miércoles, 25 de julio de 2012

COLABORACIÓN: EL TALLER DE PLATERÍA

Autor: Toño Morala


         Hay oficios de una belleza tangible, donde las manos artesanas y la creatividad a flor de piel  juegan un  importante papel. Manos sabias que recorren la plata y sus sensibilidades para  crear piezas que llenen los sentidos de magia y seducción. Espacios ocupados por minerales de ley, y a veces acompañados de piedras preciosas, y en otras ocasiones no tan preciosas, pero si precisas y muy bonitas. Un pequeño taller de platería en el que se conservaban restos de su  actividad artística, todo un mundo lleno de buenas cosas para la observación. Por eso es por  lo que vamos a dedicarle este pequeño espacio con el fin de que estos últimos vestigios de la platería sean conocidos, porque pensamos que no tardando mucho habrán desaparecido, perdiéndose con ello uno de los oficios más creativos. El orfebre platero hace sellos, sortijas, pendientes y joyas con piedras preciosas, cadenas, collares, brazaletes, copas, platos y fuentes de plata…Los negros azabaches se dan la mano y se juntan muy bien a las platas. Se engarzaban rosarios y collares. Antiguamente la casa-taller, el obrador del platero, se encontraba en las plazas más céntricas; la tienda contaba con una trastienda donde se guardaban los pesos y útiles del oficio, y a la vez se instalaba una pequeña oficina; allí  se anotaban los encargos y se guardaban los papeles y recibos. Detrás de ésta se situaba  el taller, con máquinas manuales y herramientas, y a continuación, la fragua con el horno (hoy ya no existen en los pocos talleres que quedan). Las tiendas estaban integradas, básicamente, por el mostrador y los aparadores, vitrinas donde se exponían las piezas. Las tiendas de platería sin duda, ocupaban un espacio muy importante en las ciudades y villas.
Taller de platería Ramírez
Muchas de las herramientas han quedado en desuso, pero han sido muy  importantes en la actividad profesional de la platería. La mesa o tablero  donde trabajaba el artista, básicamente mantiene los elementos que este tipo de mueble requería. Posee una escotadura circular en el centro y tres cajones. En ella, se asienta la astillera, pequeña cuña para limar y repasar las piezas. El primero de los cajones se destinaba para las herramientas, el segundo se le llamaba el cajón de la plata, cuya misión era recoger las limaduras que al trabajar este metal caía de las piezas que se estaban elaborando; con ello, estos restos eran de nuevo aprovechados,  también se evitaba que las piedras preciosas cayeran al suelo; el tercer cajón se destinaba para otro tipo de limaduras, alpacas y metales diversos, que luego en los crisoles se fundían. Importante también son los cajones divididos en compartimentos para guardar las herramientas menudas; diversos alicates de puntas diferentes, pequeños punzones, limas de diferentes tamaños y formas, martillos esenciales para estirar  las piezas, y un pequeño tas o yunque que sostenía los golpes sin rechistar. Las cajas que contenían los moldes y las piedras finas, otros cajones con llaves para documentos, facturas, piezas acabadas, etc. Otros enseres imprescindibles en el obrador como los candiles eran muy importantes, así como los antiguos braseros de carbón. Cada taller tenía un troquel que servía para marcar las piezas con la ley del metal, así como las iniciales del maestro platero. Comentar que los aprendices no cobraban, solo si terminaban de oficiales o maestros lo hacian; podían estar tranquilamente dos o tres años para aprender el oficio.
El artesano Chema Méndez soldando una pieza de plata.
Pieza del Mes Museo Etnográfico Provincial. El después.
Taller de platería Ramírez. El antes.

Herramientas como diversos modelos de ágatas, servían para bruñir el metal. Embutidoras y dados de ranuras, buriles y punzones para grabar y repujar, la hilera para trefilar los alambres finos, las badanas para pulir y finalizar las piezas, la balanza con sus pesas. Entre otras maneras de pesos tenemos una de dos platos distantes en fiel y en equilibrio, en uno se echa lo que ha de pesar, y en el otro las pesas. Un soplete candileja de soldar y soplete a boca, recipiente del candil en que se pone aceite u otro combustible para que ardan una o más mechas y dirigiendo la llama, a través del soplete a boca, se conseguía hacer las soldaduras.
 El tiempo no pasaba en el pequeño taller, el platero se conformaba con el silencio y poco más, una paciencia a prueba de latidos de corazón pausados, y el leve murmullo del exterior, de esas calles estrechas y de formas peculiares que hacían la vida más tranquila. No hemos de pensar que el platero por trabajar metales nobles, gozara de una posición alta, ni siquiera medio-alta. Pese a que el romancero le dedica unos bonitos versos… “El que trata con Señores, el estimado de Reyes, el arte al fin de Plateros, que es decir lo que se puede”... La realidad es que sí hubo plateros que alcanzaron gran fama y ocuparon un puesto privilegiado, gozando de una alta posición social por el elevado capital que lograron conseguir, pero hubo también otros plateros que murieron pobres; es el caso de Ramón Fdez. De Arróyabe. En su partida de defunción de 22 de diciembre de 1842 aparece: “no testó por carecer de bienes”. La revolución industrial llegada a España hizo que naciera una clase burguesa, cuya situación económica medio-alta fue la demandante de  platería civil; por otro lado la Iglesia se había quedado sin vajillas religiosas, saqueos y entregas por las guerras, que era preciso reponer. La burguesía que acabamos de mencionar y la Iglesia fueron los dos clientes que hicieron que se levantaran pequeños talleres de platería, que habían vivido mal, y que nacieran otros nuevos. Hay que decir que la calidad de la plata, así como el valor artístico de las nuevas obras fue muy inferior al de épocas pasadas, pues las economías aunque relativamente en alza, no tenían el peso y el apoyo de los nobles señores. La denominación “Joyería-Relojería-Platería”, nos indica que algo ha cambiado, los acontecimientos políticos e históricos de un país tienen diferentes repercusiones en los negocios. A partir de los años setenta, la economía española está en franca decadencia y ello hace que estos negocios familiares se vengan abajo, teniendo que adaptarse a la nueva economía, donde las grandes fábricas abastecen de todos los productos.
Taller de platería Ramírez

3 comentarios:

  1. Muy interesante. Gracias por recuperar estos oficios que tristemente se están perdiendo. Me encanta leer lo que se escribe aquí.

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  2. Gracias por la información. Bonito artículo. Un abrazo.

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  3. Que buen trabajo amigo Toño estás haciendo recordándonos esas profesiones ya, ni no casi, extinguidas.
    Saludo.
    s

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