miércoles, 18 de septiembre de 2013

CICLO DE CINE "Otras miradas, un mismo lenguaje"

“BRASIL”. Versiones Originales con Subtítulos en Castellano. Septiembre-octubre.

MUSEO ETNOGRÁFICO PROVINCIAL DE LEÓN. Mansilla de las Mulas (León).
Área de Didáctica.
Entrada Libre hasta completar aforo

Fechas: 20, 27 y 28 de septiembre y 4 y 5 de octubre. Hora 17,30 h.

PELÍCULAS:
20 de septiembre: A dona da história
27 de septiembre: Tropa de elite
28 de septiembre: O ano em que meus pais sairam de férias (El año que mis padres se fueron de vacaciones)
4 de octubre: 2 Filhos de Francisco
5 de octubre: Estómago

La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León continúa en los meses de septiembre y octubre con el Ciclo de Cine subtitulado en Castilla y León denominado 'Otras miradas, un mismo lenguaje' desarrollado por la Dirección General de Políticas Culturales de la Junta de Castilla y León a través del Servicio Territorial de Cultura de León y que itinerará en otras localidades de León.

Este programa pretende acercar las artes cinematográficas internacionales a distintos municipios de Castilla y León, siendo para el Museo Etnográfico una iniciativa muy válida tanto para acercar a los municipios del sur provincial como también a las personas una faceta, la de la antropología visual, donde se exhiben otras formas de expresión cultural y artística del cine actual, en este caso brasileño, que atraviesa diversos planos de la realidad actual e histórica reciente.

En este ciclo ya han sido proyectadas películas exentas de derechos y cedidas por las embajadas de India, Noruega, Rusia, Polonia, Alemania, Croacia e Israel siendo programadas para estos meses de septiembre-octubre las cinco películas correspondientes a Brasil.

Se presentarán en el Museo por este orden las cintas A dona da história (87´), Tropa de elite (116´), O ano em que meus pais sairam de férias (El año que mis padres se fueron de vacaciones) (104´), 2 Filhos de Francisco (129´) y Estómago (113´), todas ellas de producción reciente, presentando historias diversas con contextos sociales diferentes algunos comprometidos en Brasil como es el caso de las favelas y la marginalidad, así como nuevas formas oníricas o juveniles de nueva creación, siendo algunas de ellas reconocidas a nivel internacional.
 

Buen momento supone para conocer y disfrutar de este arte, a buen seguro también visitado por otras nacionalidades como forma de enlace con sus raíces y cultura así como compartir experiencias y conocer las tradiciones leonesas existentes en el Museo Etnográfico las tardes de los viernes y sábados próximos, con el aliciente además doble de proyecciones internacionales en un marco histórico incomparable y donde la entrada a dicha actividad resulta totalmente gratuita.

PIEZA DEL MES: SEPTIEMBRE 2013

“ALUCHES LEONESES. Patrimonio Cultural Inmaterial”.
Hebilla de Campeón Provincial de 1933, Juan Antonio Suárez, “El Sastrín” de Rucayo.

Donación e Investigador: Fulgencio Fernández (Periodista y Cronista de Lucha Leonesa).

Sábado, 21 de Septiembre de 17 a 20 h.
Explanada del Museo y Patio Espacio Peregrino
 Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. Actividad Gratuita


Las Jornadas Europeas del Patrimonio del Consejo de Europa y de la Comisión Europea que en esta edición de 2013 en España, a través del Ministerio de Cultura y de las Comunidades Autónomas, versará sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial, en coincidencia con el décimo aniversario de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO (2003), y el desarrollo del Plan Nacional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, la Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León se adhiere desarrollando una serie de acciones gratuitas en torno a uno de los aspectos del Patrimonio Intangible propios, la Lucha Leonesa.

Nunca antes las Jornadas habían desarrollado el Patrimonio Intangible y ante el aumento de la valoración social de este tipo de patrimonio, así como de la confluencia del tema leonés propuesto con los objetivos del conocimiento de bienes culturales inmateriales representativos de una comunidad, sin alterar su dinámica y esencia y contando con sus autores y/o portadores, en su contexto y con sus objetos, instrumentos y espacios inherentes de la naturaleza del Bien, nos proponemos la difusión y promoción de Los Aluches Leoneses desde el programa del Museo de la “PIEZA DEL MES”.

El programa comenzará el sábado 21 a las 17 h. con el desarrollo de un Corro de Lucha Femenina de la liga de verano del Campeonato Provincial en la explanada del Museo.

A las 18 h. se efectuará la presentación de un nuevo libro sobre la lucha dedicado y homenaje a las deportistas históricas titulado “Pioneras y Luchadoras: La mujer en la lucha leonesa” de la mano de uno de los cronistas más importantes en este deporte y manifestación cultural, el periodista D. Fulgencio Fernández.

El "Sastrín" de Rucayo
Flaviano
Por último a partir de las 18,30 h.la presentación de la Pieza del Mes, tendrá como objeto analizado la hebilla y cinturón del Campeón Provincial de 1933 Juan Antonio Sánchez, “El Sastrín” de Rucayo, también analizada por Fulgencio Fernández a través de la charla titulada “El Campeonato Provincial como hilo conductor de la historia reciente de la lucha”.

PIEZA DEL MES, LIBRO PIONERAS Y LUCHADORES Y CORRO DE LUCHA FEMENINA

La historia de la lucha leonesa se remonta a orígenes muy remotos y bastante documentados, pero el último siglo ha marcado una era, la última etapa de este juego popular que ha derivado en nuestro deporte más autóctono, en una competición que arrancó siendo la defensa de la honrilla de un pueblo y su orgullo por medio de sus luchadores y que sigue manteniendo esa esencia de deporte enraizado en su tierra, en sus pueblos, pues aunque los luchadores actuales vivan en León, en muchos casos, siguen defendiendo los colores de la tierra de sus familias, del pueblo de sus padres y abuelos.

Si hay un campeonato que reúna todas estas características, que represente su esencia, ése es el Campeonato Provincial, el de más larga historia y el más esperado por los luchadores. Nacido en 1931 se ha disputado a lo largo de toda su historia con las inevitables interrupciones de la Guerra Civil y un par de ediciones más. Por ello, en su palmarés están todos los grandes nombres de la historia reciente de la lucha leonesa.

El pequeño libro, ‘Pioneras y luchadoras’, pretende ser un recorrido por el papel que ha tenido la mujer en la lucha leonesa en su época moderna, desde los inicios del siglo XX hasta nuestros días. Es un viaje a través del tiempo que parte de las reseñas literarias y de prensa en las que se pone de manifiesto que su único papel era el de espectadora como madre, hermana, novia o vecina, pero que tenía su importancia pues lo que el luchador defendía era el orgullo del pueblo y la presencia de las mozas en las gradas era un evidente aliciente.

Con el paso del tiempo hubo algunas que se decidieron a agarrarse al cinto con sus vecinos. Así recordamos a pioneras como la hermana del excelente luchador Luis Rodríguez Verduras, que quiso saltar al corro cuando derrotaron a su hermano; como Cuquis la de Rucayo, que se agarraba con frecuencia a los chicos de este pueblo de gran tradición luchística o Cris de la Fuente, aún viva, poseedora de una cadrilada excelente que muchos luchadores recuerdan.

Las primeras chicas que participaron en competiciones oficiales no llegaron hasta los años 80, en 1989 compitió en un corro de la Liga de Invierno, Magdalena Getino Bayón, hermana de los luchadores Fernando y Toño Getino. Ya en juveniles son muy recordadas luchadoras que pusieron en muchos aprietos a los luchadores de la época, a los que derrotaron más de una vez. Chicas como Ana Modino, de Moral del Condado, o la también judoka Leire Iglesias, cuarta clasificada en judo en la Olimpiada de Pekín.

Tamara Gómez, Tamarina, fue la primera luchadora que se atrevió a enfrentarse con luchadores masculinos en señor, fue en la Liga de Verano 2004. Y ya en 2007 arrancó la primera competición oficial para mujeres, que aún se celebra y uno de cuyos corros se celebrará este sábado como inicio de la tarde de lucha en el Museo Etnográfico Provincial de León.

Tradición Cultural Material e Intangible, Patrimonio con sus protagonistas, Revitalización, Difusión y Promoción en su más pura y directa esencia, Seña de Identidad en alta valoración y todo ello desde lo propio, lo histórico, lo consuetudinario, lo antropológico y etnológico, desde el orgullo de la comunidad.

ACTIVIDAD REALIZADA





Pieza del Mes "Aluches Leoneses".

sábado, 14 de septiembre de 2013

ENCINEDO, capital del arte documental etnográfico

Diario de León (14/09/2013)

Tras la buena acogida de los primeros Encuentros de Cine Documental, Etnográfico y de Naturaleza en el Medio Rural que tuvieron lugar en 2011 y 2012 en la comarca leonesa de La Cabrera, y la jornada inaugural de la edición del 2013, que tuvo lugar ayer, la Asociación Española de Cine e Imagen Científicos y la productora leonesa El Búho Viajero continúan ofreciendo hoy la segunda y última jornada de la iniciativa.

Asistentes a los Encuentros de Cine Documental, Etnográfico y de Naturaleza en el Medio Rural

En concreto, ésta se abrirá en la escuelas de Quintanilla de Losada a las 11.30 con la proyección de El Adobero, de los realizadores leoneses Puri Lozano y Miguel Sánchez, en el que se verá el proceso de fabricación del adobe y la utilización de este material en las más modernas edificaciones. Acto seguido será el turno para Hudson’s Monarch (‘El ciervo volante’) de Mat Thompson, ganador del último premio FICCAD de documentales científicos y finalizará la mañana con El Lobo, de Luis Miguel López Soriano, que recoge los testimonios de una generación de pastores que ven como la profesión que han desempeñado toda su vida pasa por momentos muy críticos.


El encuentro continuará a las 17.00 con la proyección de Fighting for Life (‘La lucha por la vida’), lo último de Álvaro Mendoza («se lucha por hambre, por tierra o por amor») y de Azul y verde sobre negro, de José Antonio Vallejo, una obra que refleja el proceso de restauración de la escombrera de la mina de As Pontes. El tema guiará una mesa redonda con José Antonio Vallejo, los periodistas Ana Gaitero y Fulgencio Fernández, José María Redondo, de la Universidad de León; Alipio García de Celis, de la Universidad de Valladolid; Alejandro Bayo, ingeniero de minas, Ramiro Arredondas, presidente de Montañas de Teleno, y José Manuel Moro, alcalde de Encinedo.

SUBVENCIONES CULTURALES DE LA DIPUTACIÓN DE LEÓN

Diario de León (13/09/2013)


Los museos, ayuntamientos y juntas vecinales son los principales destinatarios.

Teodoro Martínez, Isabel Carrasco y Jesús Celis detallaron las subvenciones en materia de cultura.
Teodoro Martínez, Isabel Carrasco y Jesús Celis

La presidenta de la Diputación provincial, Isabel Carrasco, anunció ayer las subvenciones de la entidad correspondientes al año 2013 en materia de cultura, cifradas en un total de 317.00 euros. Carrasco dividió este importe en varios proyectos que, incluso, se extienden más allá de las fronteras leonesas.

De este modo, una de las cantidades anunciadas desde el Palacio de los Guzmanes fueron los 101.000 euros destinados a la mejora, conservación y equipamiento de varios museos, ayuntamientos y juntas vecinales de León. La institución provincial también destinará 20.000 euros entre 16 localidades leonesas; el objetivo de esta cuantía es que estas instituciones puedan restaurar sus bienes muebles, es decir, objetos como pendones, varas, indumentaria y otros elementos similares.

Otra de las cuantías, en esta ocasión cifrada en 123.00 euros, ha ido destinada para la restauración del patrimonio inmueble de interés etnográfico. De este modo, la Diputación se marca como principal objetivo del presente año la mejora de «los molinos y las antiguas escuelas», entre otros edificios, repartidas entre 28 ayuntamientos y juntas vecinales. Las ayudas en materia de cultura superan además los lindes provinciales, de tal forma que las Casas de León también recibirán un apoyo institucional, cifrado en 52.000 euros. Las Casas beneficiadas son las situadas en Asturias, Bilbao, Cantabria, Cataluña, La Coruña, Madrid y Valladolid.

Museo Etnográfico

Isabel Carrasco recordó ayer que los responsables provinciales en Cultura dieron el visto bueno a la incorporación del Museo Etnográfico, situado en Mansilla de las Mulas, en la Red de Museos de Castilla y León. La presidenta destacó que, con esta inclusión, el museo leonés se podrá beneficiar de las actividades, ayudas y promoción que realice la Junta.

sábado, 31 de agosto de 2013

COLABORACIÓN: Amanuenses, escribientes y memorialistas

Autor: Toño Morala


En una pequeña plaza, las casetas de amanuenses, brazo escritor del pueblo.

“Aunque vivas las palabras, y muertas las letras mires… las palabras luego mueren y las letras siempre viven…”. En la fría era de los robots y los clónicos de la comunicación anónima y gris, renace la nostalgia de las joyas de la correspondencia y del placer olvidado de la escritura. En esta búsqueda del tiempo perdido, hoy escribiremos sobre aquellos amanuenses, escribientes y memorialistas, que tanto bien hicieron a una parte de la historia, y tanto bien hicieron al pueblo llano y sencillo. Llamamos memorialistas a los escribientes del pueblo y del barrio. A este tipo de profesionales, también llamados amanuenses, acudían personas que no sabían ni leer ni escribir.

Casetas de escribientes en una gran ciudad.
Los memorialistas les leían las cartas de los familiares, las notificaciones, etc. También escribían cartas al dictado, redactaban de forma elegante una respuesta o, incluso, una carta de amor. Durante la Edad Media, en los monasterios, los amanuenses hacían copias de los manuscritos más valiosos.  Aquel que no tuvo ni dineros, ni posibilidades de estudiar las cuatro reglas y aprender a leer y escribir, acudía a los escribientes; ahí nacieron las mentiras piadosas de escribientes y memorialistas, cuando las noticias malas llegaban a los analfabetos. No hay mayor desgracia que la ignorancia y la  incultura para los seres humanos; cuanta más ignorancia e incultura, mejor para los poderes fácticos de todo desorden.

Esperando a la clientela para hacer papeles o cartas, o leerlas.
Comentar sobre los inicios y demás prebendas de este viejo oficio de ilustrados y estudiados y estudiosos, no es tarea que me interese especialmente; no así, el escribir sobre los escribientes desde mediados del siglo XIX hasta mediados de los años 90, donde ,parece ser, dejaron de existir en las calles. Porque el oficio de escribiente nació en la calle y se formó en la calle, en las plazas, luego en las pequeñas casetas construidas humildemente para desarrollar aquella labor tan importante de hacer comunicarse a las personas a través de una tercera. El escribiente se ponía en los mercados o en las cercanías de las oficinas de Correos.  Allí escuchaba atentamente el encargo de una persona.

A principios de siglo…y la cesta…¿qué?
El lenguaje escrito tiene y tenía funciones destacadas e inmensas. Los escribientes públicos y afines redactaban  cartas y rellenaban  formularios por cuenta de personas que necesitaban ayuda para escribir. Las tareas de estos buenos hombres en referencia a su trabajo, eran, aparentemente fáciles… pero no solo había que saber escribir y tener una buena letra, también había que saber de todo lo que rodea a una parte de leyes y aquellos formularios oficiales tan crueles  e inentendibles para la gran mayoría; de aquellas pólizas que todo papel oficial llevaba. De letra pulcra, los escribientes tenían que tener un cuidado exquisito y no hacer manchones en los escritos. Para ello, contaban con una serie de remedios para estos accidentes; desde chupar la tinta y dejarla secar, para luego raspar con un cortaplumas, hasta la disolución de espíritu de sal (ácido hidroclórico) en agua, que parecía ser la mejor solución. Otros instrumentos que tenían siempre a mano los escribientes eran: papel, pluma, cortaplumas, lapicero, atril, regla, compás, falsa regla, cuchilla, oblea, grasilla, salvadera, tintero, tinta…la lista era algo numerosa, sin embargo, todo lo nombrado era útil y muchos de ellos,  necesarios.


El escribiente y su clienta en la caseta.
En uno de esos viejos manuales de escribientes… “Entre los defectos y enfermedades que especialmente desordenan los movimientos de la mano para escribir, figuran la agrafía y el calambre de los escribientes. Es la agrafía la imposibilidad de escribir por defecto físico o perturbación fuerte del momento, y consiste el calambre de los escribientes en una contracción violenta y dolorosa de los músculos que mueven los dedos, por la cual es también imposible la escritura, cuando este fenómeno se presenta.” En otra de las partes… “El calambre de los escribientes suele provenir del exceso de ejercicio con la pluma, y se evita casi siempre usando portaplumas de madera, que no tengan boquilla metálica, pues, en opinión de algunos científicos, la facilidad con que el metal conduce el fluido eléctrico produce una excitación muy notable en los nervios de la mano, y esta excitación ocasiona desde luego las dolorosas contracciones musculares del calambre a que se ha hecho referencia”.


En plena faena en una calle céntrica.
  La escritura o la letra, por el tamaño relativo de los signos y por la velocidad con que se produce, se divide en magistral y cursiva. La letra magistral, es la letra caligráfica por excelencia, producida despacio y con esmero, y generalmente en tamaño grande. La letra cursiva es la letra corriente, de tamaño pequeño, producida con velocidad y soltura para atender con prontitud a las necesidades ordinarias de la expresión gráfica. La cuestión, como pueden leer, tiene tela marinera.  
 

No faltan las palabras.
 
Vayamos a aquellas cartas que eran escritas y leídas por escribientes y memorialistas, entremos en ese mundo de mentiras piadosas, de amores imposibles; no era lo mismo escribir el nacimiento de un niño o niña, que la muerte de un ser querido; no era lo mismo escribir sobre una cuestión familiar de herencias y dineros, que escribir sobre la muerte de un soldado en el frente…cada tema tenía su forma de expresión y aquella manera que el  buen escribiente suavizaba, o ponía tintes dramáticos a una situación. Cualidades naturales que el buen memorialista utilizaba: tenía que tener buena vista y buen pulso, imaginación viva y fecunda y memoria feliz, claro entendimiento, buen gusto y facilidad para imitar buenos modelos, y un talento algo especial…genio e inspiración. Imagínense la cantidad de anécdotas, malas interpretaciones, abusos y escarnios, imagínense la calidad humana de muchos escribientes a la hora de escribir sobre cosas muy gordas  acaecidas a lo largo de tantas vidas y desgracias, y amores, y desamores… y alguna que otra vez, y sin quererlo, el enamoramiento entre el escribiente  y su clientela… “Querida Aurora: Porque me siento el responsable absoluto de tu enorme y aplastante desdicha, te escribo esta carta en un girón traslúcido de mi piel. ¿Crees que puedo recomponer con ella el desbarajuste de tu corazón, el desgarro de tu alma? Ojalá sea así; de lo contrario, en el tiempo que me quede por vivir seré un auténtico desgraciado. Porque la pluma con la que te escribo esta carta es como una lanza clavada en mi alma. Pido que quien te la lea sepa transmitirte el desasosiego que me embarga. Ya ves qué cosas: yo, que he sido a lo largo de mi existencia un hacedor de palabras, un escribiente hazañoso que ha llevado con sus epístolas, cargadas de emociones refulgentes y sentimientos esplendorosos, a la prosperidad amorosa a cientos de hombres y mujeres…” Y proseguía su cruz amatoria… “Mis mentiras piadosas te acarrearon un calvario. No sabes cómo siento todo el sufrimiento por el que estás pasando. Debí advertirte desde el primer momento en que apareciste delante de mi mesa, bajo los soportales de la plaza. Tu figura, recortada contra el cielo límpido de aquel 24 de marzo de 1917, dejó grabada en mis retinas una impresión tremenda, que como un rayo zigzagueó hasta impactar en mi corazón, sobre el que dejó labrada una heredad para que en ella floreciese el vigor de mis sentidos, el sentido de mis emociones, aunque de igual modo mis mayores angustias. Es lo que tiene el amor no correspondido, pero no por ello despreciado. ¿Cómo iba yo a relegarlo? Desde el primer instante mi espíritu se alió con todo lo que me orillase a tu presencia. Tú pasaste a ser el centro de gravitación de mi existir, aún yo sabiendo que para tí era un simple escribiente…” y así finalizaba el pobre hombre… “Lo siento. Sea mi condena que nunca más escriba una carta de amor. ¿Cómo pude ser tan cobarde, como tan irresponsable? Enamorarme de tu mejor amiga… De nada vale pedirte perdón o decirte te amo; lo sé.”  Ya no hacen falta más palabras, como dejó escrito Cioran… “Los charlatanes no frecuentan farmacias”… “Escribo para no golpearme”.
 

El Sr. Eduard, el último escribiente de Barcelona, con su vieja Olivetti, dejó de escribir en 1992.
 
 
 

domingo, 25 de agosto de 2013

NOTICIA:‘Reto de pandereteras’ en Celadilla del Páramo

25/08/2013

Pandereta. MEPL
Continuando con los actos de sus Encuentros culturales que giran en torno a la música y la cultura tradicional leonesas, la localidad de Celadilla del Páramo acoge hoy dos actos singulares: el primer, una reunión de personas apellidadas Celadilla, a las 19.00 horas; y un ‘duelo de pandereteras’, entre las de Casares de Arbas y las de Velilla de la Reina, a las 20.00, todo ello con acceso libre y gratuito. | dl

NOTICIA: Violeta se va a los puertos

Una paramesa es la única mujer que hace la trasterminancia entre la ribera y la montaña de Luna con su rebaño merino.

diariodeleon.es
ana gaitero | abelgas de luna 25/08/2013
Violeta Alegre pastorea las ovejas en el puerto pirenaico de Fueyo del Agua
 desde mediados de julio a primeros de septiembre. Es la única mujer entre casi
cincuenta pastores trasterminantes en la provincia.
ramiro

Si para ser pastor hay que haber nacido entre las ovejas, Violeta Alegre es una excepción. «Las ovejas me entraron con el matrimonio», comenta la mujer, que pastorea en un puerto pirenaico con el rebaño de merinas, en su mayoría negras, otra excepción, que cada año suben al puerto de Abelgas de Luna ‘a pastar’ el verano.
Vienen desde el Páramo, la tierra de Violeta. La única mujer que hace la trasterminancia en León emparentó con el linaje de los trashumantes al casarse con el luniego Gregorio Fidalgo. Ahora las ovejas son «mi oficio y mi medio de vida», afirma. Cuando su padre la veía atender a las ovejas en la majada en la época de la paridera recuerda que le decía: «¡Ay, hija! Este no es trabajo de mujeres pero tú estás hecha de otra pasta».
Violeta Alegre está al frente, a partes iguales con su marido, de Fial. Y no es por las capitulaciones matrimoniales ni el acuerdo de bienes gananciales. Son la única pareja del campo leonés que se ha acogido a la titularidad compartida. Otra excepción.
En los primeros tiempos, ella no subía sola a la montaña con las ovejas. Pero desde hace diez años es la pastora principal del rebaño en el puerto de Foyo del Agua, de Abelgas de Luna. «Gregorio se queda abajo, en San Pelayo, para la paridera», explica. Es un trabajo «más duro», sobre todo cuando se tiene la espalda tocada por alguna lesión, como le sucede a ella. Lo dice mientras conduce el todoterreno con el que se acerca cada mañana a la majada, como si manejar un rebaño por el puerto fuera coser y cantar. «Al principio subía andando y sin conocer con mucho miedo a lo desconocido y a la soledad», admite.
Tasio, su suegro, hizo de guía. «Me ayudó mucho. Se sentaba en aquella pared y, a voces, me decía: ‘Ponte por encima de ellas (las ovejas) que te tiran las piedras encima». Ahora el hombre, cerca de los 80 años, sube con ella en el coche un trecho del camino y baja andando hasta el pueblo. Ya no puede llegar hasta arriba, como hizo toda la vida. Pesan los años. Violeta Alegre silba de diferentes maneras. Es la manera de hablar a las ovejas. «Depende del sonido, saben para dónde ir. Con los dedos lo asimilan al perro», explica.
No se queda a dormir en el puerto, como todavía acostumbran algunos pastores trahumantes y, sobre todo, trasterminantes (los que trashuman desde la ribera o desde los páramos a la montaña a menos de 100 kilómetros), que son los que más abundan.
«De recién casados dormíamos en el chozo de La Cueta», en Babia, en las fuentes del Sil, a donde subían entonces sus ovejas Gregorio y Violeta. El chozo de Foyo del Agua está a 1.500 metros de altitud. Ella baja todas las noches a dormir a la casa de su suegra en Abelgas de Luna. Pero aunque quisiera pernoctar en el chozo, sería poco agradable y menos cómodo. «Mira cómo está. No tiene condiciones y teniendo casa a dónde ir...».
El chozo es un casetuco de hormigón pintado de blanco por fuera y lleno de pintadas que han dejado el testimonio de encuentros seguramente memorables. Está sucio y ella sólo lo utiliza para dejar algunas prendas y utensilios de la majada. El caseto forma parte del puerto pirenaico por el que Fial, la empresa del matrimonio, paga más de 1.000 euros al año por el aprovechamiento de cinco meses. «Dos meses son para que la hierba se regenere», explica.
El matrimonio ha pedido a la Junta Vecinal que acondicione el chozo. «No es pedir lujos porque todos los demás puertos del pueblo tienen chozo y corral cerrado con bloques, no como el nuestro», se queja el marido.
Violeta Alegre y Gregorio Fidalgo inician la trasterminancia a finales de abril. Primero sale el rebaño que pasa el invierno en Soto de la Vega para reunirse en el mismo día con las ovejas que duermen en San Pelayo. En media jornada recorren este pequeño camino.
En dos días de camino, ambos hatajos surcan la distancia hasta Las Omañas y Lago de Omaña, pueblo en el que pastan hasta mediados de julio. La pasada primavera, el rebaño salió rumbo al puerto de Abelgas el 21 de julio. Este camino lo hicieron en una sola jornada. «Las ovejas nuestras andan mucho», comenta la pastora. Un año se juntaron con otro rebaño que también se enfilaba hacia la montaña y «al poco tiempo las dejamos atrás».
La mayoría de las ovejas son de raza merina negra, una especie en peligro de extinción. Apenas quedan un millar en España y el hatajo más grande es el de León. Suman cerca de 400, una tercera parte de todo el rebaño. Antiguamente se utilizaba su lana para hacer capas, mantas y alfombras y era más abundante la negra que la merina blanca. «Pero no admite tintes y no era muy apreciada», apunta la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino.
Violeta abre la cancilla de la majada y se mete entre el rebaño para comenzar la jornada. La luz es intensa y apenas se distinguen negras de blancas. Hasta que empiezan a salir al campo. En la mochila lleva comida para todo el día, su botella de agua y una bolsa colgando de la que saca un paño bordado. La primera parada la hace, sobre las diez de la mañana, a la sombra de un cerezo, para almorzar. Los perros se arriman tanto que a veces no le dejan ni sitio. Lleva once, diez mastines y un carea, para guardar el ganado. Son su compañía. La soledad es lo que peor lleva. «En tiempos de mi suegra las mujeres también subían a guardar ovejas y vacas, pero solían ir de dos en dos».
Las paradas para comer son uno de los entretenimientos. «Engordo dos kilos todos los años porque como y porque mi suegra me hace unos bizcochos buenísimos». El día, de sol a sol, da para mucho. «Llevo un mes y medio haciendo punto de cruz, sin leer y sin oír la radio apenas porque aquí se coge muy mal», explica.
De vez en cuando sintoniza la emisora pública, Radio Nacional de España, y cuando sale de las zonas de ‘sombra’ y encuentra la señal «wasapeo y cuelgo fotos en el facebook, hablo con mis hijas o llamo a Pepe el pastor, que es el que tengo más cerca», explica.
«Me hablo mucho con los otros pastores. Con las mujeres apenas tengo trato. Muchas me dicen que ellas no aguantarían este trabajo», apunta. Son ellos los que salen al campo con los rebaños. Violeta Alegre desempeña un trabajo de hombres pero se siente igual de capacitada para estar el monte que cualquiera. «Aquí me jubilaré, sí», admite.
Tormentas y lobos
Lo que peor lleva son las tormentas. «En las montañas el ruido se magnifica y como chillo y lloro, los perros se acercan a mí, lo cual dicen que no es bueno porque atraen la electricidad», cuenta. Se acurrucan y esperan a que pase. Si hay cobertura responde a las llamadas de las amigas: «¿Cómo vas?», le preguntan. «Reza a San Antonio», le dicen. Pero ella le tiene más devoción a Santa Bárbara.
También se las ha visto con el lobo. No se dio cuenta. Vio que el rebaño estaba cortado, unas pocas ovejas se quedaron apartadas y no pudo recogerlas. «Tenía la opción de irme con las 700 o ir a buscar esas pocas y estaba claro lo que tenía que hacer», explica. A la mañana siguiente, otro ganadero le advirtió: «Tienes el lobo metido con ellas». Y así era. Le destrozó unas cuantas. Y bautizó aquel lugar con el nombre de la Lobera.
Después de diez años en los puertos ya está hecha a esta vida en verano. ¿Y las vacaciones? «Me tomo una semana en mayo», apunta. Y se dedica a limpiar su casa y la que tienen en Lago de Omaña para la primavera. Hace años que sólo viaja a través de los libros o por asuntos de urgencia.
Tiene dos hijas que estudian en la universidad y no cree que sigan su camino, aunque una de ellas ayuda mucho con el hatajo que quedó en San Pelayo. «Están acostumbradas. Eran pequeñinas y las llevaba a la majada», cuenta Violeta.
Una entre cincuenta
Embarazada de Marta, la menor, estuvo guardando las ovejas hasta los siete meses. «El parto fue estupendo. Salió enseguida y yo misma la cogí en brazos», añade. Quizá por eso es la que más apego tiene al ganado. Pero no tanto como para convertirlo en su oficio. La mayor, Yaiza, suele decirle que «tanta calma le estresa». A ella, en cambio, los paisajes de la montaña «me relajan mucho».
Cae el sol y regresa a la majada. Una jornada más y pronto llegará septiembre. Pasando el 15 de agosto y las fiestas de Abelgas, a las que Violeta no baja, empieza a contar los días hacia atrás. Ya queda menos para volver al Páramo. Después de la fiesta del pastor inician el camino de vuelta.
Cerca de 30.000 ovejas de 47 explotaciones hacen la trasterminancia en la provincia de León desde los páramos y riberas a los puertos pirenaicos. Todas llevan su pastor. Al contrario que el ganado equino y vacuno, que pastan solos en el monte, las ovejas son manejadas a la antigua usanza. Es un oficio en extinción si no lo remedia Empiezan a subir en la primavera y bajan poco antes de que empiece el otoño.
La mayoría recorren cerca de 100 kilómetros y algunos rebaños que no rebasan los 20 kilómetros de distancia entre las majadas donde pasan el invierno y los pastaderos del verano, según datos de la Delegación Territorial de la Junta en León.
La trashumancia de rebaños de ovejas del sur de la Península a las montañas del norte se remonta a hace cinco mil años y ahora está al borde de la desaparición.
Trashumantes
Sólo un rebaño extremeño llega a las montañas de León a los pastaderos de los puertos. Se trata de la ganadería Granda, conocida popularmente como del Conde de la Oliva, que hace más de cien años que hace la trashumancia a las montañas de León y Asturias. «Son dos mil ovejas que subimos y bajamos en camiones», comenta José Álvarez Pozal, el mayoral, oriundo de Torre de Babia. Con 1.293 ovejas es el rebaño más grande.
También suben a León otros dos rebaños pequeños desde Salamaca y Segovia, con 700 y 100 cabezas de ovino, respectivamente. Ninguno hace el camino a pie. Antiguamente realizaban de 25 a 30 jornadas de viaje a pie para alcanzar los puertos, pero la llegada del ferrocarril y el transporte por carretera supuso su ocaso. Otro factor que ha contribuido a la merma de la cabaña trashumante ha sido la brucelosiss y el auge de la ganadería intensiva que se alimenta con piensos y forrajes sin pastar en el campo o pastando sólo las tierras cercanas.
Hay otros rebaños de ovejas leoneses que invernan en Extremadura y pasan el verano en los puertos de Boñar y Viadangos y Cubillas, en la comarca de Gordón. Los rebaños que trashuman y trasterminan son explotaciones de ganadería extensiva. Las ovejas que están ahora en León bajan preñadas y paren en noviembre o diciembre. «Los corderos salen de la barriga de la oveja y pesan más que los de las ovejas que se quedan en Extremadura», explica Pozal.
La puesta en valor de los productos de la trashumancia, con la creación de una marca, y la mejora de las condiciones de vida de los pastores son algunas de las medidas que se reclaman para mantener esta actividad que ha conformado el paisaje de las montañas leonesas.
Abunda más la trashumancia de ganaderías de vacuno leonesas que invernan en Extremadura. Más de 1.300 vacas pastan los puertos de Riaño, Boñar, Riello y Pola de Gordón. Sin pastores