecciones de maquinaria industrial de principios del siglo XX. La colección guarda in situ los elementos originales que dieron vida a La Única, la fábrica de Harinas que marcó 70 años de la historia de La Bañeza. El centro emana recuerdos y cumple este año nueve décadas en pie y un lustro como museo que conecta a la ciudad y sus comarcas.

El museo atesora una de las mejores colecciones de maquinaria industrial del
siglo pasado. Una joya y una joyero que se pensó para ser hotel. La colección
puede visitarse de martes a sábado de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 19.00
(en invierno) y de 17.00 a 20.00 en verano- MARCIANO
A.G. VALENCIA 08/01/2016
La historia abre la puerta. Un viaje a principios del siglo XX, un recorrido para sentir el patrimonio industrial, para palpar otros tiempos, para respirar un pasado de bonanza y un futuro ilusionante. El Museo de la Harinera, en el Centro de Interpretación de las Tierras Bañezanas (Citba), se sabe guardián de una de las mejores colecciones de maquinaria industrial de principios del siglo pasado. Una colección única, que se mantienen in situ e intacta. Un viaje a lo que fue La Única, la fábrica de harinas de La Bañeza que arrancó el motor en 1926. Un inmueble que cumple 90 años y que este 2016 celebra su quinto aniversario como museo.


Cuentan que el edificio se proyectó para ser hotel, sin embargo los avatares del tiempo lo convirtieron en fábrica. Las instalaciones muestran, todavía hoy, la maquinaria original de la marca Buhler donde se almacenaba, se molía el trigo y se llevaba a cabo todo el proceso para la producción de harina. La Única funcionó hasta 1996, 70 años de historia industrial, que hoy narra ese pasado sin que el tiempo haya hecho mella.

La maquinaria instalada en 1926, tecnología punta en aquella época, es exactamente la que se visita hoy día en el museo, un lugar con mucho encanto, que además mantiene su ubicación original convirtiendo la colección en una joya excepcional del patrimonio. Incluso el tubo de cristal de los molinos son los de antaño donde el paso de las horas y del trabajo ha dejado su huella en forma de remiendos y arreglos sucesivos. Hasta se respira el aroma industrial de aquellos años.

La Única nació por iniciativa de Manuel Martín, pasando tras su muerte a ser propiedad de sus hijos y después tras fallecer sin descendencia a manos de unos sobrinos que fueron quienes con el Ayuntamiento firmaron el convenio para la cesión municipal y su conversión en museo, como centro cultural. Un paso de hotel a harinera y de ahí a centro turístico.


El cuidado de las instalaciones y su funcionamiento hasta mediados de los 90 propició que, aunque durante tiempo estuviera cerrada, el edificio se conservara y con él las joyas instaladas dentro. Como museo es un gran desconocido aunque la emotividad y la sensibilidad que afloran en cada rincón da una muestra de la historia más reciente de La Bañeza. Días y días contados paralelamente en paneles que enlazan con el pasado harinero de la fábrica a través de la tradición pastelera de La Bañeza. Las primeras referencias en este sentido datan de 1586, en 1611 se tiene constancia de la primera referencia confitera y unos años después, en 1752, el primer documento de un maestro chocolatero.


El Museo de la Harinera es un lugar único de riqueza patrimonial incalculable, donde los vídeos, los paneles y los testimonios de los últimos trabajadores ayudan a entender qué fue y lo que representó. Tres plantas conectadas por la producción de harina que enlazan con la historia de una comarca de labradores. El museo es, actualmente, un espacio vivo con multitud de actividades a lo largo de año. Una visita obligada para sentir y tocar la historia de La Bañeza.


martes, 29 de diciembre de 2015

NOTICIA: Rescatan la Navidad leonesa con cantos y ramos antiguos


Un momento de la actuación en La Unión.- dl

diariodeleon.es
DL | LEÓN 28/12/2015
El Grupo de Cultura Tradicional Serano llevó a Val de San Lorenzo, la Navidad más leonesa, con cantos de ramos y villancicos de distintas comarcas de la provincia. Así, recorriendo y haciendo trabajo de campo, se han ido recuperando ritos y costumbres arraigadas en la tradición leonesa, que dormían en el cajón del olvido y a punto de desaparecer.

Una ramo de Castropodame y otro de Villadangos del Páramos, fueron los que presidieron el inicio del cortejo en la Sociedad La Unión de Val de San Lorenzo.


Los componentes de Serano, ataviados con indumentarias leonesas, deleitaron al público con letras de diversos Aguinaldos, lo que provocó las risas del público. Finalmente, varias parejas del grupo bailaran sobre el escenario.

NOTICIA: La provincia inscribe 59 ferias en el calendario de la Comunidad

Villablino y La Bañeza, con siete cada una, las que más muestras organizan.

Una cortina de ajos, en la muestra de Santa Marina del Rey.- Jesús

A. DOMINGO | REDACCIÓN 29/12/2015
León ha incluido en el Calendario de Ferias Comerciales de la Comunidad autónoma 59 muestras en un total de nueve actividades diferentes. La provincia leonesa es la segunda de la autonomía en cuanto a número de citas comerciales que se celebrarán, el 18,8% del total, detrás de Salamanca —que albergará el 20% de éstas— y por delante de Burgos —con el 16,4%—.

El calendario de 2016 recoge 340 ferias cuyos organizadores —en su mayor parte ayuntamientos— han inscrito voluntariamente estos eventos en el registro de la Consejería de Economía y Hacienda de la Junta de Castilla y León para lograr una mayor difusión.

León mantiene el mismo número de ferias que el año pasado, sin importantes variaciones, si bien cabe destacar que vuelve a aparecer la Feria de San Simón, de Sahagún, que no se inscribió para este ejercicio, pese a que su desarrollo fue normal.

En una relación que encabeza Valencia de Don Juan con la Feria de Febrero, la provincia muestra preferencia por las ferias agroalimentarias, con 19 sobre 97 en Castilla y León; con las de muestras en segundo lugar, con 15 citas de 48; y de artesanía, en las que 11 son leonesas de las 62 totales. León no está representada en las ferias de antigüedades, cultura, arte educación y empleo, maquinaria agrícola, nuevas tecnologías y textil y moda, si bien esto no significa la exclusión de todos estos sectores de las exposiciones, pues las multisectoriales siempre cuentan con un apartado de maquinaria agrícola si es que éste no es el principal de la feria.

Las localidades con mayor número de ferias inscritas son La Bañeza y Villablino —ambas con siete—. Valencia de Don Juan organiza cuatro, una más que León, Ponferrada, Villafranca del Bierzo y Cacabelos.

En cuanto a muestras específicas, destaca la Feria de Animales de Compañía de Camponaraya —en un apartado en el que sólo están inscritas otras dos, en Valladolid y Salamanca— y la Feria del Motor de La Bañeza, que comparte epígrafe con otras tres.

De las 59 ferias, sólo dos están organizadas por una entidad de carácter privado, la Federación de Organizaciones Artesanas de Castilla y León, que promueve la de artesanía Ciudad de León y la Feria de Artesanía de Astorga.

Las ferias tratan de promocionar los productos de un lugar determinado y atraer visitantes. Lejos de verse perjudicadas por la crisis económica, ha sido ésta la que ha favorecido la asistencia de firmas comerciales.