martes, 10 de noviembre de 2015

NOTICIA: Las ‘tarjetas de visita’, o el mejor modo de conocer el siglo XIX

Una casona de Sahagún atesoraba una importante colección de estos recuerdos.

Los álbumes que contienen esta colección de "tarjetas de visita" están
cuidadosamente encuadernados y repujados - CUEVAS

diariodeleon.es
MARCELINO CUEVAS | LEÓN 09/11/2015
En la segunda mitad del siglo XIX corrían tiempos turbulentos para la España Imperial. Las colonias se evaporaban definitivamente. Los latifundistas del Nuevo Mundo veían con asombro y temor para sus bolsas bien forradas cómo se anunciaba la abolición de la esclavitud en Puerto Rico y, posiblemente, también en Cuba, ‘la perla del Caribe’. Mientras, Amadeo de Saboya se esfumaba, la República nacía con un estallido de optimismo que duraría poco —hasta que el general Pavía entró a caballo en las Cortes— e Isabel II intentaba volver a España después de abdicar en su hijo Alfonso. Los carlistas peleaban a muerte buscando el mejor puesto de salida en el muy probable regreso de la monarquía. Por su lado los obreros, como siempre, pedían salarios dignos y una jornada laboral humana.
 
En este confuso entorno llegó desde el libertino París el retrato fotográfico en tarjeta de visita, uno de los grandes fenómenos del arte fotográfico en sus primeros tiempos, en la segunda mitad del siglo XIX. Fue ésta, posiblemente, la mejor manera de hacer popular el retrato, aunque estuvo protagonizado, la cuestión económica de siempre, por los personajes de alta alcurnia, que son los que nos encontramos en sus imágenes. Eran las tarjetas pequeñas fotografías de estudio con unas dimensiones estándar de, exactamente, 8,75 por 6,25 centímetros.
 
Días pasados, visitando el leonés rastro de los sábados, encontramos en uno de sus puestos unos viejos álbumes que contenían una muy interesante colección de centenar y medio que estas decimonónicas fotografías. Aseguraron sus vendedores que procedían de una vetusta casa solariega de Sahagún, en la que durante siglos había vivido una importante familia que tenía también casa en la Corte madrileña. Seguramente este magnífico testimonio de una época durmió en silencio durante décadas en el cajón de una vieja cómoda que acabó siendo asesinada por la carcoma. Pero lo cierto es que han perdurado y que en ellas podemos conocer, de primera mano, cómo era la sociedad del momento.
 
Las tarjetas fueron patentadas en París por el fotógrafo André E. Disdéri en el año 1854, aunque hay constancia de que algún tiempo antes ya las realizaba en Marsella el también profesional de la fotografía Luis Dodero.
 
El proceso de realización de estas pequeñas fotografías era peculiar; incluía una cámara de varias lentes con cuatro u ocho objetivos independientes que permitían hacer hasta ocho imágenes iguales a la vez o individuales, con diferentes poses sobre un negativo de cristal. Se positivaban después sobre papel a la albúmina, papel de clara de huevo. Las copias, una vez separadas, eran sumamente delgadas y se pegaban sobre una cartulina de mayor cuerpo.
 
Delegación en Madrid
El inventor de las tarjetas puso en su momento un estudio en Madrid, del cual se conservan en esta colección muchas imágenes, tanto realizadas en la capital de España como en París. A partir de 1858-59 los fotógrafos españoles comenzaron a trabajar con el novedoso formato. Así, encontramos en esta colección, entre otros, a M. de Herbert, retratista de la Real Cámara; J. S. Rodríguez, también fotógrafo de la reina, que tenía su estudio en la Puerta del Sol madrileña; J. Laurent, ubicado en la Carrera de San Jerónimo de Madrid, o G. Zarauza, que retrataba en las Ramblas barcelonesas.
 
Estas fotografías y su popularidad tentaron a los dirigentes de la mayoría de los países europeos y, así, encontramos retratos que fueron ampliamente difundidos con su consentimiento por los grandes profesionales de aquel momento, auténticos pioneros. En la colección procedente de Sahagún puede contemplarse una majestuosa pose de la entonces reina de España, Isabel II, con espectacular vestido blanco, realizada por J. Lauren que firmaba como fotógrafo de la reina. Una imagen heroica del italiano Garibaldi, sin firma, Un original retrato familiar de Napoleón II, que titulan ‘Los cuatro Napoleones’, y que corresponde al artista Jordá. Y otro, que atribuimos al pintor Fortuny, que fue realizado en Canarias por Pego.
 
A través de las tarjetas fotográficas podemos conocer un amplio repertorio del traje a mediados del siglo XIX, tanto femenino como masculino, y también de personajes con los más diferentes uniformes. Pero lo lamentable es que la gran mayoría de estas imágenes no tienen ninguna referencia. Son posiblemente personajes enormemente conocidos en aquel momento, o familiares y amigos que la familia conocía sobradamente, y por ello no se preocupaban de señalar sus nombres.

domingo, 8 de noviembre de 2015

NOTICIA: Más Feriona que nunca

RIAÑO

La afluencia de público y puestos de venta supera las . mejores previsiones del Ayuntamiento.


diariodeleon.es
Los premios del concurso ganadero estuvieron muy repartidos.- Campos

J.M. Campos | Riaño 08/11/2015
La tradicional feria de Riaño, la Feriona de noviembre, superó ayer todas las previsiones. El cambio de fecha de celebración se ha revelado como un acierto para revitalizar una cita que tenía fecha fija, el 6 de noviembre, mientras que ahora se celebra el sábado siguiente al día 2, para facilitar la afluencia de ganaderos, artesanos, vendedores y curiosos. Además, ayer el tiempo acompañó y el alcalde, Fernando Moreno mostraba su satisfacción tras superarse las previsiones «con creces».
Convertido en un mercado, el pueblo acogió el IX Concurso de Ganado, para distinguir a los criadores de los mejores ejemplares de vacuno, equino, ovino y caprino, además de a los mastines. Los premios —con cantidades en metálico, entre 170 y 70 euros y divididos en categorías— estuvieron muy repartidos entre las ganaderías participantes, llegadas principalmente de la comarca y de la provincia, así como de Cantabria y Asturias.
La entrega de premios correspondió al jefe del Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería, Fidentino Reyero, así como a los miembros de la corporación municipal. La participación de reses fue muy similar a la de ediciones anteriores y destaca el que incluso participara una ganadería llegada de la provincia de Burgos.
La de Riaño es la muestra ganadera con mayor número de ejemplares de las del calendario ferial de la Montaña Oriental y, aunque el número de ejemplares es satisfactorio, siempre se trata de ampliar a pesar de las dificultades que suponen la estancia del ganado en los puertos —lo que complica llevarlo hasta el recinto ferial— y problemas sanitarios que impiden la movilidad de los animales, como la brucelosis, un problema crónico en la zona.
En cuanto a la feria, cabe destacar su división en dos zonas. La mayor parte del pueblo se convirtió en un hipermercado en el que se podían adquirir todo tipo de productos de los más variados sectores. Útiles para el cuidado de animales, junto a productos agroalimentarios —embutidos, quesos y productos típicos del otoño como las castañas— a ropa y otros productos que se pueden encontrar en cualquier rastro, así como pulperías en las que reponer fuerzas en una mañana soleada y con una temperatura nada frecuente de la época, que animó al público a acercarse hasta el lugar. Por otra parte, los artesanos leoneses, reunidos en la plaza del Ayuntamiento, para distinguir la calidad de las manufacturas que ofrecen. La reserva de una zona específica para que expongan los artesanos es una opción cada vez más extendida en las ferias que se celebran en la provincia y ayuda al público a encontrar los productos que desea encontrar.
En resumen, satisfacción en el Ayuntamiento por una feria que gana en participación.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

PIEZA DEL MES: NOVIEMBRE 2015

“CARRANCAS. La protección de los Mastines”.

Investigador: FÉLIX GARCÍA RODRÍGUEZ.
Cinólogo, Especialista en Etnología y Etología Canina. 
Secretario de la Asociación Canina de León.

Sábado, 7 de noviembre de 2015
17,30 Horas.
Patio Espacio Peregrino. Planta Baja.
Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas.

Actividad Gratuita

La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León, en la Actividad de la “Pieza del Mes”, y coincidiendo con la Feria de San Martín de Mansilla de las Mulas del día 11 de noviembre, y con el Campeonato de León para mastín el día 8, ha programado la conferencia para el día 7, con el título de: “Carrancas. La defensa del mastín”. En esta ocasión será D. Félix García Rodríguez, cinólogo, especialista en etnología y etología quien nos acerque al mundo de los mastines a través de la pieza conservada en el museo en el área dedicada al pastoreo, la caza y la pesca, como son las carrancas o collares para proteger a los mastines de los lobos.

Las carrancas o carlancas son elementos inherentes a la cultura pastoril, de la que la provincia de León, famosa durante siglos por la calidad de su lana de oveja merina y sus mastines, es uno de los mejores exponentes del país. Su origen es probablemente tan antiguo como las primeras protecciones usadas por los humanos. Cuero y metal son materiales comunes para corazas y carrancas. El uso de perros para la protección de los rebaños debió de comenzar poco después de la domesticación de los primeros herbívoros y el deseo de proteger a éstos de los predadores. Aunque no hay demasiadas referencias históricas se tiene constancia de su uso para esta tarea ganadera hace más de 2.000 años, siendo muy conocidas por los romanos y generalizándose su uso en la Edad Media.

Desde Turquía hasta Noruega, pasando por León desde la más sencilla pieza, elaborada con cariño por su dueño con cuero y puntas de hierro, hasta la forja decorada con arte y paciencia por el mejor de los herreros. Las carrancas sirvieron y sirven a nuestros mejores mastines para protegerlos en el momento necesario. Es uno de esos útiles que ha viajado a lo largo de los siglos sin necesidad de modificación, sencillos y eficaces, tan solo el carisma de los herreros o guarnicioneros, y el gusto de los pastores, han aportado piezas con atractivo diferente allá donde surgió.

Su empleo ha sido común en toda la península Ibérica hasta épocas recientes, y su desaparición, hasta verse relegadas a piezas de museo o decorativas, ha sido paralela a la progresiva extinción del lobo. Pero no dejaron nunca de usarlas aquellos pastores que fueron capaces de mantener costumbres ancestrales y tan necesarias actualmente: La convivencia de animales domésticos y salvajes en un mismo entorno.

Resulta, por lo tanto, una ocasión excelente para mostrar una de las piezas más representativas de una de las actividades más antiguas realizadas por el hombre como es el pastoreo y que atesora el Museo Etnográfico Provincial de León como son las carrancas, así como para disfrutar de parte de la colección de D. Félix García Rodríguez que nos acercará para poder comparar los diferentes tipos de carrancas que los artesanos han ido realizando con el paso del tiempo.



ACTIVIDAD REALIZADA







CICLO DE CINE “OTRAS MIRADAS, UN MISMO LENGUAJE”. BRASIL.2"

“CINE INTERNACIONAL”. Versiones Originales con Subtítulos en Castellano. NOVIEMBRE.

MUSEO ETNOGRÁFICO PROVINCIAL DE LEÓN. Mansilla de las Mulas (León).
Área de Didáctica.
Entrada Libre hasta completar aforo

Fechas: 6, 14, 21 y 28 de noviembre. Hora 16,30 h.

PELÍCULAS:

            - Viernes, 6 de noviembre, 16:30 h.: Trabalhar cansa.
            - Sábado, 14 de noviembre, 16:30 h.: O mistério do samba.
            - Sábado, 21 de noviembre, 16:30 h.: Estamos juntos.
            - Sábado, 28 de noviembre, 16:30 h.: O contador de histórias.


La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León continúa en el mes de octubre con el Ciclo de Cine subtitulado en Castilla y León denominado 'Otras miradas, un mismo lenguaje' desarrollado por la Dirección General de Políticas Culturales de la Junta de Castilla y León, a través del Servicio Territorial de Cultura de León, en colaboración con la embajada de Brasil y que itinerará en otras localidades de la provincia de León.

"Trabalhar cansa"
 de Juliana Rojas y Marco Dutra
Este programa pretende acercar las artes cinematográficas internacionales a distintos municipios de Castilla y León, siendo para el Museo Etnográfico una iniciativa muy válida tanto para acercar a los municipios del sur provincial como también a las personas una faceta, la de la antropología visual, donde se exhiben otras formas de expresión cultural y artística del cine actual, que atraviesa diversos planos de la realidad actual e histórica reciente.

En este ciclo ya han sido proyectadas películas exentas de derechos y cedidas por las embajadas de India, Suiza, Rusia e Israel entre otras, siendo programadas para este mes de noviembre las cuatro películas correspondientes al cine de Brasil.

Se presentarán en el Museo por este orden las cintas: Trabalhar cansa (99`), O mistério do samba (88`), Estamos juntos (95`) y O contador de histórias (110`), todas ellas de producción reciente, presentando historias diversas con contextos sociales diferentes donde se mezclan los aspectos históricos con la ficción, siendo algunas de ellas reconocidas a nivel internacional.

"O misterio de Samba" de Lula Buarque de Hollanda y Carolina Jabor

Buen momento supone para conocer y disfrutar de este arte, a buen seguro también visitado por otras nacionalidades como forma de enlace con sus raíces y cultura así como compartir experiencias y conocer las tradiciones leonesas existentes en el Museo Etnográfico las tardes de los viernes y sábados próximos, con el aliciente además doble de proyecciones internacionales en un marco histórico incomparable y donde la entrada a dicha actividad resulta totalmente gratuita.

"O contador de historias" de Luiz Villaça

NOTICIA: El adiós de un pastor

Toño Bardón, de Guisatecha, con las ovejas que ha seleccionado para quedarse
con ellas y entretenerse después de la jubilación. / MAURICIO PEÑA

Fulgencio Fernández | 01/11/2015
Toño ‘el pastor de Guisatecha’ lleva 30 años con las ovejas, un oficio que le gusta pero que está muy mal. Se rinde, el día 12 hace 65 años y "no espero ni un día más, se ha puesto más que imposible"
Lo dice sin dudar: «El día 12 de diciembre cumplo 65 años y ese mismo día me retiro, no espero ni media hora más. Para perder dinero, que lo pierda el Gobierno, porque para mi tener las ovejas en invierno es perder dinero». Lo dice convencido, es Toño Bardón, uno de los últimos ganaderos de oveja de Omaña, de Guisatecha, su pueblo. No está cansado, le gusta su oficio, «y cuando esté jubilado voy a seguir andando 8 ó 10 kilómetros diarios por el monte, no lo dudes». Pero se rinde. «Entre los precios, que son ridículos, que en todo el invierno no vendes nada y la cantidad de papeles que te piden... anda hombre».

Lleva 30 años con las ovejas, le quedan más de 200, a las que ya buscó salida, llegó a tener más de 400. «No es cuestión de tener por tener, 420 ó 430 son las que yo puedo atender, porque yo las cuido, estoy con ellas. Y esas mismas son para las que hay terreno, que aquí el terreno es el que es».

- ¿Y el invierno?
- Pues si viene bueno, mejor; y si viene malo, te fastidias, pero yo no he sido nunca de los de bajar a la Ribera ni de subir a los puertos. Yo con rebaño como toda la vida en estos pueblos, cuando había vecera, lo que pasa es que ahora la vecera la tengo yo.

Toño es pastor a la vieja usanza. Da tabardo, cacha, mastín y radio. «Sí es verdad, la radio me entretiene mucho, pero no me da nada de miedo estar solo, pensando en mis cosas, escuchando...».

Con 14 años me fui a Madrid a trabajar, no tenía ningún derecho, han pasado cincuenta años y estoy igual. Y viaja con los recuerdos a cuando decidió dedicarse a las ovejas. «En casa siempre hubo ganado, y me gustaba, pero eran vacas».

Como todos los chavales de nuestro León rural un día ‘aventó’ los vientos de la aventura y con catorce años se fue para Madrid, a buscarse la vida. «Entré de botones en un restaurante, pero no aguanté demasiado porque aquello era duro para nada. El otro día, con esto de jubilarme, lo pensaba: Entonces no teníamos ningún derecho y ahora nos los han quitado. Estamos otra vez en el mismo punto».

Punto fijo del que no sale cuando recuerda por qué se decidió por las ovejas. «Las vacas también me gustaban y era lo que había en casa. Pero la inversión necesaria era mucho mayor y la leche tenía muchos problemas entonces (1985); es decir, estaban como ahora, tampoco en esto parece que ha pasado el tiempo».
Había estado también unos años trabajando en la autopista pero «me gustó lo de las ovejas, ser independiente, ser mi propio jefe».

Reconoce Toño Bardón que no fueron malos los inicios, que no eran malos tiempos para este tipo de ganadería. «Es cierto, hubo 15 ó 20 años que era rentable, le sacabas rendimiento, que es lo único que pides, pero después empezó una cuesta abajo tremenda. Y sigue sin acabarse la pendiente. Ahora mismo en invierno pierdes dinero. Después de aquellos años buenos, que vendías todo el año, llegaron unos en los que vendías por el verano y te ibas arreglando pero ahora es que ya ni el verano es  lo que era». Por eso él se apea, antes de que llegue el invierno, en todos los sentidos.

Pero no se va cansado del ganado sino de la administración, de la situación de los ganaderos, del olvido de tantos. De hecho, explica, «me voy a quedar con 8 ó 10 ovejas, para entretenerme, para ir con ellas al monte, para que limpien paciendo los terrenos de alrededor de la nave y la casa y no se conviertan en maleza y para si un día quieres comer un buen cordero tenerlo». E insiste, «que yo voy a seguir pateando el monte, que me encanta, lo que no me gusta es andar por las carreteras, me siento incómodo, como la soledad del monte... ¿Has visto cómo está estos días de otoño?».

- ¿Y los lobos?
- Ahí están.

- ¿Los ves?
- No los ves, te ven ellos a tí, el lobo es el animal más listo que te puedes echar a la cara.

- ¿Y los sientes?
- Yo no tanto, pero los perros se vuelven locos cuando sienten que están cerca.

- ¿Te han hecho mucho daño?
- Es la ley de vida del monte.

- ¿Eres cazador?
- Lo fui.

- ¿Te cansaste?
- Cuando empecé con el ganado y a disfrutar del monte como que lo miraba de otra manera lo de cazar. Y cada vez está peor, ahora lo de la caza es casi un seguro de accidente, sale mucha gente que tiene mucho miedo y nada más que se mueve algo dispara... Y no siempre es un jabalí.

Toño Bardón camina por el monte con una agilidad impropia de quien está a las puertas de la jubilación.

- No fumarás.
- Ahora no, fume mucho, pero lo dejé radical.

- ¿El médico?
- No, el tute y el mus. Es el vicio que tengo, la partida, y eso de salir a la calle a fumar, debajo de las goteras, no me gustó nada. Tenía que elegir entre el mus y el tabaco y elegí.

- Serás el campeón del mundo del mus o, al menos, de Omaña.
- Del mundo, con Elena la del bar de El Castillo es muy difícil que nos ganen, posible sí, pero complicado.

NOTICIA: Puerto habla en la Biblioteca del folclore en la obra de Gil y Carrasco

 
dl | león 04/11/2015  
José Luis Puerto.- dl
La Biblioteca Pública de León rinde homenaje, en el bicentenario de su nacimiento, a Enrique Gil y Carrasco, ilustre villafranquino representante del romanticismo español. A través de esta figura y de su novela El señor de Bembibre se adentrarán en los paisajes y la cultura de la comarca en la que, sin duda, más arraigo tiene el magosto: El Bierzo. Estas actividades contarán con estudiosos de la vida y obra de Gil y Carrasco, además de con la voz lírica de Juan Carlos Mestre, Premio Nacional de Poesía. José Luis Puerto impartirá hoy, a las 20.00 horas, la charla Gil y Carrasco y la vida popular.
 
Puerto destacará los escritos de Gil y Carrasco sobre folclore y tradiciones leonesas, que tienen relación con el nacimiento de la ciencia del folclore en Inglaterra. Gil y Carrasco trató temas como los maragatos, los pastores trashumantes, los segadores gallegos que pasaban por el Bierzo y los montañeses de León (en alusión a Babia, Laciana, Omaña y la cuenca del Sil).
 
Mañana, los asistentes disfrutarán de una lectura poética a cargo de Juan Carlos Mestre, y, finalmente, el viernes, se presentará una edición facsímil de El señor de Bembibre, del año 1925 y que está editada por José Manuel Martínez. En el acto intervendrán el vicerrector de Relaciones Internacionales de la Universidad de León, José Luis Chamosa; la directora del Instituto de Estudios Bercianos, Mar Palacio, y el profesor Jovino Andina.
 
Lugar: Biblioteca Pública. Calle Santa Nonia, 5.
Hora: 20.00 (entrada libre).

jueves, 29 de octubre de 2015

COLABORACIÓN: ¡AQUÍ SÍ HAY BACALAO… Y DEL BUENO!

Los buenos platos de salazones… los arenques… unas buenas patatas guisadas con bacalao… al ajoarriero… y esas croquetas…

Antigua tienda de ultramarinos con las bacaladas colgadas.

Autor: Toño Morala
          ¡Te conozco, bacalao, aunque vengas disfrazao!; uno de esos refranes que el pueblo llano y sencillo, sabio y conocedor de la vida, usa para fines múltiples, pero que nosotros le vamos a dar el sentido de la sal; el salazón por antonomasia; ese  pescado que se tiende a secar en los grandes secaderos como si fuera  ropa al  viento, y que durante largas épocas y en tiempos de fastidio, ayudó y mucho al sustento de casas enteras. Eran años donde el bacalao era parte habitual de los platos de los más necesitados, y que se vendía muy barato.  Con el paso de los años, hubo un tiempo en el que se quedó casi en el olvido; pero hace algunas décadas ha vuelto con mucha fuerza y maestría. Está presente en las cartas de los grandes restaurantes y casas de comidas; lo adereza para  tapas en algunos bares y tascas, y vive de maravilla en esos potajes y buenos guisotes. Las abuelas de este plato sabían y aprovechaban todo, desde la buena piel y sus propiedades, hasta las espinas y colado el caldo para hacer arroces y todo tipo de platos. Aquí hay que escribir algo sobre las cazuelas de pereruela, ese barro refractario tan ancestral, pero que ayudó en su cuenco a cocinar unos platos terribles de buenos, y entre ellos el bacalao. Como iba comentando, las abuelas eran unas grandes cocineras, de cualquier cosa daban de comer a una recua de entre siete hasta la docena y media y más de bocas hambrientas y cansadas, sin grandes recursos económicos, y además  guardaron esa cultura culinaria y fueron pasando de generación en generación recetas que si no estarían en el olvido. 

Unas buenas patatas con bacalao y las penas a la barriga.
Allá las quiero imaginar untando de ajo a la pereruela, echando algo de aceite o manteca para ir haciendo el sofrito para al rato dejar caer suavemente un trozo de cebolla, picado gordo un pimiento verde y un par de tomates desmenuzados… esa hoja de laurel que flotaba como una galera en el  mar, soltando el sabor previsto para darle gusto a la vida; al poco, y después de haber desalado durante un par de días el bacalao, y muy bien escurrido… se le acerca al fuego, mientras las patatas van entrando a la cazuela, la abuela las revuelve con delicadeza, y al rato de fuego vivo… los trozos de bacalao se tutean con  las patatas… la abuela tapa la cazuela… la aparta delicadamente con dos rodeas, pues ya saben que son delicadas estas pereruelas; deja reposar lo justo hasta que cesa de hervir y que suba el color y el olor para escribir una oda a la abuela, a la cazuela, a las patatas, al laurel… y al bacalao. Algunas también echaban un puñado de arroz en las entrañas y un pico de guindilla. Y cuidado de cocer mucho las patatas en la cazuela de pereruela, hay que quitarlas del fuego cuando están tiesas, que la pereruela sigue ardiendo y hace puré las patatas… el resto se lo imaginen, que este que les escribe, ya las tiene aliñadas y esperando a la mujer para llenar el plato y rebañar hasta el fondo.

Antigua fábrica de salazones
Diferentes formas de cortar el bacalao para su cocinado.
Si nos metemos en harina de trigo, centeno y algo de maíz, entonces ahí la preparamos; de eso en el Bierzo saben la luna en verso… esas empanadas de bacalao, o de cocochas…  mejor pasamos a otra historia. Los primeros en secar el bacalao fueron  los vikingos que habían viajado de Noruega a Islandia, Groenlandia y Canadá y no es coincidencia que éste sea exactamente el ámbito que abarca el bacalao del Atlántico. En el siglo X, Thorwald y su conflictivo hijo, Eric el Rojo, desterrados de Noruega por un asesinato…  y vuelta con la burra al trigo, la volvieron a preparar, y otra vez desterrados… y así aparecieron en Terranova e inventaron el bacalao seco. 

Al rico bacalao y salazones

A diferencia de los vikingos, los vascos tenían sal y, como el pescado salado antes de secar era comestible durante más tiempo, sus marineros podían navegar aún más lejos que los nórdicos. Además tenían otra ventaja; cuanto más duradero era un producto, más fácil resultaba comerciar con él. Hacia el año 1000, los vascos habían ampliado el mercado del bacalao hasta convertirlo en un auténtico comercio internacional que llegaba mucho más allá de los límites de su hábitat septentrional. El catolicismo proporcionó a los vascos su gran oportunidad. La iglesia medieval impuso días de ayuno en los que estaba prohibido mantener relaciones sexuales y comer carne. En cambio, se permitían los alimentos fríos. Como el pescado venía del agua, se le consideraba frío. Los vascos ya vendían carne de ballena a los católicos esos días de abstinencia, que eran todos los viernes (ya que éste había sido el día de la crucifixión de Cristo), la Cuaresma entera y varios días más, señalados en el calendario religioso. En conclusión, la carne estaba prohibida casi la mitad del año y esos días de abstinencia se convirtieron finalmente en días de bacalao salado. El bacalao casi se transformó en icono religioso, en cruzado mitológico de observación cristiana. Hasta la invención del frigorífico en el siglo XX, la comida echada a perder había constituido una maldición crónica y había limitado en gran medida el comercio de muchos productos; incluso el bacalao salado y seco se estropea si permanece demasiado tiempo en un ambiente húmedo y caluroso pero, en el Medievo, resultaba extraordinariamente duradero. Era un milagro, comparable al descubrimiento del proceso de congelación rápida en el siglo XX, que también se inició con el bacalao, éste no sólo se conservaba más que otros pescados salados, sino que tenía mejor sabor.

La imprescindible cortadora de bacalao
en las tiendas tradicionales.

Tiramos ahora de la memoria de mi señora suegra Aurora, y de ese privilegio de comer un buen bacalao al ajoarriero, que ella siempre lo hizo sencillo y humilde, y de ahí la sabiduría de llevarse tan bien con todo el mundo, y que nos pasamos unas risas de aquí te espero hablando de estas cosas que tanta falta nos hace recordar. De ella he pillado la receta del bacalao al ajoarriero. Después de desalar en condiciones y de escurrir un buen tiempo, y ya cortados los ajos y con el aceite un poco caliente, meto el bacalao con la piel para abajo, a fuego medio… va soltando esa poca agua… y cuando se reduce, le meto los ajos doradines y con pimentón por encima,  hecho previamente en otra sartén pequeña… y entre los huecos de las tajadas de bacalao, le arrimo unos huevos… tapo durante unos minutos para que se escalfen, y retiro del fuego… toda la operación  dura no más de quince  o veinte minutos.

El famoso bacalao al ajo arriero de León.

Para el que no sepa lo que son los arenques de los de toda la vida, esos que en casa se ponían en el borde de la puerta y se aplastaban envueltos en papel de estraza o de periódico para poder limpiarlos… pues esos, generalmente eran sardinas en salazón y ahumadas. De línea muy estilizada, el dorso del arenque es azul-verdoso oscuro, su vientre plateado y sus escamas se desprenden fácilmente. Los mejores ejemplares son los llamados por los pescadores "palmeños"; es decir aquellos que miden un palmo, o unos 20 cm., aunque pueden alcanzar los 40 cm. Las hembras son muy fértiles pues cada una puede poner hasta 30.000 huevas en cada puesta, dos veces al año. Los arenques forman parte de la dieta humana desde la antigüedad. Este pescado de la familia de las sardinas tiene un alto contenido en proteínas y ácidos grasos omega. El tipo de arenque más apreciado y el más graso es la clase "Matjes", que se vende en salazón húmedo y se conserva en grandes barriles, un tipo de arenque que al servirse suele acompañarse con patatas en cachelos, a ser posible nuevas, con cebolla cruda muy picada y un tomatín... Los arenques en salazón  se desalan mejor poniéndolos en remojo, durante unas 2 ó 3 horas, en leche fresca. Estos buenos platos aderezados en condiciones, pero sin grandes dosis de aliño; aceite, vinagre y sal están de pegada…  "Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal… está en nuestras lágrimas y en el mar". (Khalil Gibran).

Los arenques en tino, manjar tremendo.