miércoles, 15 de febrero de 2012

COLABORACIÓN: GEMINIANO EL MOLINERO

GEMINIANO EL MOLINERO
Autor: Toño Morala

Hubo un tiempo atrás de industrias agrarias con mucha fuerza económica y mercantil. Patrimonio en su mayor parte abandonado por las nuevas formas de producción, pero no por ello menos importantes. La rueda hidráulica fue clave durante muchos siglos en la actividad industrial y por lo tanto en la evolución del ser humano y su entorno. La fuerza del agua controlada y su energía fue usada para accionar molinos de diversos tipos, para trabajar el metal o para batanes,  para accionar fuelles de fundición, aserraderos, y para un sinfín de aplicaciones. Pero hoy nos ocupa el molino de harinas hidráulico, y que además en las riberas de nuestros ríos se asentaron de forma común.

Geminiano Nicolás  picando la piedra en 1947, en el molino de Villacelama.
 (León)
Geminiano Nicolás, nacido en Valduvieco y durante años molinero en varios pueblos, terminó su labor  de molinero en el molino del Redondal de Mansilla de las Mulas; en la foto está picando la  piedra allá por 1947, con 33 años. Levantada con el pescante la  piedra volandera, la solera  quedaba libre para picarla;  trabajo muy  experto, pues de un buen picado de la piedra hacía que no se quemase la harina, quedara mejor la molienda y durasen más las muelas. Las herramientas eran picos de punta para la parte central, y piquetas más pequeñas para los bordes. Había que poner gafas y protecciones para evitar las chispas y esquirlas que saltaban, como tener un gran toque de mano para ir saliendo del ojo de las muelas haciendo estrías uniformes para así tener mejor salida la harina. El trabajo de molinero dependía de la destreza del mismo en el picado de las muelas, ahí estaba la clave del éxito, cuanto mejor era, mejor harina salía, más duraban las piedras, y más fama cogía el molino.
Herramientas para picar la piedra.       
¡Vengo de moler morena de los molinos de arriba…dormí con la molinera, y no cobró la maquila!, cantaba Geminiano cargando de grano la tolva, mientras cerraba el saetín, para que fuera el rodezno más despacio y así moler harina fina para el pan de todos los días. ¡La Molinera madre, gasta pendientes…y el pobre molinero anda sin dientes! ¡La Molinera madre tiene vestido…y el pobre molinero sin calzoncillos! Seguía recitando al final de la molienda, mientras Sagrario, su mujer, ayudaba en todo y además a las hijas las traía como un pincel, y otro día más y a la escuela con el cabás. . Las quilmas de cereales llegaban a pesar por saco  más de cien Kg. y los agricultores los llevaban a moler a cambio de un  celemín, si eran grandes alguna cuartilla a mayores, y también la hemina, todo ello enmarcado en la forma de trabajo denominada maquila;  porcentaje en especie por moler. Todo con la fuerza del agua, sin contaminación de ningún tipo, energía gratuita y que se aprovechaba toda para riego o molinos río abajo. Respetando la naturaleza. Patrimonios que hay que cuidar, así como oficios que no estaría de más volver a ponerlos en práctica.

3 comentarios:

  1. Siempre hay oficios que llaman más la atención, mi abuelo fue molinero en Teverga, Asturias, y recuerdo perfectamente lo que describe el autor. Santi Ferrnández.

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