miércoles, 29 de noviembre de 2017

NOTICIA: Los personajes del tío Ful: Pedro Delgado, campanero

PERSONAJES "Tocar a niño muerto es muy duro".

Pedro Delgado, campanero.
Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza /25/11/2017
lanuevacronica.com
Estar aquí arriba, que se divisa todo el pueblo, y ver salir de una casa un féretro blanco con un niño y sus hermanos llevándola, es el momento más duro que he vivido; y creo que el de cualquier campanero. Tener que tocar te encoge el corazón pero...». Es el único momento en el que Pedro Delgado, El campanero de Villabalter, parece perder las ganas de tocar las campanas de su pueblo, ésas a las que lleva haciendo hablar desde hace casi ochenta años.

- 80 años será mucho decir.
- No lo es. Tengo 85 y todavía era un niño cuando mi padre, que también era campanero, me subía hasta las campanas por esas mismas escaleras por las que subimos hoy... algo menos estropeadas, pero las mismas.

Y heredó orgulloso el cargo de campanero. Y no es una figura literaria decir que son 80 años haciendo hablar a las campanas. «Se podría decir, porque con los toques diferentes que hay se habla a los vecinos para que vayan a la hacendera, al concejo, a un entierro, a casa quemada; a las fiestas patronales, que se hace volteando; a tente nube, que junto a niño muerto es la única que tiene letra... 

- ¿Que tiene letra?
- La tiene. Claro, con el toque va diciendo la letra de ‘tente nube, tente tú, que Dios puede más que tú’...

Mil historias. Como que todas tienen un toque común inicial «menos el toque de casa quemada, a fuego, que empiezas a tocar directamente y a gran velocidad para congregar rápido al pueblo, que va haciendo una cola con calderos hasta la presa que atravesaba el pueblo... y tú sigues tocando para que se sumen más vecinos. Alguna vez me tocó hacerlo».

Y sigue hablando el hombre que hace hablar a las campanas.

NOTICIA: Más allá de la lluvia crece la música de Barja

MÚSICA Ángel Barja Iglesias falleció en 1987, hace treinta años que se fue este músico "silencioso e infatigable". El paso de los años, los recuerdos de sus amigos, la magnitud de su obra agranda su figura, demasiado olvidada.

Añadir leyenda

Fulgencio Fernández | 27/11/2017

La madrugada del 12 de febrero de 1987 se fue Ángel Barja Iglesias. Entonces demasiado en silencio y con rabia de muchos amigos. «A este hombre, que personificaba la beatitud bíblica y pacífica, se lo llevó el destino, sin ningún derecho, por la puerta falsa; y eso subleva el coraje, porque si el destino puede ser cosa de los dioses, no es menos cierto que son los hombres los encargados de escribirlo. Y a Barja se lo escribieron con caligrafía tosca y provinciana. (...) Si se me disculpa la exageración fue León quien empezó a matar a Barja, aunque su final lo rubricara un parte clínico», escribía Pedro Trapiello en La Crónica de León el 13 de febrero, en su obituario. 

Juan Luis P. López, crítico de música en el mismo periódico, reparaba en que sólo en la hora de su adiós le llegaran los reconocimientos, que ya eran tardíos. «Resulta paradójico que alguien como Barja, dedicado íntegramente a la música en todas sus facetas durante quince años, salte a la palestra precisamente ahora, como si hubiera sido un perfecto desconocido durante todo este periodo».

Fue un hombre sensible que trabajó en condiciones casi siempre adversas
Ahora, en el años del treinta aniversario de su muerte y mientras se celebra una 29 edición de su Memorial que extrañamente ni tan siquiera ha sido presentado, es bueno reconocer que su figura siguió agrandándose después de su fallecimiento con el Memorial y con las palabras de tantos amigos que se rebelaron contra el olvido de este gran músico y hombre bueno. 

Antonio Pereira decía que «temprano madrugó la madrugada para el acorde final de la vida de Ángel. Sonó el teléfono y fue un dolor, pero no fue ninguna sorpresa. Habíamos alimentado las esperanzas del amigo, que eran nuestras propias esperanzas, como si así pudiéramos anular unos presagios que se anunciaban inexorables. Ahora todo se ha consumado y quedan la admiración y el recuerdo».

Samuel Rubio también incidía en la peripecia vital del amigo. «Ante todo fue un hombre sensible, con lo que conlleva eso; luchó con un drama interno muy profundo, en el sentido de que durante toda su vida luchó por conseguir tranquilidad para trabajar, que no siempre logró, pues las circunstancias que le rodearon le fueron frecuentemente adversas. Estoy convencido de que su enfermedad fue producto también de esa lucha interior. Para el mundo de la música supone una pérdida vital».
Marga Merino escribía: «Hablaré del personaje con mayúsculas, del que supo ser siempre generoso con quienes nada le daban y todo le quitaron invadiendo tu espacio de quietud para la propia obra, porque fuiste un hombre acurrucado en un estrecho hueco, un hombre que se atrevió a pasar de puntillas por su tiempo difícil arropándose en la humildad que sólo son capaces de asumir los verdaderamente grandes».

Antonio Gamoneda le envió una ‘carta sin fecha’ con un poema que comienza «más allá de la lluvia crece la música de Ángel Barja» y una postdata que finaliza: «No eres más que memoria y, por eso mismo, hay que tratarte con especial cuidado. Que digan de tí quienes te amaron y te escucharon, a condición de que sientan vergüenza. Que te honren unos y otros en lo que queda de tí: en tu música, en tu mujer, en tu hija. Pero que nadie quiera sacar provecho de las honras, porque la generosidad, como la música, debe hacerse desde el silencio».

A mis ocho años, con mi amigo Manolo, juramos solemnemente que seríamos músicos
Se podría seguir y seguir... Parece evidente que con lo recogido es suficiente para imaginarse la magnitud de la figura de este músico nacido en Santa Cruz de Terroso y que dejó otro documento humano impagable, su propia biografía escrita para la revista de la Casa de León en Madrid. «Para dar una visión global de mi vida debo remontarme a los primeros años de mi vida, a los cinco o seis años, cuando me escapaba de casa apenas oía sonar la Banda por las calles de mi pueblo. Me metía entre los músicos y miraba sus partituras con asombro y felicidad», recuerda de su infancia, para añadir un entrañable ‘juramento musical: «Tenía yo un amigo que se llamaba Manolo y cierto día, a nuestros ocho o nueve años, practicamos un rito inolvidable. Nos fuimos a un prado alejado del pueblo, nos cogimos de las manos mirándonos a la cara y después de haber pronunciado en voz muy alta todos los tacos que sabíamos, juramos solemnemente hacernos músicos».

Y Ángel Barja cumplió su juramento, completando una impresionante biografía musical que, en su caso, es mucho decir que «pareja» a la humana. Y, por suerte, hoy más conocida aunque aún demasiado olvidada.

martes, 21 de noviembre de 2017

PIEZA DEL MES: NOVIEMBRE 2017

 “LA DULZAINA. Una dulzaina valenciana en León”.

Investigador: D. Pedro Gómez García
Grado en Historia del Arte. Universidad de León. Becario MEPL. Dulzainero

Sábado, 25 de noviembre de 2017. 17:30 h.

Animación musical: Pedro Gómez. (Dulzainero)
                                   “Tolo” Cardeñoso. (Dulzainero)
                       Sara Gómez. (Percusión)

Patio Espacio Peregrino. Planta Baja.
Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas.
Actividad Gratuita



El Museo Etnográfico Provincial de León perteneciente a la Diputación de León, en su programa de Actividad “Pieza del Mes”, ha programado para este mes de noviembre, aprovechando la cercanía del 22 de noviembre, día de Santa Cecilia, patrona de la música, la charla sobre un instrumento musical con gran calado festivo en el sentir popular, la dulzaina, pues ha servido para alegrar las fiestas de los pueblos de nuestra provincia, esta pieza procede de León capital, pero de origen valenciano.

 Será Pedro Gómez García, Grado en Historia del Arte, Becario del MEPL y dulzainero quien  nos haga un estudio histórico de la dulzaina en la provincia de León, así como su origen en la península y su desarrollo en nuestra cultura popular y tradicional.

Este instrumento, o más bien su familia, la de los Oboes, tienen un largo recorrido dentro de la cultura occidental, teniéndose muestras de ello ya en época romana y siendo reintroducido posteriormente en época medieval por árabes o por pueblos centroeuropeos. Hay presencia de dulzaina en múltiples fuentes documentales y en la mayor parte del territorio, como es toda la zona mediterránea, Aragón, Cantabria, Castilla o Navarra. Su realidad y estudio puede estar plagada de polémicas en muchos momentos debido a un grave problema semántico, pues en muchas ocasiones se denomina también como Gaita.

La dulzaina tiene un recorrido corto pero intenso en la provincia. Las fuentes primarias nos confirman la presencia de dulzaina –tal y como hoy la conocemos, aunque sin llaves-  de una manera asentada en la capital a mediados del siglo XIX, posteriormente, durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, sufre un duro retroceso con la pérdida de una importante parte del patrimonio inmaterial que rodeaba a este instrumento. Desde los años 70 y 80 en adelante se ha llevado una importante labor de recogida y recuperación de este patrimonio, así como una labor de formación de nuevos dulzaineros que mantienen viva la tradición.

La ponencia será finalizada con la interpretación de varios temas de dulzaina propios de la provincia de León, de grupos como Los Mayos, Los Clarines o Los Cirolines, de la mano del propio ponente y del reconocido dulzainero leonés “Tolo” Cardeñoso, acompañados por la percusión de Sara Gómez.

De esta forma el Museo quiere rendir un homenaje a los músicos tradicionales con esta pieza y otras tantas que se muestran en su colección permanente dentro del área específica dedicada al ciclo festivo, donde se explicita la diversidad provincial en este tipo de manifestaciones y en donde se podrán admirar además otros tipos y formas de instrumentos (chifla y tamboril, tambor tradicional, matracas y carracas, etc.) y los diferentes tipos de bailes y danzas tradicionales leonesas.

ACTIVIDAD REALIZADA

Francisco Javier Lagartos (Técnico del MEPL) y Pedro Gómez, (Dulzainero)
Pieza del Mes de noviembre. "La Dulzaina".

Pedro Gómez, Dulzainero, Investigador de la Pieza del Mes
 de noviembre en el Museo Etnográfico Provincial de León.

Pedro Gómez y Tolo Cardeñoso (Dulzaineros)
  Sara Gómez (Percusión).

Pedro Gómez García, (Dulzainero).

Tolo Cardeñoso y Pedro Gómez (Dulzaineros).


miércoles, 15 de noviembre de 2017

ACTIVIDADES MUSEO ETNOGRÁFICO PROVINCIAL DE LEÓN MES DE NOVIEMBRE 2017

PRESENTACIÓN LIBRO:

“LA HUIDA DEL TIEMPO”.

Autora: Charo de la Fuente Mar

Sábado, 18 de noviembre 17,30 h.
Patio Espacio Peregrino. Planta Baja. Museo Etnográfico Provincial de León
Mansilla de las Mulas. Actividad Gratuita



La Diputación de León a través del Museo Etnográfico Provincial de León en colaboración con la autora Dª. Charo de la Fuente Mar, organizan la presentación del LIBRO:

“LA HUIDA DEL TIEMPO”

El próximo sábado día 18 del presente mes de noviembre, tendrá lugar en el espacio Patio Peregrino del Museo Etnográfico Provincial de León, sito en Mansilla de las Mulas, la presentación del libro “La huida del tiempo”, contando con la presencia de su autora Dª. Charo de la Fuente Mar.

El libro que nos presenta,  “La Huida del Tiempo”, según la autora, es un viaje poético por la propia existencia personal de cada uno, pues hace un recorrido y nos acerca a los momentos cotidianos de la vida, aquellos que ocurren mientras se nos pasa el tiempo de la misma y que nos hacen ser lo que somos, conducir nuestra vida como lo hacemos, evitar aquello que no queremos, o asumir lo inevitable…

Se para en cada instante y congela las vivencias que ocurren en ese imaginario viaje. No permite, como es lógico, que viajemos en el tiempo, eso sólo es ciencia ficción, de momento, pero nos permitirá ver cómo se enredan las variables espacio y tiempo en la vida y la existencia personal, y lo hará de un modo poético, mientras pretende hacernos pensar en el “mientras tanto”, en los momentos vividos, aunque la conclusión sea siempre, en todos los casos y para todos,  que el tiempo pasa, inexorable, y nada podemos hacer por cambiar tal realidad, salvo vivir cada momento que se nos regala…

Lo que la autora quiere, con esta obra, es que antes de “esa huida”, disfrutemos “este particular viaje por el tiempo”…

Al mismo tiempo la autora también hará un recordatorio de su libro anterior dedicado a León, titulado: “Tierra de raíces y de amores”. Consta de dos partes diferenciadas. En la primera parte, pinta la tierra y sus raíces y, por ello, sus poemas son un canto a sus orígenes, a lo recordado, a lo acostumbrado, a lo importante y más valorado de ellas. La segunda parte es una vuelta a la vida interior, a los sentimientos, al amor adolescente, al amor a la familia, a las vivencias que marcan y, también, a la esperanza de seguir pisando la misma tierra, manteniendo las raíces y  los mismos amores.

Así pues, les esperamos en esta tarde dedicada a la poesía con una autora de nuestra tierra, que bien seguro llevará a los presentes a pasar una deliciosa velada llena de sentimientos.


ACTIVIDAD REALIZADA


Dª. Charo de la Fuente Mar,
en la presentación de su libro "La huida del tiempo".

Presentación del libro de Dª. Charo de la Fuente Mar, "La huida del tiempo",
en el Museo Etnográfico Provincial de León.




NOTICIA: ¡Estamos en la gloria! La calefacción radiante más antigua

Las glorias, ese sistema económico de entrar en calor durante los fríos inviernos en el sur de la provincia de León y que tanto recuerda a abuelos... "Ande yo caliente, ríase la gente".


Toño Morala | 13/11/2017
La tarde se echaba encima en aquellos inviernos tan terribles de frío; la abuela ya andaba detrás del abuelo desde hacía rato…-¡Anda, prende la glorieta, que los más pequeños ya van teniendo frío! El abuelo sonreía, abría la puerta de la cocina y, justo allí, en el pasillo, levantaba la trapa de madera y se ponía a arrojar la gloria… de un cesto grande a los ojos de un niño, el abuelo sacaba restos de manojos de las viñas, una poca de paja trillada, y con una de aquellas cerillas hacía una lumbre pequeña, luego le metía más paja y un manojo grande de los palos de las viñas, lo empujaba con una especie de pala… y el decrepitar del fuegocon aquel tiro al fondo y las llamas, empezaba lentamente a calentar el suelo de aquellas primeras baldosas. Todo un rito que previamente nada quedaba al azar; en la cuadra, pajar, o panera, esperaban los manojos de las viñas podadas en febrero; al lado, la paja trillada esperaba al cesto de mimbre; todas las mañanas, también se prendía el hogar y se ponía la trébede para hacer desde el desayuno, hasta la larga comida. Luego, al mediodía, el abuelo dejaba en el portalón, justo a la entrada de la casa, el cesto lleno para arrojar la glorieta a eso de media tarde; en los días más fríos, la glorieta se prendía por la mañana también. Al momento, todos los chavales nos sentábamos repartidos por toda la cocina, con la advertencia de la abuela… - ¡cuidado con las posaderas que luego se ponen fastidiadas!, decía entre risas. De todas las maneras, en la cocina, ya desde temprano, el hogar, la horneja, estaba prendida todo el día con el pote lleno de agua caliente para lo que fuera menester. Se hacía de noche casi a media tarde, el frío fuera era tremendo, las calles del pueblo estaban vacías, la abuela y madre escuchaban la radio, una de aquellas radionovelas que duraban años, mientras el abuelo y padre iban a la cuadra a dar de comer al ganado y a ordeñar. La hora de la cena temprana, aquellas sopas de ajo y alguna tortilla con lo que hubiera, y el pan, el magnífico pan de masa madre, de hurmiento que hacían las vecinas, cada semana o cada quince días, en una casa diferente. De nuevo un último arrojo a la gloria para mantener parte de la casa algo caliente, y para la cama… camas que ya estaban precalentadas con aquellos ladrillos que se ponían en la trébede… el resto era dormir tapados hasta la nuca con aquellas sábanas de lino y aquellas mantas de lana que picaban la intemerata, hasta hacer calor entre todos los que dormíamos en aquellas camas de uno cinco de ancho y colchón de lana. Pero no vamos a desviarnos de la cuestión que hoy nos ha traído hasta estas líneas. La gloria, la glorieta, la de frío que ha quitado en estas tierras del sur de León, y en otras partes; pero, además, por aquí, el combustible de madera era muy escaso; en mi pueblo, allá en el vallejo y, como plantados por el viento, apenas una hilera de olmos medianos, daban algo de sombra a los pastores en el duro verano de calor intenso; el resto era paja, manojos, rastrojos varios… y con eso se calentaba el personal y se atizaban los hogares para hacer las comidas tan repitadas durante años. 


La gloria, «el sistema más económico de calefacción», consta de tres partes fundamentales: el hogar o boca por donde se introduce y ‘arroja’ la paja, escoba, madera o sarmientos que sirven de lento combustible (se sitúa generalmente en la cocina o en el pasillo que comunica la vivienda con el corral; muchas glorias, también tienen la entrada por el exterior de las casas); una serie de galerías que recorren, bajo el suelo de la casa, las principales dependencias,–la mayoría solo la cocina y parte del pasillo–; y una chimenea o humero recibida en el muro del final de la estancia, por donde sale el humo. Las galerías o conductos subterráneos se hacen a nivel algo superior al del hogar, y constan de una canal principal o cañón que une otros secundarios, precisamente los que llegan a las partes más frecuentadas de cada estancia (las glorias, en las casas más viejas, no recorren todas las estancias de la casa, si no que caldean la cocina y poco más). El canal principal termina en una chimenea, que sube, vaciada en el muro o adosada a él, hasta el exterior; tiene ésta una chapa (el ‘tiro’ de la gloria) que sirve de cortafuego y que se cierra al tiempo que la trampilla del hogar, una vez encendida la gloria, para conservar el aire caliente.

Tenemos una amplia descripción de las glorias de finales del siglo XVIII, según la cual, se desprende que las actuales han simplificado sus formas: «A lo largo de la sala más capaz y cómoda de la casa se construye un poyal hueco de bóveda deladrillo, y de cuatro o cinco palmos de altura, que corre arrimado a la pared. En medio de este poyal y al frente, se abre una boca en arco de tres cuartas de alto y casi la misma anchura, cuyo centro forma una especie de hornilla, que en la parte superior tiene un respiradero, esto es, un cañón embebido en la pared o tapia de la espalda y que penetrando por ella, sube hasta buscar el aire libre. El hogar está en el suelo de esta hornilla, y el modo de hacer el fuego se reduce a encender en él unos sarmientos e ir echando encima capas de paja trillada, ni tan lentamente que se consuman del todo, ni tan deprisa que se sofoque y apague la lumbre. De tiempo en tiempo se aprieta la paja y se continúan con las capas. Ese montón se rocía por encima con agua y se cubre y aprieta con piedras para que el fuego se concentre más y más y quede del todo cobijado». Aquí queda esto de aquellos años. Una de las razones de ser de este sistema de calefacción, radica, principalmente, en la utilización de combustibles no leñosos; por ello, es en las zonas desarboladas, como la de Tierra de Campos, donde más abunda. Además, en verano, la gloria es recorrida por una corriente de aire que refresca las estancias. En casas de varias plantas, el inconveniente es obvio, dado que la gloria no calienta los pisos superiores. Generalmente, las glorias se hacen de adobe o ladrillo, y sus techos, o sea los suelos de la casa, suelen ser de baldosas o piezas cerámicas que conservan el calor durante mucho tiempo. Se cree que las glorias pudieran ser estructuras derivadas del hipocausto romano. El hipocausto; es preciso dar algunas pistas históricas para comprender la morfología y el funcionamiento de este gran invento. Tras la Reconquista Cristiana, llegó la Edad Moderna con la repoblación de un territorio cada vez menos arbolado, más cerealista, más modificado por el hombre. Mucho influyeron las grandes deforestaciones que alimentaran los astilleros en la expansión colonialista española, a partir del Siglo XV. Los hipocaustos ya milenarios seguían allí, con su conocida capacidad de combustión lenta por regulación del flujo de aire... el sistema se perfeccionó para prescindir de la leña, cada vez más escasa, y así, quemando paja, ramas finas y desechos agrícolas, este sistema de suelo radiante rebautizado en castellano como gloria ha servido durante siglos para paliar la crudeza de los inviernos. Existe también un pariente menor de la gloria: la trébede, que además de calefacción servía de hogar para cocinar. El vocablo deriva del latín ‘tripĕdis’, trípode de hierro que facilita la cocción de alimentos elevando la olla sobre el fuego: precisamente la trébede es una elevación parcial del suelo de la habitación, con el hogar en la misma dependencia, donde se combinan cocina y gloria. Es una solución más económica pero igualmente funcional. Lo cierto es que, hasta la segunda mitad del siglo XX, la gloria y la trébede conformaron el sistema de calefacción y cocina por nuestras tierras, junto al hogar tradicional. En palabras de un vecino: «era la calefacción que se usaba en la habitación común de la casa, la cocina, donde nos reuníamos todos después de trabajar: el padre en el campo, la madre en la casa, los críos en la calle y escuela…» Y recuerden… «Ande yo caliente… ríase la gente…». Góngora nos sigue.

sábado, 11 de noviembre de 2017

NOTICIA: Agroalimentación, arte y maquinaria se unen en Mansilla

La muestra contará también con música, teatro y la tradicional degustación de bacalao.

La feria volverá a congregar a cientos de personas este sábado en Mansilla.
 JESÚS F. SALVADORES -
P.R.B. | REDACCIÓN
Desde tiempos inmemoriales, las ferias han contribuido desde siempre al sostenimiento y desarrollo de Mansilla de las Mulas. La del tomate —durante la etapa estival— marca un antes y un después en cuanto a calidad de los productos y ventas, pero es cada 11 de noviembre con la de San Martín cuando la villa alcanza sin duda su máximo esplendor. Una muestra multisectorial que crece con cada edición donde hay cabida para todos los sectores —en la explanada de La Fragua— y en la que se hace grande una de las mejores exposiciones de maquinaria agrícola de la provincia —en la avenida de la Constitución. Lo que comenzó como una feria ganadera es ahora el mejor escaparate posible para el comercio.

Y aunque como tal sólo se celebra cada día 11 de noviembre, al coincidir en fin de semana le acompaña un programa de actividades extenso —viernes, sábado y domingo— en el que no faltarán la música, la tradicional degustación de bacalao, el campeonato de mastín leonés o las representaciones teatrales, entre otras muchas cosas.

Las puertas de la feria abrirán de forma oficial el sábado a partir de las 12.00 horas con la recepción de autoridades, aunque ya habrá actividad desde mucho antes. Como suele ser habitual, el recinto ferial se concentra en el entorno de la avenida de la Constitución, en dos espacios diferenciados: una parte de la feria bajo carpa con más de cuarenta stand de productos agroalimentarios y artesanales; y otra parte al aire libre donde se expone la maquinaria agrícola, a lo largo de más de cuatro mil metros cuadrados. A ello hay que añadir el mercadillo multitudinario repartido por las calles y plazas de la villa. Por otra parte, este 2017 se cumplen 100 años de la celebración de las ferias mensuales en Mansilla. Por tal motivo, hasta este viernes puede visitarse la exposición de fotos relacionadas con las ferias de Toño Ceballos y Félix Llorente en la Casa Cultura, de 18.00 a 20.00 horas. Visitar Mansilla de las Mulas este fin de semana es conocer a fondo lo mejor de la artesanía, de la maquinaria y de la gastronomía, entre otras.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

VISITA TEATRALIZADA: NOVIEMBRE 2017

“Un paseo por la Feria de San Martín a través de las piezas del Museo”.

Recreador histórico: Pedro J. Mora Barrientos

Sábado, 11 de noviembre a las 17, 30 h.

Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas.
Actividad Gratuita

El Museo Etnográfico Provincial de León de la Diputación de León, por celebrarse en la Villa de Mansilla de las Mulas desde época medieval cada 11 de noviembre la Feria de San Martín, se suma a ésta con una actividad lúdico didáctica relacionada con la interpretación histórica y de cultura inmaterial sobre la importancia de las Ferias y Mercados.

Esta actividad especial se desarrollará en la sede del museo en forma de Visita Teatralizada a las 17:30 h. del día 11 y estará a cargo del recreador histórico, Pedro J. Mora Barrientos encarnando la figura de un mercader, quien nos contextualizará las reuniones mercantiles a través de las áreas del Museo que tienen relación con ferias, mercados, venta ambulante, tiendas de ultramarinos, etc.

Los Mercados históricos de algunas localidades de León se documentan ya desde el siglo XI, acaparando la mayor actividad mercantil y comercial de la época. Poco más tarde, a principios del siglo XII, surgieron de forma estable las Ferias, que poseían un dominio comercial espacial y material más amplio que los Mercados, siendo posiblemente en la provincia la Feria de Sahagún (alrededor de 1152) la que posea mayor antigüedad constatada.

Mercados y Ferias comercializaron toda clase de productos (granos, legumbres, hortalizas, tocino, fruta, pan, aceite, manteca de vaca, queso, ultramarinos, escabeche, paños, lino, linaza, lienzos del país, loza, alfarería, madera, aperos y artículos de lujo). Protegidos por la realeza, en el siglo XIII algunos de estos mercados y ferias consiguieron ser francos, es decir, libres de pagar impuestos. Esta herencia, sirvió para potenciar la productividad y las relaciones económicas que se desarrollaron exponencialmente hasta finales del Antiguo Régimen y previo al desarrollo de los nuevos medios de comunicación (trenes, viarios, explotaciones, nuevas demandas, etc.), que hicieron que a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX hubiera un nuevo empuje de nuevos mercados y ferias, que en gran medida han sobrevivido hasta nuestros días.

A principios del siglo XIX en la provincia se celebraban ferias en 27 localidades, lo que suponía 33 convocatorias al año, a las que hay que sumar 15 mensuales de los feriones del entorno berciano, de los que queda actualmente la feriona de Villablino. El motivo principal era la compra-venta de ganados, que podían variar según la fecha del año.


La Feria de Mansilla de las Mulas se suma a las históricas y de protección real, puesto que aparece citada ya en la primera mitad del siglo XV y en 1485 los Reyes Católicos ya reconocen su importancia y apoyo decidido en oposición a la de León ciudad, puesto que ambas compartían sus fechas a mediados del mes de noviembre, siendo fundamentalmente las transacciones de ganado de lo que en las dos ferias se trataba. La feria mansillesa fue afamada sobre todo por las transacciones de ganado caballar y mular, razón que produjo incluso la incorporación al nombre de la Villa. 

ACTIVIDAD REALIZADA

Pedro J. Mora en varios momentos de la visita teatralizada