jueves, 6 de septiembre de 2012

PIEZA DEL MES: SEPTIEMBRE 2012


LOS ACORDEONES DIATÓNICOS DEL MUSEO.
Las orquestinas en León

Etnomusicólogo y acordeonista: Borja Rodríguez Tablado.  Profesor del Conservatorio de Peñacorada, profesor en la Escuela de Música de La Robla y en León,  Área de Formación Tradicional del Ayuntamiento de León.

Sábado, 29 de septiembre de 18:30 a 20 h.
Planta 2ª. Área del ciclo festivo.
Museo Etnográfico Provincial de León, Mansilla de las Mulas.
Actividad Gratuita

            Al finalizar el ciclo estival y en el presente mes de septiembre el Museo Etnográfico Provincial de León presenta el Programa Pieza del Mes, y en esta ocasión ha seleccionado para las 18:30 h. del sábado 29 de septiembre “Los acordeones diatónicos del Museo. Las orquestinas en León”, donde destaca una de las últimas piezas en incorporarse a la colección y que ha sido donada al Museo por parte de D. Bernardino Martínez Hernando, natural de Mansilla de las Mulas.

            Se trata de un instrumento procedente de la localidad de Mansilla de las Mulas, de la que era su padre y propietario del mismo, D Bernardino Martínez Arias, conocido más popularmente como “el cartero”, que aunque no era un músico de carrera si lo era de afición, deleitando las tardes de baile a los vecinos de la localidad. Como él, muchos eran aficionados, personas que sin apenas estudios musicales y después de las largas jornadas en el campo o la industria sacaban siempre tiempo para el ensayo. Estas personas conformaban muchos de esos grupos u orquestas musicales que en las fiestas patronales de los pueblos llegaban en el autobús “de línea” con su instrumento debajo del brazo para amenizar la jornada a los vecinos del lugar y, como un rito que se repetían año tras año como si de una estación se tratara, eran esperados al pie del autobús como auténticos héroes, aclamados por pequeños y mayores... eran el alma de la fiesta.

            Es a todo este mundo de las orquestinas y músicos tradicionales a los que el Museo quiere rendir un homenaje con esta pieza y otras tantas que se muestran en su colección permanente dentro del área específica dedicada al ciclo festivo, donde se explicita la diversidad provincial en este tipo de manifestaciones y en donde se podrán admirar además otros tipos y formas de instrumentos (chifla y tamboril, tambor tradicional, matracas y carracas, etc.) y los diferentes tipos de bailes y danzas tradicionales leonesas.

            Este objeto que ha servido para alegrar las largas veladas de baile en los pueblos de nuestra provincia sirve como base y marco para explicar por parte de  D. Borja Rodríguez Tablado, etnomusicólogo y acordeonista, las músicas tradicionales más arraigadas en la provincia de León, su carácter antropológico, funcionalidad, diversidad y recuperación de las mismas en la sociedad del siglo XXI.

miércoles, 29 de agosto de 2012

COLABORACIÓN: EL GRAN RÍO ESLA, la pesca a trasmallo y garrafa en barco en Mansilla de las Mulas.

Autor: Toño Morala

Domingo Villafañe, el tío Tecles y Melchor Villafañe oteando  la pesca desde el barco; detrás el puente medieval  a principio de los años treinta, en plena segunda República, y parte de las Murallas de Mansilla de las Mulas.
La naturaleza siempre ha sido buena con los tiempos y las escaseces; siempre tuvo una mano tendida a todos los seres vivos. Como siempre, el ser humano, por llamarnos de alguna manera, ha roto esa cadena cadenciosa y tranquila, de tiempos y estaciones, de roces con la vida y va pasando factura, se ha cansado de tanta estupidez y oprobio, de tanta dejadez para la nada. Los grandes ríos, esas formas ganadas a la tierra y donde algunas tribus y grandes poblaciones se atrincheraron a sus orillas para sobrevivir…naturalmente. Este olvidado sur de León, este Esla inconmensurable y repartiendo aguas abajo, toda la vida que es capaz en unas  condiciones nada halagüeñas. Este gran río Esla lleno de aguas sabias, de orillas de pobladores de mirada limpia en su mayoría, y de grandes hombres y mujeres que en otros tiempos supieron dejar raíces y vida en condiciones muy malas y oprimidas. Aquí, es donde nuestros personajes de hoy han recurrido a un gran sacrificio y esfuerzo, y a una gran parte de benevolencia.
Ceferino Villafañe, su tío Domingo, 
Kiko y otros mozos en el agua a punto de lanzar la garrafa.
A parte de los regadíos, de los puertos, de los molinos, de los aserraderos, de la electricidad…a parte de calmar la sed y alimentar al ganado,  a parte de los bosques de ribera, de lavar las ropas de la pobreza y algunas de la riqueza…a parte de la poesía y la melancolía de su propia vida, los ríos y su racionalidad para la sobrevivencia,  han dejado un poso natural  del cual los que ahora lo contamos, se lo debemos. Todo parece sencillo y humilde, como sacado de un cuento, pero la realidad manda y desde primeros de agosto hasta las crecidas de los ríos por los desnieves de las montañas allá por primavera, hubo pobladores que se ganaron la vida y la repartían entre sus pueblos  con pescado de río. Hombres y mujeres que trabajaron nuestros ríos  a su orilla y en sus corrientes. El trasmallo y garrafa o sacadera, el barco de las ganas de prosperar, de alimentar a los hijos con espinas de por medio. Una de las formas  más humildes y dignas de ganarse la vida. Barbos, bogas, carpas, marijuanas,  portugueses, escallos, truchas, tencas, angulas…incluso ancas de rana, y otros que seguro se nos olvidan. Nombres como Domingo Villafañe, su hijo Ceferino, su tío Melchor Villafañe, Pablo Diez, Benicio San Juan, su hermano Adolfo, y Juan Rodríguez “Barril” y parte de sus hijos Nicanor, Germán y  Miguel, todos habitantes de Mansilla de las Mulas. Entre los años cuarenta y cincuenta es donde más pescadores y barcos hubo en el río Esla en el termino  de Mansilla; hasta cuatro se repartían las zonas de pesca y siempre se respetaron.
El barco, el Esla, la soledad y el frío en invierno, las humedades, las alegrías cuando de un buen lance salían  hasta más de cincuenta kilos de peces. “¡¡Madre…Madre, traiga las cestas que Padre trae el barco lleno de Barbos!!”. El siguiente paso era venderlos por las calles de Mansilla, otras coger la burra o la bicicleta y venderlos por Reliegos, Villamarco, La Estación de Santas Martas. Ahí, había ferroviarios y tenían algo más de dinero. También  bajaban hasta Puente Castro. No había hielo ni forma de conservar la pesca, de ahí la necesidad de vender lo más rápido posible los peces. El varal con el rejo al final para mover el barco medía unos cinco metros y servía también para levantar la pesca después de lanzar la garrafa o de cercar con el trasmallo una parte del río hacia la orilla. El trasmallo tiene que tocar el fondo del río;  tiene varias capas de red con diferentes medidas, y se usaba más de verano. La garrafa o sacadera es una red cónica, un artilugio de pesca muy práctico para sacar  los peces del río. Cuentan que había que conocer muy bien el río y sus pozos, saber de los escondites de los peces en cuevas y entre las piedras,  en las mangas, había que ser muy precisos en las tiradas de la garrafa. Así y todo  el río se llevó la vida de varios pescadores, entre ellos la del padre de Benicio San Juan en Villanueva de las Manzanas. En verano salían más bogas que otras especies, pero la gran pesca era de Barbos. Hubo  inviernos de poco caudal del río Esla, y se llegaba a helar, y en esas condiciones  los  pescadores salían; movían el barco de un lado a otro y así partían el hielo, o con la punta de hierro del varal. Cuenta Ceferino Villafañe que allá por finales de los años cincuenta, vino el Ingeniero Jefe de Valladolid, los contrató para sacar del río Porma todos los peces que pudieran para repoblar los ríos en Valladolid; estuvieron dos días y sacaron más de ochocientos kilos de peces, habían traído un camión con botellas de oxígeno para que los peces llegaran vivos a su destino.


Pablo  Diez  con el varal  y Ceferino Villafañe  con la garrafa en la mano para un lance en el río Esla.
Otro de los trabajos duros  que hacian las gentes del río era construir los puertos para que entrara el agua en las presas para molinos y demás; las estacas eran de roble, así como el várgano. Las clavaban en el fondo del río y entrelazaban el várgano, luego ponían piedras detrás para asegurar un buen puerto y que embalsara agua suficiente y con nivel para las presas. Estos trabajos  los pagaba el dueño del molino. El barco pagaba su matrícula y los  pescadores su licencia en La Venatoria, en León. En más de una ocasión, eran multados por los guardas del río, pues había épocas que no se podía pescar determinadas especies, dice riéndose Ceferino “…que solían ser buenos”. Era fácil ver las redes colgadas en los postes de los soportales donde vivían los pescadores  para su  reparación. Pescador con barco y  trasmallo y garrafa para una sobrevivencia llena de avatares y miles de anécdotas para contar. Unos hombres y mujeres que supieron ganarse la vida entre las venas de la tierra, nuestros ríos que hay que cuidar.  


Benicio San Juan con el trasmallo, su hermano  Adolfo y un amigo
con peces  en sus manos a la orilla del Esla. (1958).


miércoles, 22 de agosto de 2012

La jornada rindió homenaje a los pastores trashumantes

El nuevo chozo es una realidad gracias a la iniciativa
 de un grupo de vecinos de la localidad de Lois.
E. Niño / León
Vecinos de la localidad de Lois, en el municipio montañés de Crémenes, han recuperado un tradicional chozo de merinas, ensalzando además la cultura trashumante de la comarca. 
Según indicaron los promotores de esta iniciativa, a Lois, como a otros muchos pueblos de la montaña leonesa, llegaban todos los años las merinas procedentes de Extremadura a principios de junio y allí pastaban hasta mediados del mes de octubre. Allí, había tres puertos y en ellos había chozos para que durmieran los pastores. Además, solían contar también con un corral-redil para las merinas y en algunos ‘gocheras’ para los guarros, cerdos de pata negra que solían a acompañar a los rebaños trashumantes.
Este año los vecinos han decidido reconstruir uno de estos chozos, que se construyen con hayas delgadas -denominadas llatas-, con las ramas de podar esas hayas que se llama vardasca y con escobas. En el interior se hacen unas camas de madera mullidas con escobas. Asimismo, recuerdan que cuando antaño era necesario construir alguno, los pastores mataban una merina y hacían caldereta –carne guisada de oveja– y chanfaina –una sopa de pan con hígado– para invitar a los vecinos que lo habían construido, lo que convertía la labor en toda una fiesta, algo que hacía que durante el invierno se quemara alguno para poder reconstruirlo en verano.
La tradición ganadera de la comarca hacia que los pastores que recaían en Lois procedieran de Prioro, Tejerina y Remolina, y la tradición se ha repetido en esta reconstrucción contado con la colaboración de Miro de Tejerina, hijo y nieto de pastores y mayorales, que fue el encargado de hacer la comida tras una jornada de trabajo, aunque sustituyendo la hoguera por butano para prevenirse de posibles incendios.
Tras esta experiencia a la que han acudido los vecinos de manera libre, ya que antaño se llevaba a cabo por hacendera estando obligados a acudir al menos un hombre de cada familia, los promotores piensan ya en continuar y reconstruir algún chozo más, con el objetivo de enseñar esta tradición a los jóvenes.

domingo, 19 de agosto de 2012

NOTICIA: La boda riberana recupera el color

El grupo "La Barbacana" mantiene vivo el rito, gracias a su recreación.
diariodeleon.es
a. DOMINGO | REDACCIÓN 19/08/2012
Recuerdos de fotografía en sepia o blanco y negro vuelven a tomar color en la ribera del Órbigo, aunque ya no se trate de casamientos reales, sino de simulaciones, con las que el grupo La Barbacana trata de que las tradiciones más antiguas no se pierdan. Y así sucedió ayer en Villoria: los miembros del grupo, de todos los pueblos de la comarca, escenificaron el rito del matrimonio. Más de cien personas entre figurantes, músicos y novios, encarnados en la tercera recreación de la boda por Sabina Mielgo, de Villoria, y Matías Lombas, de Veguellina, ambos de 50 años.
Ya hace ocho días que se celebró la ronda o «rastro de los aproclamos» y ayer se iniciaron los actos cantando a las puertas de la casa de la novia con los tradicionales cantos de despedida de soltera y los primeros que recibe como casada. tracas y petardos siguieron a la unión de los esposos, para continuar con las canciones picarescas, el regalo de la cama a la pareja y los regalos, cubriendo los platos de oro y plata padrinos, mozas, mozos y todos los asistentes. La boda se celebra por tercer año consecutivo.

viernes, 17 de agosto de 2012

NOTICIA: Música popular y veraniega para difundir el legado de Ramón Carnicer

La Diputación programa un ciclo de rabel basado en textos del autor villafranquino.
diariodeleon.es
Es uno de los rabelistas que con más entusiasmo y pasión trabajan por la revitalización, en tierras leonesas, de este instrumento tradicional, y no sólo ha rescatado mucho del repertorio de rabel propio de la Montaña Oriental —donde vivieron los últimos rabelistas tradicionales de la provincia—, sino que adapta con soltura todo tipo de tonadas, rondas, titos, jotas y demás ritmos musicales del resto de comarcas de León. José Francisco Fernández Juárez lleva varios años, con especial incidencia en los veranos, popularizando el instrumento por todos los rincones de la provincia, y este año, también de la mano de la Diputación y el Instituto Leonés de Cultura, ofrece el proyecto Tonadas entre la vida y la obra de Ramón Carnicer, con el que se pretende, junto con otra serie de actividades en curso, celebrar el centenario del nacimiento del insigne autor berciano.
Para esta ocasión, Fernández Juárez ha diseñado «una serie de conciertos en los que se glosa la figura del escritor leonés —explica—, y donde se intercalan breves lecturas de su célebre libro de viajes Donde las Hurdes se llaman Cabrera con interpretaciones de diversos temas tradicionales leoneses (bercianos, cabreireses, montañeses, etc.) ejecutados con rabel». Un ciclo que ya ha pasado por Castrillo de la Valduerna, Santa Olaja de Eslonza y Cogorderos. También se prevé que llegue a Cuadros y al CP de Navatejera.
El rabelista leonés J. F.Juárez. javier

NOTICIA: «La industria resinera de Nogarejas competía con las de Segovia y Soria»

Un documental de Palmero y Casado desvela la tradición fabril del suroeste leonés.

diariodeleon.es
e. gancedo | león 17/08/2012
Tanto Jesús Palmero como Amando Casado —dúo leonés de fotógrafos y documentalistas— han quedado asombrados en el transcurso del último trabajo que han emprendido: a ambos les ha impresionado la magnitud de una industria que dio de comer a muchas familias en el suroeste leonés y cuya historia cuentan ahora en Del monte a la fábrica, un documental que desvela no sólo el importante pasado resinero de la localidad de Nogarejas y su entorno sino también la esperanzadora ‘resurrección’ que está experimentado esta fuente local de riqueza.
Una de las sesiones de grabación del documental
sobre los recursos del valle del Eria titulado 'Del monte a la fábrica'.
amando casado
«El trabajo en el que nos encontramos embarcados es un encargo del Centro de Interpretación de la Resina que se abrirá en Nogarejas y que mostrará todos los detalles de este patrimonio tan singular —comenta Palmero—. El centro seguirá los pasos de las varias factorías resineras que existieron en el pueblo, especialmente la última, llamada ‘la fábrica de arriba’, que se inauguró en los años veinte y permaneció abierta hasta los ochenta, cuando se cerró por falta de viabilidad». Palmero y Casado se encontraron con una industria que fue «única en la provincia de León», «de las más importantes de Castilla y León» y que «competía de tú a tú con las de Segovia y Soria», tradicionalmente dos de las más fuertes del centro peninsular. Pero en estos momentos la crisis económica obliga a agudizar el ingenio y a volver la vista a los recursos que sustentaron durante mucho tiempo a las generaciones anteriores; de esta manera, existe en la localidad leonesa una iniciativa para recuperar la actividad resinera: la junta vecinal del pueblo ha vuelto a poner en marcha, tal y como explica Jesús Palmero, este trabajo secular, potenciando la extracción de resina en los muy extensos pinares que rodean la villa ubicada a orillas del río Eria, rayana con Castrocontrigo.
«En los años cincuenta, prácticamente la totalidad del pueblo vivía de la explotación y procesamiento de la resina —relata—, de la que se sacaba aguarrás, colofonia, pez, etc.». Y así, el documental cuenta con una veintena de testimonios en los que vecinos del lugar recuerdan aquellos tiempos con nostalgia y algunos jóvenes emprendedores narran su voluntad de continuar con esos trabajos, ahora sólo extractivos, pues la resina se envía a factorías castellanas para su tratamiento.
Del monte a la fábrica también contará también cómo Nogarejas luchó a brazo partido por su patrimonio natural, pleiteando durante gran parte del siglo XIX con la Duquesa de Bracamonte, a quien pertenecían algunos de los montes cercanos, hasta que logró ganarlos para el común. «Precisamente ahora que se habla de acabar con las juntas vecinales es interesante mostrar el ejemplo histórico de este pueblo leonés y cómo batalla ahora por revitalizar un sector que puede seguir dando de comer, al menos, a las familias de las cuatro personas —alguno se han hecho con lotes de hasta 4.500 pinos— que hasta ahora se han mostrado interesadas en el producto de estos bosques».
Una industria «sostenible y ecológica» («¿quién dijo que con los tiempos que corren la alternativa rural no era una solución?», se pregunta), de la que hablará una película que podrá verse en el Centro de Interpretación de Nogarejas; en ella también aparecerá reflejado el trabajo de las mujeres («era el del acarreo, la labor más dura», anota Jesús Palmero), y cómo la resina se convirtió en una especie de ‘oro fluido’ para la comarca: «Nogarejas en concreto fue de los primeros pueblos en tener las calles asfaltadas, en acometer la traída de aguas y en disponer de desagües en condiciones —aporta el fotógrafo y videoartista afincado en San Román de la Vega—, pero hasta disponían de médico gratis y, cada cabeza de familia, de Seguridad Social por cuenta de la fábrica, y todo esto en plena posguerra».

miércoles, 15 de agosto de 2012

NOTICIA: Sergio Gallardo inaugurará el sábado la Feria del Ajo de San Miguel de las Dueñas

c. corcoba | ponferrada 15/08/2012
diariodeleon.es


La venta de ajos es el mayor atractivo de la fiesta. l. de la mata

San Miguel de las Dueñas celebrará este domingo (19 de agosto) la novena edición de la Feria del Ajo, que contará con la participación del atleta ponferradino Sergio Gallardo, que será el encargado de inaugurar la muestra a las 11.00 horas de la mañana. Este año, cuarenta expositores serán los encargados de mostrar a los asistentes las diferentes variedades de ajo. En total, 150 puestos de artesanía llenarán las calles del municipio durante todo el fin de semana.

Una de las novedades de esta edición será que no habrá «problemas de aparcamiento», según afirmó Esteban Álvarez, presidente de la Junta Vecinal de San Miguel. «Las instalaciones destinadas para que los coches aparquen serán más grandes», explicó Álvarez.

Otro de los actos estrella de las fiestas será la tradicional subida del buey, que tendrá lugar el sábado día 18 a las 21.00 horas. Ese mismo día, todos los asistentes disfrutarán de la música ofrecida por una discoteca móvil. El baile comenzará a las 23.30 horas. El fin a las jornadas festivas será el lunes 20 de agosto, que comenzará a las 13.00 horas con la tradicional misa y procesión en honor a San Bernardo, patrón de San Miguel.
Además de todo esto, hasta el domingo 19 seis pintores procedentes de la Universidad de Valencia pintará algunos de los rincones más emblemáticos del pueblo, como las Médulas, Los cuadros realizado serán expuesto ese domingo en la Casa del Pueblo.